INCÓMODA EL PODER DE LA TRANSPARENCIA DE LA INFORMACIÓN BRIAN LUTZ LA VERDAD EDICIÓN 33 MAYO 2026 www.investor.com.pa
ESCANEA AQUÍ PARA VISITAR LA PÁGINA WEB PRESIDENTE EJECUTIVO José Ramón Mena Mauriz DIRECTOR DE CONTENIDO Matías Morales COLABORADORES Y COLUMNISTAS Matías Morales Thanaci Cho Ana Arenaza Mónica Guzmán Zubieta EDITOR DE DISEÑO Ricardo Bermúdez DISEÑO EDITORIAL Selene Márquez FOTOGRAFÍA Aris Martínez Octavio Frauca BANCO DE IMÁGENES AFP Unsplash Pexels CORRECCIÓN Edubenis Sánchez GERENTE DE PUBLICIDAD Iris De León [email protected] GERENTE DE MARKETING Yamilly Bonilla REDES SOCIALES Tesla Pescetto INSTAGRAM @investorlifestylemagazine PÁGINA WEB www.investor.com.pa DISTRIBUCIÓN Inserción sectorizada en diario La Prensa / Distribución propia Hoteles / Consultorios médicos Bancos / Oficinas corporativas Malls / Clubes / Spas Coffee Shops Investor Lifestyle Magazine es una publicación de Grupo Investor Lifestyle S.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin autorización escrita del titular. La redacción no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores de los trabajos publicados. Hay un momento preciso en el que una decisión deja de ser audacia y se convierte en la única opción sensata. Cuando lo que parecía una ruptura empieza a leerse con claridad. Cuando rechazar lo establecido ya no es un acto de rebelión, sino de coherencia. Esta edición nace de esa observación. Comenzamos a notar, sin buscarlo deliberadamente, que había un patrón común en las historias que estábamos reuniendo. No era el tema. Era la estructura de la decisión detrás de cada una. Quiénes eligieron ver diferente. Quiénes actuaron desde esa visión aunque costara. Quiénes entendieron que seguir el molde establecido ya no servía. Brian Lutz lo hizo cuando decidió documentar cómo funciona el dinero en Panamá, sin filtros institucionales. No fue originalidad por originalidad; fue claridad: sabía que podía decir lo que otros no podían porque sus ingresos no dependían de un anunciante. Pero la lógica aparece en otros lugares también. En Nicolás Halac, quien vio que el negocio de los speakers no era vender famosos, sino entender qué problema resolvía cada persona. En Concha y Toro, que apostó por abandonar volumen para escalar en verdad. En Anna Marissa Altieri, que construyó influencia desde la premisa de que hablar en serio sigue siendo revolucionario. Todos comparten algo: rompieron el molde no por ser rebeldes, sino porque el molde ya no contenía lo que necesitaban hacer. Hoy, cuando el mercado premia a los sistemas que permiten replicabilidad donde el escalamiento es sinónimo de éxito, hay algo quieto pero radiante en quienes dicen no. En quienes entienden que algunos valores no se replican. Que ciertos pensamientos requieren una forma nueva. Pensar distinto, en este contexto, es casi siempre un acto de necesidad antes que de rebelión. La diferencia, quizá, es más importante de lo que parece. ROMPER EL MOLDE MATÍAS MORALES [email protected] 06
52 LIFESTYLE Oyster: cien años haciendo historia 34 ABOUT La mujer que aprendió a sanar hablando FOTO DE PORTADA: Aris Martínez en esta edición 14VINOS La apuesta por la excelencia 20 PILOTO Jetour G700 22 MODA Met Gala 2026 30 TRAVEL ‘Buchetta’ de vino florentina 44 PROTAGONISTA ‘F#ck you money’ 66 INVESTOR BUSINESS Lo que Nadal y un premio nobel tienen en común 96 OPINIÓN Así y Asá 40 GASTRONOMÍA El nuevo Origen 82 LIFESTYLE #alemándamato
Antes del silencio AL CAER LA TARDE, ESTAMBUL REVELA UNA CALMA MAGNÉTICA ENTRE MINARETES ILUMINADOS, AVES ERRANTES Y CIELOS AZULES, QUE NOS RECUERDAN QUE ALGUNAS CIUDADES NO SE VISITAN Y QUE SIMPLEMENTE SE SIENTEN PARA SIEMPRE. CUANDO EL SOL BAJA SOBRE EL BÓSFORO, ESTAMBUL NO SE APAGA: CAMBIA DE REGISTRO. Las mezquitas se iluminan desde adentro, las aves cruzan el horizonte sin apuro y el cielo pasa del añil al negro con una lentitud que invita a quedarse quieto. Es el tipo de atardecer que no pide atención… simplemente la toma. Andrés Morales capturó ese instante con precisión: no el monumento, sino el momento. La ciudad de fondo, los minaretes como puntuación vertical, y esa luz dorada que no decora sino que transforma. Lo que la fotografía transmite no es grandeza arquitectónica, sino algo más difícil de nombrar, que es la sensación de estar presente en un lugar que lleva siglos siendo presenciado. Estambul funciona así. No exige interpretación. Cada atardecer sobre sus cúpulas repite la misma pregunta sin palabras: ¿cuándo fue la última vez que te detuviste a ver caer la noche? Y la ciudad, con la paciencia de quien ha visto pasar imperios, espera la respuesta. Foto por: Andrés Morales 10 WWW.INVESTOR.COM.PA instantes
11 WWW.INVESTOR.COM.PA instantes
WWW.INVESTOR.COM.PA 12 wallpaper EL DISEÑADOR QUE TRATA AL JOKER COMO A DALÍ Patrick Concepción no trabaja con obras al azar. Elige. The Joker, Spirited Away, Wes Anderson, David Lynch, Donnie Darko, The Truman Show, Euphoria, Seinfeld, Johnny Cash, Dolly Parton, Star Wars… esa selección es ya una declaración estética antes de que empiece cualquier trazo. Su estilo opera por síntesis: extraer de una película, un álbum o una serie el momento emocional que lo define todo, y construir desde ahí una imagen que existe por sí sola. Tipografía con peso, composición que respira, color que no decora, sino que carga significado. El resultado son piezas impresas —serigrafías, litografías en edición limitada— que galerías en Londres, Nueva York y Melbourne exhiben junto a obras de arte convencional. Lo que hace Concepción no es ilustrar la cultura popular, sino demostrar que la cultura popular, cuando alguien la mira con suficiente atención, tiene la misma densidad emocional que cualquier obra que cuelga enmarcada. @CONCEPCION_STUDIOS
Elige una obra, encuentra su momento más verdadero y lo convierte en imagen que permanece. WWW.INVESTOR.COM.PA 13 wallpaper ESCANEA AQUÍ PARA VER MÁS
Isabel Guilisasti, vicepresidenta de Vinos Finos de Concha y Toro. Bajo su liderazgo, la compañía consolidó la estrategia de premiumización que transformó el posicionamiento global de la viña chilena en la industria mundial. WWW.INVESTOR.COM.PA 14 thelist: vinos
DE CÓMO UNA VIÑA CHILENA TRANSFORMÓ LA INDUSTRIA MUNDIAL DEL VINO AL ENFOCARSE EN LO EXCEPCIONAL. EN 2017, CONCHA Y TORO INICIÓ SU ESTRATEGIA DE PREMIUMIZACIÓN, APOSTANDO POR EL DESARROLLO DE MARCAS DE ALTO VALOR, CON PROPUESTAS CLARAS Y UN FUERTE ÉNFASIS EN EL ORIGEN DE SUS VIÑEDOS EXCEPCIONALES. Texto MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA En una industria donde la tradición pesa como una losa, Concha y Toro tomó una decisión que contradice la lógica del crecimiento: concentrar gran parte de su inversión y foco en el segmento prémium, priorizando las marcas prémium y superiores, lo que implicó reducir estratégicamente volumen. En el mundo vitivinícola, donde la mayoría de los grandes productores construyen imperios sobre la cantidad, esta compañía de más de 140 años de historia optó por la profundidad. Isabel Guilisasti, vicepresidenta de Vinos Finos de Viña Concha y Toro, sitúa el origen de esta visión décadas atrás, en los años 70. “El primer sueño, la primera gran mirada fue posicionar a Chile y a la industria del vino en el escenario mundial. Estoy hablando de los años 70, 73. En ese entonces vendía mucho vino en el mercado doméstico. Había alguna que otra exportación a la región, principalmente Sudamérica y Centroamérica. Pero comienza ese espíritu de posicionar a Chile, sabiendo que teníamos cualidades excepcionales para producir vino”. Ese sueño no era nostálgico. Era estratégico. Y requería solidez: hectáreas plantadas, tecnología en bodegas, distribución global. Hoy, casi medio siglo después, Concha y Toro opera más de 12.000 hectáreas de viñedos en los principales terroirs del mundo: Chile, Argentina, Estados Unidos y Francia. Comercializa 33 millones de cajas anuales. Sus ventas superan los US$1.000 millones. Posicionada como el cuarto grupo vitivinícola más importante del planeta, la compañía no compite solo con otros productores chilenos; compite con Burdeos, con la Toscana, con el valle de Napa. Pero la pregunta para esta compañía no es cuán grande es. Es cómo llegó a serlo sin traicionar lo que la hace diferente. La historia de Concha y Toro no es lineal. Como muchas empresas que atraviesan transformaciones, pasó por etapas claramente definidas. Primero: la vocación por la excelencia. Luego: la expansión agrícola. Después: la distribución global. Entonces, en algún momento decisivo, la construcción de marca. “Cambiar la mirada de una viña tradicional a convertirla en una compañía orienpor la EXCELENCIA La apuesta WWW.INVESTOR.COM.PA 15 thelist: vinos
thelist: vinos tada al consumidor fue un hito importante, recuerda Guilisasti. Eso nos obligó a trabajar mucho más de cerca con el consumidor, a entender cuáles eran los insights que nos podían atraer, las nuevas tendencias, el tipo de consumidor. Eso generó todo un desarrollo desde el punto de vista del marketing y de las marcas”. EL FENÓMENO GLOBAL Casillero del Diablo se convirtió en el emblema de ese cambio. Una marca que no solo vende vino, sino que lo hace accesible y, paradójicamente, aspiracional. Casillero está en todos los rincones del mundo. Tiene mayor distribución en el segmento prémium que cualquier otra marca vitivinícola. Fue el primer vino chileno en patrocinar un equipo de fútbol de clase mundial como el Manchester United. Fue audaz en una industria que celebra la tradición. Pero el éxito de Casillero contenía una tensión. ¿Cómo seguir creciendo en volumen sin erosionar la percepción de excelencia? ¿Cómo mantener márgenes saludables en un mundo donde la competencia presiona constantemente los precios? La respuesta no fue crecer en volumen, sino crecer en valor. En 2017, la compañía tomó una decisión que algunos habrían visto como contracíclica. “Nosotros tomamos con mucha anticipación la idea de focalizar nuestra inversión en las marcas prémium, desde Casillero hacia arriba hasta Don Melchor”, explica Guilisasti. “El modelo de la compañía fue tomar la decisión de la premiumización. Las marcas prémium tenían un crecimiento importante y decidimos concentrar nuestra fuerza en esa dirección”. No fue una decisión menor, pues significó perder parte de volumen voluntariamente, para poner la mayoría del esfuerzo en las marcas prémium y superiores. Significaba apuntar a consumidores que no compraban vino por precio, sino por experiencia, por origen, por la historia que acarreaba cada botella. Para entender por qué Concha y Toro pudo permitirse esa apuesta, hay que mirar hacia adentro. La mayoría de los grandes productores de vino funcionan de una maCentro del Vino Concha y Toro, inaugurado en julio de 2025. El espacio combina patrimonio histórico, gastronomía local y experiencia interactiva para educar a visitantes sobre los procesos y la excelencia detrás de la producción vitivinícola. WWW.INVESTOR.COM.PA 16
su propia familia y su propia identidad”. En 2026, apenas años después de la independencia de Don Melchor, Concha y Toro repitió la fórmula con Viña Amelia. La nueva viña está ubicada en el valle del Limarí, un terroir excepcional que emerge como uno de los grandes descubrimientos vitivinícolas de la última década. Amelia produce chardonnay y pinot noir, variedades delicadas que demandan precisión enológica y condiciones climáticas específicas. “Hemos localizado lugares que nos generan una identidad muy única en el vino”, asegura Guilisasti. “Amelia viene del valle de Limarí. Yo no lo puedo sacar de ningún otro lugar que no sea del Limarí. Esa calidad, esa característica, esa tipicidad proviene de ese lugar. Son terroirs tan excepcionales que en el mundo son pocos”. Pero hay algo más profundo aquí. La creación de Viña Amelia sugiere que la premiumización no es una estrategia estática, sino dinámica. Cada vez que Concha y Toro identifica un origen excepcional, una variedad que demanda dedicación, un terroir que merece atención, puede crear una nueva viña. Puede multiplicar su capacidad de crecimiento sin crecer en volumen. En julio de 2025, Concha y Toro inauguró el Centro del Vino, un espacio que encarna la filosofía de la compañía: educación, experiencia, conexión emocional con el consumidor. No es un museo tradicional. Es un dispositivo de aprendizaje que combina patrimonio, gastronomía, experiencia sensorial e historia. nera: compran uvas, las transforman, las comercializan. Es un modelo ágil, flexible, pero frágil. Depende de proveedores externos. No hay control total de la calidad. Concha y Toro es diferente. Durante décadas invirtió en la construcción de un sistema totalmente integrado: desde la plantación de la vid hasta la comercialización final de la botella. Hoy controla más de 12.000 hectáreas de viñedos en sus principales marcas prémium. Esa integración vertical no es un lujo corporativo. Es un diferenciador estratégico. Mientras muchas marcas dependen de la oferta disponible en el mercado, Concha y Toro elige dónde sembrar, dónde cosechar, cómo vinificar. La excelencia en la producción del vino no es conversable; no es negociable. Eso explica la decisión de 2017. Cuando decidieron concentrarse en prémium no fue un salto al vacío. Fue el reconocimiento de una realidad: tenían la infraestructura, las hectáreas, el conocimiento, la distribución. Tenían lo que muchos competidores no: capacidad de producir vino excepcional de manera sostenible. En 2019, Concha y Toro tomó una decisión aún más radical: convertir a Don Melchor en una viña independiente dentro del grupo. Melchor no es un producto, sino una declaración. Proviene del viñedo de Puente Alto, ubicado a las faldas de la cordillera de los Andes. Las parras que dan vida a Don Melchor fueron plantadas antes de la filoxera, hace más de cien años. Son individuos, no clones. Cada mata tiene su propia idiosincrasia. “Don Melchor fue nombrado el mejor vino del mundo en la cosecha 2021”, recuerda Guilisasti con evidente orgullo. “Ya tiene su historia. Constituirlo como viña independiente significaba que podía generar Viñedos de Concha y Toro en Chile. La compañía controla 12.000 hectáreas plantadas en los principales ‘terroirs’ del mundo, garantizando control total de calidad en la producción de sus vinos premium. El futuro de la industria y de Concha y Toro tiene que ver con este espíritu de emprendimiento que yo creo que está dentro del ADN de la compañía”. Isabel Guilisasti WWW.INVESTOR.COM.PA 17 thelist: vinos
desde una manera tan técnica que a veces parece un poco lejana al consumo”, explica Guilisasti. “Recorremos los valles, los distintos procesos de elaboración del vino, desde la vinificación, la guarda, hasta la embotellación. Todo lo que ha sido la construcción de marca de Casillero. Son distintas experiencias que tú como visita puedes ir a verlo y entiendes todo lo que aborda el mundo del vino”. El Centro del Vino no es una instalación turística, sino parte integral de la estrategia de premiumización. Porque la premiumización no solo trata de márgenes o precios; “Tratamos en este centro que tú puedas tener todas las experiencias en torno a la historia del vino y a la industria del vino”, describe Guilisasti. “Conjugamos patrimonio, el heritage del patrimonio, dónde está la fundación de la casa y el parque que datan de 1880. Después tú puedes tener una vinculación con la gastronomía trabajando con proveedores locales. El Casillero del Diablo, ese casillero antiquísimo de 1880 donde se guardan los vinos. Y también una experiencia interactiva donde tú conoces todo el proceso del vino, pero de una manera mucho más didáctica”. Los números lo dicen todo: 240.000 visitantes anuales. Más de 600 personas por día, en promedio. Dua Lipa y Bad Bunny han conocido el Centro del Vino en sus visitas a Chile, que se ha convertido en uno de los destinos más concurridos por el turismo. Pero eso es casi incidental. Lo importante es lo que sucede adentro. “Es una manera de explicar todos los procesos que hay detrás del vino, pero no La apuesta por la premiumización no es el final de una historia, sino el acto de una compañía que insiste en escribirla según sus propios términos. Todo sugiere que, después de 140 años, apenas está comenzando. trata de generar comunidades de consumidores que entienden, que aprecian, que valoran. Un visitante que camina por el Centro del Vino entiende por qué el vino prémium cuesta lo que cuesta. Entiende la complejidad, el rigor, la dedicación detrás de cada botella. Eso es lo que diferencia a Concha y Toro de sus competidores. No es que producen más vino: es que producen mejor vino. Más importante aún, saben contar la historia de ese vino de manera que el consumidor —especialmente el consumidor joven— pueda conectar. WWW.INVESTOR.COM.PA 18 thelist: vinos
POTENCIA HÍBRIDA ENCHUFABLE, TRACCIÓN INTELIGENTE Y CAPACIDADES DISEÑADAS PARA ENFRENTAR CUALQUIER TERRENO. UN SUV CREADO PARA IR MÁS ALLÁ DEL CAMINO CONVENCIONAL. REDEFINE LO QUE UN SUV TODOTERRENO PUEDE HACER JETOUR G700 20 thelist: piloto
POTENCIA HÍBRIDA ■ 892 HP combinados. ■ 1,135 Nm de torque. ■ Autonomía combinada de hasta 1,100 km. ■ Motor 2.0 Turbo + sistema híbrido enchufable. CAPACIDAD TODOTERRENO ■ Tracción AWD eléctrica inteligente. ■ Suspensión independiente. ■ Múltiples modos de manejo. ■ Capacidad de remolque de hasta 2,5 toneladas. ■ Control y estabilidad en terrenos exigentes. TECNOLOGÍA PARA CUALQUIER CAMINO Pantalla panorámica de indicadores de desempeño y funciones de 35,4 pulgadas y pantalla de infoentretenimiento de 15,6 pulgadas, el sistema inteligente de conducción y la cámara 540° trabajan en conjunto para ofrecer mayor visibilidad, control y conectividad en todo momento. DOMINIO EN TODO TERRENO La arquitectura del G700 y su sistema AWD eléctrico inteligente entregan estabilidad, precisión y confianza para enfrentar caminos desafiantes con total control. PREPARADO PARA LARGOS RECORRIDOS Cada elemento del interior ha sido diseñado para acompañar trayectos exigentes con comodidad, tecnología y funcionalidad. Desde su consola refrigerada hasta sus amplios espacios y acabados, todo está pensado para hacer cada aventura más confortable. HAY VEHÍCULOS PREPARADOS PARA LLEVARTE MÁS LEJOS El Jetour G700 combina potencia híbrida, tecnología inteligente y verdadera capacidad off road para responder con firmeza en cualquier terreno. Diseñado para quienes buscan explorar sin límites y enfrentar nuevos desafíos en cada trayecto. 21 thelist: piloto
22 WWW.INVESTOR.COM.PA thelist: moda
El primer lunes de mayo demostró que bajo un mismo tema la moda puede ser minimalismo, teatralidad y conceptualismo simultáneamente, y que la verdadera coherencia reside en la intención y no en el consenso. Por THANACI CHO Fotos AFP Y CORTESÍA La Met Gala 2026 llegó cargada de una promesa: que el disfraz podía ser arte. No simplemente ropa espectacular o reinterpretaciones de diseñadores, sino el acto mismo de transformarse en una declaración de intención estética. El tema “Costume Art” invitaba a una pregunta que pocas galas se atreven a formular explícitamente: ¿qué sucede cuando dejamos de observar la moda como adorno y comenzamos a leerla como lenguaje? Y el mundo fue testigo de ello. Lo que distinguió la noche no fue la escala de los presupuestos ni la familiaridad de los nombres, sino la diversidad de respuestas que generó una misma instrucción. Mientras algunos eligieron la precisión minimalista, otros se adentraron en territorios teatrales que bordeaban lo escultórico. Hubo contradicciones deliberadas, decisiones que desafiaban tanto el buen gusto convencional como la expectativa instantánea del impacto visual. La alfombra roja se convirtió, en consecuencia, en un mapa de interpretaciones: un espacio donde la coherencia no residía en la uniformidad estética, sino en la capacidad de cada figura para sostener una idea propia. Eso, en última instancia, es lo que separa a un disfraz memorable de un simple traje caro. La gala reafirmó, una vez más, que el verdadero lujo no es siempre lo más visible, sino lo más deliberado. MET GALA 2026 AFP / Timothy A. Clary 23 WWW.INVESTOR.COM.PA thelist: moda
LA NOCHE ESTUVO MARCADA POR LA ELEGANCIA Y LA CREATIVIDAD. Nicole Kidman deslumbró con un vestido rojo de silueta juguetona, adornado con plumas en la cadera y un peinado relajado. Anna Wintour optó por un diseño texturizado en tonos verde agua y negro, complementado con una capa volumétrica. Anne Hathaway eligió un vestido negro sin tirantes con ilustraciones blancas, mientras que Maluma llevó un conjunto negro de sastrería con detalles brillantes. Cara Delevingne impresionó con un vestido de gasa translúcida, bordado y con una larga cola, acompañado de un peinado inspirado en los años 20. Beyoncé brilló en un vestido transparente con aplicaciones plateadas, una capa de plumas y una corona de cristales. Bad Bunny sorprendió con un clásico esmoquin negro y un cambio de imagen que incluía canas. Emma Chamberlain lució un diseño con efecto acuarelado y texturas que integraban vestido y cuerpo. Chase Sui Wonders eligió un vestido de raso lavanda con un moño en el hombro. Venus Williams se decantó por un vestido negro ajustado con aplicaciones brillantes, mientras que Charli XCX optó por un estilo completamente negro. WWW.INVESTOR.COM.PA 24 thelist: moda
APUESTAS TEATRALES Y CONCEPTUALES MARCARON LA NOCHE. Pero la noche también perteneció a quienes decidieron ignorar la sutileza. Hubo espacio para lo desbordante, para la ropa que no se conforma con ser observada sino que demanda ser experimentada. Estos looks operaban desde otra lógica: la del exceso como argumento, la del volumen y la textura como herramientas narrativas. No buscaban agradar de inmediato: buscaban permanecer, generar preguntas, resistir el olvido instantáneo de la pantalla. Bill Skarsgard fusionó sastrería con un abrigo de cuero, mientras que Blake Lively deslumbró con un vestido en degradé de tonos pastel. Chloe Malle eligió un diseño naranja con drapeados y accesorios metálicos. Zoe Kravitz impactó con un vestido semitransparente de líneas sencillas, y Ashley Graham se decidió por un diseño nude con drapeados. Naomi Osaka llevó un vestido blanco voluminoso, complementado con guantes rojos en forma de garra y un sombrero. Madonna lució un vestido negro aterciopelado, adornado con un velo largo y un tocado escultórico. Doja Cat optó por un diseño translúcido de efecto plástico, mientras que Lauren Sánchez eligió un vestido azul noche de construcción estructurada. Gwendoline Christie presentó una propuesta artística con máscara y tocado, mientras que Sam Smith se destacó en un vestido sirena bordado con cristales. Connor Storrie lució un conjunto negro con detalles innovadores, y Ben Stiller mantuvo un estilo clásico. AFP / Angela Weiss AFP / Angela Weiss WWW.INVESTOR.COM.PA 25 thelist: moda
CONTRASTES EN LA ALFOMBRA ROJA Lo que la noche reveló, sin embargo, no fue coherencia sino multiplicidad. La alfombra roja no presentaba un consenso estético sino un espectro: decisiones que se contradecían entre sí, propuestas que parecían responder a universos visuales completamente distintos. Esos contrastes no eran debilidades de la directiva curatorial, pero sí su fortaleza. Permitían leer, en tiempo real, cómo una misma instrucción podía derivar en resultados irreconciliables. Gigi Hadid deslumbró con un vestido de tul con bordados verticales, mientras que Rauw Alejandro se decidió por un conjunto negro de acabado brillante. Kim Kardashian eligió un vestido naranja metálico con estructura rígida, y Lisa optó por un diseño blanco translúcido adornado con pedrería. Kylie Jenner llevó un vestido de corte sirena con corsé y bordados, mientras que Maya Hawke se decantó por un diseño de tul gris con bordados florales. Rihanna se destacó en un vestido con apliques y capa metalizada, acompañada por ASAP Rocky, quien presentó un look en tonos oscuros con un abrigo rosa. Kendall Jenner llevó un vestido marfil con escote asimétrico; Heidi Klum apostó por una propuesta escultórica de gran volumen, y Cher lució un conjunto negro con corsé y tul. Katy Perry eligió un vestido blanco estructurado con un toque futurista, mientras que Sabrina Carpenter llegó con un diseño corto con transparencias. Margot Robbie se decantó por un vestido beige satinado, e Irina Shayk combinó plata y negro en un look provocativo, creando una alfombra roja diversa en estilos y conceptos. La Met Gala 2026 reafirmó su papel como un referente en la industria de la moda. Con propuestas que variaron entre lo minimalista, lo conceptual y lo teatral, la gala reflejó diferentes maneras de interpretar la relación entre arte y diseño, consolidándose como un espacio esencial para la experimentación estética y la proyección de tendencias. AFP / Angela Weiss AFP / Angela Weiss WWW.INVESTOR.COM.PA 26 thelist: moda
‘The Pitt’ no llegó con el peso de una franquicia ni el respaldo de un universo expandido. Lo que tiene —y lo que la convirtió en el fenómeno televisivo más inesperado de los últimos dos años— es una decisión formal que lo cambia todo. Por MATÍAS MORALES | Fotos CORTESÍA QUINCE HORAS SIN CORTES El 9 de enero de 2025, HBO Max estrenó los dos primeros episodios de The Pitt sin campaña de lanzamiento masiva ni el tipo de anticipación que suele preceder a las grandes apuestas del streaming. Lo que ocurrió en las semanas siguientes no estaba en el guion de ninguna plataforma: la serie creció semana a semana durante trece semanas consecutivas —algo estadísticamente improbable en la era del consumo instantáneo— hasta promediar 10 millones de espectadores por episodio y posicionarse entre los tres Gemmill dedicó el premio al personal sanitario: “Respétenlos, protéjanlos, confíen en ellos”. En enero de 2026, la segunda temporada se estrenó y encabezó las listas de streaming en 59 territorios en su primer día. El Globo de Oro a Mejor Serie Dramática llegó ese mismo mes. HBO renovó la tercera temporada antes de que concluyera la segunda. ¿QUÉ ESTÁ VIENDO TANTA GENTE? La respuesta no está en la trama: está en la estructura. The Pitt sigue a un equipo de urgencias durante un turno de quince horas en un hospital de Pittsburgh. Quince episodios, uno por cada hora, todos en tiempo real. Sin saltos temporales, sin elipsis dramáticas, sin el recurso habitual de cortar a la escena siguiente cuando la tensión se vuelve incómoda. Lo que ocurre en pantalla ocurre en el momento exacto en que se ve. Esa decisión tiene consecuencias narrativas que van mucho más allá del formato. Cuando no hay cortes, no hay glamur posible. No hay un Derek Shepherd saliendo del quirófano con el pelo intacto para procesar sus emociones en el pasillo antes de volver. Hay una camilla que entra mientras otra sale, una residente que lleva horas sin títulos más vistos en la historia de Max. El primer episodio acumuló 16,2 millones de vistas. En septiembre de 2025, en la 77.ª edición de los Premios Emmy, The Pitt ganó cinco estatuillas, incluyendo Mejor Serie Dramática y Mejor Actor Protagónico para Noah Wyle, su primera victoria en siete nominaciones a lo largo de tres décadas de carrera. Katherine LaNasa, que interpreta a la enfermera jefe Dana Evans, ganó Mejor Actriz de Reparto en la primera nominación de su vida. El creador R. Scott WWW.INVESTOR.COM.PA 28 thelist: televisión
jes que pierden coherencia sin que la serie lo justifique, casos médicos que se resuelven con una previsibilidad que contrasta con la tensión del formato, y momentos en que el drama personal desplaza a la urgencia clínica que hizo funcionar a la primera entrega. Grietas menores, pero que una tercera temporada tendrá que responder. Aún así, la sala de urgencias de The Pitt funciona como hace tiempo no lo hacía ningún escenario televisivo: como un lugar donde todo lo que una sociedad no ha resuelto termina llegando junto, en el mismo día, con la misma urgencia. HBO ya tiene planes. El éxito de la serie redefinió la estrategia de la plataforma: más producciones de 15 episodios, presupuesto manejable, regreso anual. La tercera temporada está en marcha. El turno continúa. La sala de urgencias de ‘The Pitt’ es un set diseñado sobre los planos reales del Allegheny General Hospital de Pittsburgh. comer y una sala de espera que no deja de crecer. El tiempo real elimina la posibilidad de idealizar el trabajo, y eso, según la comunidad médica, es exactamente lo que lo hace inédito. Médicos de urgencias certificados manifestaron públicamente que The Pitt era la primera serie que pintaba un cuadro fiel de lo que significa operar en una emergencia real: no por los procedimientos en sí, sino por la textura del trabajo, la simultaneidad de casos, la presión burocrática que coexiste con la urgencia clínica. En Rotten Tomatoes, la primera temporada acumula un 95 % de aprobación entre la crítica especializada. La segunda temporada llegó con un 98 % al finalizar la emisión. Noah Wyle es el ancla de todo esto. Treinta años después de su debut como el joven Dr. Carter en ER, no intenta repetir ese personaje. Lo que entrega en The Pitt es un médico con cicatrices; un profesional que en la segunda temporada enfrenta abiertamente un cuadro de agotamiento psicológico y depresión sin que la serie lo use como giro dramático, sino como consecuencia lógica de años en primera línea. Es una actuación construida desde la contención, y es precisamente esa contención lo que la hace difícil de ignorar. El realismo clínico es la entrada. Lo que The Pitt hace con ese realismo es lo que la distingue: cada caso médico carga el peso del sistema que lo produce. Un paciente llega inconsciente porque reducía su dosis de insulina a la mitad, pues no podía costear la medicación completa tras perder su cobertura de Medicaid. Un médico ajusta un expediente para que una adolescente pueda interrumpir un embarazo en otro estado. En la segunda temporada, la serie CADA CASO MÉDICO CARGA EL PESO DEL SISTEMA QUE LO PRODUCE. NINGUNA DE ESAS ESCENAS LLEVA CARTEL. OCURREN A LA MISMA VELOCIDAD CON QUE OCURRIRÍAN EN UNA GUARDIA REAL, Y LA PANTALLA SIGUE. amplió ese territorio —eutanasia, protocolo de abuso sexual, salud mental del personal médico— sin abandonar el registro que la hizo funcionar. Agentes del ICE ingresan a la sala de emergencias con un detenido, y el miedo se instala entre el personal y los pacientes que esperan hace horas. Ninguna de estas escenas lleva cartel. Ocurren a la misma velocidad con que ocurrirían en una guardia real, y la pantalla sigue. No todo es elogio. La segunda temporada dejó preguntas abiertas: hay personaNoah Wyle como el Dr. Michael Robinavitch: treinta años después de ‘ER’, una actuación construida desde la contención. 29 WWW.INVESTOR.COM.PA thelist: televisión
de vino florentina Texto y fotos por ANA ARENAZA Corresponsal en España El débil sol de otoño se fatiga al atardecer y, agotado, se apoya en el Duomo de Brunelleschi, que exhibe orgulloso un tono nacarado y cálido deslumbrante. El mármol verdoso de la fachada parece casi negro los días de lluvia y el rosado dibuja unas llamas que encienden la base. El rojo terracota de las tejas de la cúpula contrasta con un cielo cada vez más plomizo. Los rayos de luz que luchan contra las nubes pintan de granate la cubierta que está en sombra y de naranja las que se calientan al sol, dibujando una estampa de postal. Se apaga la tarde como un candil que se queda sin aceite; las calles se vacían de BAJO EL CIELO DE FLORENCIA, LAS HISTÓRICAS “BUCHETTE” DEL VINO RENACEN ENTRE LEYENDAS Y MISTERIO, CONECTANDO ANTIGUAS TRADICIONES LOCALES CON LA ACTUAL DISTANCIA SOCIAL. turistas y se llenan de rutinas. La liturgia de lo cotidiano encuentra su espacio entre las confidencias de farolas y adoquines que tienen mucho que contarse y mucho que callar. El Ponte Vecchio flota sobre el Arno que corre de color mostaza; sin curiosos ni compradores, se oye hasta el agua correr. Huele a humedad. En las tienditas duermen las filigranas, los camafeos y las cruces toscanas. Los orfebres volverán mañana. Las casas de la orilla parecen siluetas de un recortable de papel. Cuando la mirada busca el infinito se topa con el monte Morello, que por las mañanas envía una niebla persistente que se queda enganchada en el Campanile como una bola de nata a su cono. El bullicio de la Piazza de la Signoria se ha silenciado; los estudiantes han cerrado sus cuadernos. La fuente de Neptuno brilla El baptisterio, fiel escudero del Duomo, es un gigante octogonal forrado de mármol blanco de Carrara. ‘BUCHETTA’ 30 TRAVEL
sobre el agua que se ha vuelto verde y está cubierta de hojas amarillas que ha dejado olvidadas el viento. La piedra del Palazzo Vecchio se torna miel tostada, una luz baja, dorada y lateral viste a la ciudad con colores terrosos, gastados por la historia, propios de un lienzo de Caravaggio. Las terrazas encienden las estufas y sacan las mantas de cuadros. Huele a castaña, a tartufo, a leña, a cocina de cuchara. Entre las manos sujeto un afogato que baña en chocolate caliente un helado de stracciatella. Un violín lejano me regala una musiquilla pegadiza y reconocible. Me ajusto la bufanda y tengo claro a dónde se encaminan mis pasos: las buchette de vino. De manera literal, una buchetta es un agujerito; una ventana pequeña en la pared de los palacios y casas de bien por las que, antaño, los nobles vendían el vino de la cosecha familiar directamente a la calle, sin intermediarios ni impuestos. Justo cabía un fiasco de vino; una botella panzuda de cristal forrada por una cesta de esparto. Si en el transporte se rompía el vidrio ¡vaya chasco! Las más elegantes tienen forma de tabernáculo, esa simulación de pequeña capilla las diferenciaba de los taberneros sin clase ni educación. Tienen una puertita de madera, marco de piedra y un arco en la parte superior en el que algunos tallaban el escudo de la familia. A veces, encuentras una campana o una argolla para golpear la madera y avisar que ha llegado un sediento. La puertecita solía tener un tope, así, si alguien intentaba meter la mano para robar se quedaba atascado. En una ocasión pillaron a un ladrón y le dejaron colgando de la ventana por el brazo durante horas a modo de escarmiento público. A medida que la noche se va cerrando surge una neblina fina que difumina los contornos; la oscuridad se come las esquinas… a lo lejos, se ven unas siluetas desdibujadas al puro estilo del sfumato de Leonardo. La mezcla de la luz parduzca de los faroles con el aire hace que los palazzos parezcan dibujados como a carboncillo. La calle vacía me provoca un escalofrío, me subo el cuello del abrigo y golpeo con La fachada del Duomo se exhibe orgullosa y exultante. La cúpula del Duomo observa la ciudad. El Ponte Vecchio flota sobre el Arno. El David que custodia la entrada del Palazzo Vecchio regala una enorme sombra WWW.INVESTOR.COM.PA 31 TRAVEL
los nudillos una pequeña ventana de madera. La farola se apaga en el mismo instante en que el vinatero mudo abre el ventanuco. Ni veo su cara ni me recibe con un saludo. Con timidez, pido un chianti clásico; de un golpe seco y sonoro, cierra la ventanita y me deja como única compañía una corriente heladora que sale del interior. Unos segundos más tarde, que se me hacen horas, una mano me sirve un vaso de un caldo toscano con aroma a cereza, tierra y bosque. Quizá por el efecto de la luz no veo el brazo, o quizá es que no lo tiene. Dicen que solo una mano ha quedado como único testigo de un bodeguero acusado de envenenar el vino durante la peste negra para librarse de los contagiados. Le mutilaron y colgaron su cabeza sobre su buchetta como aviso. Algunas noches su fantasma sirve un vino excelente; si lo tomas, se te aparecerá en sueños durante siete noches seguidas y te levantarás con regusto a sangre en el paladar. Como dicen los florentinos “non é vero, ma ci credo”; no es verdad, pero me lo creo. Continúo mi camino con el corazón acelerado y las piernas de mantequilla. En la vía de la Belle Donne, una buchetta tapiada y con una señal de la cruz encima marca el lugar donde una monja de clausura vendía vino a escondidas para sacar dinero y comprar medicinas para los pobres. La descubrieron y la emparedaron detrás de la ventana. Si pegas la oreja a las 3 de la mañana oyes un susurro: “Quiere vinio, signore? Nadie que haya respondido que sí ha vuelto a beber tranquilo. “Non é vero, ma ci credo”. El aroma del ‘chianti’ te transporta a la Toscana. ‘Buchetta’ de vino enrejada… mejor que vayas de día. En las ‘buchette’ modernas también puedes tomar el aperitivo. Prueba un Hugo Spritz. ‘Buchetta’ de vino florentina. WWW.INVESTOR.COM.PA 32 TRAVEL
Los olivos custodian la próxima cosecha de ‘chianti’. A lo lejos escucho las campanas de la Santa Croce que rasgan el silencio de la noche… va siendo hora de retirarme, pero “non c´é due senza tre”; no hay dos sin tres, allá voy. En la vía della Forca colgaban a los condenados a la horca y a unos metros en el Palazzo Viviani vendían el último trago a los reos. En esta buchetta enrejada degustaban “vino della staffa”, el vino del estribo. Si pasas de noche puedes oír el crujido de la soga y un: “alla salute”. Quien responde al brindis tiene tres días de resaca aunque beba agua. “Non é vero, ma ci credo”. Adivino que esta noche mis sueños estarán trufados de fantasmas, ahorcados, monjas y ladronzuelos aderezados con cadáveres diseccionados, cabezas cortadas y ahogados hinchados de los bocetos Leonardo. Quizá mañana para cenar busque una trattoria de esas que tienen mantel de papel de estraza y los camareros hablan a gritos; pediré una bistecca alla fiorentina, vuelta y vuelta, regada con un fiasco de vino rosso. Eso fue lo que acabó con las buchette; la novedad de beber y comer sentados a la mesa las enterró. Aquellos hábitos medievales, claves para frenar la expansión de la peste, fueron cayendo en el olvido por desuso, pero las epidemias modernas las han resucitado 400 años después. La moda renacentista del “cero contacto y distancia social” resurgió en 2020 como medida para evitar contagios y consiguió que se reabrieran docenas de buchette. Costumbres medievales para paliar los efectos de las pandemias del siglo XXI. ¡Eso sí que me da miedo! Vernaccia di san Gimignano; seco y almendrado, el preferido de Miguel Ángel. El afogato es la combinación insuperable de chocolate caliente, helado y nata. WWW.INVESTOR.COM.PA 33 TRAVEL
Por MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA ¿Qué es la vergüenza? Anna Marissa Altieri no duda: “Es lo que la gente quiere esconder. Siempre hay una historia detrás. Siempre”. Detrás de esa respuesta hay casi cien episodios de Sin Vergüenza, el pódcast que ella creó cuando se cansó de ver contenido que no le decía nada verdadero. No un proyecto de marca personal, no una plataforma terapéutica con pretensiones clínicas: una conversación. La misma que, según ella, salva: “Hay gente que sencillamente no tiene con quién hablar. Solamente tu oído Anna Marissa Altieri construyó ‘Sin Vergüenza’ sobre una convicción simple y difícil de sostener: que hablar en serio —sin filtro, sin agenda— sigue siendo el acto más poderoso que existe. Casi cien episodios después, la pregunta no es si tenía razón, sino por qué tan pocos se atreven a intentarlo. La mujer que APRENDIÓ a sanar hablando le puede salvar la vida”. Lo que Anna encontró, casi sin buscarlo, es que la conversación genuina se ha vuelto escasa. No la charla, no el intercambio de información ni el networking con agenda. La conversación donde alguien habla en serio y otro escucha sin juzgar. Eso —dice— es lo que su audiencia busca cada vez que mira un episodio. No entretenimiento: reconocimiento. Y esa distinción, que parece menor, lo cambia todo: quien busca entretenimiento cambia de canal cuando algo le incomoda. Quien busca reconocimiento se queda exactamente ahí, en la incomodidad, porque sabe que ahí está lo que necesita escuchar. 34 ABOUT
35 ABOUT
WWW.INVESTOR.COM.PA 36 ABOUT
Creció en Chiriquí, en una familia donde el liderazgo era aire que se respiraba antes de tener nombre para él. Su padre, estadounidense, su madre presidenta de las empresas familiares, y ella, la tercera de cuatro hermanos. A los trece años, un director español recién llegado al colegio le vio algo que ella misma todavía estaba aprendiendo a ver. La convirtió en oradora. Ganó premios provinciales, luego nacionales. “Me dijo: tú eres líder”, recuerda. En ese momento, cuando una persona puede perderse o encontrarse, ella eligió encontrarse. Porque más allá de todo, lo que realmente le recibió fue más simple y más difícil de encontrar: alguien que escuchara lo que ella todavía no sabía decir. Años después, construyendo un pódcast sobre el poder de la escucha, esa frase adquiere otro peso. Alguien la vio primero. Ella aprendió a ver a otros después. Años después vendría el matrimonio, tres hijos, divorcio a los veintinueve, la crianza en solitario, la mudanza de Chiriquí a Ciudad de Panamá. Cada transición con el peso específico de quien no tiene red de contención institucional, sólo la claridad, construida a fuerza de golpes, de lo que no está dispuesta a negociar. “Mi paz no tiene precio”, dice hoy, con la convicción de alguien que tardó demasiado en aprenderlo. “Nadie merece robársela”. LO QUE EL CUERPO ARCHIVA El cuerpo también llevó su registro. El sobrepeso acumulado durante años de fractura emocional llegó a un punto de quiebre concreto: un coágulo, el riñón izquierdo necrosado, una hospitalización que pudo haber sido otra cosa. “290 libras en este cuerpo”, dice sin dramatismo. Lo que la medicina registró como emergencia clínica, Anna lo entiende hoy como la consecuencia visible de todo lo que no había procesado. El cuerpo, en su experiencia, no miente… archiva. Y en algún momento presenta la cuenta. Fue en ese momento de pausa forzada cuando empezó a ordenar lo que siempre había sabido hacer, pero nunca había formalizado: escuchar. Primero a sí misma, luego a otros. Sin Vergüenza nació de esa secuencia, no como proyecto planificado sino como necesidad. “Estaba cansada de ver tanta falsedad en redes sociales”, recuerda. “Nos venden una vida tan maquillada, tan falsa, y la gente, no nada más los jóvenes, los adultos también, nos las estamos comiendo”. Lo que quería construir era lo contrario: un espacio donde la conversación tuviera peso. Donde nadie actuara; donde la pregunta más básica —¿cómo estás realmente — no fuera retórica. La pandemia, pensó en su momento, iba a cambiar algo. Esa sacudida colectiva, esa proximidad forzada con la propia fragilidad, tenía que dejar enseñanza. “Yo dije ‘esto va a ser un cambio en el mundo”, recuerda. Pero cinco años después la lectura es otra. “Volteo a ver para atrás y digo: ¿qué aprendimos?”. La respuesta que encontró — y que le costó aceptar — es que la mayoría volvió exactamente a donde estaba. “Estamos peor”, concluye sin melodrama y solo con la certeza de quien lleva años midiendo la temperatura emocional de su audiencia episodio a episodio. Hablar sana, escuchar salva. Hablar requiere valentía. Escuchar requiere algo más difícil: dejar de pensar en uno mismo”. WWW.INVESTOR.COM.PA 37 ABOUT
La premisa de Sin Vergüenza es simple hasta ser radical: hablar de lo que incomoda, con quien ya ha hecho las paces con eso. El entrevistado llega, en palabras de Anna, “ya de alguna manera sanado o en proceso”. No viene a confesar; viene a explicar. Esa diferencia cambia todo el tono. Lo que el espectador recibe no es catarsis ajena, sino reconocimiento propio. “La audiencia sana al escuchar —dice—. Se logra identificar con algo. Dice: ‘esto es lo que me está pasando a mí”. Anna distingue con precisión entre los dos roles de la conversación. “El entrevistado para mí no es el problema”, explica. “Es la audiencia la que se va a enfrentar con una realidad. Si la quieres escuchar es una cosa. Si te incomoda, hazte la pregunta: ¿por qué te incomoda? ¿Qué de lo que estás oyendo te incomoda?”. La incomodidad, en su lectura, no es una señal de que algo está mal… es la señal de que algo está cerca. Demasiado cerca para ignorarlo. Ahí, en ese instante de resistencia, está exactamente lo que vale la pena escuchar. Ese mecanismo — la identificación silenciosa, el reconocerse en la historia de otro — es lo que Anna llama empatía, y lo que la investigación sobre comunicación emocional lleva décadas intentando formalizar sin lograr del todo lograrlo. Ella no llegó desde la teoría. Llegó desde la práctica de haber estado en ambos lados: la persona que habla y la que escucha, la que necesitó ser vista y la que aprendió a ver. “Hablar sana, escuchar salva”, repite, y en esa secuencia hay una distinción que no es retórica. Hablar requiere valentía. Escuchar requiere algo más difícil: dejar de pensar en uno mismo. EL FORMATO QUE NO SE PUEDE FABRICAR Hoy Sin Vergüenza se acerca a los cien episodios. Anna ha hecho cursos de coaching, no para convertirse en terapeuta, sino para entender con más precisión lo que ya hace intuitivamente. “Necesito entender la psique humana. Tener empatía por la otra gente”. Es la misma lógica que la llevó a estudiar derecho después del divorcio: no para litigar, sino para no volver a estar perdida en un idioma que otros manejaban mejor que ella. Aprender, en su caso, siempre ha sido una forma de no depender de que otros traduzcan la realidad por ella. Hay algo que ella identifica como el primer paso, el más difícil y el más necesario. “Reconocer que hay una falla —dice—. “Darte cuenta de que necesitas ayuda. Cuando alguien mira o escucha Sin Vergüenza, para mí eso ya es un paso ganado”. No porque el pódcast cure nada, sino porque el acto de buscar —de abrir una conversación, de prestarse a escuchar— ya es en sí mismo una forma de moverse. Y moverse, aunque sea un milímetro, es distinto a quedarse quieto. Lo que Sin Vergüenza propone no es un antídoto ni una solución. Es un recordatorio de algo que siempre estuvo disponible y que, sin embargo, cuesta cada vez más encontrar: alguien dispuesto a hablar en serio y alguien dispuesto a escuchar de verdad. Sanar, en la experiencia de Anna Marissa Altieri, no es un proceso solitario ni un destino garantizado. Es un ejercicio que se hace acompañado, pero solo cuando uno aprende a identificar quién merece estar cerca y en qué momento preciso. Si te incomoda, hazte la pregunta: ¿por qué te incomoda? ¿Qué de lo que estás oyendo te incomoda?”. WWW.INVESTOR.COM.PA 38 ABOUT
Panamá se disfruta en cada taza y se comparte en cada encuentro. @LAMICAELACOFFEESHOP Arcadia del Este - Costa del Este
THE WESTIN PANAMA TRANSFORMÓ SU ‘LOBBY’ EN ORIGEN, UN INNOVADOR RESTAURANTE-BAR QUE CELEBRA LOS INGREDIENTES LOCALES, LA COCTELERÍA DE AUTOR Y NUEVAS EXPERIENCIAS GASTRONÓMICAS, CONVIRTIÉNDOSE EN UN PUNTO DE ENCUENTRO IDEAL PARA DESCUBRIR Y DISFRUTAR LO MEJOR DE PANAMÁ. Origen El nuevo 40 GASTRO NOMIA
Queremos que el cliente local vea que Origen es parte del Westin, pero también es para él”. Andrea González, Gerente general, The Westin Panama Por MATÍAS MORALES Fotos ARIS MARTÍNEZ Y CORTESÍA The Westin Panama es uno de esos hoteles que uno conoce sin haber entrado nunca. Está ahí, en Costa del Este, parte del horizonte desde el corredor Sur, referencia inevitable para quien visita la ciudad. Hoy, esa familiaridad evoluciona para abrir sus puertas tanto a huéspedes como a residentes, creando un espacio pensado para compartir, descubrir y disfrutar nuevas experiencias en un ambiente acogedor y contemporáneo. Origen es el nombre del nuevo espacio que el hotel inauguró tras una remodelación integral de su lobby. "Queríamos que el cliente local entrara; que vea que Origen es parte de The Westin, pero que también es para él", explica Andrea González, gerente general del hotel. El cambio más evidente es físico: el techo se subió, las paredes que fragmentaban el comedor desaparecieron, entraron las plantas y la luz natural sustituyó la penumbra cerrada que definía el espacio anterior. El resultado es lo que González describe como un hub: restaurante, bar y lobby fluyen sin divisiones rígidas. Hay espacios diseñados para quien quiere estar cerca de la gente pero no revuelto con ella; cortinas translúcidas que dividen sin clausurar, y una barra que desde cualquier ángulo se convierte en el centro de gravedad del lugar. La sonoridad cayó: el techo absorbe el ruido de un modo que sorprende, y la música en vivo —que la hay todas las noches de lunes a sábado, desde jazz hasta banda de música latina— acompaña sin invadir. De jueves a sábado, una cortina separa discretamente el restaurante del bar, de manera que quien cena no percibe la noche que empieza al otro lado. La cocina cierra a las 11, el bar a la 1 de la mañana. La carta de Origen fue diseñada con una premisa que en Panamá todavía tiene algo de declaración: usar lo que hay aquí. No como tendencia, sino como convicción. Muchos de los ingredientes provienen de La Micaela, la granja autosustentable del grupo, y Noel Velázquez —el joven chef WWW.INVESTOR.COM.PA 41 GASTRO NOMIA
ejecutivo panameño— construyó su menú desde adentro hacia afuera. Desde la memoria y desde el mercado local y no desde el recetario internacional de una cadena. El resultado es una carta dividida en Small Plates, ensaladas, brasas y platos principales, con seis opciones vegetarianas y veganas concebidas como platos en sí mismos y no como versiones adaptadas de otra cosa. La coliflor al Josper —el horno de carbón que imprime a todo lo que pasa por él una nota ahumada y envolvente— llega sobre una cama de ñame que sostiene el conjunto con más personalidad de la que sugiere su apariencia. No es un gesto de concesión. Es un plato. El Mamachila es quizás el más honesto de todos. Una entraña cortada para compartir, servida sobre un puré de otoe —sí, otoe, el tubérculo morado que aparece en cualquier cocina panameña y raramente en un menú de hotel cinco estrellas— con la receta de la abuela del propio Velázquez. Él creció comiendo otoe. Su abuela, de 93 años, todavía cocina. Algo de eso vive en el plato. En tres texturas es el actor principal, no el acompañamiento: su color lila, su suavidad, su sabor terroso hacen contrapunto con la carne. Es un plato que podría parecer sencillo y que en realidad requiere saber exactamente lo que se está haciendo. El Origen Atlántico lleva la lógica en otra dirección: toma un ingrediente global —salmón— y lo panameñiza por completo a través de lo que lo rodea. Va sobre un patacón rallado y crujiente, con una miel Propuesta gastronómica La carta de Origen rescata ingredientes locales como otoe, bijao, raspadura, ají chombo, elevándolos sin disculparse por su origen. WWW.INVESTOR.COM.PA 42 GASTRO NOMIA
RkJQdWJsaXNoZXIy MTc3NzU1MA==