Por MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA Hay un tipo de éxito que se vuelve su propio problema. Tim Cook lo construyó durante quince años con una precisión que ningún CEO de tecnología había logrado antes: tomó la empresa que Steve Jobs dejó extraordinaria pero frágil, la convirtió en la tercera compañía más valiosa del planeta —con una capitalización de mercado que supera los $4 billones— y multiplicó el precio de la acción más de 1.700 % desde 2011. Nadie discute el legado. Lo que sí está en discusión es lo que ese legado dejó sin resolver. El 1 de septiembre de 2026, John Ternus asumirá la dirección de Apple. Tiene 50 años, lleva 25 dentro de la empresa y pasó casi toda su carrera construyendo hardware; participó en el iPhone original, lideró generaciones enteras del Mac y el Apple Watch, y en 2021 se convirtió en el miembro más joven del equipo ejecutivo al ser promovido a vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware. Cook no eligió a un visionario de inteligencia artificial ni a un estratega de servicios digitales. Eligió a un ingeniero. La decisión dice más sobre el diagnóstico que sobre el perfil. La pregunta que Ternus hereda no es cómo hacer crecer Apple, sino cómo hacer que Apple vuelva a liderar en el campo que define la próxima década. El problema tiene historia reciente. Apple adquirió Siri en 2010 —en ese momento uno de los productos de inteligencia artificial más grandes del mundo, con más de 300 millones de usuarios activos diarios— y la convirtió en el asistente de voz del iPhone. Fue una ventaja de primer movimiento que se evaporó por decisión interna: tras la muerte de Jobs, la compañía desplazó recursos hacia proyectos como el Vision Pro y el vehículo autónomo Project Titan, y abandonó la arquitectura de IA que el mercado estaba construyendo a su alrededor. Cuando OpenAI lanzó Chat GPT en noviembre de 2022, Apple no tenía respuesta y todavía no la tiene del todo. En 2024, la compañía anunció Apple Intelligence con considerable ruido institucional. Corrió campañas publicitarias de funciones que no existían. El Siri renovado fue prometido para el ciclo de iOS 18, luego postergado para la primavera de 2025, luego a la primavera de 2026, y partes del rediseño han migrado a iOS 27 en septiembre de este año. El retraso no fue cosmético: Apple tuvo que abandonar su arquitectura original porque no alcanzaba el nivel de calidad requerido, y comenzó de cero. Mientras tanto, Microsoft integró capacidades de IA generativa en toda su suite de productividad. Google lanzó Gemini con acceso directo desde el buscador más usado del mundo. Meta construyó infraestructura propia de modelos fundacionales. Apple firmó acuerdos con Google y con OpenAI para que otros hicieran lo que ella misma no había construido, a un costo estimado de 1.000 millones de dólares anuales solo en el caso de Gemini. La estrategia de Cook en este frente fue coherente con su ADN: evitar la exposición de capital masivo, no comprometerse con infraestructura que otros ya estaban financiando, mantener los márgenes. Microsoft, Google, Amazon y Meta comprometieron en conjunto cientos de miles de millones de dólares en centros de datos y chips de IA durante los últimos tres años. Apple eligió no hacerlo. El resultado es una compañía con una posición de caja extraordinaria y una dependencia tecnológica en el campo más relevante del momento. John Ternus, ingeniero mecánico por la Universidad de Pennsylvania, asume la dirección de Apple el 1 de septiembre de 2026, con 25 años dentro de la compañía. COOK MULTIPLICÓ EL VALOR DE APPLE MÁS DE 1.700 % EN 15 AÑOS. TERNUS HEREDA LA CAPITALIZACIÓN… Y LA DEUDA TECNOLÓGICA. WWW.INVESTOR.COM.PA APPLE Tecnología & liderazgo 77
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