de vino florentina Texto y fotos por ANA ARENAZA Corresponsal en España El débil sol de otoño se fatiga al atardecer y, agotado, se apoya en el Duomo de Brunelleschi, que exhibe orgulloso un tono nacarado y cálido deslumbrante. El mármol verdoso de la fachada parece casi negro los días de lluvia y el rosado dibuja unas llamas que encienden la base. El rojo terracota de las tejas de la cúpula contrasta con un cielo cada vez más plomizo. Los rayos de luz que luchan contra las nubes pintan de granate la cubierta que está en sombra y de naranja las que se calientan al sol, dibujando una estampa de postal. Se apaga la tarde como un candil que se queda sin aceite; las calles se vacían de BAJO EL CIELO DE FLORENCIA, LAS HISTÓRICAS “BUCHETTE” DEL VINO RENACEN ENTRE LEYENDAS Y MISTERIO, CONECTANDO ANTIGUAS TRADICIONES LOCALES CON LA ACTUAL DISTANCIA SOCIAL. turistas y se llenan de rutinas. La liturgia de lo cotidiano encuentra su espacio entre las confidencias de farolas y adoquines que tienen mucho que contarse y mucho que callar. El Ponte Vecchio flota sobre el Arno que corre de color mostaza; sin curiosos ni compradores, se oye hasta el agua correr. Huele a humedad. En las tienditas duermen las filigranas, los camafeos y las cruces toscanas. Los orfebres volverán mañana. Las casas de la orilla parecen siluetas de un recortable de papel. Cuando la mirada busca el infinito se topa con el monte Morello, que por las mañanas envía una niebla persistente que se queda enganchada en el Campanile como una bola de nata a su cono. El bullicio de la Piazza de la Signoria se ha silenciado; los estudiantes han cerrado sus cuadernos. La fuente de Neptuno brilla El baptisterio, fiel escudero del Duomo, es un gigante octogonal forrado de mármol blanco de Carrara. ‘BUCHETTA’ 30 TRAVEL
RkJQdWJsaXNoZXIy MTc3NzU1MA==