SERGIO DÍAZ-GRANADOS CAF EXISTE PARA CONVERTIRLAS EN DESARROLLO TIENE LAS PIEZAS LA REGIÓN EDICIÓN 31 MARZO 2026 www.investor.com.pa
ESCANEA AQUÍ PARA VISITAR LA PÁGINA WEB PRESIDENTE EJECUTIVO José Ramón Mena Mauriz DIRECTOR DE CONTENIDO Matías Morales COLABORADORES Y COLUMNISTAS Matías Morales Yamilly Bonilla Mónica Guzmán Zubieta EDITOR DE DISEÑO Ricardo Bermúdez DISEÑO EDITORIAL Selene Márquez FOTOGRAFÍA Aris Martínez Octavio Frauca BANCO DE IMÁGENES AFP Unsplash CORRECCIÓN Edubenis Sánchez GERENTE DE PUBLICIDAD Iris De León [email protected] GERENTE DE MARKETING Yamilly Bonilla REDES SOCIALES Tesla Pescetto INSTAGRAM @investorlifestylemagazine PÁGINA WEB www.investor.com.pa DISTRIBUCIÓN Inserción sectorizada en diario La Prensa / Distribución propia Hoteles / Consultorios médicos Bancos / Oficinas corporativas Malls / Clubes / Spas Coffee Shops Investor Lifestyle Magazine es una publicación de Grupo Investor Lifestyle S.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin autorización escrita del titular. La redacción no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores de los trabajos publicados. Las revistas, en el fondo, también son ejercicios de perspectiva. Cada edición es una forma de mirar el momento que estamos viviendo desde distintos ángulos: la economía, la cultura, el territorio y las personas que están pensando el futuro. En esta edición de Investor Lifestyle, esa idea aparece con especial claridad a partir de una conversación central: la entrevista con Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, que reflexiona sobre el lugar que América Latina puede ocupar en un orden económico global que está cambiando rápidamente. Durante décadas, la región ha producido diagnósticos lúcidos sobre sus propios desafíos. Sabemos cuáles son los problemas estructurales que frenan el crecimiento: baja productividad, infraestructura insuficiente e integración regional limitada. La pregunta hoy no es si entendemos esos retos, sino si somos capaces de traducir esas ideas en proyectos concretos de desarrollo. Desde esa perspectiva, muchos de los temas que componen esta edición parecen dialogar entre sí. Panamá aparece como un punto de conexión: un país cuya escala territorial no define su influencia, sino su capacidad de articular comercio, cultura y movilidad global. Esa lógica se observa en iniciativas culturales, deportivas y económicas que están posicionando al país dentro de nuevas conversaciones regionales. También se refleja en historias más personales: proyectos gastronómicos que nacen en lugares improbables, conversaciones que marcan la reputación profesional o instituciones culturales que imaginan nuevas formas de relación entre el arte y la sociedad. Mirar el mundo con perspectiva implica precisamente eso: entender que economía, cultura y sociedad no avanzan por caminos separados… avanzan, siempre, en la misma dirección. PENSAR EL MUNDO DESDE AQUÍ MATÍAS MORALES [email protected] 06
FOTO DE PORTADA: Cortesía CAF 80 LIFESTYLE #ESPINOZADESOUZA 22 ABOUT El museo que Panamá está por descubrir 50 TENDENCIAS El azul que casi no existe 70 BUSINESS La conversación como capital profesional 20 PILOTO Bugatti Tourbillon ingeniería hecha arte 28 TRAVEL Tucumán, una nueva mirada al norte argentino 36 PROTAGONISTA Construir despacio en un mundo urgente 64 INVESTOR BUSINESS La nueva economía global del concierto 86 LIFESTYLE Legacy Fine Art presenta nueva muestra 92 LIFESTYLE Subasta celebra talento nacional 94 LIFESTYLE Así&Asá en esta edición 32 GASTRONOMÍA Cocina, intuición y destino
Gigantes del Ártico vivo EN EL NORTE DE FINLANDIA, EL RANUA WILDLIFE PARK PERMITE OBSERVAR AL OSO POLAR EN UN ENTORNO QUE RECREA SU HÁBITAT NATURAL, Y RECUERDA LA FUERZA Y FRAGILIDAD DEL ÁRTICO. EN EL EXTREMO NORTE DE FINLANDIA, DONDE EL PAISAJE SE VUELVE UNA EXTENSIÓN SILENCIOSA DE NIEVE Y BOSQUE, el oso polar aparece como una presencia poderosa y serena. En el Ranua Wildlife Park, uno de los zoológicos más septentrionales del planeta, estos animales pueden observarse en un entorno diseñado para reproducir, con notable fidelidad, las condiciones del Ártico. El recorrido por el parque es también un viaje sensorial. Los senderos cubiertos de nieve atraviesan un paisaje casi inmóvil: árboles helados, aire limpio y una quietud profunda que solo se rompe con el crujido del hielo bajo los pasos. En ese escenario austero, el movimiento del oso polar adquiere una dimensión casi hipnótica. Con su espeso pelaje blanco y su caminar firme, el oso polar encarna la extraordinaria capacidad de adaptación de la vida en uno de los entornos más extremos del planeta. Su presencia recuerda que el Ártico no es solo un territorio remoto, sino un ecosistema delicado cuya preservación resulta cada vez más urgente. Visitar Ranua es, en ese sentido, mucho más que observar fauna salvaje. Es una oportunidad para detenerse, contemplar y reconocer la belleza silenciosa de un mundo que aún resiste entre el hielo y la nieve. Foto por: Andrés Morales WWW.INVESTOR.COM.PA 10 instantes
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WWW.INVESTOR.COM.PA 12 wallpaper NATURALEZA, LUZ, IDENTIDAD @cristianlarrere EL ARTE DE RETRATAR PRESENCIAS La fotografía de Cristian Larrere trasciende la mera captura documental para convertirse en un ejercicio de paciencia y profunda conexión emocional con el entorno natural. Su técnica, especializada en la fauna y el paisaje chileno, utiliza el enfoque selectivo y el manejo magistral de la luz natural para aislar al sujeto, y le otorga un protagonismo absoluto que dignifica su existencia. A través de teleobjetivos y una composición equilibrada, Larrere logra que sus imágenes de aves y astrofotografía no sean solo registros visuales, sino narrativas silenciosas donde antes no había voz. Cada disparo es una afirmación de identidad y memoria que captura momentos efímeros como el vuelo de un ave o la inmensidad de la Vía Láctea con una nitidez que asombra. Para este artista, la tecnología es secundaria frente a la mirada; su objetivo no es retratar cuerpos inertes, sino captar la esencia vibrante de los seres vivos. En su obra, la naturaleza deja de ser un fondo decorativo para transformarse en un testimonio vivo de dignidad y belleza indómita.
WWW.INVESTOR.COM.PA 13 wallpaper ESCANEA AQUÍ PARA VER MÁS Cada imagen afirma identidad, memoria y dignidad donde antes hubo silencio, retratando presencias auténticas en la naturaleza salvaje".
BODEGA DEOS NACIÓ EN 2019 EN SAN CARLOS, MENDOZA, ARGENTINA. PRODUCE 48.967 BOTELLAS NUMERADAS, TRABAJA 12 FINCAS EN EL VALLE DE UCO Y COMPRA UVA A PRODUCTORES CUYOS VIÑEDOS, DE NO MEDIAR ESA COMPRA, SERÍAN ARRANCADOS. SU MODELO DE DISTRIBUCIÓN NO PASA POR EL COMERCIO MINORISTA: LOS VINOS SE ASIGNAN DIRECTAMENTE A COLECCIONISTAS. CIEN AÑOS DE RAÍCES, SEIS DE BODEGA 14 WWW.INVESTOR.COM.PA thelist: vinos
Por MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA En las afueras de San Carlos, en el extremo sur del Valle de Uco, hay viñas que llevan casi un siglo plantadas. Algunas no tienen comprador. Sin demanda, el destino habitual es el arranque: sacar las plantas, reconvertir el terreno. Bodega DEOS lleva desde 2019 comprando esa uva antes de que eso ocurra. Es una operación familiar que trabaja en microvinificaciones —cada parcela cosechada a mano, vinificada por separado— y distribuye el resultado sin pasar por el comercio minorista. Los vinos no tienen precio de góndola. Se asignan directamente a coleccionistas y a mercados de exportación. “No fabricamos vino”, explica Rafael Fernández, miembro del equipo técnico de la bodega. “Embotellamos una interpretación honesta y vibrante de nuestra propia tierra”. Hasta la fecha, la bodega lleva 48.967 botellas numeradas producidas, provenientes de 12 fincas en cinco zonas del Valle de Uco: pampa El Cepillo, San Carlos, La Consulta, Tunuyán y Tupungato. Sus partidas más pequeñas llegan a 400 botellas. La del Single Vineyard Malbec 2022, que es la línea de mayor precio, se produjo en 850 unidades. Las primeras añadas de ese vino ya no están disponibles, pues fueron asignadas antes de salir al mercado. El nombre de la bodega viene del latín: dioses. Según sus fundadores, alude a la conexión entre el hombre, la vid y lo que llaman espiritualidad ancestral del territorio. La elección de pampa El Cepillo como terroir base tiene una explicación más técnica: es la zona con mayor altitud y menor temperatura del Valle de Uco, con suelos de origen aluvial y presencia de depósitos calcáreos, a 1.100 metros sobre el nivel del mar. La amplitud térmica entre el día y la noche puede superar los 20 grados. Una de las decisiones de producción más visibles es la construcción de tanques de hormigón con arena y piedras extraídas de las propias fincas. “El vino nace, crece y LAS PRIMERAS AÑADAS DEL SINGLE VINEYARD YA NO ESTÁN DISPONIBLES. FUERON ASIGNADAS ANTES DE SALIR AL MERCADO. WWW.INVESTOR.COM.PA 15 thelist: vinos
se cría en su propia tierra”, dice Fernández. La justificación es técnica: el hormigón no transfiere aromas ni taninos al vino, a diferencia de la madera, por lo que el perfil del vino queda determinado por la fruta y el suelo, no por el recipiente. LOS VINOS La línea actual tiene cuatro etiquetas. Cada una implica decisiones de producción distintas. El Single Vineyard Malbec 2022 es la producción más pequeña: 850 botellas de una sola parcela en Pampa El Cepillo, fermentadas en los tanques de hormigón de la finca. La bodega lo describe como un vino de frescura y mineralidad, con poca intervención de madera. Es la etiqueta que primero se agota en cada cosecha. El No Man’s Land Malbec 2022 se elabora con una cosecha en tres pasadas sobre la misma parcela: la primera recoge racimos en madurez temprana, la segunda en madurez plena, la tercera en madurez tardía. Las tres fermentan por separado y luego se ensamblan. “El protagonismo absoluto lo tiene el suelo calcáreo”, señala Fernández. “Usamos muy poca madera precisamente para no desviar ese carácter”. El objetivo declarado es integrar distintos perfiles de fruta y acidez en un mismo vino. La Selección de Barricas no lleva añada en la etiqueta. Es un ensamblaje de tres cosechas —2021, 2022 y 2023— con crianza en tres tipos de roble: francés, americano y húngaro. La bodega explica que la decisión de trabajar sin añada responde a buscar una complejidad que no depende No fabricamos vino. Embotellamos una interpretación honesta de nuestra propia tierra”. Rafael Fernández, equipo técnico, Bodega DEOS. DEOS EN CIFRAS 2019 Año de fundación 48.967 Botellas numeradas 12 Fincas seleccionadas 850 Botellas Single Vineyard WWW.INVESTOR.COM.PA 16 thelist: vinos
de un año climático específico, sino de la combinación de cosechas y maderas. El Semidios Naranjo Chardonnay 2024 se elabora con lo que la bodega llama Método Gregoriano: una maceración prolongada del jugo con las pieles de la uva, práctica que produce vinos de color ámbar, conocidos en el mercado internacional como vinos naranjos u orange wines. El proceso añade estructura tánica y cambia el perfil aromático respecto a un blanco convencional. La bodega describe notas de frutos secos, cáscara de naranja y hierbas silvestres. EL VIÑEDO COMO MATERIA PRIMA ESCASA El argumento central del modelo de negocios de DEOS descansa en la disponibilidad de un tipo específico de uva: parcelas viejas en zonas frías, con variedades poco frecuentes en el mercado actual. Esa materia prima existe porque hubo productores que las plantaron décadas atrás y las mantuvieron. Existe también porque, en muchos casos, nadie más la estaba comprando. La bodega trabaja con productores locales que cultivan semillón, torrontés y tempranillo de viña vieja —variedades con escasa presencia comercial en la Mendoza actual— y que, sin comprador, arrancarían las plantas. DEOS compra esa uva y la vinifica en partidas separadas. “En muchos casos, nuestras botellas representan la última cosecha de parcelas históricas que estaban destinadas al arranque”, afirma Fernández. Lo que queda en la botella es, entonces, también un registro: la prueba de que ese viñedo existió. Además del rescate de variedades, la bodega trabaja con técnicas de vinificación poco habituales en Mendoza: maceraciones carbónicas, cofermentaciones de malbec con semillón en estilo ancestral, y con Botrytis cinerea, la podredumbre noble que en Francia y Hungría produce vinos dulces de alta gama. “Nuestra filosofía es la mínima intervención”, explica Fernández, “pero con una precisión técnica absoluta. Usamos la ciencia para asegurarnos de que la naturaleza dicte el perfil del vino sin distracciones”. Cada botella sale numerada y pintada a mano, lo que garantiza que no haya dos piezas iguales en toda la producción. Es una decisión que sitúa al objeto en el territorio del artículo de colección tanto como en el del vino. Lo que DEOS hace no es nuevo en el mundo del vino: hay bodegas pequeñas, de distribución limitada, que trabajan con viñedos viejos en zonas extremas en varias regiones del mundo. Lo que sí es menos frecuente es encontrar ese modelo en una bodega de seis años, en una zona que hasta hace poco no figuraba en los mapas de coleccionistas, que ha construido sus propios contenedores de fermentación con la tierra del viñedo. Si el modelo funciona a largo plazo, es algo que la bodega todavía está por demostrar. Lo que ya existe son las botellas, los viñedos rescatados y una lista de compradores que, al menos por ahora, no alcanza a cubrir la demanda. EN MUCHOS CASOS ESA BOTELLA REPRESENTA LA ÚLTIMA COSECHA DE UNA PARCELA ANTES DE QUE DESAPAREZCA PARA SIEMPRE. WWW.INVESTOR.COM.PA 18 thelist: vinos
BUGATTI TOURBILLON INGENIERÍA HECHA ARTE BUGATTI Y JACOB & CO. COLABORAN PARA CREAR DOS OBRAS MAESTRAS CON EL MISMO NOMBRE: TOURBILLON. UN HIPERDEPORTIVO HÍBRIDO V16 CON INGENIERÍA DE RELOJERÍA, Y UN RELOJ ‘TOURBILLON’ CON ALMA MECÁNICA, REFLEJAN LA CONVERGENCIA PERFECTA ENTRE AUTOMÓVIL EXTREMO Y ALTA RELOJERÍA. LA COLABORACIÓN ENTRE BUGATTI Y JACOB & CO. da origen a una dupla extraordinaria: el Bugatti Tourbillon, un hiperdeportivo revolucionario con corazón V16 híbrido, y un reloj de alta complicación que comparte su nombre, inspiración estética y mecánica. Esta alianza trasciende el marketing para convertirse en un manifiesto técnico: Bugatti diseña un automóvil con alma de reloj, mientras Jacob & Co. interpreta esa visión en una caja de zafiro y titanio que emula un motor en miniatura. Ambos incorporan un tourbillon, símbolo de precisión extrema y belleza funcional. Mientras el vehículo promete una experiencia de conducción puramente emocional, el reloj condensa esa filosofía en la muñeca. La colaboración representa un nuevo paradigma de diseño interdisciplinario, donde lo automotriz y lo relojero se funden con una estética audaz, motores animados, materiales futuristas y obsesión por el detalle. Tourbillon no es solo un nombre: es la encarnación del tiempo, la velocidad y la eternidad. 20 thelist: piloto
El Bugatti Tourbillon redefine el hiperdeportivo moderno: V16 atmosférico híbrido, diseño escultural y estructura ultraligera. Es una obra de arte con ruedas que mira al futuro sin olvidar su legado. ■ ESTRUCTURA ULTRALIGERA. Chasis monocasco de fibra de carbono y subchasis delantero en aluminio impreso en 3D, optimizando rigidez y peso. ■ RENDIMIENTO EXTREMO. Acelera de 0 a 100 km/h en menos de 2 segundos, con una velocidad máxima que supera los 400 km/h. ■ PRODUCCIÓN EXCLUSIVA. Sólo 250 unidades serán fabricadas, comenzando entregas en 2026, con un precio estimado de más de 3,8 millones de euros. ESPECIFICACIONES TÉCNICAS: V16 HÍBRIDO ATMOSFÉRICO El nuevo Tourbillon monta un motor V16 atmosférico, combinado con tres motores eléctricos y 1.800 CV de potencia total. Pura obra de ingeniería. WWW.INVESTOR.COM.PA 21 thelist: piloto
El museo MARÍA LUCÍA ALEMÁN Por MATÍAS MORALES Fotos ARIS MARTÍNEZ Hay instituciones que nacen terminadas y otras que se construyen lentamente, a través de décadas de ensayo, intuición y resistencia. El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá pertenece a esta segunda categoría. Durante años ha sido un punto de referencia dentro del ecosistema artístico del país, pero también un proyecto que ha tenido que reinventarse una y otra vez para sobrevivir a sus propias limitaciones. La paradoja es evidente para cualquiera que visite el edificio de Ancón donde funciona actualmente el museo. El MAC ha logrado insertarse en conversaciones artísticas regionales e internacionales, ha desarrollado El Museo de Arte Contemporáneo atraviesa una transformación silenciosa. Más que un nuevo edificio, el proyecto redefine el papel del arte contemporáneo en Panamá y su relación con la ciudad. programas educativos e impulsado exposiciones que dialogan con temas contemporáneos urgentes. Pero todo esto sucede dentro de un espacio que nunca fue concebido para ser un museo. “Este edificio era un templo masónico”, explica su directora, María Lucía Alemán. “Tiene muchas limitaciones. Aquí dedicamos una cantidad enorme de energía al mantenimiento, a la electricidad, a la plomería, al techo”. Esa tensión entre ambición cultural y realidad física explica el momento actual de la institución, en medio de un proceso que podría transformar radicalmente su escala y su alcance: la construcción de una nueva sede pensada desde el inicio para el arte contemporáneo. El proyecto no es reciente, aunque haya comenzado a hacerse visible ahora. Durante años ha sido una conversación interna, un ejercicio de planificación y una búsqueda persistente de posibilidades. La oportunidad tomó forma cuando apareció una donación extraordinaria destinada específicamente a la creación de un nuevo museo. “Fue una donación sin precedentes en la historia del país”, recuerda Alemán. “Y a partir de ese momento empezó una pregunta enorme: ¿por dónde se empieza algo así?”. Lo que siguió fue un proceso largo y meticuloso. Se analizaron decenas de terrenos en la ciudad, se consultaron firmas internacionales especializadas en proyectos museísticos y se desarrollaron estudios para entender qué tipo de institución necesitaba realmente Panamá. No se trataba simplemente de construir un edificio más grande. El objetivo era diseñar un museo capaz de responder a las demandas culturales del siglo XXI. que Panamá está por descubrir 22 WWW.INVESTOR.COM.PA ABOUT
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Para ello se escuchó a la comunidad artística, a gestores culturales, a coleccionistas y también a personas que nunca habían visitado el museo. “Preguntamos por qué la gente no venía”, cuenta Alemán. “Hicimos encuestas, escuchamos a artistas, escuchamos al público general. Fue un proceso largo de investigación”. La respuesta, en muchos casos, era tan simple como incómoda: el arte contemporáneo sigue siendo percibido como un territorio reservado para especialistas. No es un fenómeno exclusivo de Panamá. A nivel global, los museos de arte contemporáneo suelen atraer menos público que los de ciencia o historia. Pero esa percepción se convierte en un desafío particular en sociedades donde la educación artística ha sido históricamente limitada. El MAC ha intentado enfrentar ese reto con una estrategia que combina pedagogía cultural y experimentación. En los últimos años, el museo ha ampliado su programación para incluir eventos nocturnos, recorridos guiados por mediadores jóvenes, colaboraciones con músicos y actividades que mezclan distintas disciplinas creativas. La intención es clara: abrir el museo a públicos que tradicionalmente se han sentido ajenos a este tipo de espacios. “Siempre estamos pensando cómo atraer diferentes audiencias”, explica Alemán. “Cómo atraer a la familia, a las escuelas, a los jóvenes, a quienes nunca han venido al museo”. El resultado ha sido una institución más dinámica y permeable que en el pasado. Las exposiciones cambian constantemente, los formatos curatoriales exploran nuevos lenguajes y la programación pública busca generar conversaciones más amplias alrededor del arte. Pero ese dinamismo también ha dejado al descubierto las limitaciones del espacio actual. El edificio de Ancón, con su arquitectura histórica y su carga simbólica, fue durante décadas una solución ingeniosa. Pero hoy se ha convertido en una estructura que exige cada vez más esfuerzo para mantenerse operativa. “Gran parte de nuestra energía se va en mantener esta infraestructura”, reconoce la directora. Un museo contemporáneo necesita mucho más que paredes donde colgar obras. Requiere sistemas de conservación especializados, espacios flexibles para exposiciones experimentales, áreas educativas para talleres y laboratorios de mediación cómo debería funcionar una institución cultural en una ciudad como Panamá. Para Alemán, la pregunta central no es arquitectónica, sino social. ¿Cómo puede un museo convertirse en parte de la vida cotidiana de una ciudad? ¿Cómo puede dejar de ser un espacio que se visita ocasionalmente para convertirse en un lugar al que las personas regresan? “Me gustaría que la gente sintiera que el museo es una extensión de algo suyo”, dice. “Que puedan decir: esto también es mío”. La idea implica repensar el papel tradicional de los museos. Durante mucho tiempo estos espacios fueron concebidos como templos culturales donde el público acudía a contemplar obras en silencio. En el contexto contemporáneo, cada vez más instituciones están adoptando un enfoque cultural capaces de conectar el arte con distintos públicos. También necesita accesibilidad plena, tecnología adecuada y condiciones ambientales que permitan preservar las obras a largo plazo. Nada de eso es sencillo de implementar en un edificio adaptado. UN MUSEO PARA UNA NUEVA RELACIÓN CON LA CIUDAD La futura sede del MAC busca responder precisamente a esa necesidad de expansión conceptual. No se trata únicamente de trasladar el museo a otro lugar, sino de imaginar El edificio es importante, pero lo esencial siempre será la programación. Un museo existe por las conversaciones que genera, no solamente por la arquitectura que lo contiene”. WWW.INVESTOR.COM.PA 25 ABOUT
distinto: el museo como plataforma cultural abierta. Eso significa integrar exposiciones con programación educativa, debates públicos, encuentros interdisciplinarios y proyectos colaborativos con la comunidad. Significa también reconocer que el arte contemporáneo no es sólo un objeto de contemplación, sino una herramienta para reflexionar sobre los problemas del presente. En el MAC, esa visión se traduce en exposiciones que exploran temas como migración, memoria histórica, género, medio estudian las obras, hacen sesiones de preparación. Queremos que la gente entienda que el arte contemporáneo no es inaccesible”. Pero incluso el mejor programa educativo encuentra límites cuando el espacio físico no acompaña la ambición institucional. El nuevo museo, si logra concretarse, permitirá ampliar esa dimensión pedagógica y fortalecer la relación del arte con la sociedad. Más salas de exhibición permitirán mostrar la colección permanente del museo, algo que actualmente no siempre es posible. Nuevas áreas educativas abrirán espacio para talleres, residencias artísticas y programas de formación para jóvenes creadores. Espacios públicos más amplios permitirán que el museo funcione como punto de encuentro cultural. La construcción de esa nueva sede representa, en cierto sentido, el cierre de un ciclo histórico. Durante más de seis décadas, el MAC ha operado gracias a la perseverancia de artistas, gestores culturales y equipos que han creído en el proyecto incluso cuando las condiciones no eran ideales. Ahora la institución se encuentra frente a una oportunidad distinta: consolidar esa historia en una infraestructura que esté a la altura de su ambición cultural. Pero, incluso en medio de ese proceso de transformación, Alemán insiste en que el edificio no es lo más importante. “La programación es lo esencial”, dice. “Un museo puede tener un edificio increíble, pero si no tiene contenido, no tiene sentido”. Quizá esa afirmación resume mejor que cualquier plan arquitectónico la filosofía que ha guiado al MAC durante todos estos años. La institución no se ha destacado por su edificio ni por su presupuesto, sino por una idea persistente: que el arte contemporáneo puede abrir conversaciones que una sociedad necesita tener, apostando por una forma distinta de entender el desarrollo: una en la que la infraestructura cultural importa tanto como la infraestructura económica. Con la construcción del nuevo museo, Panamá no sólo ganará un edificio más moderno: ganará una institución capaz de ampliar el lugar del arte en la vida pública del país. Y, quizás por primera vez, el MAC tendrá un espacio diseñado exactamente para aquello que siempre ha intentado hacer: invitar a la sociedad a mirar el mundo desde otra perspectiva. ambiente o identidad cultural. Muchas de estas muestras se construyen en diálogo con artistas latinoamericanos que utilizan el arte como forma de investigación social. Alemán lo explica desde una perspectiva personal. “Lo que me fascina del arte contemporáneo es que te obliga a ver el mundo desde otro lugar”, afirma. “No es sólo algo estético. Es una manera de cuestionar nuestros propios paradigmas”. Esa capacidad de cuestionar y reinterpretar la realidad es, precisamente, lo que convierte al arte contemporáneo en un lenguaje cultural tan relevante como complejo. A diferencia de otras formas artísticas más tradicionales, muchas obras contemporáneas no buscan únicamente producir belleza y sí buscan generar preguntas. El desafío para los museos consiste en crear las condiciones necesarias para que esas preguntas puedan ser comprendidas y discutidas. De allí la importancia de los programas de mediación cultural que el MAC ha desarrollado en los últimos años. Equipos de jóvenes mediadores acompañan a los visitantes en recorridos que transforman la experiencia del museo en una conversación más que en una simple visita. “Nos esforzamos mucho en la parte educativa”, confiesa su directora. “Los mediadores trabajan directamente con los artistas, El gran desafío del arte contemporáneo es acercarlo a la gente. El museo no puede ser un lugar intimidante y debe sentirse como un espacio abierto para todos”. WWW.INVESTOR.COM.PA 26 ABOUT
UNA NUEVA MIRADA AL NORTE ARGENTINO Tucumán PEQUEÑA EN TAMAÑO, PERO RICA EN HISTORIA Y PAISAJES, TUCUMÁN BUSCA TRANSFORMAR SU IDENTIDAD PRODUCTIVA CON UNA PROPUESTA TURÍSTICA CAPAZ DE REVELAR LA DIVERSIDAD CULTURAL DEL NORTE ARGENTINO. 28 TRAVEL
Durante décadas, Tucumán fue el corazón azucarero de Argentina. Hoy, la provincia busca diversificar su economía apostando por naturaleza, cultura y experiencias turísticas. Por MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA En el mapa, Tucumán ocupa apenas un pequeño punto en el norte del país. Es la provincia más pequeña de Argentina, pero también una de las más densas en historia, cultura y paisajes. Allí, en 1816, se firmó la independencia argentina; sin embargo, reducir Tucumán a ese episodio fundacional sería ignorar la complejidad de un territorio que hoy intenta reescribir su perspectiva turística. Entre selvas subtropicales, valles de altura, rutas del vino emergentes y tradiciones profundamente arraigadas, la provincia está construyendo un perfil turístico que combina identidad histórica con experiencias contemporáneas. San Miguel de Tucumán, la capital, es la ciudad más importante del norte argentino y uno de los centros urbanos más influyentes de la región. Desde allí, el visitante puede recorrer en menos de una hora escenarios radicalmente distintos. Esa proximidad geográfica es uno de los rasgos más llamativos del destino. En apenas cien kilómetros es posible pasar de la selva de las yungas —un ecosistema húmedo y exuberante que se extiende por la vertiente oriental de los Andes— a los paisajes abiertos y secos de los Valles Calchaquíes, uno de los territorios culturales más antiguos del país. Esa diversidad compacta explica por qué Tucumán se promociona como un destino donde múltiples experiencias coexisten en distancias sorprendentemente cortas. Pero, para entender el presente de Tucumán, también es necesario mirar su historia económica. Durante buena parte de los siglos XIX y XX, fue el corazón de la industria azucarera argentina. El cultivo de la caña de azúcar transformó el paisaje y la estructura productiva del territorio, y generó una red de ingenios que durante décadas impulsó el desarrollo regional. Aquella economía azucarera convirtió a Tucumán en uno de los polos industriales más importantes del norte del país y dio forma a una identidad profundamente ligada al trabajo agrícola y a las comunidades rurales. Aunque el sector continúa siendo relevante, la provincia ha comenzado en los últimos años a diversificar su economía, y el turismo aparece como una de las actividades con mayor potencial de crecimiento. WWW.INVESTOR.COM.PA 29 TRAVEL
La naturaleza se ha convertido en uno de los motores de esa nueva narrativa. En las montañas cercanas a San Javier, por ejemplo, se encuentra una de las plataformas de parapente más reconocidas del continente, utilizada incluso en competencias internacionales. Desde allí, los vuelos permiten contemplar una geografía que alterna selva, cerros y llanuras en un solo horizonte. La provincia también ha desarrollado circuitos de trekking, canyoning y kayak en embalses y cascadas que atraviesan los parques naturales del sur. Este tipo de turismo activo responde a una tendencia mundial que privilegia la experiencia sobre la contemplación, y que ha encontrado en Tucumán un escenario inesperado. Sin embargo, la naturaleza no es el único argumento del destino. Tucumán también construye su identidad turística a partir de su cultura viva. A diferencia de otros lugares donde las tradiciones se presentan como espectáculo para visitantes, aquí muchas de esas expresiones siguen formando parte de la vida cotidiana. Las fiestas populares son una muestra clara de esa continuidad cultural. Los corsos de Aguilares, por ejemplo, reúnen cada año a más de mil participantes que durante meses preparan comparsas, trajes y coreografías. En otros puntos de la provincia, celebraciones como la Fiesta Nacional de la Empanada o la Feria de Simoca transforman los espacios públicos en escenarios donde la gastronomía, la música y el comercio tradicional conviven con naturalidad. La cocina tucumana es, de hecho, uno de los grandes símbolos de esa identidad regional. La empanada tucumana, considerada por muchos como la mejor de Argentina, es parte central de esa discusión culinaria que atraviesa al país. Pero, más allá de la competencia simbólica entre provincias, la gastronomía funciona como una puerta de entrada al territorio. El locro, las humitas y los productos derivados del maíz o de la caña de azúcar reflejan una tradición agrícola profundamente arraigada. En cierto modo, la cocina resume la historia productiva de la provincia: una combinación de herencias indígenas, prácticas coloniales y agricultura moderna. Las cifras reflejan que el turismo comienza a ocupar un lugar relevante dentro de esa transformación económica. Solo en enero de 2026, Tucumán recibió cerca de 390.000 visitantes, que generando un El turismo internacional todavía representa una porción menor en comparación con destinos cercanos como Salta o Jujuy. Esa realidad plantea un desafío, pero también una oportunidad: Tucumán sigue siendo, para muchos viajeros extranjeros, un territorio por descubrir. Parte de esa singularidad se explica en los Valles Calchaquíes, donde el paisaje cambia de manera radical. Allí aparecen las bodegas de altura, un fenómeno relativamente reciente dentro del mapa vitivinícola argentino. Tucumán cuenta hoy con dieciocho bodegas, once de ellas abiertas al turismo, que elaboran vinos a más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Torrontés aromáticos y malbec intensos acompañan una experiencia que combina degustaciones con recorridos por viñedos, estancias El turismo comunitario y las tradiciones populares revelan la esencia del norte argentino: una cultura viva donde historia, gastronomía y paisaje siguen marcando la identidad local. impacto económico estimado en más de 50.000 millones de pesos. Durante algunos fines de semana largos recientes, la ocupación hotelera superó el 90 %, lo que confirma la capacidad del destino para atraer turismo regional. Aun así, la mayoría de los visitantes proviene de otras provincias. WWW.INVESTOR.COM.PA 30 TRAVEL
Unsplash / Sonia Nadales históricas y pueblos de montaña. En Tafí del Valle, por ejemplo, algunas estancias jesuíticas conservan tradiciones productivas que se remontan a siglos atrás, como la elaboración del queso Tafí, reconocido oficialmente con denominación de origen. El pasado prehispánico también ocupa un lugar central en la narrativa del destino. A pocos kilómetros de los valles se encuentran las ruinas de Quilmes, uno de los complejos arqueológicos más importantes de América del Sur. Construida por la civilización quilme, esta ciudad de piedra se extendía sobre las laderas de la montaña y contaba con sistemas agrícolas y defensivos que permitieron resistir durante décadas la expansión colonial española. Hoy, recorrer sus terrazas y senderos permite comprender la profundidad histórica de la región y la complejidad de las culturas que habitaron el noroeste argentino antes de la llegada europea. El turismo comunitario también comienza a ganar protagonismo. En pequeñas localidades rurales, algunas familias reciben visitantes en sus propias casas, comparten comidas tradicionales y relatan historias transmitidas de generación en generación. Estas experiencias, lejos de la lógica del turismo masivo, buscan preservar la identidad cultural y al mismo tiempo generar ingresos para comunidades que históricamente dependieron de la agricultura o la ganadería. En esos encuentros alrededor de un fogón o en una mesa compartida, el visitante descubre una dimensión distinta del viaje: una que privilegia el intercambio humano por encima del espectáculo. Esa combinación de historia, naturaleza y cultura es lo que hoy define la apuesta turística de Tucumán. A diferencia de otros destinos que se apoyan en un único atractivo emblemático, la provincia construye su historia a partir de contrastes. Selva y desierto, arqueología y modernidad, gastronomía popular y vinos de altura conviven en un territorio relativamente pequeño. Esa diversidad no solo amplía la oferta turística, sino que también refleja la complejidad cultural del norte argentino. En menos de cien kilómetros, Tucumán reúne selva subtropical, valles de altura, sitios arqueológicos y rutas del vino, una diversidad geográfica poco común en Argentina. WWW.INVESTOR.COM.PA 31 TRAVEL
LEJOS DE LAS CAPITALES GASTRONÓMICAS, ANDRÉS MORATAYA CONSTRUYÓ UNA COCINA MARCADA POR LA INTUICIÓN, EL RIESGO Y EL APRENDIZAJE CONSTANTE. DESDE UNA PLAYA VACÍA DEL PACÍFICO PANAMEÑO, SU HISTORIA REVELA CÓMO UN PROYECTO PERSONAL PUEDE EVOLUCIONAR HASTA CONVERTIRSE EN UNA PROPUESTA GASTRONÓMICA SINGULAR. COCINA, Y DESTINO intuición 32 GASTRO NOMIA
Con DeMar, Andrés Morataya dejó atrás el idealismo radical de sus primeros años para construir una cocina más consciente: creativa, tropical y pensada también para sostenerse en el tiempo. Por MATÍAS MORALES Fotos ARIS MARTÍNEZ Y CORTESÍA Cuando Andrés Morataya llegó al pacífico panameño, playa Venao no era todavía el destino vibrante que hoy atrae a surfistas, viajeros y cocineros curiosos. Era, simplemente, una playa larga y abierta frente al mar. No había restaurantes ni hoteles ni infraestructura que anticipara el desarrollo que vendría después. “Yo llegué en 2009 y Venao era una playa vacía, no había nada”, recuerda. Durante un tiempo vivió en Pedasí porque en la playa todavía no existía un lugar donde instalarse con cierta estabilidad. Pero, incluso entonces, había algo en el ambiente que lo atrapó desde el principio. “Siempre sentí a Pedasí como Macondo. El tiempo se detuvo”. Era un ritmo distinto al de cualquier ciudad. Para alguien que todavía no estaba buscando una carrera, sino un modo de vida, ese ritmo terminó siendo determinante. Antes había vivido en Costa Rica. El traslado a Panamá no respondía a una estrategia profesional ni a un plan cuidadosamente diseñado para posicionarse en el mapa gastronómico. De hecho, cuando empezó a imaginar un restaurante en la zona, la idea estaba lejos de parecerse al proyecto que terminaría construyendo con los años. El restaurante que imaginaba entonces era sencillo, casi elemental: un pequeño local de playa en donde servir pescado frito, cerveza fría y poco más. “Panga no iba a ser nada fancy. Iba a ser un restaurantito de playa, fish and chips y ya”. Pero el proyecto empezó a transformarse desde adentro, impulsado por una mezcla de curiosidad culinaria, intuición creativa y las condiciones particulares de un lugar donde prácticamente todo estaba por inventarse. En aquellos primeros años, la cocina de Morataya estaba marcada por una forma de idealismo que hoy recuerda con cierta ironía. “Abrí Panga joven, idealista, romántico… un poquito de todo”. Esa etapa inicial estaba dominada por la convicción de que la cocina debía construirse desde el origen mismo de los ingredientes. Si algo podía hacerse en casa, se hacía. “Hacíamos todo de cero: la sal, el kétchup, todo”. El concepto era una versión radical del llamado farm to table, llevada al extremo en un entorno donde conseguir proveedores confiables era una tarea complicada y transportar productos desde la ciudad podía convertirse en una odisea logística. Desde el punto de vista del negocio, muchas de esas decisiones no parecían sensatas. Pero el proyecto tenía algo que no se planifica: autenticidad. Con el tiempo, lo que parecía una desventaja terminó convirtiéndose en la esencia del lugar. Panga empezó a atraer visitantes que no necesariamente buscaban solo una comida, sino la experiencia de encontrarse con una cocina ambiciosa en un lugar improbable. Algunos llegaban después de manejar durante horas desde 33 WWW.INVESTOR.COM.PA GASTRO NOMIA
la capital. Otros aterrizaban en helicóptero, almorzaban y regresaban el mismo día. Aquella escena —un restaurante experimental en una playa remota del pacífico panameño— empezó a generar una curiosidad que con el tiempo alcanzó incluso a la prensa internacional. Cuando el restaurante apareció en el New York Times, Morataya entendió que la distancia, paradójicamente, se había convertido en una ventaja. “Me fui al medio de la nada y eso me puso en el centro de todo”. El restaurante comenzó entonces a funcionar también como un punto de encuentro para cocineros, músicos y creativos que pasaban por la zona. En una ocasión, tres chefs con estrellas Michelin coincidieron en la cocina de Panga y terminaron preparando juntos un menú improvisado de varios tiempos. No hubo anuncios ni promoción. Quienes estaban esa noche en el restaurante simplemente fueron testigos de algo irrepetible. Esa espontaneidad, de hecho, se convirtió en una de las características más reconocibles del lugar. Morataya evitaba deliberadamente generar expectativas demasiado altas alrededor de ciertos eventos o experiencias. Prefería que las cosas ocurrieran de manera natural. En algunas ocasiones el equipo entregaba discretamente a ciertos comensales un menú secreto que incluía platos más experimentales. En otras, músicos invitados terminaban tocando versiones acústicas improvisadas en medio del restaurante. La ausencia de presión mediática liberaba al cocinero para hacer lo que realmente quería hacer: cocinar. Con los años, sin embargo, también llegó una comprensión más compleja del oficio. El idealismo que había marcado los primeros tiempos empezó a dialogar con la realidad de sostener un negocio en el tiempo. Morataya no reniega de esa etapa inicial —de hecho la considera fundamental para su desarrollo— pero reconoce que muchas de aquellas decisiones no eran sostenibles en el largo plazo. “La sostenibilidad no solo son productos; también es sostenibilidad económica”. Ese aprendizaje terminó abriendo el camino hacia una segunda etapa de su carrera gastronómica, representada por DeMar, el restaurante que hoy encarna una versión más madura de su cocina. DEMAR Si Panga fue el laboratorio donde exploró sin demasiadas restricciones, DeMar representa la síntesis de esa experiencia acumulada. La propuesta gastronómica sigue siendo profundamente personal, pero ahora convive con una visión más clara de la operación, del mercado y de la dinámica del negocio. Morataya suele describir su cocina actual como “comida tropical de playa”, una definición deliberadamente abierta que le permite integrar influencias ABRIR PANGA EN UNA PLAYA SIN INFRAESTRUCTURA FUE, AL MISMO TIEMPO, UN ACTO DE INTUICIÓN Y UNA ESCUELA RADICAL DE COCINA, NEGOCIO Y SUPERVIVENCIA. 34 WWW.INVESTOR.COM.PA GASTRO NOMIA
Me fui al medio de la nada y eso me puso en el centro de todo”. asiáticas, mediterráneas y latinoamericanas sin quedar atrapado en una etiqueta específica. Parte de esa mezcla responde también a su propia historia familiar —su madre es china— y a los ingredientes que encuentra en el trópico, donde muchas tradiciones culinarias distintas comparten una misma geografía climática. En paralelo con la evolución de su cocina, Morataya ha tenido que asumir un rol que al principio no estaba en sus planes: el de líder de un equipo cada vez más amplio y especializado. Hoy trabajan con él cocineros que han pasado por algunos de los restaurantes más importantes de Panamá y que han decidido mudarse a Venao para formar parte del proyecto. Ese voto de confianza, reconoce, genera una presión particular. “Quiero ser el chef que a mí me hubiera gustado tener”. Para él, liderar una cocina implica crear un entorno donde los cocineros jóvenes puedan desarrollarse, equivocarse, aprender y eventualmente seguir su propio camino. Esa filosofía se refleja también en la forma como entiende la relación entre el equipo y la experiencia del cliente. “Si el equipo está bien, el comensal va a estar bien”. Mientras todo esto ocurría dentro de la cocina, playa Venao también empezaba a transformarse. Lo que durante años fue un lugar remoto comenzó a atraer a surfistas, viajeros internacionales y nuevos proyectos gastronómicos y hoteleros. La comunidad que se ha ido formando en la zona es una mezcla peculiar de culturas, profesiones y estilos de vida. Morataya suele describir ese fenómeno con una expresión que resume bien la identidad del lugar. “Venao es una playa de autor”. No existe una tradición cultural dominante que defina lo que la playa debe ser. En cambio, su identidad se construye a partir de las personas que llegan, se quedan y aportan algo al paisaje humano del lugar. En ese proceso, los restaurantes de Morataya han terminado convirtiéndose en uno de los referentes gastronómicos del destino. No porque haya existido un plan estratégico para lograrlo, sino porque el proyecto creció orgánicamente junto con el lugar. Cuando hoy revisa los cuadernos donde escribió las primeras ideas para Panga, reconoce que casi nada ocurrió exactamente como lo había imaginado. Sin embargo, ese desvío constante del plan original terminó siendo la clave de todo. Hay proyectos que se construyen siguiendo un plan preciso. Hay otros que, como el suyo, encuentran su forma escuchando el lugar donde nacen. WWW.INVESTOR.COM.PA 35 GASTRO NOMIA
36 PROTAGO NISTA
América Latina tiene los recursos que el mundo necesita. El problema nunca fue el inventario. Fue la distancia entre lo que la región tiene y lo que ha sido capaz de hacer con ello. Sergio Díaz-Granados lleva cuatro años intentando cerrar esa brecha desde el banco de desarrollo más importante del hemisferio. CONSTRUIR DESPACIO EN UN MUNDO URGENTE Por MATÍAS MORALES | Fotos CORTESÍA SERGIO DÍAZ-GRANADOS Frente a más de 4.000 personas reunidas en el Panama Convention Center, Sergio Díaz-Granados eligió no comenzar con optimismo. Eligió comenzar con una ruptura: “Estamos viviendo un cisma en el sistema basado en reglas. Un sistema imperfecto, pero que brindaba un piso de certidumbre, hoy se enfrenta a otro centrado en intereses y en disputas por el control de elementos esenciales para las transiciones digital y energética”. Para un presidente de banco multilateral, la frase tiene un peso inusual. No describía una tendencia: describía un quiebre. Y la eligió como primera idea del foro más importante que CAF ha organizado en su historia. El escenario no era menor. Enero de 2026. El II Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe – en alianza con el Gobierno de Panamá. Al frente, José Raúl Mulino, presidente de Panamá; Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil; Rodrigo Paz, presidente de Bolivia; Gustavo Petro, presidente de Colombia; Daniel Noboa, presidente de Ecuador; Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala; Andrew Holness, primer ministro de Jamaica; y José Antonio Kast, presidente electo de Chile y representantes de 70 países; y en un momento cuando los aranceles de la administración Trump habían vuelto a redibujar las reglas del comercio mundial y en que la competencia entre Estados Unidos y China por el control de minerales críticos, infraestructura digital y rutas logísticas se intensifica a una velocidad que pocos habían anticipado. Abrir con un diagnóstico de ruptura fue, precisamente, el punto de partida que el foro necesitaba: si el sistema global ya no ofrece certidumbre, la pregunta urgente es cómo se posiciona América Latina en ese nuevo escenario. Lo que vino después fue la contraparte: “América Latina y el Caribe tienen todas las piezas necesarias para resolver sus problemas. La fórmula del éxito está en el diálogo, el esfuerzo sostenido y la suma de potencialidades”. No como consuelo frente al diagnóstico anterior, sino como argumento. La región no necesita que el sistema global funcione perfectamente para avanzar. WWW.INVESTOR.COM.PA 37 PROTAGO NISTA
Necesita usar lo que ya tiene. Esa tensión —entre un orden internacional que se fractura y una región que tiene los recursos para construir el suyo propio— es la coordenada desde la que Díaz-Granados opera. Colombiano, exministro de Comercio de su país, preside CAF desde 2021. Bajo su conducción, el banco alcanzó activos totales que superan los 64.700 millones de dólares, récords históricos en aprobaciones y emisiones, y la mejor calificación crediticia de su historia. Pero los números son el resultado de una apuesta más profunda: la convicción de que un banco de desarrollo puede ser algo más que un prestamista. CONSTRUIR CUANDO EL MUNDO NO PUEDE ESPERAR La lógica que ordena su trabajo es más simple de lo que parece desde afuera. América Latina no tiene un problema de recursos. Biodiversidad, minerales críticos para la transición energética, capacidad agrícola que el mundo necesita, una matriz energética que ya es 65 % descarbonizada en promedio. El inventario existe. Lo que no ha funcionado con suficiente consistencia es el mecanismo que convierte ese potencial en progreso real. Alta informalidad, baja productividad, desigualdad persistente, instituciones bajo presión. Los desbalances que la región conoce de memoria y que CAF tiene como hoja de ruta. Lo que cambia ahora es el contexto que los rodea. La reconfiguración de cadenas globales de suministro está redibujando el mapa productivo del hemisferio en tiempo real. Dispositivos médicos, electrónica, servicios digitales: sectores que muestran lo que es posible cuando infraestructura, capital humano y marco regulatorio se alinean. Díaz-Granados lee esa oportunidad sin triunfalismo: exige visión estratégica, coordinación e inversiones oportunas. Las tres condiciones al mismo tiempo. La historia reciente de la región muestra lo que ocurre cuando alguna de esas condiciones falla. Países que tienen los recursos, pero no la infraestructura para procesarlos. Economías que atraen inversión, pero no logran retenerla porque la energía es inestable o la logística es cara. Mercados laborales donde el talento existe, pero la formalización no llega porque el Estado no tiene capacidad de acompañar la transición. América Latina ha capturado oportunidades parciales durante décadas. El desafío ahora es capturarlas completas, De 2.000 asistentes en 2025 a representantes de 70 países en 2026. En un año, el foro pasó de debut prometedor a cita obligatoria de la región. WWW.INVESTOR.COM.PA 38 PROTAGO NISTA
en el momento en que el mundo las está ofreciendo con más urgencia que nunca. Ahí está la tensión real de su trabajo. Las inversiones que la región necesita son, por naturaleza, lentas. Una interconexión eléctrica tarda años en construirse. Un corredor logístico requiere coordinación entre países que no siempre comparten agenda. La formalización del empleo produce resultados en una generación, no en un trimestre. CAF opera en ese tiempo largo mientras la política opera en el tiempo corto. No como limitación, pero sí como convicción de que cuando la ventana se abra con toda su fuerza, los países preparados serán exactamente aquellos donde alguien apostó antes, sin garantías visibles y sin el aplauso inmediato que la política suele requerir. El foro de enero fue la expresión más concreta de esa lógica aplicada a escala regional. En su primera edición, en 2025, reunió a 2.000 asistentes de 15 países en 50 sesiones. Un año después, la segunda edición convocó a representantes de 70 países y generó más de 4.000 citas comerciales en 36 horas entre 150 compradores internacionales de América, Europa y Asia, y 300 exportadores latinoamericanos. No paneles sobre el comercio, sino comercio ocurriendo. La diferencia entre ambas cosas es exactamente la que Díaz-Granados intenta sostener a escala institucional. EL DUEÑO DE CASA Elegir a Panamá como sede permanente del foro no fue una decisión logística. Fue un argumento. CAF apostó por un país que encarna lo que Díaz-Granados defiende: que la posición, cuando se combina con infraestructura y capacidad de convocatoria, puede valer más que el tamaño. Copa Airlines, el Canal, el ecosistema logístico y financiero. No es protagonismo económico propio; es la capacidad de ser el lugar donde las conversaciones que importan pueden ocurrir porque todas las rutas, físicas y financieras, pasan por ahí. El Canal aparece en cada análisis sobre el futuro del país con un peso que merece procesarse con atención. La sequía de 2023 fue la primera señal real de su vulnerabilidad: cuando el nivel de los lagos bajó, las rutas mundiales de suministro tuvieron que ajustarse. El activo más estratégico de Panamá depende de una variable que ningún gobierno controla. “Mucha atención está puesta en cómo el Canal se está adaptando al cambio climático para asegurar su seguridad hídrica”. Es una frase medida, pero detrás hay una pregunta que toda la región debería tener en su agenda. WWW.INVESTOR.COM.PA 39 PROTAGO NISTA
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