Necesita usar lo que ya tiene. Esa tensión —entre un orden internacional que se fractura y una región que tiene los recursos para construir el suyo propio— es la coordenada desde la que Díaz-Granados opera. Colombiano, exministro de Comercio de su país, preside CAF desde 2021. Bajo su conducción, el banco alcanzó activos totales que superan los 64.700 millones de dólares, récords históricos en aprobaciones y emisiones, y la mejor calificación crediticia de su historia. Pero los números son el resultado de una apuesta más profunda: la convicción de que un banco de desarrollo puede ser algo más que un prestamista. CONSTRUIR CUANDO EL MUNDO NO PUEDE ESPERAR La lógica que ordena su trabajo es más simple de lo que parece desde afuera. América Latina no tiene un problema de recursos. Biodiversidad, minerales críticos para la transición energética, capacidad agrícola que el mundo necesita, una matriz energética que ya es 65 % descarbonizada en promedio. El inventario existe. Lo que no ha funcionado con suficiente consistencia es el mecanismo que convierte ese potencial en progreso real. Alta informalidad, baja productividad, desigualdad persistente, instituciones bajo presión. Los desbalances que la región conoce de memoria y que CAF tiene como hoja de ruta. Lo que cambia ahora es el contexto que los rodea. La reconfiguración de cadenas globales de suministro está redibujando el mapa productivo del hemisferio en tiempo real. Dispositivos médicos, electrónica, servicios digitales: sectores que muestran lo que es posible cuando infraestructura, capital humano y marco regulatorio se alinean. Díaz-Granados lee esa oportunidad sin triunfalismo: exige visión estratégica, coordinación e inversiones oportunas. Las tres condiciones al mismo tiempo. La historia reciente de la región muestra lo que ocurre cuando alguna de esas condiciones falla. Países que tienen los recursos, pero no la infraestructura para procesarlos. Economías que atraen inversión, pero no logran retenerla porque la energía es inestable o la logística es cara. Mercados laborales donde el talento existe, pero la formalización no llega porque el Estado no tiene capacidad de acompañar la transición. América Latina ha capturado oportunidades parciales durante décadas. El desafío ahora es capturarlas completas, De 2.000 asistentes en 2025 a representantes de 70 países en 2026. En un año, el foro pasó de debut prometedor a cita obligatoria de la región. WWW.INVESTOR.COM.PA 38 PROTAGO NISTA
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