INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE-031 -Marzo 2026

tación, la asistencia mecánica y el traslado de bicicletas hasta la salida en Colón requieren una coordinación que comienza mucho antes de que el primer ciclista se suba al sillín. Pero cuando el pelotón finalmente llega a Amador, después de varias horas de esfuerzo, toda esa logística queda en segundo plano. Queda la experiencia de haber cruzado un istmo donde, en el punto más estrecho del continente, dos océanos pueden quedar separados por un solo día de pedaleo. trada para un turismo que combina deporte, comunidad y exploración. Pero el verdadero espíritu del Gran Fondo no está en el impacto económico ni en la espectacularidad de la ruta, sino en la filosofía del ciclismo recreativo. A diferencia de una carrera profesional, el Gran Fondo no tiene un ganador general. Cada participante administra su ritmo y sus fuerzas para completar el recorrido dentro del tiempo establecido. A lo largo de la ruta se forman pequeños grupos espontáneos de ciclistas que comparten el esfuerzo, conversan mientras avanzan o se ayudan mutuamente en los tramos más exigentes. La carretera se convierte en una experiencia colectiva más que en una competencia. Para quienes buscan un componente más competitivo, la prueba incluye también el Grand Prix, una carrera paralela destinada a ciclistas más experimentados que sí compiten por posiciones y premios dentro del mismo trayecto. Sin embargo, incluso esa modalidad es apenas una parte de la actividad. La verdadera esencia del Gran Fondo Océano a Océano Panamá está en los miles de ciclistas que participan por el simple placer de hacerlo. PEDALEAR CON LEYENDAS Otro elemento que ha contribuido a posicionar al fondo es la presencia de invitados especiales del ciclismo internacional, figuras que participan como embajadores y que recorren parte de la ruta junto con los aficionados. Este año se destacan dos nombres que marcaron una época dentro del ciclismo mundial. El español Alejandro Valverde, campeón mundial de ruta y uno de los corredores más consistentes y longevos del pelotón profesional, y el británico Chris Froome, cuatro veces ganador del Tour de Francia y protagonista de una de las etapas más dominantes del ciclismo moderno. La presencia de atletas de ese calibre añade una dimensión aspiracional a este evento deportivo. Para muchos ciclistas aficionados, la posibilidad de compartir carretera con figuras que han ganado las carreras más importantes del mundo convierte la experiencia en algo difícil de replicar en otro lugar. El Gran Fondo también refleja un cambio cultural que ha ido consolidándose en Panamá durante los últimos años: el crecimiento de la comunidad ciclista. Cada vez más personas utilizan la bicicleta como deporte, como entrenamiento o simplemente como una forma distinta de recorrer la ciudad. En ese contexto, la carrera funciona como el gran punto de encuentro anual de esa comunidad, una jornada donde miles de personas que comparten la misma pasión se encuentran en la carretera. Detrás de esa celebración hay además una compleja operación logística. El cierre parcial de carreteras, los puntos de hidra- La presencia de Alejandro Valverde y Chris Froome permite a los aficionados compartir con dos figuras que marcaron la historia reciente del ciclismo. 49 WWW.INVESTOR.COM.PA tendencias gran fondo

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