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ESCANEA AQUÍ PARA VISITAR LA PÁGINA WEB PRESIDENTE EJECUTIVO José Ramón Mena Mauriz DIRECTOR DE CONTENIDO Matías Morales COLABORADORES Y COLUMNISTAS Matías Morales Yamilly Bonilla Mónica Guzmán Zubieta EDITOR DE DISEÑO Ricardo Bermúdez DISEÑO EDITORIAL Selene Márquez FOTOGRAFÍA Aris Martínez Octavio Frauca BANCO DE IMÁGENES AFP Pexels Unsplash CORRECCIÓN Edubenis Sánchez GERENTE DE PUBLICIDAD Iris De León [email protected] GERENTE DE MARKETING Yamilly Bonilla REDES SOCIALES Tesla Pescetto INSTAGRAM @investorlifestylemagazine PÁGINA WEB www.investor.com.pa DISTRIBUCIÓN Inserción sectorizada en diario La Prensa / Distribución propia Hoteles / Consultorios médicos Bancos / Oficinas corporativas Malls / Clubes / Spas Coffee Shops Investor Lifestyle Magazine es una publicación de Grupo Investor Lifestyle S.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin autorización escrita del titular. La redacción no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores de los trabajos publicados. Hay momentos que no hacen ruido cuando llegan, pero se sienten con claridad cuando uno se detiene a mirarlos. Esta edición de Investor Lifestyle nace ahí: en una transición. No como consigna, sino como estado. Un punto intermedio donde algo deja de ser, mientras otra cosa todavía no termina de definirse. Durante semanas, sin proponérnoslo, los contenidos comenzaron a dialogar entre sí. Hablamos de cierres simbólicos, de marcas que pesan más que nunca, de nostalgia como refugio y de optimismo entendido como activo y no como emoción. Nada fue forzado. Simplemente apareció un hilo común. Y, cuando eso ocurre, lo más honesto es seguirlo. En ese contexto, la conversación con Joanna Crooks se volvió central. No por su cargo ni por la coyuntura, sino por su manera de leer el momento. Liderar, hoy, no parece tratarse de imponer certezas, sino de saber moverse con criterio en medio del cambio. De entender que las transiciones no se aceleran: se gestionan. Esta no es una edición sobre el pasado. Es una edición sobre el valor de lo que no vuelve. Sobre lo que entendemos tarde y, por eso mismo, redefine decisiones: en qué confiamos, a qué marcas creemos, qué tipo de liderazgos buscamos. La transición no siempre implica avanzar. A veces implica soltar. Reconocer que ciertos modelos cumplieron su función. Que algunas cosas no fracasan y que simplemente dejan de ser replicables. En un mundo obsesionado con escalarlo todo, lo irrepetible empieza a ganar peso. Esta edición no pretende respuestas cerradas. Prefiere preguntas mejor formuladas. ¿Qué estamos dejando atrás sin notarlo? ¿Qué vale hoy precisamente porque no se puede copiar? Estamos en transición. Entenderlo, quizá, sea la decisión más lúcida de este momento. GESTIONAR EL CAMBIO MATÍAS MORALES [email protected] 08

74 LIFESTYLE Cuando la temporada baja dejó de existir en esta edición 26 FÚTBOL El Mundial más largo de la historia 16 VINOS El nuevo mapa del vino inesperado 20 VALORES La escuela que enseña a tomar la palabra 24 PILOTO Testarossa, sin nostalgia 40 GASTRONOMÍA Umi y el valor de no forzar nada 44 PROTAGONISTA Dirigir una banca en tiempos de integración 68 INVESTOR BUSINESS 2026: el año en que consumimos distinto 90 OPINIÓN Así y Asá 52 TENDENCIAS El día que MTV se volvió irrelevante 80 LIFESTYLE #VallarinoTello FOTO DE PORTADA: Aris Martínez 34 TRAVEL El sur en su mejor momento

Dakar o la travesía donde el cuerpo decide MÁS QUE VELOCIDAD, EL DAKAR EXPONE RESISTENCIA, CARÁCTER Y LÍMITES PERSONALES EN UNA CARRERA DONDE LLEGAR YA ES UNA VICTORIA. EL DAKAR NO ES SOLO UNA COMPETENCIA: ES UNA TRAVESÍA HUMANA LLEVADA AL EXTREMO. Allí, el tiempo deja de ser una cifra y se convierte en presión constante. Cada jornada enfrenta al piloto con algo más incómodo que el rival: el cansancio, el error propio y la duda silenciosa. El desierto no ofrece segundas oportunidades ni explicaciones. Solo exige seguir. En esa exigencia aparecen los verdaderos momentos decisivos. No cuando se acelera, sino cuando se continúa a pesar del cuerpo. Cuando las manos tiemblan, la visión se nubla e incluso así se elige avanzar. El Dakar revela una verdad incómoda: la máquina importa, pero es la voluntad la que sostiene el movimiento. Por eso, terminar la carrera tiene un significado distinto. Cruzar la meta no siempre implica triunfo público, sino una conquista íntima. Llegar es confirmar que se resistió, que se aprendió a leer el límite y a convivir con él. En el Dakar, la victoria más honesta ocurre lejos del podio, en el instante silencioso en que alguien comprende que ya no compite contra otros, sino contra sí mismo. Es allí donde el viaje deja marcas invisibles que ningún trofeo puede medir ni explicar del todo con precisión humana. Foto por: Kin Marcin / Red Bull Content Pool 12 WWW.INVESTOR.COM.PA instantes

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WWW.INVESTOR.COM.PA 14 wallpaper Los drones no solo cambiaron la fotografía: alteraron nuestra manera de mirar. Desde el aire, el mundo se ordena distinto y obliga a replantear certezas. Durante siglos, la mirada humana estuvo condicionada por la altura del NUEVAS PERSPECTIVAS @drone.globe EL MUNDO VISTO DESDE ARRIBA cuerpo, por montañas, muros y horizontes parciales. La fotografía aérea existía, pero era excepcional, costosa y distante. Con la llegada de los drones, esa barrera se desmoronó. Hoy, el mundo puede observarse desde arriba con una naturalidad que antes era impensable, y esa nueva perspectiva no es solo estética: es conceptual. Visto desde el aire, un paisaje deja de ser solo bello o caótico y se vuelve legible. Las ciudades revelan patrones, simetrías y contradicciones. La naturaleza expone geometrías que el ojo a ras de suelo no alcanza a comprender. Incluso lo cotidiano —una carretera, un puerto, un barrio— adquiere una dimensión casi abstracta. El dron no embellece por defecto: reordena la información visual y nos obliga a ver conexiones que antes ignorábamos. Pero hay algo más profundo. Esta mirada elevada también cuestiona el punto de vista dominante. Nos recuerda que la realidad depende del ángulo desde el cual se observa. Cambiar de perspectiva no es escapar del mundo, sino entenderlo mejor. En ese sentido, los drones no solo capturan imágenes espectaculares: entrenan una forma distinta de pensar. Una que invita a tomar distancia, a salir del centro y a aceptar que, muchas veces, comprender implica mirar desde otro lugar.

WWW.INVESTOR.COM.PA 15 wallpaper Cambiar el ángulo transforma la imagen, pero también la forma como entendemos el mundo”. ESCANEA AQUÍ PARA VER MÁS

EL NUEVO MAPA Texto MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA Durante décadas, la idea de vino de calidad estuvo atada a una geografía casi inamovible. Francia, Italia, España; luego California, Chile, Argentina. El resto del mundo quedaba fuera del relato, como si el terroir tuviera pasaporte. Sin embargo, en los últimos años —y con especial fuerza hacia 2026— esa frontera simbólica empezó a desdibujarse. Hoy, algunos de los vinos más comentados no nacen donde “deberían”, sino en países y zonas que históricamente no figuraban en el radar del vino fino. No se trata de volumen ni de tradición centenaria, sino de curiosidad, adaptación y una nueva sensibilidad global. Este no es un fenómeno aislado ni una moda pasajera. Es una conversación cultural: sommeliers, críticos y consumidores jóvenes están mirando con atención lugares donde el vino parecía improbable. Y lo que encuentran no es sólo sorpresa, sino identidad. TURQUÍA: VARIEDADES MILENARIAS, MIRADA CONTEMPORÁNEA Turquía es una de las grandes paradojas del vino. Anatolia es cuna de civilizaciones que fermentaban uvas miles de años antes que Burdeos, pero durante décadas sus vinos quedaron relegados al consumo interno. Hoy, ese relato está cambiando. Regiones como Anatolia Central y el Egeo están recuperando cepas propias como kalecik karası, öküzgözü y boğazkere, con resultados cada vez más refinados. Bodegas como Doluca y Kavaklıdere están liderando este renacer, combinando técnicas modernas con variedades que no existen en ningún otro lugar del mundo. La tendencia aquí no es globalizar el gusto: es reivindicar lo local en un lenguaje contemporáneo. Para un consumidor cansado de etiquetas previsibles, Turquía ofrece algo raro: novedad con raíces profundas. PAÍSES Y REGIONES HISTÓRICAMENTE AJENOS AL VINO DE CALIDAD, HOY SORPRENDEN CON CEPAS, ESTILOS Y MARCAS QUE REESCRIBEN EL MAPA VINÍCOLA GLOBAL Y DESPIERTAN LA CURIOSIDAD DE UNA NUEVA GENERACIÓN. DEL VINO INESPERADO Unsplash / Nick Belanger WWW.INVESTOR.COM.PA 16 thelist: vinos

Helanhong es una distinguida bodega estatal y el producto estrella de la región vinícola de Ningxia, orgullosamente gestionada por el gobierno de Ningxia. CHINA: NINGXIA Y EL GIRO INESPERADO DEL ‘CABERNET’ Hablar de vino chino todavía genera escepticismo en muchos círculos. Sin embargo, la región de Ningxia, al norte del país, se ha convertido en uno de los casos más elocuentes de esta transformación. Entre el río Amarillo y las montañas Helan, un clima seco, noches frías y suelos bien drenados permitieron algo impensado hace 30 años: vinos de cabernet sauvignon y merlot con estructura, equilibrio y ambición internacional. Bodegas como Helan Qingxue empezaron a aparecer en concursos y catas a ciegas, descolocando a jurados que no esperaban encontrar perfiles tan pulidos fuera JAPÓN: LA ELEGANCIA SILENCIOSA DE LA UVA ‘KOSHU’ Si China sorprende por escala, Japón lo hace por sutileza. En regiones como Yamanashi, el vino crece en diálogo con una cultura que valora la precisión, la pureza y el detalle. Allí, la uva koshu —blanca, delicada, casi translúcida— da origen a vinos ligeros, secos y de una fineza poco común. No son vinos exuberantes ni diseñados para impresionar a la primera copa. Son vinos que piden atención, silencio, comida. Maridan mejor con pescado crudo que con discursos grandilocuentes. En un mundo acostumbrado a asociar calidad con potencia, Japón propone otra cosa: vino como gesto mínimo, como extensión del paisaje y la mesa. Esa diferencia, hoy, es precisamente su fortaleza. de Europa o América. Aquí, la tendencia no es imitar a Burdeos, sino reinterpretarlo desde un paisaje nuevo, con una estética y una narrativa propias. El vino chino dejó de ser una curiosidad local para convertirse en tema de conversación global. WWW.INVESTOR.COM.PA 17 thelist: vinos

thelist: vinos GEORGIA: CUANDO LO ANCESTRAL VUELVE A SER TENDENCIA A diferencia de los casos anteriores, Georgia no es nueva en el vino: es, literalmente, su origen. Sin embargo, durante décadas quedó fuera del circuito del vino de calidad global. Hoy, ese olvido se revierte. La fermentación en qvevri —ánforas de barro enterradas— y variedades autóctonas como saperavi o rkatsiteli se han convertido en símbolos de autenticidad. Más que una moda “natural”, Georgia representa una pregunta incómoda para el mundo del vino: ¿y si lo nuevo no fuera innovar, sino recordar? En un mercado saturado de técnicas, estos vinos conectan con una generación que busca verdad, imperfección y relato. SUDESTE ASIÁTICO: VINO EN CLIMAS IMPOSIBLES Quizá el territorio más disruptivo de todos sea el sudeste asiático. Países como Tailandia o Vietnam no solo carecen de tradición vinícola, sino que enfrentan climas tropicales que históricamente hicieron inviable la vid. Aun así, zonas de altitud como Khao Yai en Tailandia o Dalat en Vietnam están produciendo vinos que desafían los manuales. Aquí no hay romanticismo europeo: hay ingeniería agrícola, cosechas múltiples al año y una adaptación radical al entorno. Se cultivan cepas como shiraz o chenin blanc con perfiles frescos, sorprendentes, pensados más para la mesa asiática que para el canon occidental. No serán vinos de guarda eterna, pero sí vinos que cuentan una historia nueva, y eso hoy tiene valor cultural. El proceso de elaboración del vino consiste en prensar las uvas y luego verter el jugo, las pieles de las uvas, los tallos y las pepitas en el ‘qvevri’. El proceso de fermentación se realiza dentro de él. Lo que une a todos estos países no es el estilo, la cepa ni el precio. Es otra cosa: la ruptura del prejuicio geográfico. El vino ya no se define sólo por donde nace, sino por cómo dialoga con su tiempo. Cambio climático, turismo cultural, consumidores curiosos y enólogos formados globalmente han abierto una puerta que ya no se va a cerrar. Esta tendencia habla de sensibilidad, no de mercados ni de retornos. De entender que el lujo contemporáneo —también en el vino— pasa por descubrir, no por repetir. Por atreverse a servir una copa de Ningxia, Yamanashi o Anatolia y contar la historia detrás. El nuevo mapa del vino no está terminado. Se escribe vendimia a vendimia, en lugares donde antes nadie miraba. Justamente por eso, hoy todos empiezan a hacerlo. WWW.INVESTOR.COM.PA 18

thelist: arte Durante dos décadas, el Concurso Nacional de Oratoria se volvió un ritual escolar que cruza provincias, familias y pantallas. No sobrevive por nostalgia: funciona porque convierte a adolescentes en ciudadanos con método, presión y propósito. En tiempos de IA y atención fragmentada, miles aún compiten por dos minutos de verdad. LA ESCUELA QUE ENSEÑA A TOMAR LA PALABRA WWW.INVESTOR.COM.PA 20 valores

Por MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA Edgar Alderete, coordinador general del Concurso Nacional de Oratoria, no cuenta su historia como un “caso de éxito”. La cuenta como quien de adolescente soñó con estar del lado donde se organiza el reto: el equipo que arma el concurso, define temas, empuja el estándar. Porque nadie sueña con pertenecer a algo que no importa. Nadie imagina su futuro dentro de una dinámica escolar si esa dinámica es apenas un trámite. En el recuerdo de Alderete, el Concurso Nacional de Oratoria aparece como lo que en educación casi no existe: una tradición que se repite y, aun así, se renueva. Ya dentro de esa maquinaria, lo dice sin vueltas: “El concurso hay que rescatarlo”. La frase suena a urgencia, pero también a diagnóstico. Lo que se rescata no es una final, sino un hábito nacional: entrenar a los adolescentes para pensar en voz alta. El matiz importa: no se trata de volver a una “oratoria grecorromana” de declamación perfecta, sino de un estilo más natural, más cercano a lo que hoy funciona en el mundo —una idea clara, sostenida por evidencia y entregada con presencia—. El concurso también ha aprendido que la forma cambia, pero el fondo no: una buena voz sigue siendo, primero, una buena estructura mental. Desde 2005, con la gestión de Más Móvil y el aval del Ministerio de Educación, el concurso se planifica desde inicios de año y atraviesa meses de trabajo antes de llegar a la final. No es un día; es un proceso que se arma como se arma una temporada: fases, calendario, coordinación con escuelas y una lógica de largo aliento. Las cifras ayudan a dimensionarlo: más de 854.000 estudiantes “impactados” en dos décadas, un récord reciente de 4.212 inscritos (por encima de la meta de 4.000), y una cobertura declarada de 96,4 % de los 311 colegios de nivel medio. La masividad cambia la naturaleza de cualquier iniciativa: deja de ser “programa” y se vuelve cultura escolar. Pero la cultura no se prueba solo con porcentajes. Se prueba con escenas repetidas: profesores que asumen la asesoría, estudiantes que ensayan fuera del salón, padres que escuchan discursos en la mesa, colegios que celebran a quien se atreve, y regiones enteras que esperan la temporada como si fuera un campeonato. Si este concurso es un patrimonio educativo, no lo es porque sea antiguo. Lo es porque, año tras año, logra algo raro: hacer que la adolescencia —esa etapa impredecible— se someta voluntariamente a la disciplina de una idea. UN PATRIMONIO QUE SE ENTRENA La palabra “patrimonio” suele usarse como medalla. En educación, debería usarse como criterio. ¿Qué hace que algo sea patrimonio? No su brillo, sino su permanencia; no su marketing, sino su capacidad de dejar aprendizaje cuando se apagan las cámaras. El Concurso Nacional de Oratoria cumple, por lo menos, cuatro pruebas que lo acercan a ese estatus. La primera es la continuidad: veinte años, en un país donde los proyectos cambian con facilidad, no es casualidad: es resiliencia organizativa y adhesión social. La segunda prueba es la capilaridad. Cuando el concurso afirma cubrir casi todo el nivel medio, está diciendo que ya no pertenece a un grupo selecto: pertenece a la escuela como institución. Eso lo vuelve una infraestructura blanda, algo que no se toca, pero sostiene. La tercera prueba es el método. Hay un embudo largo: inscripción digital con profesores asesores; selección interna por colegio; fase regional; preselección nacional (con un grupo amplio de preseleccionados) y pruebas donde la improvisación pesa; y una final con 15 oradores y un podio de 7 ganadores. Ese diseño obliga a que el mérito se acumule por etapas. A ese método se suma la “cocina” más importante: la academia. No es un taller de un fin de semana, sino un proceso de más de 40 días de entrenamiento integral, donde el estudiante trabaja voz, cuerpo, contenido, investigación y hábitos de disciplina. Ahí se entiende por qué el concurso no se agota en el discurso: el discurso es el examen final de un entrenamiento. La cuarta prueba es el efecto formativo. Oratoria no es solo hablar: es investigar, ordenar, sostener postura, controlar el cuerpo y, sobre todo, decidir qué decir. Por eso el límite de dos minutos es tan revelador: no es un capricho, sino una exigencia cognitiva. Te obliga a jerarquizar, a cortar, a entender. Lo formativo está en lo que no se ve: los ensayos, la conversación con el profesor asesor, la primera vez que un adolescente descubre que la voz le tiembla cuando lo miran y que la única forma de VEINTE AÑOS DESPUÉS, EL CONCURSO SIGUE FORMANDO CIUDADANOS: A PENSAR, SINTETIZAR Y SOSTENER UNA IDEA EN PÚBLICO. WWW.INVESTOR.COM.PA 21 thelist: valores

thelist: arte domarla es practicar. En un país pequeño, además, la escuela teje comunidad. Cuando un colegio compite, compite un equipo invisible. Y cuando un estudiante avanza, el colegio aprende con él qué significa prepararse, corregir, insistir. Es educación aplicada, pero con adrenalina. Hay también una decisión organizativa que muestra madurez: pasar de “un representante por provincia” a ponderar cupos por participación real. Mejora calidad, sí, pero abre una pregunta inevitable: ¿cómo se garantiza que el talento no dependa del lugar donde naciste ni de la capacidad del colegio para entrenar? Aquí vale ser exigentes con el relato, incluso si uno está a favor del concurso. “Impactados” puede significar muchas cosas: exposición, participación, acompañamiento, audiencia. Y cuando se afirma que un tema país movió el conocimiento ciudadano, lo responsable es pedir metodología. No para “tumbar” el proyecto, sino para fortalecerlo: un patrimonio educativo también se construye con transparencia. Si quiere ser patrimonio, el concurso tiene que sostener ese equilibrio: elevar el estándar sin concentrar las oportunidades. Esa es su prueba más difícil. POR QUÉ LOS ADOLESCENTES VUELVEN AL MICRÓFONO Alderete lo dice sin vueltas: el centro del concurso está en “los pelados de 14 a 18 años”. Justo esa edad en la que casi todo empuja a pasar desapercibido —a no equivocarse frente a otros, a no exponerse—. Por eso tiene peso que tantos acepten el reto de pararse, hablar, fallar y volver a intentarlo. Ahí es donde el concurso rompe una lectura cómoda de los adultos: no es que los adolescentes “no se interesen”; es que se interesan por otras vías. Y cuando encuentran un espacio que los toma en serio, responden. El concurso funciona como ese puente: convierte la energía de la adolescencia en foco, método y pertenencia. El error común es creer que participan porque “les gusta hablar”. A esa edad, a la mayoría no le gusta hablar frente a un jurado. Lo que los atrae es otra cosa: pertenencia, oportunidad, identidad y estatus. Pertenencia, porque el concurso crea tribu. Ser “el orador” del colegio es un rol que te vuelve visible por lo que piensas, no solo por cómo te ves. Muchos adolescentes necesitan exactamente eso: un lugar donde su identidad no dependa de la popularidad. Oportunidad, porque hay incentivos tangibles. Se ha mencionado, por ejemplo, la existencia de 15 becas para estudiar en Turquía, entre otros beneficios que elevan la apuesta. Para un estudiante con pocas opciones, una beca no es un premio, sino un giro de vida. Estatus, porque representar al colegio tiene peso. En los pasillos, en la asamblea, en el orgullo familiar. Aquí el prestigio se gana con disciplina intelectual y emocional: investigar, ensayar, sostenerse en público. Y herramienta, porque hablar claro sirve. Presentar un proyecto, pedir una beca, defender una idea en la universidad, liderar un equipo. La oratoria es una habilidad de vida envuelta en formato competitivo. Detrás de cada concursante hay profesores asesores que casi nunca salen en cámara. Prestan aula fuera de horario, corrigen borradores, escuchan ensayos y sostienen el ánimo cuando aparece el miedo. Si hablamos de patrimonio educativo, también hay que mirar esa base: ¿se reconoce su carga?, ¿se les acompaña?, ¿se les forma? Y cuando un joven descubre que puede hacerlo, el efecto se expande. Alderete lo resume sin poesía: “De verdad que sí hay La final termina en aplausos, pero se construyó en pasillos, borradores, ensayos y amistades que empujaron. EN TIEMPOS DE IA, EL CONCURSO RECUERDA UNA VERDAD SIMPLE: ESCRIBIR ES FÁCIL; SOSTENER UNA IDEA EN PÚBLICO NO. WWW.INVESTOR.COM.PA 22 valores

sueños”. Se ve en lo mínimo: aprender a respirar, volver a intentarlo tras una derrota, defender una idea con calma. Además, el concurso trabaja temas país. En el año de la Constitución, por ejemplo, el objetivo era que la “alfabetización constitucional” se volviera conversación común. Incluso se ha afirmado que el conocimiento sobre qué es una Constitución pasó de 5 % a más del 50 %: un dato potente, pero que apunta a una intuición válida: cuando el tema es país, el adolescente deja de hablar de sí y empieza a hablar de nosotros. Ese paso —del “yo” al “nosotros”— se nota en la investigación. Alderete insiste en que no basta con leer: hay que entrevistar, contrastar, citar fuentes. Hay una dimensión poco contada: traducir. Traducir un tema complejo al lenguaje de un compañero, de una madre, de alguien en Bocas del Toro, de alguien que nunca ha leído un artículo completo. Ese ejercicio de traducción es, en sí mismo, pensamiento crítico. También está el aprendizaje emocional, que rara vez se menciona. La oratoria expone. La exposición, en adolescencia, duele. El estudiante aprende a ser evaluado sin hundirse, a perder con dignidad, a ganar sin soberbia. En un sistema educativo que a veces evita la fricción, aquí la fricción enseña. Si el concurso es patrimonio, entonces no lo es solo por sus ganadores. Lo es por la masa invisible de estudiantes que compiten y no llegan, pero se llevan un músculo nuevo: el de sostenerse en público. HABLAR EN TIEMPOS DE IA La inteligencia artificial volvió fácil producir texto, pero no volvió fácil sostener una idea. El concurso no evalúa sólo palabras: evalúa pensamiento, presencia y coherencia bajo presión. Una IA puede darte frases bonitas, pero no puede habitar tu voz. No puede corregir tu respiración cuando se te acelera el corazón. No puede responder si te cambian la pregunta. No puede improvisar con honestidad cuando te quedas en blanco. El límite de dos minutos funciona como antídoto: la IA tiende a la abundancia; la oratoria cronometrada exige poda, y podar es comprender. Si el estudiante no entiende, no sabe qué cortar. Eso no significa que la IA deba ser tabú. Significa que hay que enseñar a usarla sin perder la esencia: como apoyo, no como sustituto. Un concurso que insiste en fuentes, citas y síntesis tiene una ventaja: obliga a que el estudiante sea autor, no solo editor. El desafío contemporáneo, en el fondo, es la atención. La cultura actual entrena interrupción. El concurso entrena continuidad: pide silencio, escucha, y un principio y final claros. Hoy eso es casi contracultural. Por eso “rescatarlo” no es solo mantenerlo. Es cuidar su promesa: evitar que se vuelva un show vacío o que se vuelva elitista. Es invertir en docentes asesores, abrir caminos para escuelas con menos recursos y publicar con claridad cómo se miden los impactos cuando se presentan cifras. Alderete, que empezó soñando con “estar en el equipo”, lo entiende desde adentro. Quizá ahí está la imagen final: un país que, por veinte años, ha montado una práctica donde miles de adolescentes se prueban en público. No para viralizarse, sino para algo más raro: aprender a decir lo que piensan con responsabilidad. Cuando eso pasa en una escuela, cambia un estudiante. Cuando pasa en casi todo un país, cambia una cultura. Esa, más que cualquier medalla, es la definición de patrimonio. Por sus escenarios han pasado líderes, voces públicas y talentos jóvenes que luego marcaron debates, empresas y medios. WWW.INVESTOR.COM.PA 23 thelist: valores

EL FERRARI 849 NO ES UN TRIBUTO, ES UNA EVOLUCIÓN. UN REDISEÑO AUDAZ QUE RESCATA LA ESENCIA PURA DEL ÍCONO, SIN MIRAR ATRÁS NI PEDIR PERMISO. NO TODOS LOS MITOS NECESITAN RESURRECCIÓN. ALGUNOS EXIGEN RELECTURA. Así es el 849 Testarossa: un Ferrari que toma el filo del recuerdo y lo lanza hacia el futuro con precisión quirúrgica. Las proporciones son familiares, sí: capó largo, cabina retrasada, trasera musculosa. Pero cada trazo ha sido repensado para hablar el lenguaje de hoy. Ya no es solo diseño italiano, sino escultura en velocidad. La aerodinámica es funcional sin adornos superfluos. La parrilla es un guiño contenido, las líneas laterales marcan tensión y dinamismo. En su interior, el Testarossa no cae en clichés retro: ofrece materiales nobles, tecnología de punta y una experiencia de conducción visceral. Ferrari no revive. Ferrari reinventa. Y con el 849 demuestra que la pasión bien afinada no necesita estridencias para volverse inolvidable. TESTAROSSA, SIN NOSTALGIA 24 thelist: piloto

■ DISEÑO ATEMPORAL. Proporciones clásicas reinterpretadas con tensión moderna, aerodinámica funcional y líneas que equilibran memoria, fuerza y elegancia futurista. ■ RESPUESTA INMEDIATA. Aceleración lineal, sonido envolvente y torque progresivo que conectan al conductor con el pulso real del V12 atmosférico. ■ INTERIOR PURISTA. Cabina limpia sin nostalgia forzada. Mezcla de aluminio, cuero y fibra de carbono con foco en ergonomía y control absoluto. MOTOR V12, ALMA DE TESTAROSSA El 849 Testarossa equipa un motor V12 atmosférico montado en posición central trasera, heredero del linaje Ferrari más puro. Entrega una respuesta inmediata, una curva de potencia lineal y una sinfonía mecánica que transforma cada aceleración en una experiencia sensorial única e irrepetible. UN ÍCONO REINTERPRETADO SIN PEDIR PERDÓN VERSIÓN SPYDER La versión Spyder permite disfrutar del V12 a cielo abierto. Su techo retráctil de fibra de carbono mantiene la rigidez del chasis, mientras preserva la silueta del cupé. Ideal para quienes quieren libertad sin renunciar a las prestaciones más puras. CONFIGURACIÓN FIORANO La versión Fiorano está afinada para pista, con suspensiones recalibradas, menor peso y aerodinámica optimizada. Incorpora neumáticos especiales y frenos carbonocerámicos, todo pensado para ofrecer un rendimiento extremo sin comprometer la elegancia o el carácter rutero del modelo original. V8 Motor <2.3 SEG 0-100 KM/H 208 CV/L Potencia específica 1,050 CV Potencia máxima 25 WWW.INVESTOR.COM.PA thelist: piloto

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EL MUNDIAL MÁS LARGO DE LA HISTORIA Una guía futbolera para entender el nuevo formato del espectáculo El Mundial 2026 no solo amplía el número de selecciones y partidos: cambia la forma de mirar, seguir y vivir el fútbol. Tres países, 48 equipos y un calendario extendido plantean una pregunta inevitable: ¿más Mundial significa mejor espectáculo o simplemente un torneo distinto? Por MATÍAS MORALES Fotos AFPEl fútbol siempre fue, además de deporte, una forma de ordenar el tiempo. Cada cuatro años, durante poco más de un mes, el mundo entraba en pausa. Había partidos que no se podían perder, noches que se convertían en ritual colectivo —la Copa del Mundo de Corea-Japón fue la mejor prueba de ello— y una sensación clara de urgencia: si no lo veías ahora, ya no volvía. El Mundial tenía algo de evento irrepetible, incluso dentro de su propia repetición cíclica. La Copa Mundial de la FIFA 2026 rompe ese contrato emocional. No por una decisión estética o ideológica, sino por pura escala. Cuarenta y ocho selecciones, 104 partidos, tres países anfitriones y un calendario que se estira como nunca antes. El torneo deja de ser una experiencia concentrada para convertirse en un sistema extendido. Eso, aunque no se diga en voz alta, lo cambia todo. Este no es un Mundial pensado para verse completo. Tampoco para vivirse de un solo golpe. Es un Mundial que obliga a elegir, a recortar, a entrar y salir. Una experiencia que ya no se impone por intensidad, sino que se administra por fragmentos. Durante décadas, el formato fue parte del encanto. Treinta y dos equipos eran suficientes para construir una narrativa clara: grupos reconocibles, eliminaciones rápidas, tensión acumulada. Ahora, la promesa es otra: inclusión, expansión, alcance global. La pregunta es si esa expansión juega a favor del espectáculo o si diluye aquello que hacía del Mundial un evento excepcional. El fútbol no desaparece en este nuevo formato, pero sí cambia de ritmo. Y el ritmo, en un espectáculo de masas, es tan importante como el contenido. UN MUNDIAL QUE YA NO CABE EN UN SOLO PAÍS La primera gran transformación no está en la cancha: está en el mapa. Estados Unidos, México y Canadá compartirán la organización de un torneo que, por definición, deja de tener un centro geográfico claro. Antes, el Mundial se respiraba en una región. Hoy, se persigue. Las distancias entre sedes no son anecWWW.INVESTOR.COM.PA 27 thelist: fútbol

dóticas. Viajar de una ciudad a otra implica horas de vuelo, husos horarios distintos y decisiones logísticas que antes no existían. El hincha ya no puede improvisar. El espectador ocasional, menos aún. Este Mundial no se “camina”; se planifica. Esa fragmentación tiene efectos directos en la experiencia. Las ciudades no viven el torneo al mismo tiempo ni con la misma intensidad. No hay un pulso único, pero sí múltiples microclimas futboleros que aparecen y desaparecen. El Mundial se vuelve una suma de momentos, no una marea continua. La ampliación a 48 equipos también introduce una nueva lógica deportiva. Más selecciones significa más historias, sí, pero también más partidos de bajo impacto competitivo en las primeras fases. El riesgo no es futbolístico —el talento global es innegable—, sino narrativo. Cuando todo parece importante, nada termina de serlo del todo. Aquí aparece una tensión interesante: el Mundial se vuelve más democrático en el acceso, pero más exigente en la atención. Seguirlo completo requiere tiempo, energía y foco. Algo que, en un ecosistema saturado de estímulos, no todos están dispuestos a ofrecer. En este contexto, el espectador cambia de rol. Ya no es un testigo pasivo del calendario; se convierte en curador de su propia experiencia. Elige partidos, selecciona momentos, arma su propio Mundial. Esa libertad, que suena atractiva, también implica una pérdida: la sensación de estar viviendo algo colectivo, sincronizado, inevitable. El torneo sigue ahí, enorme, omnipresente. Pero ya no obliga. Sugiere. EL ACCESO COMO PARTE DEL ESPECTÁCULO Si el Mundial comienza en algún lugar, hoy no es en el estadio ni en la ceremonia inaugural. Comienza en la plataforma de compra de entradas. Ahí se define gran parte de la experiencia futura, incluso antes de que ruede la pelota. El sistema de tickets del Mundial 2026 refleja con claridad el nuevo espíritu del torneo. Fases de venta escalonadas, precios dinámicos, paquetes oficiales, sorteos y priorizaciones. Comprar una entrada ya no es adquirir un asiento; es asumir una estrategia. Los valores, más que un dato puntual, funcionan como rangos que ordenan el acceso. Las fases iniciales ofrecen entradas relativamente más accesibles, pero dispersas en sedes lejanas entre sí. Los partidos decisivos concentran precios que elevan la barrera de entrada y transforman ciertos encuentros en eventos de alto costo. La final, como era previsible, se convierte en una experiencia reservaEstadios icónicos, distancias reales. La magnitud del torneo redefine el viaje futbolero: cada partido implica logística, tiempo y decisiones estratégicas que antes no existían. Más partidos, otro ritmo. Con 104 encuentros en agenda, el Mundial deja de ser una carrera contra el tiempo y se convierte en una experiencia extendida y fragmentada. WWW.INVESTOR.COM.PA 28 thelist: fútbol

Más fútbol no garantiza más emoción; el verdadero desafío es sostener la intensidad en un torneo que parece no terminar nunca. da para quienes pueden planificar —y pagar— con mucha anticipación. El ticket, además, arrastra costos invisibles. Un partido implica vuelos internos, hoteles, traslados y días de espera entre encuentros. El gasto real no está solo en la entrada, sino en la logística completa que la rodea. En un Mundial fragmentado, cada decisión tiene consecuencias en cascada. Según estudios recientes de la FIFA y la Organización Mundial de Comercio, el evento generará un impacto económico superior a los 40 billones de dólares del PIB global, con una asistencia estimada de más de 6,5 millones de asistentes a las tres naciones organizadoras; además de alrededor de 8 billones de dólares en valor no financiero concentrado en áreas como turismo, deporte y entretenimiento. Detrás de esta lógica está la FIFA, que desde hace años empuja al torneo hacia una escala global cada vez mayor. El Mundial ya no compite solo con otros eventos deportivos, sino con festivales, giras, temporadas completas de entretenimiento. En ese escenario, extender el torneo parece una respuesta natural. La duda es si el fútbol, como espectáculo emocional, resiste esa extensión sin perder intensidad. La gran pregunta no necesita respuesta cerrada. Basta con dejarla planteada. El Mundial 2026 ofrece más partidos, más selecciones, más sedes y más semanas de competencia. Ofrece, en teoría, más oportunidades para emocionarse. Pero la emoción no siempre responde a la cantidad. A veces, nace de la escasez, de la urgencia, del “ahora o nunca”. Un torneo largo corre el riesgo de volverse rutinario. Los partidos importantes llegan más tarde. La fase inicial se diluye. El espectador se acostumbra a que siempre haya algo por venir. Y cuando todo es posible, nada es definitivo. Eso no significa que el espectáculo esté condenado. Significa que será distinto. Menos concentrado, más distribuido. Menos épico en bloque, más episódico. El Mundial se parece menos a una película y más a una serie larga, con capítulos irregulares y picos de intensidad cuidadosamente dosificados. Para algunos, eso será una mejora. Para otros, una pérdida. Lo interesante es que el Mundial 2026 no obliga a tomar partido: invita a observar cómo el fútbol se adapta a una nueva lógica de consumo, atención y acceso. Tal vez el verdadero cambio no esté en el formato, sino en nosotros. En cómo miramos, cuánto miramos y qué esperamos del espectáculo. El Mundial ya no promete ser el centro absoluto del calendario. Se ofrece como una experiencia extensa, compleja, fragmentada. La pregunta final queda abierta, flotando entre partido y partido: ¿seguiremos sintiendo que el mundo se detiene cuando rueda la pelota, o aprenderemos a convivir con un Mundial que avanza, constante, mientras la vida sigue? En esa tensión —entre abundancia y emoción, entre acceso y experiencia— se juega el verdadero partido del Mundial 2026. No en el marcador, sino en la memoria que deje cuando todo termine. WWW.INVESTOR.COM.PA 29 thelist: fútbol

thelist: arte Por MATÍAS MORALES Fotos AFP, UNSPLASH Y PEXELS No es casual que muchos lectores regresen a las biografías durante el verano. No se trata solo de tiempo libre, sino de una disposición mental distinta. El ritmo baja, la urgencia cede y aparece un espacio poco habitual: el de la lectura sostenida. La biografía se adapta bien a ese momento. Permite leer por bloques, detenerse, retomar. Acompaña viajes, pausas largas, tardes sin agenda estricta. Pero, sobre todo, ofrece una experiencia que contrasta con la fragmentación cotidiana: una historia continua, con principio, desarrollo y consecuencias. Hablar de Walter Isaacson es hablar de una manera particular de observar el mundo. No desde la coyuntura ni desde la urgencia, sino desde la acumulación paciente de decisiones, errores, obsesiones y conEn tiempos de velocidad, ruido y relatos incompletos, la biografía vuelve a imponerse como un género clave para entender el poder, la creatividad y las contradicciones humanas. Walter Isaacson ha convertido ese ejercicio en una forma de pensamiento largo, ideal para leer —y pensar— sin prisa. y el arte de leer vidas ajenas Walter Isaacson textos. Sus biografías no buscan moralejas rápidas ni héroes pulidos; buscan explicar cómo ciertas personas, con todas sus imperfecciones, terminan influyendo en el rumbo de su tiempo. Antes de convertirse en el biógrafo más influyente de las últimas décadas, Isaacson construyó una trayectoria profundamente ligada al periodismo, la gestión cultural y la divulgación intelectual. Fue editor de Time, presidió CNN en uno de sus momentos más complejos, y dirigió el Aspen Institute, un espacio dedicado a la reflexión sobre liderazgo, ética y futuro. Esa combinación —periodismo riguroso, comprensión del poder y vocación pedagógica— atraviesa toda su obra. Isaacson no escribe desde la academia ni desde la admiración fanática, sino desde la experiencia de haber estado cerca de los centros donde se toman decisiones y se construyen narrativas globales. Esa mirada híbrida explica por qué sus biografías 30 literatura

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thelist: arte STEVE JOBS Una exploración brutalmente honesta sobre creatividad, liderazgo y fricción. LEONARDO DA VINCI El genio entendido como curiosidad persistente y pensamiento interdisciplinario. ELON MUSK Poder, tecnología y carácter en tiempo real. BENJAMIN FRANKLIN Pragmatismo, política y construcción de identidad moderna. THE INNOVATORS La innovación como esfuerzo colectivo, no como mito individual. CINCO BIOGRAFÍAS ESENCIALES DE WALTER ISAACSON no son ejercicios literarios aislados, sino interpretaciones culturales de época. El biógrafo parte de una premisa que incomoda: entender a una figura influyente exige renunciar a la admiración automática. Sus personajes no son modelos a seguir, sino casos a estudiar. Y esa diferencia es clave. Porque leerlo no es un ejercicio de inspiración; es de comprensión. Sus libros no prometen fórmulas; ofrecen contexto. No tranquilizan; plantean preguntas. Este enfoque explica por qué sus biografías funcionan como piezas de lectura prolongada, casi como ensayos sobre liderazgo, innovación, poder y carácter. Isaacson no ordena vidas para que parezcan coherentes; las presenta como fueron: contradictorias, tensas, a veces moralmente ambiguas. El lector no sale con certezas, sino con una mirada más afinada. El punto de quiebre llegó con Steve Jobs. Lejos de construir un monumento al fundador de Apple, Isaacson retrató a un personaje brillante y, al mismo tiempo, profundamente conflictivo. Jobs aparece como un visionario creativo incapaz de la empatía básica, un líder que producía innovación al mismo ritmo que desgaste humano. El libro incomodó precisamente porque se negó a suavizarlo. Y ahí radicó su valor. Esa decisión editorial —no proteger al protagonista— define toda su obra. IsaacWalter Isaacson observa a sus personajes sin idealizarlos, convencido de que las contradicciones explican mejor el poder, la creatividad y la historia. 32 literatura

Pexels / Thiago Japyassu son entiende que el verdadero interés de una biografía no está en la cronología de logros, sino en las tensiones internas que empujan a una persona a tomar ciertas decisiones. En otras palabras: el carácter importa tanto como el contexto. Ese mismo hilo atraviesa Leonardo da Vinci. Aquí, Isaacson desmonta la idea romántica del genio perfecto. Leonardo fue brillante, sí, pero también disperso, obsesivo y eternamente insatisfecho. No terminaba muchas obras, cambiaba de intereses con frecuencia y parecía más motivado por las preguntas que por las respuestas. La biografía propone una lectura incómoda pero reveladora: la genialidad no es orden, es curiosidad sin descanso. Leído con atención, el libro ofrece una idea especialmente vigente: la innovación surge cuando se cruzan disciplinas, cuando el arte dialoga con la ciencia y cuando la observación se convierte en método. Leonardo no fue excepcional por su talento aislado; lo fue por su capacidad de mirar el mundo desde múltiples ángulos al mismo tiempo. Más reciente, Elon Musk traslada esa misma lógica al presente. Isaacson no escribe desde la distancia histórica, sino desde la convivencia directa. El resultado es un retrato tenso, incómodo y deliberadamente abierto. Musk aparece como un personaje que encarna los dilemas de nuestra época: innovación acelerada, poder concentrado, impulsividad y una relación ambigua con la responsabilidad. Isaacson no absuelve ni condena. Observa. Y al hacerlo, deja al lector frente a una pregunta que atraviesa todo el libro: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a tolerar comportamientos extremos en nombre del progreso? La biografía, en este caso, se convierte en una herramienta para pensar el presente, no sólo para entender a un individuo. EL GÉNERO DE LA BIOGRAFÍA: LEER DESPACIO EN UN MUNDO RÁPIDO Durante años, la biografía fue vista como un género clásico, incluso conservador. Demasiado larga, demasiado densa, poco compatible con los hábitos de consumo actuales. Sin embargo, algo ha cambiado; la biografía vuelve a ganar relevancia precisamente por lo que exige: tiempo y atención. Leer una biografía es aceptar un pacto distinto con el texto. No se trata de llegar rápido a una conclusión, sino de acompañar un proceso. La recompensa no es inmediata, pero es más profunda. A diferencia del ensayo o la crónica, la biografía permite observar cómo una persona evoluciona —o no— frente a las circunstancias, cómo repite errores, cómo aprende tarde o nunca. En ese sentido, el género funciona como un antídoto contra la simplificación. Frente a los relatos binarios, ofrece complejidad. Frente al juicio rápido, propone contexto. Frente a la narrativa del éxito fácil, muestra el costo real de las decisiones. Isaacson entiende esto mejor que nadie. Por eso sus libros no se leen como archivos, sino como mapas. No buscan cerrar interpretaciones, sino abrirlas. El lector no termina con una opinión definitiva sobre Jobs, Leonardo o Musk… termina con una comprensión más amplia de cómo operan ciertas personalidades en momentos de cambio. Leído con distancia crítica, Walter Isaacson no ofrece respuestas cómodas. Ofrece algo más valioso: marcos para pensar. Sus biografías recuerdan que las grandes transformaciones no nacen de personalidades impecables, sino de seres humanos complejos, llenos de tensiones y contradicciones. Quizá por eso funcionan tan bien como lectura de verano. Porque cuando el tiempo se estira, también lo hace la capacidad de comprender. Y pocas cosas ayudan tanto a entender el presente como mirar, sin prisa, las vidas que lo moldearon. 33 thelist: literatura

MIENTRAS EL HEMISFERIO NORTE SE REPLIEGA, EL VERANO AUSTRAL DESPLIEGA SU MEJOR VERSIÓN. DE GALÁPAGOS A PATAGONIA, EL SUR DE SUDAMÉRICA INVITA A VIAJAR SIN PRISA, ENTRE PAISAJES IMPONENTES, HOSPITALIDAD CUIDADA Y EXPERIENCIAS QUE SE DISFRUTAN CON TODOS LOS SENTIDOS. Por MATÍAS MORALES Fotos CORTESÍA, UNSPLASH Y PEXELS Dicen que viajar al sur en verano es hacerlo a contracorriente. Mientras gran parte del mundo concentra sus vacaciones en el hemisferio norte, Sudamérica entra en una temporada que parece diseñada para quienes entienden el viaje como algo más que un destino. No se trata solo de calor o buen clima. Es una combinación de tiempo, espacio y una forma EL SUR en su mejor momento distinta de moverse por el mundo. Entre diciembre y marzo, el mapa turístico se invierte. Los días se alargan, los paisajes se abren y los ritmos se suavizan. El verano austral transforma destinos ya conocidos en versiones más amables, menos El verano del sur no compite con el norte: lo complementa con tiempo, espacio y ritmo propio. apuradas y, muchas veces, más auténticas. Viajar en esta época no exige listas interminables ni carreras contra el reloj. Invita a elegir bien, moverse con calma y dejar que el entorno marque el paso. En ese recorrido, el sur de Sudamérica ofrece una diversidad difícil de igualar: islas volcánicas donde la vida silvestre dicta las reglas, ciudades andinas cargadas de historia, desiertos blancos que parecen irreales, glaciares imponentes, viñedos al pie de la cordillera y balnearios donde el verano se vive como un ritual social. WWW.INVESTOR.COM.PA 34 TRAVEL

Unsplash - Heidi Bruce Unsplash - Nicolas Souquet ISLAS GALÁPAGOS LUJO QUE NO HACE RUIDO En Galápagos el privilegio no se mide en ostentación, sino en acceso. Todo ocurre a una escala cuidadosamente controlada: cruceros-boutique con pocos pasajeros, lodges integrados al paisaje y recorridos diseñados para observar sin alterar. Aquí, el lujo es discreto y profundamente respetuoso. La experiencia se desarrolla casi en silencio. Leones marinos descansan a pocos metros, tortugas gigantes avanzan con una calma que desarma cualquier urgencia, y aves únicas parecen ignorar la presencia humana. No hay espectáculos montados ni escenografías artificiales. El atractivo es natural, constante y sorprendente. Los cruceros de alta gama y los lodges exclusivos combinan comodidad, buena gastronomía y guías especializados que ayudan a comprender lo que se observa sin imponer discursos. Galápagos no busca impresionar y propone algo más raro y valioso: una cercanía genuina con la naturaleza, donde mirar ya es suficiente. Islas Galápagos. Cruceros-boutique permiten observar la vida silvestre a corta distancia, bajo estrictas normas de conservación. WWW.INVESTOR.COM.PA 35 TRAVEL

MACHU PICCHU, VALLE SAGRADO Y CUSCO EL VALOR DE LLEGAR DESPACIO Durante años, Machu Picchu fue sinónimo de apuro. Hoy, el verdadero lujo está en el trayecto. El viaje comienza mucho antes de la llegada. El tren Hiram Bingham concentra la experiencia: vagones elegantes, servicio cuidado y el paisaje andino que se despliega lentamente por las ventanas. Llegar deja de ser un trámite y se convierte en parte esencial del viaje. Cusco funciona como punto de equilibrio. Es ciudad viva, historia palpable y pausa necesaria para aclimatar cuerpo y mente. Caminar sus calles, detenerse en una plaza o recorrer un mercado es parte del proceso. El Valle Sagrado, en cambio, invita a bajar aún más el ritmo. Hoteles-boutique de alto nivel, vistas abiertas y silencio convierten la estadía en un refugio donde el tiempo parece estirarse. Machu Picchu aparece entonces como culminación natural, no como único objetivo. Impresiona, sí, pero lo que permanece es el conjunto: el camino, el contexto y la forma como se construye la experiencia. Lima. Reconocida como una de las capitales gastronómicas del mundo y, sin duda, un excelente lugar para la cultura y la historia. LIMA: UNA ESCALA QUE SE DISFRUTA Antes de subir a los Andes, Lima ofrece un contrapunto perfecto. Frente al Pacífico, la ciudad se ha posicionado como una de las capitales gastronómicas más interesantes de la región. Aquí la cocina combina técnica, producto y memoria sin artificios innecesarios. Comer bien no es un añadido al viaje: es parte fundamental de él. Valle Sagrado, Perú. El paisaje andino acompaña un viaje que se disfruta sin prisa, entre historia y silencio. Unsplash - Aarom Ore 36 TRAVEL

ARGENTINA – MENDOZA EL VERANO SE BEBE Mendoza domina el arte de la pausa. El vino es el hilo conductor, pero no el único protagonista. Bodegas de clase mundial abren sus puertas a recorridos íntimos, degustaciones cuidadas y almuerzos que se extienden sin apuro. Dormir entre viñedos cambia la percepción del tiempo. Las mañanas comienzan despacio, las tardes invitan a la siesta y las noches se alargan entre copas y conversaciones. La cordillera acompaña en silencio, recordando que el paisaje también forma parte del ritual. Mendoza no invita a hacer mucho. Invita a hacerlo bien. SALAR DE UYUNI DONDE EL MUNDO SE VUELVE BLANCO Hay lugares que no se visitan: se atraviesan. El salar de Uyuni es uno de ellos. Infinito, blanco y casi irreal, desafía cualquier expectativa previa. Los hoteles de sal, construidos con sorprendente nivel de confort, ofrecen refugio sin romper la armonía del paisaje. Durante el día, el horizonte parece no terminar nunca. Cuando el salar se cubre de agua, el cielo se refleja y el mundo se duplica. Por la noche, las estrellas toman el control absoluto. La cercanía con la Reserva Eduardo Avaroa suma lagunas de colores intensos, géiseres y formaciones volcánicas que recuerdan que aquí la naturaleza manda. Uyuni no promete comodidad permanente. Ofrece algo distinto: asombro, silencio y una sensación de pequeñez difícil de encontrar en otros destinos. Salar de Uyuni, Bolivia. El mayor desierto de sal del mundo transforma el horizonte en una experiencia casi irreal. 37 TRAVEL

PATAGONIA CHILENA PERDERSE CON ESTILO La Patagonia chilena es amplitud. Montañas, glaciares, lagos y viento componen un escenario que invita a desconectarse sin esfuerzo. Destinos como Torres del Paine o el glaciar Exploradores combinan paisajes imponentes con lodges de lujo que entienden al viajero actual: buen diseño, confort y respeto por el entorno. Aquí los días se organizan alrededor del clima. Caminatas que exigen lo justo, excursiones que recompensan con vistas memorables y descansos profundos al final de la jornada. El aislamiento no se percibe como carencia, sino como parte esencial de la experiencia. En Patagonia el lujo no se exhibe. Se siente en el silencio, en el espacio y en la sensación de estar lejos de todo. URUGUAY – PUNTA DEL ESTE EL VERANO COMO RITUAL SOCIAL Punta del Este es otra energía. De diciembre a marzo, la ciudad se transforma en un punto de encuentro donde playa, gastronomía y vida social se mezclan sin pedir permiso. Resorts frente al mar, casas que se llenan de invitados y restaurantes que marcan la agenda estival. Las mañanas empiezan tarde, las tardes se viven en la arena y las noches se estiran más de lo previsto. Punta no promete desconexión total; promete intensidad, encuentros y un verano vivido a pleno. Es un destino que no necesita demasiada explicación. Funciona porque es verano. Viajar por el sur de Sudamérica en verano no es escapar del mundo, sino mirarlo desde otro lugar. No exige planes rígidos ni itinerarios cerrados. Invita a elegir con criterio, a moverse sin prisa y a dejar que el paisaje marque el ritmo. El verano del sur no es una fecha en el calendario: es una dirección y una invitación a viajar cuando todo parece alinearse para que el viaje fluya. Glaciares, montañas y lodges integrados al entorno invitan a una desconexión profunda. AFP WWW.INVESTOR.COM.PA 38 TRAVEL

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