ría humana. Los estrenos eran eventos, las presentaciones se comentaban al día siguiente y las imágenes se fijaban en la memoria colectiva. La cultura pop tenía un centro reconocible, y ese centro generaba conversación, identidad y pertenencia. El problema es que ese centro empezó a erosionarse mucho antes de que lo digital se convirtiera en la explicación fácil. MTV no fue desplazada únicamente por YouTube, Spotify o TikTok. MTV comenzó a perder relevancia cuando decidió abandonar progresivamente la música como eje de su identidad. A finales de los años noventa y comienzos de los dos mil, el canal giró hacia realities, formatos de choque y programación de bajo costo. La decisión tuvo lógica económica y respondió a la fragmentación de audiencias, pero tuvo un costo estratégico alto: diluyó su autoridad cultural. MTV dejó de ser la eminencia para concas acumuladas. EL ALGORITMO Y EL FIN El cierre de los canales musicales funciona, entonces, más como un acto simbólico que como una ruptura real. La transición ya había ocurrido. Pasamos de un modelo basado en la curaduría humana a otro gobernado por algoritmos. Hoy la música no Videoclips fundacionales, noticias memorables y VMA disruptivos: momentos donde la señal transformó canciones en espectáculo global y referencias culturales comunes. vertirse en un canal más de entretenimiento. Cuando la música encontró en internet un espacio infinito para circular, MTV ya no ocupaba un lugar imprescindible. Había renunciado a defender su rol cuando todavía tenía capital simbólico suficiente para hacerlo. El declive, por tanto, no fue repentino ni exclusivamente tecnológico. Fue el resultado de decisiones estratégiWWW.INVESTOR.COM.PA 54 tendencias televisión global
RkJQdWJsaXNoZXIy MTc3NzU1MA==