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se adapta a dormir menos; lo que ocurre es que el cerebro pierde la capacidad de registrar su propio deterioro. Rendimos peor, pero dejamos de notarlo. Este punto cambió por completo el enfoque del problema. El mal dormir ya no se define solo por la sensación subjetiva de cansancio, sino por un deterioro funcional que muchas veces pasa desapercibido para quien lo padece. Otro mito que comenzó a resquebrajarse es el que asocia dormir mal exclusivamente con el envejecimiento. Durante décadas se presumió que la pérdida de sueño profundo era una consecuencia inevitable de la edad. Hoy, la relación empieza a invertirse: dormir mal podría ser una de las variables que aceleran el envejecimiento cerebral, no solo un efecto colateral. El sueño dejó de ser un detalle fisiológico para convertirse en una pieza central de la conversación sobre longevidad y salud mental. DEL PROBLEMA INDIVIDUAL AL SÍNTOMA DE UNA ÉPOCA A medida que el conocimiento científico se consolidó, también cambió la lectura social del fenómeno. Dormir mal ya no puede entenderse solo como una suma de malas decisiones personales. El foco se desplazó hacia el entorno. Ciudades que no duermen, jornadas laborales extendidas, trabajo remoto sin fronteras claras, notificaciones permanentes, pantallas omnipresentes. La vida contemporánea está diseñada para estirar el día indefinidamente, no para proteger la noche. El resultado es un desajuste crónico de los ritmos circadianos, esos relojes internos que regulan cuándo el cuerpo debe estar alerta y cuándo debe descansar. La luz artificial —especialmente la luz azul de dispositivos electrónicos— se convirtió en uno de los grandes disruptores del sueño moderno. Inhibe la producción de melatonina, retrasa el inicio del descanso profundo y fragmenta el sueño. El cuerpo sigue funcionando con ritmos ancestrales; el entorno, no. Dormir bien empieza a leerse como un privilegio silencioso en sociedades hiperconectadas. RASTREADORES DE SUEÑO EN TODAS PARTES: ¿CÓMO ELEGIR? Crédito: Sleep Health (2023) N = 21 60 Participantes Xiaomi Mi Band 7 (Xiaomi, Inc.) con PPG infrarrojo/verde y acelerómetro triaxial. Diadema EEG de grado de investigación: Dreem 3 (Beacon Biosignals, Inc.) con 5 electrodos EEG secos y acelerómetro triaxial. Dispositivo de referencia: SOMNOtouch RESP (SOMNOmedics GmbH) PSG ambulatoria con sensores de EEG, EOG, EMG y ECG. Cabeza Mano dominante Axtro Fit3 (Axtrosports, Inc.) con PPG infrarrojo/verde y acelerómetro triaxial. Actígrafo de grado de investigación: Actigraph GT9X (Actigraph, Inc.) con acelerómetro triaxial. Fitbit Sense (Fitbit, Inc.) con PPG infrarrojo/verde y acelerómetro triaxial. Oura ring Gen 3 (Oura Health Oy) con PPG infrarrojo/verde, acelerómetro triaxial y 7 sensores de temperatura de la piel. Oxímetro de pulso (Somnomedics GmbH) 18-30 años 31-50 años 51-70 años (26 hombres) N = 23 N = 16 Mano no dominante WWW.INVESTOR.COM.PA 64 tendencias salud

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