Joanna Crooks lidera Banco Davivienda Panamá en un momento clave de integración bancaria, con una visión centrada en la cultura, el método y el criterio. Desde el detalle, y sin rigidez, asegura la continuidad operativa y refuerza el rol estratégico de Panamá como eje regional del grupo. Por MATÍAS MORALES Fotos ARIS MARTÍNEZ Y CORTESÍA DIRIGIR UNA BANCA EN TIEMPOS DE INTEGRACIÓN La nueva presidenta ejecutiva de Davivienda Panamá, Joanna Crooks, no posa. O, al menos, no posa como se espera de una presidenta de banco. En medio de una sesión de fotos, mientras se ajustan luces, se mueven objetos sobre una repisa y alguien sugiere una sonrisa más calculada, ella lo dice casi en tono de broma, pero con una convicción que no necesita énfasis: prefiere las imágenes espontáneas, las que no fuerzan una postura ni una expresión. “Si le dices a alguien que pose, deja de ser natural”, comenta. No es un detalle anecdótico. Es, en realidad, una declaración de principios. En una industria históricamente asociada a la solemnidad, al gesto contenido y a cierto formalismo, Crooks apuesta por el entusiasmo, la alegría y el buen humor —valor corporativo— para gestionar incluso el estrés. El estrés existe, sería ingenuo negarlo, pero insiste en que la forma en que se atraviesan los momentos complejos define más a una organización que cualquier discurso corporativo. Esa mirada, poco habitual en la banca tradicional, atraviesa hoy el momento más retador de su carrera: conducir la integración de Davivienda y Scotiabank en Panamá. Con más de 19 años de trayectoria en el sector financiero panameño, desarrollada principalmente en banca corporativa, comercial y fiduciaria, Crooks conoce el sistema desde dentro. Ingresó a Scotiabank en 2006, cuando la operación local aún era pequeña y los equipos hacían de todo. Fue WWW.INVESTOR.COM.PA 45 PROTAGO NISTA
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