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7A La Prensa Panamá, miércoles 16 de septiembre de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. sostenibilidad depende de una cadena de acciones responsables, no de una sola decisión. En el centro de esta transformación están las personas y las capacidades que el país ha consolidado. La formación técnica en buenas prácticas de refrigeración y climatización contribuye a que las instalaciones, el mantenimiento y las reparaciones sean más seguros y eficientes, reduce fugas innecesarias de refrigerantes y prepara al sector para adoptar tecnologías con menor impacto ambiental. La certificación y el fortalecimiento de competencias son parte esencial de este proceso. Reconocer formalmente estos conocimientos eleva la calidad del servicio, mejora la seguridad ocupacional y dignifica un oficio indispensable para la economía y la vida diaria. A ello se suma el fortalecimiento de las autoridades de control, claves para identificar refrigerantes, supervisar su comercio y prevenir prácticas ilegales. Este esfuerzo sostenido ha permitido que Panamá mantenga actualmente un 100% de cumplimiento de las metas que le corresponden bajo el Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali. Este resultado refleja la continuidad de los esfuerzos realizados para implementar estos acuerdos internacionales, apoyados por la cooperación técnica y el fortalecimiento progresivo de las capacidades nacionales. La protección de la capa de ozono es una de las historias ambientales más exitosas de la cooperación internacional. Pero también recuerda que cada avance abre nuevas responsabilidades. Algunos gases que sustituyeron a los que dañaban la capa de ozono, conocidos como HFC, no destruyen el ozono estratosférico, pero sí pueden contribuir de forma significativa al calentamiento global. Por ello, la Enmienda de Kigali amplió el alcance del Protocolo de Montreal para reducir progresivamente el consumo de HFC. Panamá se ha comprometido a disminuirlo en un 80% para 2045, una meta que equivaldría a reducir cerca de 2.03 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Una decisión impostergable para garantizar el agua potable de Panamá Planta de Chilibre con el respaldo técnico de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Considero que una participación activa de la ACP podría aportar importantes capacidades técnicas, administrativas y de gestión de activos críticos, especialmente en materia de confiabilidad eléctrica, mantenimiento preventivo y atención de emergencias. Asimismo, los recursos que actualmente se destinan dentro del presupuesto del Idaan al mantenimiento y funcionamiento de esta instalación podrían ser evaluados para determinar si una parte de ellos debe acompañar cualquier nuevo esquema de administración, operación o mantenimiento que se establezca. Un respaldo eléctrico que debe ser estudiado Existe, además, un aspecto técnico que considero de enorme importancia y que merece ser revisado con carácter prioritario. Tengo entendido que la ACP dispone de una línea de 44 kV ubicada aproximadamente a 750 metros de la planta potabilizadora de Chilibre. Por lo tanto, considero conveniente que se estudie la posibilidad de interconectar eléctricamente la subestación de la planta con la infraestructura eléctrica de la ACP, siempre que los estudios de ingeniería, las condiciones de operación y las normas aplicables determinen que esta solución es técnica y económicamente viable. Una interconexión de esta naturaleza podría constituir un respaldo adicional para una instalación cuya continuidad eléctrica es absolutamente crítica. Tengo entendido, además, que en algún momento ya se realizaron estudios relacionados con esta posibilidad. Si estos estudios existen, desempolvarlos, actualizarlos y llevarlos nuevamente a la mesa de análisis debería ser una prioridad. No estamos hablando de una instalación cualquiera. Estamos hablando de una de las Carlos Penna Franco Panamá está convirtiendo compromisos internacionales en resultados concretos Capa de ozono La refrigeración y la climatización forman parte esencial de la vida contemporánea. Permiten preservar alimentos y medicamentos, sostener servicios críticos como hospitales, centros educativos y comercios, y contribuir a condiciones de bienestar en los hogares y espacios de trabajo. Sin embargo, este progreso cotidiano conlleva también una responsabilidad ambiental de alcance global: durante décadas, ciertos gases utilizados en equipos de refrigeración y aire acondicionado han tenido impactos significativos sobre la capa de ozono y el clima. La buena noticia es que Panamá ha desarrollado capacidades y experiencia relevantes para enfrentar este desafío. En 2009, el país eliminó el consumo de clorofluorocarbonos, conocidos como CFC, un año antes del plazo internacional establecido. Fue un logro técnico, institucional y colectivo que demostró que los compromisos ambientales pueden traducirse en resultados concretos cuando se combinan capacidades técnicas, coordinación institucional y cooperación efectiva. Desde entonces, el desafío ha evolucionado. La reducción progresiva de los HCFC, otra familia de refrigerantes que también afecta la capa de ozono, marcó una nueva etapa. Para 2026, el nivel permitido de HCFC-22 en Panamá es aproximadamente un 82% menor que el nivel de referencia definido para el país, una disminución equivalente a cerca de 672 mil toneladas de dióxido de carbono. Estos avances requieren capacidades técnicas, control institucional, compromiso empresarial y una ciudadanía consciente. La El reto, por tanto, ya no consiste simplemente en reemplazar un gas por otro. Implica transformar la manera en que producimos frío: usar refrigerantes con menor impacto climático, mejorar la eficiencia energética, evitar fugas, recuperar y manejar adecuadamente los gases al final de su vida útil y asegurar conocimientos actualizados. El Ministerio de Salud, a través de la Unidad Nacional de Ozono, lidera la implementación en Panamá del Protocolo de Montreal y su Enmienda de Kigali, con el acompañamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el apoyo del Fondo Multilateral. Esta alianza reúne esfuerzos nacionales e internacionales orientados al fortalecimiento de capacidades y a la implementación de los compromisos asumidos por el país. Este esfuerzo suma las capacidades de instituciones públicas, la academia, empresas y profesionales del sector para avanzar hacia una transición más sostenible. También abre oportunidades para promover empleos verdes, una mayor calidad técnica y una participación más inclusiva, especialmente de las mujeres. Conmemorar los logros del Protocolo de Montreal y los diez años de la adopción de la Enmienda de Kigali, en el marco del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, es una oportunidad para mirar hacia adelante. La experiencia acumulada muestra cómo los compromisos internacionales pueden traducirse en acciones concretas cuando cuentan con capacidades, cooperación y la participación de múltiples actores. El siguiente paso es aprovechar esa experiencia para responder al desafío climático y avanzar hacia una refrigeración más eficiente, segura y con menor impacto sobre el planeta. Opinión LA AUTORA es residente adjunta y oficial encargada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. EL AUTOR es ingeniero electricista. plantas de agua potable más importantes del país. No esperemos a que ocurra una catástrofe Señor presidente: No debemos esperar a que ocurra una tragedia para comenzar a buscar soluciones. La infraestructura crítica se protege antes de que falle, no después. El costo de prevenir y reforzar oportunamente un sistema siempre será mucho menor que el costo económico, social y humano de enfrentar una emergencia de grandes proporciones. Por ello, respetuosamente le solicito que esta propuesta sea sometida a consideración de su gabinete y de la Autoridad del Canal de Panamá, para que los especialistas de ambas instituciones puedan analizarla con la profundidad que merece. Estoy convencido de que, si existe una solución técnica, administrativa y económicamente viable que permita elevar sustancialmente la confiabilidad de la planta potabilizadora de Chilibre, el país no puede darse el lujo de postergarla. Mi propósito con este artículo es aportar una idea y llamar la atención sobre un problema que muchos conocen, pero que requiere decisiones concretas antes de que sea demasiado tarde. Porque dejar a una parte importante de la población panameña sin agua potable durante meses, o incluso durante un período prolongado, sería una emergencia de dimensiones extraordinarias. Prevenir hoy puede evitar una crisis mañana. Todo lo planteado por el suscrito lo hago con la mejor intención y con el único propósito de aportar, desde mi experiencia profesional, a la construcción de un mejor Panamá. Dejémonos de tonterías y de orgullos. Hay momentos en los que el interés nacional debe estar por encima de cualquier consideración. Había dejado de escribir en la prensa escrita de este país porque muchas veces las opiniones que expresamos terminan cayendo en oídos sordos. Esta situación lleva, inevitablemente, a que quienes acostumbramos a utilizar la pluma para aportar ideas y señalar problemas terminemos desencantándonos de hacerlo. Sin embargo, esta vez considero que no puedo seguir callado ante la gravedad de un problema que, con cada día que pasa, aumenta el riesgo de que ocurra un serio percance en la planta potabilizadora de Chilibre, una instalación fundamental para el abastecimiento de agua potable de la población panameña. Por esas cosas del destino, si llegara a producirse una falla grave en el sistema eléctrico de esta planta —particularmente en sus transformadores de potencia—, la reparación o sustitución de estos equipos podría tomar un período considerable, incluso muchos meses. Las consecuencias para el país serían enormes. Por esta razón, quiero sugerir respetuosamente al señor presidente de la República, José Raúl Mulino, que ha llegado el momento de analizar y tomar, con carácter de urgencia, una decisión que considero estratégica para el país: evaluar la posibilidad de que la planta potabilizadora de Chilibre pase a ser mantenida y operada, bajo el esquema que legal y administrativamente corresponda, Soledad Bauza Reorganizar el Estado en torno a salarios justos y dignos Cambios Panamá necesita una nueva Constitución sin parches que fortalezca el Estado de derecho y establezca criterios claros de equidad, mérito y racionalidad en las remuneraciones del sector público. El artículo 67 dispone que a trabajo igual, en idénticas condiciones, corresponde igual salario. Sin embargo, existen diferencias que el Estado debería justificar con criterios técnicos, responsabilidades, riesgos, experiencia y condiciones laborales. Un ejemplo está en la educación pública: un instructor vocacional con título de profesor que trabaja en lugares de alto riesgo, como las cárceles, puede ganar 700 balboas, mientras un docente del sistema regular puede recibir hasta 1,500 balboas, además de otras ventajas. La diferencia no implica necesariamente una violación constitucional, pero exige una explicación objetiva. Situaciones similares ocurren en la Caja de Seguro Social, la Lotería y otras instituciones, donde cada cambio de gobierno incorpora numerosos funcionarios y asesores, muchas veces bajo criterios políticos. El clientelismo termina favoreciendo remuneraciones y cargos que no siempre responden a funciones reales, preparación o responsabilidades. También debe impedir que la cercanía política sustituya al mérito dentro del servicio público. Una nueva Constitución debe contribuir a corregir estas distorsiones mediante reglas que garanticen salarios dignos y técnicamente sustentados, combatan el nepotismo y el “botellismo” y sancionen a quienes cobran sin trabajar o incumplen reiteradamente sus obligaciones laborales. No se trata de que todos los funcionarios ganen lo mismo, sino de que el Estado pueda explicar por qué existen diferencias. Una Constitución renovada debe convertirse así en una herramienta para fortalecer la democracia y el poder ciudadano. EL AUTOR es sociólogo y docente. Jaime Cheng Peñalba Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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