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8A La Prensa Panamá, domingo 6 de septiembre de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. acreditar una comunicación; y un audio o un video pueden contener información relevante para esclarecer hechos discutidos dentro de un proceso. Pero que esa información exista no significa, por sí sola, que pueda ser asumida automáticamente como verdadera. En este punto conviene hacer una distinción necesaria: la prueba y los medios de prueba no son lo mismo, aunque vayan de la mano. El artículo 413 del Código Procesal Civil panameño enumera los medios de prueba para aportar información al juez —como documentos, testimonios, peritajes o recursos tecnológicos—. Por su parte, el artículo 414 aborda la prueba electrónica, definiéndola como cualquier información —sin importar el dispositivo o soporte usado para crearla o guardarla— que busque convencer al tribunal. La norma es clara: esta evidencia digital tendrá el mismo valor probatorio que el medio formal a través del cual se incorpore al expediente. Esta distinción resulta especialmente importante en el entorno digital. Una conversación electrónica, una fotografía, un archivo de audio o un video no pueden asumirse como auténticos por el solo hecho de aparecer en una pantalla. Será necesario considerar cómo esa información llega al proceso, cuál es el medio utilizado para incorporarla y, cuando corresponda, si existen condiciones que permitan confiar en su autenticidad e integridad. Precisamente por ello, el Código vincula la Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Panamá: La crisis permanente Ineficiencia de desigualdad ante la ley, quebrando la confianza ciudadana, erosionando las instituciones y anulando los principios republicanos de responsabilidad y justicia. El diseño republicano panameño sufre un severo desgaste, especialmenteenlasinstitucionesdecontrol.El Órgano Judicial y el Ministerio Público son señalados por su falta de independencia, lentitud y docilidad ante el poder político de turno. L​ a Asamblea Nacional ha pasado a ser un centro de distribución de cuotas de poder, de recursos y una caja de registro de los proyectos del Ejecutivo, condicionando la eficaz separación de poderes. De este diagnóstico no escapa el sistema electoral panameño que padece una profunda falla: la ausencia de una segunda vuelta electoral permite la elección de funcionarios, incluyendo al Presidente, por mayoría simple a una sola vuelta. Gobernar sin mayoría se traduce en un déficit de legitimidad de origen y en una debilidad política que condiciona la gestión. El divorcio entre la clase política y la sociedad civil ha derivado en una aguda crisis de credibilidad. La ciudadanía no confía ni en partidos, ni en sindicatos. Esto explica el fenómeno de Vamos, Otro Camino y los independientes, entre otros. El malestar acumulado por el costo de la vida, el desempleo y el deterioro de los servicios públicos genera frustración, al sentir la población que la vía institucional no responde a sus necesidades. A este diagnóstico podemos Ariel I. Corbetti ¿Podemos seguir creyendo en una captura de pantalla? IA Durante años hemos tratado una captura de pantalla, un audio de WhatsApp, una fotografía o un video como si fueran una reproducción casi automática de la realidad. Si lo vemos o lo escuchamos, tendemos a pensar que ocurrió. Esa confianza, que alguna vez pudo parecer razonable, hoy merece una revisión. La inteligencia artificial ha cambiado las reglas. Actualmente es posible generar imágenes convincentes, modificar voces, alterar fotografías y producir videos que imitan con notable precisión a personas y situaciones reales. Esto no significa que debamos desconfiar de todo contenido digital. Significa algo más importante: ya no podemos asumir que su apariencia basta para demostrar su autenticidad. El asunto cobra especial relevancia cuando ese contenido deja de circular únicamente en redes sociales o conversaciones privadas y llega a un tribunal. Una captura de pantalla puede estar vinculada a una reclamación contractual; un mensaje puede contribuir a cipan en la administración de justicia. Abogados, jueces, peritos y universidades tendrán que desarrollar mayores competencias digitales. Comprender cómo se genera, transmite, almacena y modifica la información electrónica dejará progresivamente de ser un conocimiento reservado a especialistas informáticos. Será parte de la alfabetización jurídica que exige nuestro tiempo. Pero existe, además, una responsabilidad ciudadana. Cada día reenviamos fotografías, audios, videos y capturas sin preguntarnos de dónde provienen. La misma tecnología que facilita documentar nuestra vida también facilita alterar esa documentación. Aprender a distinguir entre aquello que simplemente vemos y aquello que realmente puede ser demostrado será cada vez más importante, dentro y fuera de los tribunales. La inteligencia artificial no elimina el valor de la prueba electrónica. Lo que hace es obligarnos a ser más rigurosos al determinar cuándo una información puede considerarse confiable. El derecho siempre ha tenido que adaptarseanuevasformasdedocumentarlarealidad. Hoy enfrenta un nuevo capítulo. En la era de la inteligencia artificial, ver ya no necesariamente será creer. Para la justicia, el verdadero desafío será determinar por qué aquello que vemos merece ser creído. Opinión EL AUTOR es docente universitario EL AUTOR es abogado parches coyunturales resultan insuficientes. Las grietas del modelo socio-económico demandan una profunda refundación del pacto social e institucional para evitar que la crisis termine por dinamitar la estabilidad del país. El desgaste del modelo pone de manifiesto que el crecimiento del PIB no equivale a desarrollo nacional. Para superar este obstáculo, el país requiere una transición estratégica hacia un modelo productivo de bienes con alto valor agregado, estructurado bajo los siguientes pilares: Soberanía y Seguridad Alimentaria que modernice el agro y lo integre al desarrollo nacional. Agroindustria y Escalamiento de Valor que permita procesar la materia prima y transformar la producción agrícola, generando cadenas de valor. Política Industrial Tecnificada que permita el desarrollo de una industria sostenible que conviertaaPanamáenunpaísproductor.Vocación Exportadora Diversificada que rompa la monocultura de exportación de servicios y aumente la oferta exportadora y los ingresos del Estado. Reorientar la matriz productiva hacia la industria y el agro no significa desmantelar el sector servicios, sino conectarlo con el resto del territorio. Convertir la logística en una palanca para exportar lo que Panamá produce —y no solo lo que transporta— es el camino para generar empleo formal masivo, reducir la brecha de desigualdad regional y construir una economía verdaderamente resiliente. Panamá suele proyectarse como el “Hub de las Américas”, sinónimo de éxitos, reflejada en rascacielos, un Canal eficiente y un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, esta imagen esconde un desgaste estructural y una crisis permanente. La realidad panameña está marcada por un agotamiento institucional, social y económico que amenaza la estabilidad del país. Los constantes escándalos de corrupción han generado una dinámica perversa: los nuevos escándalos hacen olvidar los precedentes. La corrupción en Panamá se ha convertido en un método de administración pública. El clientelismo en la Asamblea Nacional, los megaproyectos sobrevalorados y la opacidad en la administración de los recursos, muestran un Estado ineficiente. Este fenómeno ha encarecido la gestión pública, limitado la libre competencia y desviado recursos que debieron ser destinados a salud, agua potable y educación. La impunidad ha afianzado la percepción Alejandro Archibold agregar el colapso del sistema educativo que representa el principal obstáculo para la reconversión productiva. La educación pública ha sufrido un abandono caracterizado por infraestructuras deficientes, obsolescencia curricular y un enquistamiento de la gestión gremial y administrativa. Esta brecha de calidad profundiza la desigualdad, perpetuando el estancamiento social. Sin una reforma educativa dirigida a producir un ciudadano integro, responsable y comprometido, resulta inviable caminar del modelo transitista a una economía de producción de bienes con valor agregado. Panamá ha fundamentado su desarrollo en este modelo económico transitista y de servicios: economía altamente concentrada en la franja transístmica (Panamá y Colón) enfocada en logística, servicios financieros, el Canal, las zonas francas y la construcción. Este esquema ha generado altas tasas de crecimiento, pero ha consolidado importantes desigualdades territoriales y socioeconómicas. ​El modelo de servicios presenta síntomas de agotamiento. No genera los empleos formales necesarios, margina al sector agropecuario y a las provincias del interior y es altamente vulnerable a los ciclos externos y al cambio climático. La incapacidad de hacer ajustes hacia un modelo productivo, reducir la fractura social y las desigualdades ha acentuado la brecha entre el área metropolitana y el resto del país.​ Panamá está en una encrucijada donde los prueba electrónica con principios como objetividad, autenticidad, conservación, legalidad, idoneidad, integridad, documentación y neutralidad electrónica. El problema deja entonces de ser únicamente qué muestra un archivo. También importa de dónde proviene, si se conserva en su forma original, si pudo ser modificado y si existen mecanismos razonables para verificarlo. Este enfoque resulta especialmente oportuno frente al desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. Las mismas tecnologías que permiten crear y procesar información con una facilidad extraordinaria también hacen posible modificarla de maneras cada vez más difíciles de advertir a simple vista. El reto, sin embargo, no consiste en convertir cada fotografía, mensaje o audio en una batalla pericial. Tampoco sería razonable presumir que toda información electrónica es sospechosa por naturaleza. El desafío está en encontrar un equilibrio entre aprovechar las posibilidades de la tecnología y preservar la confianza necesaria en aquello que pretende utilizarse para demostrar un hecho. Aquí adquiere especial importancia la trazabilidad. Conservar el archivo original, conocer su procedencia, examinar sus metadatos cuando resulte necesario y permitir que la contraparte pueda cuestionar su autenticidad adquieren una dimensión distinta en un entorno donde la manipulación digital es cada vez más accesible. También cambia el papel de quienes partiFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular.

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