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6A La Prensa Panamá, miércoles 2 de septiembre de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. un río. La contaminación de las aguas ha sido identificada como un asunto prioritario en la cuenca del río Santa María, mientras que estudios recientes también señalan que la contaminación proveniente de cuencas como Santa María, La Villa, Parita, Río Grande y Antón está afectando la calidad del agua de la bahía de Parita. ¿Qué significa eso más allá del indicador ambiental? Si un río abastece a comunidades, sostiene cultivos, actividades productivas o ecosistemas de los cuales dependen las personas, su deterioro puede terminar afectando agua, alimentación, salud e ingresos. Entonces, el problema deja de estar solamente en el río. En abril de este año, por ejemplo, MiAmbiente confirmó mortandad de peces en el río Curunducito, entre Costa del Este y Santa María, asociada principalmente con descargas de aguas residuales y acumulación de desechos. La institución vinculó expresamente la necesidad de proteger estas fuentes hídricas con la salud pública. Ahí empieza a verse con claridad la conexión: cuando deterioramos un ecosistema, eventualmente las consecuencias llegan a las personas. Y algunas comunidades enfrentan riesgos todavía mayores. Gardi Sugdub, en Guna Yala, nos mostró una dimensión completamente distinta del mismo problema. El aumento del nivel del mar y otros factores llevaron a una comunidad indígena a trasladarse al continente. Pero reubicar una población no consiste simplemente en construir viviendas: significa garantizar agua, saneamiento, salud, medios de vida, identidad cultural, participación y el derecho de las personas a intervenir en decisiones que transformarán su existencia. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Viabilidad empresarial: el filtro indispensable ante la ilusión del emprendimiento Rentabilidad En el ejercicio de la consultoría y la docencia económica, con frecuencia observo un fenómeno recurrente: la fascinación casi ciega por la «idea innovadora». En tiempos en que el emprendimiento se promociona con ímpetu, se suele vender la premisa de que basta con tener pasión y un buen producto para conquistar el mercado. Sin embargo, la dura realidad de las cifras nos muestra una perspectiva distinta. La inmensa mayoría de las iniciativas no fracasan por falta de entusiasmo, sino por la ausencia de un análisis riguroso de viabilidad empresarial. La viabilidad no es un mero trámite académico ni un requisito burocrático para presentar ante una entidad bancaria; es el verdadero filtro ético y técnico que separa un proyecto sostenible de un desastre financiero previsible. Evaluar un negocio exige desmenuzar la propuesta desde múltiples dimensiones interconectadas: -La viabilidad de mercado: No basta con saber que existe un problema; es imperioso cuantificar cuántos están dispuestos a pagar por la solución y a qué precio, en un entorno con competidores ya establecidos. -La viabilidad técnica y operativa: Implica cuestionar si la capacidad de producción y el talento humano disponible realmente pueden respaldar la promesa de valor de manera consistente. -La viabilidad financiera y económica: Exige someter los flujos proyectados a escenarios de estrés. Indicadores como el valor actual neto (VAN) y la tasa interna de retorno (TIR) no son adornos matemáticos: son herramientas para medir la rentabilidad, el riesgo y el costo de oportunidad del capital. -La viabilidad legal y normativa: Garantiza que el marco regulatorio, las licencias y las exigencias de sostenibilidad no se conviertan en un freno repentino para la operación. En esta estructura, la viabilidad logística y el transporte de carga merecen una mención prioritaria, pues constituyen las arterias por las que circula la viabilidad operativa y financiera. De nada sirve diseñar un bien de alta calidad o negociar un precio competitivo si los costos de flete, los tiempos de tránsito, la consolidación de mercancías o las disrupciones en las cadenas de suministro devoran el margen operativo. En un nodo estratégico como el nuestro, analizar el modo de transporte adecuado, la infraestructura disponible y los riesgos inherentes al movimiento físico de insumos y productos terminados determina si una empresa puede escalar con éxito o si quedará paralizada por cuellos de botella inasumibles. Conocer el virus del papiloma humano, la clave para prevenir varios tipos de cáncer Vacunación les de personas siguen enfermando y muriendo por cánceres que podrían prevenirse. En América Latina y el Caribe, la carga sigue siendo alta y desigual. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que en 2022 casi 79,000 mujeres fueron diagnosticadas con cáncer cervicouterino en la región de las Américas y más de 40,000 murieron por esta causa. La mortalidad en América Latina y el Caribe es aproximadamente tres veces mayor que en Norteamérica. La prevalencia de infección cervical por VPH también es elevada en la región; la OMS la reporta alrededor del 16 %, una de las más altas del mundo después de África subsahariana. Estas diferencias reflejan brechas en vacunación, tamizaje, seguimiento, tratamiento oportuno, educación y acceso a servicios de salud. Panamá también enfrenta este reto. Según GLOBOCAN 2024, el país registró 9,417 casos nuevos de cáncer y 3,971 muertes por cáncer en general. En cuanto al cáncer cervicouterino, es la segunda causa de muerte en mujeres en Panamá. Estas cifras recuerdan que, aunque Panamá ha avanzado en vacunación contra el VPH y cuenta con programas de prevención, todavía hay oportunidades para mejorar el tamizaje, el diagnóstico temprano y el seguimiento de las personas con resultados anormales. Cómo podemos llegar a nuestra población Estudiar el VPH en la población permite responder preguntas esenciales con datos locales y de manera abierta. Es posible orientar mejor los recursos, priorizar comunidades con mayor necesidad, adaptar los mensajes culturales y medir si las políticas de salud pública realmente están reduciendo infecciones, lesiones Arlene Calvo Sin ambiente no hay derechos humanos Desarrollo sostenible Durante la Feria Internacional del Libro fui invitada a moderar el panel “Derechos humanos y protección ambiental: una agenda compartida”. Junto a José Manuel Pérez, Sotero Morales, Mayté González y Martín Fuentes abordamos el tema desde perspectivas distintas —desarrollo, derechos humanos, conservación y dinámicas poblacionales—, pero las distintas miradas terminaban encontrándose en un mismo punto. Durante el intercambio surgió una pregunta que debería trascender el espacio de aquella conversación: ¿cómo podemos garantizar nuestros derechos humanos si deterioramos el ambiente que hace posible ejercerlos? Durante décadas hemos repetido que Panamá necesita encontrar un “equilibrio” entre desarrollo y protección ambiental. La expresión parece razonable, pero encierra una premisa discutible: que desarrollo y ambiente son dos fuerzas que compiten y que avanzar en una exige sacrificar parte de la otra. ¿Y si estamos planteando mal el problema? El ambiente no es un obstáculo que debamos administrar para poder desarrollarnos. Es una de las condiciones que hacen posible el desarrollo. Y también el ejercicio de nuestros derechos humanos. Pensemos en algo tan concreto como Por eso, proteger derechos humanos también significa anticipar. Y anticipar exige entender no solamente cómo está cambiando el ambiente, sino cómo está cambiando la población que depende de él. Panamá será un país demográficamente diferente en las próximas décadas. Cambiarán la edad de su población, el tamaño de los hogares, su distribución territorial y las demandas sobre agua, vivienda, transporte, energía y servicios. Al mismo tiempo, cambiarán las condiciones climáticas y aumentarán las presiones sobre determinados territorios. Planificar ambas transformaciones por separado sería un error. Una población más concentrada en determinadas zonas significa mayores demandas sobre los mismos recursos. Una población que envejece puede enfrentar vulnerabilidades particulares ante inundaciones, calor extremo o interrupciones prolongadas del agua. Comunidades costeras pueden verse obligadas a reconsiderar incluso dónde vivir. Por eso, quizá debamos abandonar definitivamente la pregunta de cuánto ambiente podemos sacrificar para desarrollarnos. La pregunta correcta es otra: ¿cómo planificamos hoy un país capaz de garantizar mañana agua, territorio, seguridad, bienestar y dignidad para una población que también estará cambiando? Ambiente, desarrollo, población y derechos humanos no son cuatro agendas independientes. Son cuatro dimensiones de una misma decisión sobre el futuro de este país. Porque proteger la naturaleza no significa escoger el ambiente por encima del desarrollo. Significa comprender que, cuando protegemos las condiciones que hacen posible la vida, también estamos protegiendo nuestros derechos humanos. Opinión LA AUTORA es docente universitaria. LA AUTORA es especialista en comunicaciones para la sostenibilidad. LA AUTORA es doctora en salud pública. Lisbeth Jaramillo precancerosas y cáncer. La prevención debe combinar varias estrategias La primera manera de prevención es la vacunación contra el VPH, siguiendo las recomendaciones nacionales, en nuestro caso a los 10 años, a través del Programa Ampliado de Inmunización (PAI). La segunda es el tamizaje con el Papanicolaou o con pruebas de alto desempeño, como la prueba de ADN del VPH, que identifica infecciones de alto riesgo antes de que aparezca el cáncer. La tercera es asegurar tratamiento oportuno para lesiones precancerosas y atención integral para quienes ya tienen cáncer. La meta mundial es encaminarnos, para el año 2030, hacia coberturas vacunales del 90%, tamizaje por Pap o de VPH al 70% y 90% de tratamiento de lesiones precancerosas. Ninguna de estas acciones funciona por separado si la persona no recibe información clara, si no puede llegar al servicio o si el sistema no garantiza seguimiento. Es clave llevar los servicios a donde viven, estudian y trabajan las personas. La comunicación debe ser constante, no solo en campañas ocasionales. Debemos incluir a los niños y hombres en todo el proceso, porque el VPH también puede causar cáncer de pene, ano y orofaringe y, al ser una responsabilidad compartida, ayuda a prevenir la transmisión a mujeres. Entender el VPH nos ofrece una oportunidad poco común para prevenir el cáncer antes de que aparezca. Para lograrlo, necesitamos ciencia, datos locales, vacunación, tamizaje, tratamiento oportuno y participación comunitaria. El virus del papiloma humano, conocido como VPH, es una de las infecciones virales más frecuentes en el mundo. La mayoría de las personas lo adquirirán en algún momento de su vida, muchas veces sin saberlo, porque suele no causar síntomas. En la mayoría de los casos, el organismo elimina el virus de manera natural. Sin embargo, cuando la infección por tipos de alto riesgo persiste, puede producir cambios celulares que, con el paso de los años, se convierten en cáncer. Durante mucho tiempo se habló del VPH casi exclusivamente como causa del cáncer cervicouterino o de verrugas en el cuerpo. Hoy sabemos que su impacto es más amplio: también está relacionado con cáncer de ano, pene y orofaringe, es decir, tumores que afectan zonas de la garganta, la base de la lengua y las amígdalas. Por eso, estudiar el VPH en la población no es un asunto limitado a las mujeres ni a los servicios ginecológicos; es una prioridad de salud pública que nos involucra a todos. ¿Qué se observa? En cuanto al cáncer cervicouterino, las estimaciones globales de GLOBOCAN 2022 reportaron aproximadamente 662,000 casos nuevos y casi 349,000 muertes. Estas cifras muestran una realidad contundente: aunque contamos con vacunas, pruebas de detección y tratamiento de lesiones precancerosas, miMónica Alvarado Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular.

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