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8A La Prensa Panamá, domingo 16 de agosto de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. lares graves y muerte. Es importante entender que los beneficios actuales no son tan evidentes como los observados durante los primeros años de la pandemia porque hoy casi toda la población ya tiene algún grado de inmunidad. Aun así, la evidencia científica converge en que las personas vacunadas siguen teniendo una protección adicional, especialmente frente a las consecuencias más graves de la enfermedad. Uno de los hallazgos más relevantes es que la covid-19 no es solamente una infección respiratoria. Numerosas investigaciones han demostrado que también puede afectar al corazón, aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos y favorecer eventos cardiovasculares graves. Los estudios más recientes sugieren que las vacunas ayudan a reducir esos riesgos. En otras palabras, vacunarse no solo disminuye la probabilidad de terminar en el hospital por una neumonía causada por el virus, sino también la posibilidad de sufrir otras complicaciones importantes. La covid prolongada sigue siendo un problema para millones de personas. Muchas continúan sufriendo fatiga, dificultades cognitivas, problemas respiratorios y otras secuelas meses después de la infección. Aunque todavía queda mucho por investigar, diversos estudios sugieren que la vacunación puede reducir la probabilidad de desarrollar estas consecuencias a largo plazo. Por supuesto, ninguna intervención médica está completamente libre de riesgos. Existen efectos adversos poco frecuentes asociados con las vacunas, incluidos ciertos Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Policía Municipal y Policía Nacional: ¿pueden existir las dos? Institucionalidad La Policía Nacional forma parte de ese sistema y tiene a su cargo funciones de seguridad ciudadana y mantenimiento del orden público en todo el territorio nacional.Pero los municipios también tienen responsabilidades propias. Un municipio administra parques, mercados, cementerios, instalaciones y otros bienes públicos locales. También dicta acuerdos y reglamentos que deben cumplirse. Parece lógico, entonces, que tenga funcionarios encargados de vigilar esos lugares y de hacer cumplir las normas municipales. La legislación panameña sobre descentralización habla expresamente de “servicios de vigilancia municipal”. Por tanto, afirmar que en Panamá no puede existir ninguna forma de vigilancia municipal sería ir demasiado lejos. La verdadera pregunta es: ¿hasta dónde puede llegar esa vigilancia? Un funcionario municipal puede vigilar parques, mercados y edificios, colaborar en actividades de la alcaldía y procurar que se respeten las normas sobre los espacios públicos. También puede existir cooperación con la Policía Nacional. El problema surge cuando al cuerpo municipal se le atribuyen poderes que ya no parecen propios de una simple vigilancia administraEdgardo Molino Mola Covid-19: la evidencia seis años después Salud pública Seis años después del inicio de la pandemia, la covid-19 ya no ocupa todos los titulares, pero sigue formando parte de nuestra realidad. El virus ha cambiado, la mayoría de las personas ya ha estado expuesta a él, ha sido vacunada o ambas cosas, y las vacunas han sido actualizadas varias veces para adaptarse a las nuevas variantes. Sin embargo, la enfermedad sigue teniendo consecuencias importantes. De acuerdo con los datos del Minsa, en Panamá se registraron 43 fallecimientos por covid-19 en 2025 y ya se han registrado 5 en lo que va de 2026; durante 2025 hubo 682 personas hospitalizadas por covid-19 y, en lo que va de 2026, ya son 426. En este contexto pospandémico, cabe repasar la evidencia que responde a la siguiente pregunta: ¿siguen siendo útiles los refuerzos de las vacunas? Según todos los estudios recientes, la respuesta es sí. La evidencia acumulada, recabada con diferentes enfoques metodológicos, muestra de manera consistente que las vacunas actualizadas continúan reduciendo el riesgo de hospitalización, complicaciones cardiovascucarece de respaldo en la evidencia disponible. La Academia Americana de Pediatría y los CDC recomiendan completar el esquema de vacunación en los momentos establecidos, y no existe evidencia científica que vincule la vacuna triple viral con el autismo. Retrasar o saltarse las dosis recomendadas deja a los niños desprotegidos durante períodos en los que son particularmente vulnerables a enfermedades prevenibles. Modificar estos esquemas sin una justificación científica sólida no solo puede reducir las tasas de vacunación, sino también favorece el resurgimiento de enfermedades que hoy podemos prevenir. A medida que la pandemia queda atrás y la covid-19 pasa a convivir con otras enfermedades infecciosas, el desafío será comunicar mejor la evidencia y ayudar a la población a tomar decisiones informadas. La ciencia no elimina todas las incertidumbres, pero proporciona la mejor herramienta disponible para evaluar riesgos y beneficios. Vacunarse contra la covid-19 continúa siendo, para la inmensa mayoría de las personas, una decisión que aporta más beneficios que riesgos. Conviene recordar que una discusión pública basada en evidencia beneficia a toda la sociedad. Solo cuando el debate vuelve a los datos es posible adoptar decisiones mejor informadas en favor de la salud individual y colectiva. Opinión LA AUTORA es directora ejecutiva de Cevaxin e integrante de la Fundación Ciencia en Panamá. EL AUTOR es exmagistrado de la Corte Suprema. Que una medida sea útil no significa que cualquier autoridad pueda adoptarla. Cada institución solamente puede ejercer las facultades que la Constitución y la ley le permiten. Por eso, el problema no está en el nombre “Policía Municipal”. Lo que importa es lo que puede hacer. Si Panamá considera conveniente desarrollar cuerpos municipales con mayores responsabilidades, debería aprobarse una ley nacional que establezca claramente sus competencias, límites, preparación, uso de la fuerza, supervisión y coordinación con las autoridades nacionales. Así se evitaría que cada municipio establezca sus propias reglas. El debate, por tanto, no debe plantearse como una pelea entre la Policía Nacional y la Policía Municipal. Las dos pueden existir y colaborar, siempre que cada una permanezca dentro de su campo. La Policía Nacional cumple las funciones de seguridad pública que le corresponden en todo el territorio nacional. El municipio puede disponer de servicios de vigilancia para proteger sus bienes, hacer cumplir sus normas y atender los problemas propios de la vida de la ciudad. El problema comienza cuando no sabemos dónde termina una y dónde comienza la otra. Y precisamente para evitar esa confusión existen la Constitución y la ley. La discusión sobre la Policía Municipal de Panamá ha creado cierta confusión. Algunas personas consideran que los municipios necesitan un cuerpo propio que vigile sus parques, mercados, edificios y espacios públicos. Otras sostienen que esa función corresponde a la Policía Nacional. ¿Quién tiene razón? En realidad, las dos posiciones pueden tener parte de razón. El problema aparece cuando no distinguimos qué puede hacer una Policía Municipal y qué corresponde a la Policía Nacional. Comencemos por lo más sencillo. La Constitución establece que en Panamá existen servicios de policía para conservar el orden público, proteger a las personas y sus bienes y prevenir hechos delictivos. También dispone que esos servicios están sometidos al poder civil y a las autoridades nacionales. Gabrielle Britton tiva: detener personas, realizar requisas, registrar vehículos, utilizar la fuerza o actuar como una fuerza policial independiente. Aquí está el centro del debate. La Constitución dispone que los servicios de policía deben ser organizados por la ley. Una ley es aprobada por la Asamblea Nacional; un acuerdo municipal, por un concejo municipal. No es lo mismo organizar un servicio para vigilar bienes y hacer cumplir normas locales que crear un cuerpo con poderes semejantes a los de una fuerza pública. Los municipios, sin embargo, necesitan capacidad para hacer cumplir sus normas. Un ejemplo son los llamados “bien cuidao”, que se apropian de estacionamientos o espacios públicos y pretenden cobrar por utilizarlos. No parece razonable que la Policía Nacional tenga que intervenir ante cada situación semejante. Una ciudad presenta diariamente problemas que no siempre requieren su intervención: ocupación indebida de espacios públicos, incumplimiento de normas municipales, daños a bienes de la comunidad y problemas de convivencia. Pero debemos recordar una regla elemental del Estado de derecho: la necesidad no crea competencia. problemas cardíacos observados principalmente en hombres jóvenes. Sin embargo, la evidencia disponible indica que esos riesgos son raros y que, en términos generales, los beneficios cardiovasculares de la vacunación contra la covid-19 superan ampliamente los posibles riesgos que se han identificado. Otro fenómeno especialmente preocupante es la politización de la vacunación. Como una de las expresiones más visibles de esto, a inicios de agosto, el Dr. Anthony Fauci se encontró nuevamente frente al Congreso de Estados Unidos, esta vez para responder a los cuestionamientos de senadores del Partido Republicano. Fauci, quien durante décadas fue una de las principales figuras de la salud pública estadounidense y desempeñó un papel central durante la pandemia, se ha convertido en un blanco de investigaciones, acusaciones y ataques impulsados por sectores políticos que buscan reescribir la historia de la respuesta a la covid-19. Más allá de las legítimas diferencias sobre decisiones concretas tomadas durante la crisis, está claro que perseguir políticamente a Fauci para buscar un culpable de la respuesta a la pandemia de la covid-19 no nos prepara para la siguiente pandemia. La experiencia también nos recuerda lo fácil que resulta juzgar decisiones pasadas con el beneficio de la retrospectiva, cuando ya conocemos resultados que eran inciertos en su momento. Esta politización de la vacunación también tiene consecuencias concretas. La reciente decisión de la administración Trump de reducir las vacunas recomendadas para los niños y promover la separación de la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular.

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