2B La Prensa Panamá, lunes 10 de agosto de 2026 Economía & Negocios Wilford Lamastus Jr., durante la entrevista con ‘La Prensa’. Alexander Arosemena El camino que abrió el café geisha Reyna Katiuska Hernandez [email protected] INDUSTRIA CAFETALERA Wilford Lamastus Jr. repasa la herencia cafetera de su familia y la transformación que llevó al café geisha panameño de las fincas de Boquete a las subastas internacionales como marca país. Durante más de un siglo, la familia Lamastus ha estado ligada a la producción de café en las tierras altas de Chiriquí. Pero el negocio que comenzó en 1918 no llegó intacto hasta la cuarta generación. Debió pasar por muchas pruebas y literalmente transformarse como lo hace el grano desde que germina hasta que llega a una aromática taza. La producción de café de Chiriquí pasó los embates de la crisis mundial de la caída de los precios internacionales, se quedaron casi que en ruinas. Pero de las cenizas surgen oportunidades y fue lo que vieron los precursores del café geisha. Apostaron por un nuevo nicho de negocio que parecía casi imposible: el café de especialidad y de alta calidad con un sello e identidad propia. Ese cambio terminó abriendo un camino mucho más grande no solo para una finca o una familia, sino para todo un país, que ahora es reconocido por el grano geisha panameño por el que pagan miles de dólares en cada subasta internacional. La búsqueda de cafés especiales, las competencias de calidad y posteriormente el descubrimiento del potencial del geisha convirtieron a Panamá en referencia mundial dentro de uno de los segmentos más exclusivos del café. Wilford Lamastus Jr. creció viendo ese proceso desde dentro y hoy forma parte de la generación encargada de llevarlo al siguiente nivel. En entrevista con La Prensa, cuenta el génesis de la Asociación Panameña de Cafés Especiales, un inició en el que algunos se mostraron incrédulos y desconfiados pero avanzaron. Recuerda el impulso de su padre Wilford Lamastus y de otros productores para apostar por los cafés especiales. “Había como que esta conversación entre algunos productores de café y él llega y dice: ‘esta es la oportunidad y tenemos que ya hacer algo al respecto”. “Veían eso como que la gente quiere hacer café gourmet. La gente está loca”, recuerda Lamastus Jr. sobre la reacción de algunos productores de la época. El pequeño grupo que creía en el proyecto avanzó con la creación de una asociación independiente de cafés especiales y comenzó a buscar espacios internacionales para promover el producto panameño. En 1996 arrancó la competencia que luego se convertiría en una plataforma para elevar la calidad, recibir retroalimentación de jueces internacionales y posicionar a los mejores cafés del país, el Best of Panamá que este año realizó su edición número 30 en la que Lamastus Family Estate obtuvo el puntaje más alto del certamen al alcanzar 96.25 puntos en la categoría Geisha Lavado, tras una reñida final entre los ocho lotes que llegaron a la última mesa de evaluación. En total se premiaron a 24 productores entre café geisha lavado, café geisha natural y varietales. El salto del café geisha, o el primer punto de giro como en las buenas historias de la vida, se da en 2004, cuando la variedad geisha, que ya existía en Panamá, pero a la que hasta entonces no se le prestaba mayor atención por su calidad en taza, entra a la competencia Best of Panama. Lamastus Jr. relata que uno de los hijos de la familia Peterson, al catar el café, se dio cuenta de que tenía notas distintas y buscó la opinión de otros conocedores. “El señor le dijo: ‘Mete ese café’. Dice: ‘Pero es que tiene un perfil muy diferente, para que me lo cancelen’. Dice: ‘No importa. Ese café el año anterior quedó de último. No pierdes nada’”. El café finalmente entró a la competencia, ganó el primer lugar y se vendió en 21 dólares la libra. Y desde ese momento el geisha fue la estrella que llevó a la fama a los café especiales de Panamá. Los productores comenzaron a buscar semillas, identificar los árboles que todavía permanecían en algunas fincas y sembrar nuevamente la variedad geisha. “Ahí todo el mundo agarró y empezó a buscar la manera de sembrar semillas. Había gente que tenía semillas en su finca, pero no se habían dado cuenta. Empezaron a identificar, a resembrar, a separar”. “Y empezó una revolución”, que no ha parado, resume Lamastus Jr. LEE AQUÍ La nota completa sobre la evolución del café geisha prensa.com
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxMjQ5NQ==