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6A La Prensa Panamá, martes 16 de junio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. 2024 causó una profunda conmoción en la sociedad coreana. De manera sorpresiva, fue declarada la ley marcial. En una época en la que muchos creían que la democracia ya se encontraba plenamente consolidada, esta situación anacrónica generó honda preocupación e inquietud entre la gran mayoría de los coreanos. Las fuerzas que promovieron la declaración de la ley marcial quizá creyeron que su intento tendría éxito. Sin embargo, pasaron por alto el factor más importante: la resistencia espontánea de los ciudadanos que, en defensa de la democracia, rodearon la Asamblea Nacional para proteger su funcionamiento. A ello se sumó un amplio consenso social en torno a los valores constitucionales y las Fuerzas Armadas, por su parte, mantuvieron una actitud de contención. Al final, el último bastión de la democracia fue preservado. El intento de quebrantar el orden constitucional recibió una respuesta inmediata y legítima, dentro del marco de la Constitución. El 14 de diciembre de 2024, la Asamblea Nacional aprobó la moción de destitución contra el presidente. Posteriormente, el 4 de abril de 2025, el Tribunal Constitucional declaró que el presidente había defraudado gravemente la confianza del pueblo y resolvió destituirlo del cargo. Todo este proceso se llevó a cabo de manera pacífica y estrictamente conforme a los procedimientos constitucionales. Tras una nueva elección, el 4 de junio de 2025 asumió el cargo el presidente Lee Jaemyung, dando inicio al “Gobierno de Soberanía Popular”. Por supuesto, ningún sistema institucional es perfecto. Sin embargo, esta experiencia confirmó una vez más que, incluso en momentos de crisis, la democracia puede recuperarse mediante la Constitución y las instituciones. Sobre todo, demostró que la fuerza más poderosa para protegerla residía en la madurez cívica de sus ciudadanos. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Una estrategia de IA sin datos es un avión sin pista de aterrizaje Gobernanza de datos ción crítica en gestión de datos. Detrás de esa frase técnica hay una realidad concreta: el productor agropecuario de Chiriquí que quiere adoptar agricultura de precisión, el emprendedor de logística en Colón que busca optimizar rutas, o el médico en una comarca indígena que necesita datos epidemiológicos actualizados enfrentan el mismo muro: la información pública no está disponible, no es confiable o no existe en formato útil. La respuesta pasa por aplicar modelos de madurez de datos a cada institución pública, evaluar en qué nivel se encuentran y publicar los resultados. Sustituir la discrecionalidad por decisiones basadas en evidencia requiere un cambio en la forma en que el Estado se relaciona con los ciudadanos. El segundo déficit es el talento, y tampoco se resuelve formando ingenieros. Solo el 15,2% de los graduados panameños provienen de carreras STEM frente al 23,35% en Colombia. La inversión en investigación y desarrollo representa el 0,16% del PIB cuando el promedio de la OCDE supera el 2,7%. El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 asigna a Panamá puntaje cero en desarrollo de capacidades y ubica al país en la posición once entre diecinueve naciones. El problema más grave es el del funcionario que toma decisiones diarias sin evidencia. Una estrategia seria debe fortalecer las capacidades del servidor público en general —no soNivia Rossana Castrellón La democracia defendida por la Constitución y la ciudadanía Congreso Anfictiónico A finales de junio, Panamá acogerá durante una semana diversos encuentros internacionales, entre ellos la Reunión Ministerial de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en el marco de la conmemoración del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá. Se trata de una ocasión profundamente significativa, que representa los ideales de integración y solidaridad regional. En ese contexto, el 25 de junio está prevista la celebración de la Reunión Ministerial de la Comunidad de Democracias. Esta reunión tiene un significado especial: Panamá ejerce este año la Presidencia de la Comunidad de Democracias, mientras que la República de Corea forma parte, junto con Panamá, de su Consejo Ejecutivo. Con motivo de esta importante ocasión, quisiera compartir con los lectores panameños una experiencia reciente de Corea: una crisis que puso a prueba nuestra democracia y la forma en que el pueblo coreano logró superarla. Corea es un país que se levantó de las ruinas de la guerra. En apenas una generación, logró escribir una historia singular: la de alcanzar al mismo tiempo un notable desarrollo económico y la consolidación de la democracia. Sin embargo, la democracia coreana nunca fue un regalo ni un resultado automático del progreso. Fue una conquista valiosa, alcanzada con dificultad gracias al sacrificio de ciudadanos que enfrentaron la dictadura militar. Por ello, el episodio del 3 de diciembre de La responsabilidad y la solidaridad democrática expresadas por ciudadanos comunes dejaron claro cuál es la verdadera fortaleza de la democracia coreana. Corea y Panamá se encuentran geográficamente lejos. No obstante, nos unen valores fundamentales como la democracia, la economía de libre mercado, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos. Estoy convencido de que el pueblo panameño, que conoce bien el valor del camino democrático, podrá identificarse profundamente con la experiencia de Corea. Además, nuestros dos países comparten ciertas características: ambos cuentan con territorios relativamente pequeños y mantienen una estrecha vinculación con el entorno internacional. Para países como los nuestros, el camino hacia la prosperidad y la convivencia pacífica con otros Estados es claro. En el plano interno, debemos seguir fortaleciendo nuestras instituciones democráticas. En el plano externo, debemos defender los principios del respeto a la soberanía y la paz. El compromiso con la solución pacífica de las controversias y con el multilateralismo constituye una orientación que debemos seguir promoviendo juntos. Deseo expresar mis más sinceras felicitaciones a Panamá por el bicentenario del Congreso Anfictiónico. Hace 200 años, el sueño de Simón Bolívar no fue el de la confrontación ni la división, sino el de un futuro de armonía y convivencia. Espero sinceramente que los eventos conmemorativos de esta semana permitan poner de relieve la vigencia de aquel ideal en nuestros días. Asimismo, confío en que esta conmemoración nos invite a reflexionar una vez más sobre el inmenso valor de la democracia, así como sobre la responsabilidad y la solidaridad necesarias para protegerla. Opinión EL AUTOR es embajador de Corea del Sur en Panamá. LA AUTORA es aspirante a la maestría de Gestión de Proyectos de IA Generativa de la Universidad de Salamanca. lo los de tecnología— en el uso de IA y en el manejo de datos para decidir con evidencia. Un Estado que no entrena a su propio personal no puede liderar una transformación que justo exige eso. A ello hay que sumar un programa de becas de posgrado en áreas prioritarias con compromiso claro de retorno al país. El tercer déficit es la infraestructura. Sin capacidad HPC (High-Performance Computing) y GPU local, seguiremos siendo consumidores de tecnología foránea. La estrategia debe responder cómo y con qué presupuesto el país accede a cómputo soberano en cinco años, considerando que la red eléctrica no soporta centros de datos a gran escala y el impacto ambiental que conlleva. El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 lo cuantifica: Panamá obtiene 2,8 sobre 100 en el indicador de estrategia de IA, con puntaje cero en diecisiete subindicadores que incluyen presupuesto, ética, hoja de ruta y perspectiva de género. No por falta de intención, sino de resultado. Una estrategia que se firma pero no se financia es papel. Una que se financia pero nadie vigila es burocracia. Siendo la Senacyt una entidad adscrita al Ministerio de la Presidencia, es la Secretaría de Metas quien debería verificar públicamente su implementación y reportar avances. El ILIA medirá en 2026 si Panamá pasó de cero a algo concreto. La primera piedra de este andamiaje no es un modelo de lenguaje: es una base de datos pública y funcional. Sin ese cimiento, el avión más sofisticado del mundo nunca despegará. La Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) anunció, en febrero de 2025, que el primer borrador de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (IA) estaría lista en mayo de ese año. De manera oficial, Senacyt anunció que en junio o julio de 2026 será presentada, dieciséis meses después del plazo prometido. Que exista es una buena noticia. Que lleve tanto tiempo en gestación obliga a preguntarse qué debe contener para que la espera valga la pena, y a quién le cambiará la vida cuando finalmente llegue. Una estrategia de IA es una decisión sobre qué país queremos ser. Requiere cinco componentes no negociables: una hoja de ruta con plazos y presupuesto real; una política de datos que preceda y sostenga la IA; un plan de talento con metas cuantificadas; infraestructura computacional soberana; y un marco de gobernanza con seguimiento institucional verificable. Todos necesitan recursos, legislación y voluntad de comprometer que trasciendan gobiernos. Lo más urgente es lo más ignorado: antes de tener una estrategia de inteligencia artificial, Panamá necesita una estrategia de datos. La IA procesa datos como un motor procesa combustible. Si ese combustible está disperso en silos institucionales sin estandarización, sin interoperabilidad y sin acceso público, el modelo más sofisticado del mundo no arranca. El propio secretario Eduardo Ortega Barría advirtió ante la Asamblea Nacional que hay una situaLuciano (B.J.) Han La futura Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial será insuficiente si no resuelve antes los déficits de datos, talento e infraestructura que hoy limitan la capacidad de Panamá para competir en la economía digital. Crítica al crítico Libertad de expresión Dice Vladimir Nabokov que “después del derecho a crear, es el derecho a criticar el don más valioso que la libertad de pensamiento y de expresión puede ofrecer”, pero no de cualquier manera: tener un derecho no convierte su ejercicio en algo útil ni para el propio individuo ni para el conjunto de sus pares. Expresar con libertad el disenso o el acuerdo con cualquier asunto público no convierte esa expresión ni en positiva ni en respetable: se respeta a la persona, pero no lo que dice, que puede y debe ser objeto de elogio o escarnio, pero, y esta es la clave, con criterio, con conocimiento de causa, con respeto y, a ser posible, con pedagogía. Ante el aluvión de críticos, es necesaria una crítica al fondo y a la forma del discurso, que últimamente se ha convertido en un vulgar verter pensamientos por escrito y con mala ortografía. Panamá necesita cada vez más que los “críticos” (comillas irónicas) se callen y vayan a aprender cómo hilar correctamente sus ideas, cómo dotarlas de criterio y cómo expresarlas de tal manera que no falte la necesaria pedagogía, que nos lleva a entender al otro para refutarlo de manera correcta, o a cambiar nosotros de criterio porque, no lo olvide: que usted lo crea no quiere decir que sea verdad. La “crispación crítica” (léase con ironía), que no es más que “pataleo de ahogado” de toda la vida, pero con soporte digital, se genera a partir del diálogo de sordos que se da cuando se lanzan opiniones sin fundamento ni contexto, sujetas al criterio único del gusto o del propio interés, lo que proporciona a los de siempre, al gatopardismo del patio, un punto ciego de la sociedad en el que seguir generando corrupción y crispación, dos elementos fundamentales para debilitar la voluntad de cualquier democracia. Antes de hablar, piense, lea, piense otra vez y después cállese; quizá eso fortalezca su criterio para criticar como nos hace falta. EL AUTOR es escritor. Pedro Crenes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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