7A La Prensa Panamá, jueves 4 de junio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. En la filosofía japonesa del kintsugi —aceptar la imperfección— las heridas suelen transformarse en algo valioso, ligándose profundamente al pensamiento wabi-sabi, que valora la imperfección. Los errores se convierten en algo valioso y se aprende de ellos. Entonces, ¡rompamos el modelo tradicional de política! A unos cuantos años de nuevas elecciones, el panorama de candidatos con propuestas alentadoras es ¡desolador! En nuestras aguas turbulentas en materia de política electoral vemos a un personaje ya conocido por dos campañas anteriores que ahora quiere aliarse con quien no está en el país para ver si consigue la misma suerte que José Raúl Mulino. Otro está creando un nuevo partido que afectará enormemente al partido actual con mayor membresía, pero esos votos, si sigue con las mismas políticas y el mismo sistema de campaña, tampoco lo llevarán a la meta. Un personaje nuevo repite lo mismo: recorre el país para darse a conocer, concede entrevistas y sostiene reuniones con empresarios, emprendedores, estudiantes y educadores, entre otros, hablando la misma verborrea. ¡Las palabras se las lleva el viento! ¡Solucionen con hechos palpables! Otro, porque llegó por influencer a un cargo alto de elección, ya cree tener la experiencia necesaria para aspirar a otro cargo más alto. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Bolívar y el panamericanismo actual Congreso Anfictiónico co, histórico y cultural que se merece el continente. Lo que parece estar sucediendo es que el poder de algunos de sus miembros (para no referirme a un único asociado) se está reforzando a través de la amenaza y la intimidación. Agreguemos la total y absoluta falta de consenso para la toma de decisiones en la OEA, donde cada país jala para su lado. Como muestra, un botón: ni siquiera se puso de acuerdo para resolver sobre la crisis de las últimas elecciones fraudulentas en Venezuela en 2024, dinamizando, lamentablemente, los efectos unilaterales que hoy predominan por encima del consenso y la decisión solidaria. Suena muy positivo que, del 22 al 24 de junio, la ciudad de Panamá sea la sede de la 56.ª Asamblea General de la OEA, como un espacio para renovar el diálogo hemisférico y reafirmar el valor de la cooperación entre sus miembros. Panamá invita al hemisferio a reencontrarse, dialogar y construir puentes hacia un futuro compartido, bajo el lema: “América unida en defensa del Congreso Anfictiónico de Panamá – Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros”. Lo que me temo es que dicho encuentro se limite a elogiar a Simón Bolívar, aplaudir su obra o recordar sus batallas. Lo cual no está mal dentro del concepto académico e histórico. Pero ese panamericanismo moderno, en este encuentro, debe ir más allá; es decir, penetrar el fondo de la obra del Libertador, comprender sus motivos y dilucidar las razones por las cuales su intención fue realizar el Congreso AnJulio Ernesto Linares Cómo mover el tablero Liderazgo Expresión metafórica tomada de juegos como el ajedrez. El “tablero” representa el escenario político, social o de poder, y las “piezas” son las personas, los partidos, los intereses o las estrategias. En este gobierno, el tablero continúa con “más de lo mismo”. La población que votó a favor de José Raúl Mulino para presidente de Panamá creyó, a lo mejor, que habría una transición hacia la eficiencia administrativa y la recuperación económica, alentada por el eslogan de “más chenchen pa’ tu bolsillo”. Está ocurriendo lo contrario: no hay chen-chen por ningún lado, el desempleo sigue al pie del cañón, la inseguridad es galopante, la impunidad campea y la corrupción no tiene medida. El tablero político sigue dominado por las mismas estructuras de poder, los mismos grupos económicos y los mismos métodos de gobernabilidad que, durante décadas, han imperado en la política “criolla”. Todos los que llegan al solio presidencial en Panamá tienen la misma narrativa: “Heredé un gobierno en desorden, voy a poner orden donde hay caos, voy a poner reglas donde había privilegios”. Y así se la pasan repitiendo la misma letanía durante todo su mandato. Lo triste es que las promesas se quedan en promesas porque las prácticas políticas tradicionales perduran. ¡Hay que romper este modelo y volver a reconstruirlo! ¡No, no! Necesitamos un verdadero líder que, desde ya, sepa tomar las riendas y ofrecer verdaderas soluciones; que no espere a llegar al solio presidencial, sino que actúe inmediatamente y demuestre que su palabra es real. Un líder que se atreva y le entre de lleno a un cambio de Constitución para que una Asamblea Nacional cambie los actores enquistados, las negociaciones pragmáticas y las alianzas de supervivencia, entre otras prácticas. Que se acabe el clientelismo de los nombramientos en el gobierno vinculados a la amistad, los lazos familiares o los compromisos políticos. Recursos económicos los tenemos, gracias en gran medida a las aportaciones anuales de nuestro Canal. El gobierno de Panamá se maneja con un presupuesto anual de 31 mil millones de dólares. Para una población, según el censo de 2025, de 4.5 millones de habitantes en una extensión de 75,517 kilómetros cuadrados. Para comparar, El Salvador se maneja con 12,200 millones de dólares anuales para una población de 6.3 millones de habitantes en una extensión de 21,041 kilómetros cuadrados. El presupuesto panameño es 60.6% más grande que el salvadoreño y en Panamá hay menos población. Bien lo ha dicho un presidente de Centroamérica: “El dinero alcanza cuando no se lo roban”. Los megaproyectos continúan favoreciendo a los grandes actores económicos, mientras el pueblo sufre en carne propia la desigualdad, la precariedad laboral y crisis como la del agua. La percepción es que se mantienen las mismas prácticas de concentración del poder: se cambia el administrador, pero no la lógica del poder. Entonces seguimos igual hasta que nos lleve “candanga”. En resumidas cuentas, ¡el tablero político no cambia en Panamá! Opinión LA AUTORA es arquitecta. EL AUTOR es abogado. fictiónico en Panamá. Y, una vez entendido el mensaje y desarrollado el razonamiento, construir esa narrativa vehemente y valiente que nos haga entender, valorar y ordenar el territorio panamericano. No se trata de redactar resoluciones de solidaridad carentes de contenido, sino de expedir conclusiones concretas dirigidas a puntos importantes como los siguientes: 1. La protección de la democracia representativa, sobre todo donde esta específicamente no existe; 2. La defensa y el señalamiento en contra de aquellos (o aquel), miembros o no de la OEA, que, con base en amenazas de todo tipo (visas, remesas, intervenciones, corresponsalías, etc.), intimidan al resto de la membresía; 3. La no participación en ningún tipo de escudo, emblema o amparo para congraciarse con la figura del momento y no con el interés regional; y 4. Evitar entrar en alianzas bajo el precepto de la lucha contra el narcotráfico, cuando lo que se busca es el pacto militar en detrimento de la neutralización y la búsqueda de la paz. Para terminar, la OEA deberá definir con valentía la realidad en países como Cuba y sus irreales libertades, Nicaragua y su gobierno autoritario, Venezuela y su inexistente democracia, y Estados Unidos y su tono desafiante. No para crear alboroto, sino para llamar al orden. Ya basta de honrar a Bolívar con simples romerías y discursos elogiosos. Hagámoslo a través de la solidaridad continental, ajustando nuestra conducta hacia soluciones concretas que hoy son indefectibles frente a la falta de identidad, de unidad y de conocimiento sobre el pensamiento de Simón Bolívar. Seré optimista y tendré fe en este próximo encuentro bolivariano en Panamá, para beneficio y crecimiento del panamericanismo moderno a través de la OEA y sus resultados. Me tocará valorar posteriormente si me equivoqué o no. El Congreso Anfictiónico de Panamá, cuna del panamericanismo y de las organizaciones interestatales destinadas a mantener la paz y la seguridad regional, cumple 200 años el próximo 22 de junio. Y la pregunta que nos hacemos, o debemos hacer, es si la Organización de los Estados Americanos (OEA) se habría convertido hoy en una institución de efectos unilaterales. Lo que, de alguna manera, minimizaría el ideal de una solidaridad panamericana, tal como lo pretendió instituir el Libertador, Simón Bolívar. El panamericanismo no es más que promocionar la integración, la cooperación y la defensa de intereses comunes entre los países de América, principalmente de los que forman parte de la OEA. Donde el principio de la igualdad jurídica y soberana sea real y efectivo. Y en una sociedad entre iguales, frente al Derecho Internacional, deben cumplirse de buena fe las obligaciones contraídas para que la justicia y la equidad sean el fundamento para la solución de los problemas políticos y jurídicos que se originan. Y, muy importante, que la cooperación económica sea sincera y verdadera, lejana a la actitud avara de otorgar migajas para obtener la sumisión del chico frente al poderoso. Lamentablemente, la OEA que estamos viendo hoy ha perdido dinamismo, si es que lo ha tenido, al menos últimamente. Esa agilidad que permita, por ejemplo, asegurar o, al menos, ir dejando las huellas para el logro de una vida digna y libre para nuestros pueblos, promoviendo aquellas condiciones generales de bienestar que nos lleven a alcanzar el desarrollo social, polítiEn nuestras aguas turbulentas en materia de política electoral vemos a un personaje ya conocido por dos campañas anteriores que ahora quiere aliarse con quien no está en el país para ver si consigue la misma suerte que José Raúl Mulino. Diana Peña Después de dos siglos del Congreso Anfictiónico, la OEA enfrenta el reto de recuperar el consenso, fortalecer la solidaridad continental y responder con firmeza a las amenazas contra la democracia. Parecer antes que ser Colección de títulos Para Hamlet, el príncipe dinamarqués de la obra de Shakespeare, el dilema consiste en ser o no ser. En cambio, para no pocos panameños el dilema consiste en parecer, ya que, según ellos, el Ser, vendrá como añadidura. Una prueba palpable de lo que acabamos de decir, es la increíble cantidad de magísteres y doctorados que ostentan muchos docentes universitarios -no digo que todos, hago la salvedad-, cuyos títulos obtenidos de manera turbia, no se corresponden para nada, con la cantidad de circunvoluciones cerebrales que poseen, aunque sí desde luego, con el incremento salarial correspondiente. Este lucrativo negocio convertido en moda, ha encontrado eco en varias universidades de nuestro país, con el padrinazgo y complicidad de políticos y autoridades del más alto nivel, en el pasado reciente. Por supuesto que la Unachi, no podía quedarse atrás, encabezando la lista de este juega vivo, que se agrega al rosario de faltas o delitos por los que adicionalmente se acusa y se investiga, a esta universidad. No obstante, resulta evidente que no es el único caso aberrante que hemos tenido, ya que, amparados en la excusa de la modernización, y en el uso de las técnicas de educación a distancia, varias universidades y colegios privados, inexplicablemente, han estado operando o más bien lucrando de la educación en nuestro país, con prácticas como el uso de una secretaria polivalente instalada en un pequeño local, en el que ella sola, cobra la matrícula, hace las veces de profesor entregando guías de estudio, aplicando pruebas y graduando finalmente al interesado en un tiempo récord. En fin, no es de extrañar que, ante tal estado de cosas, encontremos colgado en el portal de una casa, en cualquier barrio de nuestra ciudad, un letrero como este: “Se hacen Tesis”. En el caso particular de la Unachi, por citar un ejemplo concreto, aparte de la mediocridad en los resultados académicos, lo peor de esta fiebre desatada por obtener magísteres y doctorados, en universidades “brujas” en el extranjero, es que la gran mayoría de estos rimbombantes personajes, poseedores de estos títulos fraudulentos, desconocen olímpicamente sus propias limitaciones y se adjudican una valoración irreal de sí mismos, por lo que terminan cometiendo inexorablemente, el mayor de todos los ridículos: la auto adulación. Lo que, si tengo que reconocer en honor a la verdad, es su extraordinaria aptitud para practicar el alpinismo. Son escaladores y escaladoras natas. Nada los detiene. No conocen la pena ni la vergüenza. Son osados y agresivos en la búsqueda y consecución de sus objetivos. Probablemente Hillary y Tenzing, los primeros escaladores en llegar a la cima del Monte Everest, se quedarían pasmados de asombro ante las destrezas de estos personajes para escalar posiciones y encumbrarse en la cima, con tan sorprendente habilidad. En las poquísimas ocasiones en que este tipo de alpinistas inescrupulosos, intenta parecer modestos al decir -que no son merecedores de tal distinción-, es cuando por gracia de Dios, están diciendo por fin, algo contundentemente cierto, que ya todos sabemos, o que somos capaces de reconocer de inmediato, en el mismísimo instante en que abren la boca. EL AUTOR es escritor y pintor. Joaquín González J. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. 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