5B La Prensa Panamá, miércoles 3 de junio de 2026 El patrimonio musical que resguarda el Teatro Nacional En una habitación ubicada a pocos pasos del escenario del Teatro Nacional de Panamá, en el Casco Antiguo, descansan tres pianos que forman parte del patrimonio resguardado por el emblemático recinto cultural. El primero es un Challen, fabricado en Londres, Inglaterra, donado al Teatro Nacional por la Embajada del Reino Unido en Panamá, según explicó a ELLAS César Robles, director artístico del Teatro Nacional. Debido a que el instrumento no se encontraba en condiciones de uso cuando llegó al recinto hace algunos meses, el especialista Steven De Puy acondicionó su estructura para albergar un piano electrónico en su interior, permitiendo así su utilización en producciones escénicas. Al momento de redactar esta nota, aún no ha sido utilizado. Del interior original del Challen se separó una sección con sus teclas y mecanismo para exhibirla como parte de la memorabilia del recinto, detalló el director artístico. El segundo instrumento es un Yamaha CFX, donado por los pianistas panameños Nelly y Jaime Ingram. De acuerdo con De Puy, técnico de pianos del Teatro Nacional, este instrumento podría estar valorado en alrededor de 115 mil dólares. Según explicó Robles, el Patronato del Teatro Nacional mantiene un convenio con la familia Ingram para la custodia del instrumento. Entre las disposiciones acordadas figuran su conservación en condiciones controladas de temperatura y humedad, la afinación por parte de un especialista cada vez que es trasladado y su utilización periódica para preservar su estado. Además, el piano no puede salir del teatro. “El CFX es uno de los pianos insignia de la línea de conciertos. Dentro de la fábrica de Yamaha, en Japón, es un piano pensado para artistas de alto nipor Diana Fernández [email protected] vel”, destacó Robles. Para el director artístico, la presencia del Yamaha CFX en el Teatro Nacional trasciende el valor económico del instrumento y guarda una estrecha relación con la historia cultural de Panamá. Recordó que, tras la separación de Colombia en 1903, la Junta Provisional de Gobierno incluyó la construcción de un teatro entre las obras prioritarias para el desarrollo de la nueva nación, junto con carreteras, hospitales y edificios públicos. “Es un reflejo de lo que nosotros como sociedad necesitamos. Dentro de toda la maquinaria administrativa y política, hubo un impulso específico hacia el arte”, señaló. Robles destacó además que, durante la planificación del conjunto de edificios gubernamentales en el Casco Antiguo, se destinó parte del terreno previsto para oficinas estatales a la construcción del Teatro Nacional. A su juicio, esta decisión reafirma la importancia que el país otorgó a la cultura desde sus primeros años como república. “El Teatro Nacional comparte espacio con las oficinas del Presidente y la Asamblea Nacional. Es un refuerzo de la importancia del arte de alto nivel para nosotros como nación”, afirmó. Bajo esa misma lógica, considera que los maestros Jaime y Nelly Ingram apostaron por traer a Panamá un Yamaha CFX para el Concurso Internacional de Piano. “Ellos entendieron que nuestros artistas, pianistas y estudiantes merecían tener acceso al mejor instrumento posible para desarrollar todo su potencial”, concluyó. Antes de llegar al Teatro Nacional, el instrumento permaneció en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá. Fue trasladado al recinto hace aproximadamente dos años, donde hoy se utiliza en conciertos y recitales cuando así lo solicita el pianista invitado. El tercer piano también es un Yamaha, modelo CF3, que llegó al teatro en 1987 mediante una donación de la Embajada de Japón. Durante los trabajos de restauración del Teatro Nacional, iniciados en 2017, el instrumento fue trasladado a un depósito y regresó al recinto tras su reapertura en 2019. Los pianistas que se presentan en el teatro tienen la posibilidad de escoger cuál de los instrumentos desean utilizar. “Se sacan los pianos, el pianista los prueba y decide cuál quiere tocar”, explicó Robles. Recientemente, ambos Yamaha fueron utilizados en importantes presentaciones. Uno formó parte de las actividades por el aniversario de la Orquesta Sinfónica Nacional el pasado mayo, mientras que el otro fue empleado en la interpretación del Concierto para Piano y Orquesta K271, de Mozart, organizado por la Asociación de Pianistas de Panamá. Aunque actualmente el Teatro Nacional conserva tres pianos, en el pasado llegó a albergar más instrumentos. Sin embargo, se decidió trasladar algunos de ellos a espacios donde pudieran ser utilizados con mayor frecuencia. “Uno de los pianos Yamaha está en la Presidencia y otro en la Ciudad de las Artes. Generalmente no se usan más de dos pianos en un recital, así que no era funcional tener cuatro pianos guardados aquí”, comentó Robles. Para el director artístico, la conservación de estos instrumentos no consiste únicamente en mantenerlos resguardados, sino en garantizar que sigan cumpliendo la función para la que fueron creados. “Los pianos, como cualquier otro instrumento, tienen que usarse”, concluyó. El Teatro Nacional de Panamá conserva tres pianos emblemáticos, donados desde el Reino Unido, Japón y por músicos panameños, que reflejan historia, patrimonio y excelencia musical en el país. Parte del piano Challen. Elysée Fernández El CFX. Elysée Fernández Vivir Al son de “Feliz cumpleaños querida Marilyn”, seguidores de Marilyn Monroe se reunieron ayer en el Teatro Chino de Hollywood para celebrar el centenario de la actriz, una jornada en la que se repartió pastel, cien rosas y postales con su imagen en su honor. El acto, que se llevó a cabo frente a las huellas de las manos de Monroe, contó con la presencia de Lawrence Schiller, considerado el último fotógrafo vivo que trabajó con la estrella, y puso el broche a varios días de homenajes dedicados al mito de Hollywood. Recordando a Marilyn Monroe Yamaha, modelo CF3. Elysée Fernández
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