Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_05_20

9A La Prensa Panamá, miércoles 20 de mayo de 2026 la ayude a entender y volver a regularse. Así se vería una respuesta más saludable: la madre conecta con la emoción de frustración de la niña, se acerca calmada, se pone a su nivel y le dice: “Uf, qué frustrante es que se caiga la torre” (nombra la emoción) y le ofrece un abrazo. Esto hace que la niña se sienta entendida, le ayuda a saber lo que le sucede y la vuelve a regular. Con todo esto en mente, queremos iniciar una serie de artículos sobre crianza saludable y, aunque sabemos que este tema puede generar diversas opiniones, queremos compartir con ustedes recomendaciones basadas en estudios que indican qué prácticas de cuidado, protección y educación tienen mayor probabilidad de ayudar a los niños a conocerse, aprender a regular sus emociones y, por ende, sus conductas. La Dra. Becky Kennedy, psicóloga clínica y autora del libro Good Inside, propone cambiar la manera en que vemos a los niños y sus conductas. Los niños no se portan mal porque sean malos, sino porque aún no tienen las herramientas emocionales para manejar lo que sienten. El centro de su filosofía es lo que ella llama ser un “ancla firme y cálida”. Ni la autoridad rígida que solo impone sin conectar, ni la permisividad que cede para evitar el conflicto. Los niños necesitan dos cosas al mismo tiempo: límites claros que les den estructura y una conexión emocional que les dé seguridad. Cuando esas dos cosas coexisten, el vínculo entre El nodo digital en la era de los minerales críticos Estrategia La transición energética global ha desatado una carrera geoestratégica por los minerales críticos. América Latina, con más del 50% del litio y un tercio del cobre mundial, es el epicentro de esta disputa. Ante la necesidad de Occidente de reducir su dependencia de China, la región surge como una aliada estratégica. En este ajedrez, Panamá puede consolidarse como el centro regional de datos e inteligencia artificial (IA) para optimizar esta revolución. Nuestra ventaja no está en el subsuelo, sino en la conectividad. La minería moderna y sostenible bajo estándares ESG requiere algoritmos de IA para la exploración geológica, automatización y trazabilidad de suministros. Con cables submarinos de fibra óptica y nuestra plataforma interoceánica, Panamá puede ser el cerebro digital que procese los datos de las operaciones en el Cono Sur. Para lograrlo, el país necesita una política agresiva de incentivos tecnológicos. Debemos crear “Zonas Francas Digitales de Nueva Generación” que otorguen exoneraciones fiscales totales en la importación de hardware para servidores avanzados de IA. Es crucial establecer créditos fiscales por inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) tecnológica, y simplificar los trámites migratorios mediante “visas nómadas digitales corporativas” para atraer a los mejores científicos de datos del mundo. A la par, urge una estrategia de capacitación de talento local. Proponemos el programa nacional “Panamá IA 2030”, una alianza entre el Estado, universidades y gigantes tecnológicos (Microsoft, AWS, Google) para cofinanciar certificaciones masivas en computación en la nube, ciberseguridad y algoritmos predictivos. Debemos reformar los currículos universitarios de ingeniería, introduciendo la especialización en tecnología minera digital (Mining Tech). Esto garantizará que los jóvenes panameños ocupen las plazas de alto valor que creará este ecosistema. La reconfiguración de suministros exige socios confiables. Al asumir el rol de Hub de IA y datos, Panamá diversificará su economía y entrará con éxito en la era del conocimiento. La riqueza del mañana no solo estará en la tierra de nuestros vecinos, sino en nuestra capacidad para procesar la información que moverá al planeta. El Casco Viejo que merecemos: tenemos el destino, ¿nos falta la gestión? Ruido nocturno mas de reseñas internacionales. En TripAdvisor y Booking, los huéspedes de dichos hoteles describen una experiencia que da vergüenza ajena: la música a todo volumen desde los establecimientos cercanos se extiende hasta las primeras horas de la madrugada. Al punto que algunos hoteles han optado por incluir tapones para los oídos en el kit del baño. En Las Clementinas, otro hotel boutique de lujo, un huésped reportó haber pasado seis noches sin dormir por el ruido proveniente de lo que describe como “crack lane”, que retumbaba hasta las 3 o 4 de la mañana. Otra reseña reciente relata que la música se prolongaba hasta altas horas de la noche y ni los tapones, ni las ventanas dobles o triples, ni las almohadas sobre la cabeza ayudaban, incluso en una noche de martes. Pregunta: ¿con qué impresión se van esos turistas? ¿Van a regresar? ¿Van a recomendar Panamá? El caos del Casco Peatonal Si el ruido nocturno es un problema crónico, el “Casco Peatonal” parece más bien improvisación elevada a política pública. La idea de restringir el tráfico vehicular en la zona histórica es buena en principio. En la práctica, hacerla solo un día al mes es un desastre para el visitante que tiene la mala suerte de llegar ese día. Turistas con maletas obligados a caminar cuadras sobre adoquines en pleno calor tropical, sin señalización clara, sin transporte de apoyo, sin ningún sistema que facilite el acceso a los hoteles. ¿Por qué tiene que ser solo un día y de manera improvisada, cuando hay planes macro de hacer las cosas bien? Esto podría convertirse en un modelo permanente y bien organizado, de lunes a domingo, con reMargaret García Crianza 1.0 Psicología Mucho se habla en Panamá de la chancleta y de cuánto necesita un niño que hace “pataletas” una buena correa. La verdad es que lo que más necesitan los niños es ser entendidos y contenidos. Siempre me pregunto cómo estamos tan dispuestos a tratar de entender lo que necesita un bebé que llora y lo poco que lo intentamos cuando se vuelve niño y se “porta mal”. Las necesidades son las mismas: alguien que le ayude a comunicar o nombrar lo que le pasa y a contener las emociones que resultan de lo que le ocurre. Lastimosamente, no vemos al niño igual que al bebé. Un bebé es visto como alguien que no tiene recursos y nos necesita, y el niño como alguien que debe ser corregido. Si bien ambos necesitan ser educados, desde el lenguaje hasta la conducta apropiada, ninguno necesita ser amenazado ni hecho sentir mal para enseñarle a ser un ser humano de bien. Por ejemplo, la niña está jugando con bloques y estos se caen justo cuando está por terminar. La niña llora desconsolada y empieza a tirar las cosas. La madre empieza a tratar de controlar la conducta con amenazas de castigo. Si miramos detenidamente, lo que le sucede a la niña es que está desregulada: la frustración superó su capacidad para manejar la situación porque la vive como una catástrofe. Lo que necesita en ese momento es que la madre padres e hijos se vuelve el lugar más seguro del mundo para el niño. Uno de sus principios más prácticos es validar antes de corregir. Antes de explicar, razonar o poner el límite, el niño necesita sentir que su emoción fue vista. Decir “entiendo que estás enojado” no significa ceder. Significa que el niño no tiene que pelear para ser escuchado. Solo después de esa validación, el mensaje del padre realmente llega. Kennedy también es muy clara sobre los límites: no se negocian, pero sí se explican Un padre puede decir “no te voy a dejar pegar” con total firmeza y, al mismo tiempo, reconocer: “Puedes estar enojado, eso está bien”. La emoción es bienvenida. La conducta dañina no. Esa distinción es fundamental, porque le enseña al niño a separar lo que siente de lo que hace. Otro punto que distingue su enfoque es la reparación. Cuando un padre pierde la calma, grita o reacciona de una forma que no le gusta, Kennedy invita a volver y hablarlo con el hijo: “Perdí la calma y no estuvo bien, lo siento”. Lejos de debilitar la autoridad, este gesto modela exactamente lo que se le quiere enseñar al niño: hacerse responsable de las propias emociones. Finalmente, la Dra. Kennedy insiste en que el amor nunca debe usarse como herramienta de control. El silencio afectivo, ignorar al niño o retirar el cariño como castigo dañan el vínculo y le enseñan al niño que el amor es condicional. El vínculo debe sentirse seguro siempre, especialmente en los momentos difíciles. Como ella misma resume: “Tu trabajo no es controlar a tu hijo, es conocerlo y ayudarlo a conocerse”. EL AUTOR es economista LA AUTORA es psicóloga. LA AUTORA es residente del Casco Antiguo. Jairo Vásquez Pravia glas claras, estacionamientos habilitados para visitantes y zonas de carga y descarga para el turismo. En redes se pinta como beneficioso para los restaurantes, pero ¿hemos escuchado a todos o solo a unos pocos? Los estacionamientos existentes se destinan al uso exclusivo del gobierno, los carros se estacionan en línea amarilla, los bares no tienen regulación… ¿no sería más sensato solucionar primero esos problemas? ¿Dónde están las autoridades? Hay que hacer las preguntas que nadie quiere hacer: ¿Dónde está el Municipio de Panamá, que tiene competencia directa sobre el ruido y los horarios de los establecimientos? ¿Dónde está el Ministerio de Salud, con su rol en salud pública y el impacto del ruido crónico en los residentes? ¿Dónde está la Oficina del Casco Antiguo (OCA), creada precisamente para velar por la integridad del patrimonio? ¿Y dónde está la Autoridad de Turismo de Panamá, que publica con orgullo las cifras récord de visitantes pero guarda silencio sobre la experiencia que esos visitantes están teniendo? El turismo es de todos, o no es de nadie Panamá tiene todo para tener el Casco Viejo que merece: el patrimonio, la arquitectura, la gastronomía, la conectividad aérea y las inversiones privadas… hasta los bares, siempre que estén en áreas cerradas, con la infraestructura requerida y sin perjudicar a nadie. Lo que nos falta no es dinero ni turistas. Lo que nos falta es gobernanza: voluntad de hacer cumplir las normas que ya existen y visión de largo plazo para proteger el activo más valioso del turismo panameño antes de que el desorden lo degrade sin remedio. Ciudades que han descuidado su patrimonio histórico han tardado décadas en recuperar su reputación. Panamá todavía está a tiempo de no cometer ese error. Pero el tiempo no sobra. Los turistas ya están escribiendo sus reseñas… cuidado. Panamá vive un momento turístico sin precedentes. Ganamos la apuesta: el turismo sí es una fuente de ingresos significativa para el país. En 2025, Panamá superó por primera vez los 3 millones de visitantes internacionales, generando más de $6,5 mil millones en divisas, un récord absoluto que supera en un 46 % los ingresos prepandemia. El arranque de 2026 es igualmente prometedor: solo en el primer trimestre ingresaron 838 mil visitantes, con un crecimiento de 20,3 % respecto al mismo período del año anterior, y el gasto total de los visitantes alcanzó aproximadamente $2 mil millones. Panamá es, sin duda, la economía turística de mayor crecimiento en la región. Y en el corazón de ese auge está el Casco Viejo. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el barrio histórico se ha consolidado como el destino número uno de Panamá, superando por primera vez en 2025 al mismísimo Canal de Panamá en el ranking de atracciones más visitadas, posición que mantiene en 2026. Es un logro que debería llenarnos de orgullo. Y lo haría, si no fuera porque ese mismo barrio está siendo destruido… a decibeles. La inversión que nadie defiende El Casco Viejo ha atraído inversiones de clase mundial. Hoteles cinco estrellas como el American Trade, el Sofitel y La Compañía han apostado por restaurar — con inversiones multimillonarias— edificios históricos con lujo y sofisticación. Airbnbs remodelados ofrecen apartamentos coloniales con vistas al mar. Todo eso es real. Pero también hay otra realidad, que aparece en negro sobre blanco en plataforUna mirada a la crianza saludable y a la importancia de entender las emociones infantiles antes de corregir la conducta. Vali Maduro de Gateno Panamá rompe récords de visitantes internacionales y divisas, pero la experiencia turística en el Casco Viejo revela problemas de ruido, desorden urbano y falta de gobernanza que podrían afectar la reputación del país.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxMjQ5NQ==