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8A La Prensa Panamá, miércoles 22 de abril de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy Por un lado, el Canal opera cerca de su capacidad máxima, absorbiendo mayor tráfico de gas natural licuado redirigido hacia el istmo. Ese mismo contexto internacional está elevando los costos internos: el transporte de carga ya reporta un aumento del 34% en la factura de combustible, con efectos sobre cadenas de suministro, precios y confianza económica. Es decir, el mismo choque externo que hoy vuelve a Panamá más relevante también expone, de manera más aguda, fragilidades internas que el país aún no resuelve. El gobierno ha respondido con medidas de contención: una comisión de alto nivel sobre combustibles, el congelamiento de tarifas de transporte y energía, y la suspensión del mandato de bioetanol previsto para abril. Son decisiones entendibles frente a la presión del momento. Pero también reflejan que Panamá sigue gestionando algunos de sus desafíos más sensibles de forma reactiva. Y eso importa, porque los socios internacionales no solo observan si el país puede resistir un golpe externo; observan si puede producir señales consistentes y una visión de mediano y largo plazo frente a los desafíos del momento. Ese es, en el fondo, el verdadero tema a Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Más de lo mismo y carencia de creatividad Competitividad ramente los estadounidenses están interviniendo en la redacción para favorecer a sus compañías. Amanecerá y veremos. Actualmente se tienen en planificación grandes proyectos multimillonarios como el tren Panamá-David y el oleoducto, que requieren enfocarse desde otra perspectiva. A diferencia de estos, los embalses del río Indio, al igual que los zarzos en las comarcas, requieren atención inmediata. Los embalses del río Indio son urgentes y necesarios para proteger la rentabilidad del activo productivo más grande que tiene Panamá. Actualmente, la ACP está recibiendo ingresos extraordinarios por la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, situación que debería estar produciendo el flujo de efectivo para financiar este proyecto sin necesidad de recurrir a financiamiento. En cuanto al oleoducto, posiblemente debería ser repensado por la crisis mundial del petróleo y gas licuado, que está evolucionando, lo cual podría afectar su viabilidad económica a largo plazo. Además, no sería una gran fuente de empleo una vez terminado, por lo que tampoco es urgente, y el futuro dirá si es necesario. El tren, por otro lado, requiere considerable financiamiento para su construcción, además de subsidios permanentes para sus operaciones y a las tarifas de carga y pasajeros para fomentar un volumen de usuarios. La fragilidad de las finanzas estatales se vería recargada con estos subsidios, por lo que probablemente se necesitaría recurrir a endeudamiento para sufragarlos, tal como sucede actualmente con los gastos operativos del Estado. Tampoco sería una gran fuente de trabajo. No es urgente ni parece necesario. Jorge G. Obediente Panamá no puede darse el lujo de desperdiciar este momento geopolítico Estrategia Mientras la atención del mundo está puesta en Medio Oriente, mucho menos visible es otro efecto de la guerra: la manera en que está reordenando el mapa de riesgo, costo y oportunidad para economías alejadas del conflicto. En Panamá, ese impacto no es abstracto. El alza del petróleo vinculada al conflicto en Irán podría añadir hasta $100 millones de dólares al costo de los subsidios a los combustibles, según el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman. Según sus advertencias, este aumento podría alterar las proyecciones de crecimiento que algunos bancos de inversión sitúan en torno al 5%. Para enfrentar esta coyuntura, Panamá necesita una respuesta proactiva y con visión de país a largo plazo. Como dicen, la geografía por sí sola no es estrategia. El Canal le da a Panamá una relevancia inmovible, pero no le garantiza influencia duradera. En un mundo marcado por más de una guerra, cadenas de suministro más frágiles y una competencia geopolítica cada vez más intensa, la ubicación sigue importando, pero no basta. La paradoja del momento es evidente. destrabar. En un entorno global donde los activos estratégicos han adquirido un peso aún mayor, Panamá necesita demostrar que puede administrarlos con previsibilidad regulatoria y legitimidad política. No se trata solo de responder a la coyuntura, sino de proyectar confianza. Porque, en momentos como este, los países son evaluados por sus decisiones, no solo por su posición geográfica. La economía panameña sigue creciendo, pero enfrenta vientos en contra derivados de la fragilidad de la confianza empresarial. A eso se suma una realidad social que no debería quedar fuera del debate: Panamá no puede aspirar a una mayor relevancia estratégica si no logra traducirla también en mayor empleo. Por eso, este debate es más grande que unos contratos y decisiones de la Corte o incluso del Canal. La guerra con Irán ha recordado al mundo que los cuellos de botella siguen moldeando poder, relevancia y, al final del día, prosperidad. En el fondo, ese es el verdadero desafío: no solo aprovechar una coyuntura internacional, sino demostrar que Panamá puede actuar con visión estratégica y ambición de país a largo plazo. Este momento ofrece a Panamá una oportunidad poco común para consolidar su credibilidad, fortalecer su perfil estratégico y proyectarse con mayor confianza hacia el futuro. Opinión LA AUTORA es directora de impacto y operaciones y responsable para Centroamérica del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council. EL AUTOR es ciudadano. Fue un gran acierto mantener la operación de Chiquita en Panamá, generadora de muchos empleos en las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí. La apertura de la mina de cobre sería otro generador de empleos que revitalizaría las economías en las provincias centrales y contribuiría a generar ingresos para las arcas del Estado. Estos dos casos no son novedades, sino simplemente la renovación de actividades anteriores que se perdieron por la falta de una participación coherente del estamento gubernamental para resolverlos. Visto de otra forma, son heridas autoinfligidas. Panamá cuenta con una posición geográfica privilegiada y una conectividad aérea superior a la de muchos países, pero no se ha sabido potenciar, y los países vecinos nos ganan el mandado. El Salvador, por ejemplo, pasó de ser un país peligroso a uno seguro y potenció su caudal turístico, contra todas las predicciones, pero con liderazgo audaz. El presidente Bukele acaba de inaugurar el mayor centro de mantenimiento aeronáutico del mundo en el Aeropuerto Internacional de El Salvador, manifestando que el proyecto tiene la capacidad de transformar la economía local, atraer inversiones y fomentar la generación de empleos gracias a la seguridad jurídica y estabilidad política reinante. En Panamá existen instalaciones aeroportuarias subutilizadas que serían ideales, como Río Hato y Howard, para instalar un centro de mantenimiento aeronáutico capaz de atender todo tipo de aviones, pero somos ciegos a estas oportunidades. ¿Tenemos una oficina fantasma de promoción de inversiones? ¿Los seres pensantes del gobierno no son capaces de atraer proyectos que aprovechen los recursos instalados y que pudieran generar miles de empleos? ¿Será que el INADEH, la Universidad Tecnológica y centros educativos podrían importar talentos para ser incorporados en los programas de formación técnica y generar egresados capaces de insertarse en el desarrollo tecnológico? El estamento gubernamental tiene abundancia de ineptos, pero carencia de talento, falta de visión y de liderazgo, y avanza sin rumbo claro. Se enfrascan en proyectos con riesgos financieros altos, pobre rentabilidad y baja generación de empleos, mientras se dejan de atraer oportunidades que realmente ayudarían a mejorar el entorno socioeconómico del país. La frágil o semidemocracia en nuestro país se sigue consolidando de manera negativa, impidiendo que progresemos para salir de la categoría tercermundista en la que estamos. Un ejemplo claro de esto es el reciente nombramiento de dos personajes seleccionados a dedo para ocupar puestos de suma importancia en la estructura gubernamental. La inexistencia de separación de poderes y la influencia de un personaje en el exilio en asuntos de Estado continúan presentes. Las fuerzas del mal en la Cámara Legislativa persisten con sus viciadas técnicas, legislando en detrimento de la patria y aplicando su lema de “¿Qué hay pa’mí?”. La oposición, que era la esperanza en las últimas elecciones, parece estar desmoronándose, pues cada uno tira para su lado. ¿Será que estos opositores han sucumbido a los “disparos de $$$$ y los beneficios ofrecidos”? Seguimos pensando mal, pero no nos equivocamos, ya que una verdadera oposición no se ha logrado en esta cueva de ladrones. El país está enfrentando considerables demandas por decisiones relacionadas con los puertos, que podrían haberse resuelto de otra manera, pero no fue posible debido a la influencia estadounidense en las decisiones soberanas, que se escudan bajo el cacareo de una China con influencia maligna. El arbitraje multimillonario que enfrentamos tomará tiempo en resolverse y, mientras tanto, la seguridad jurídica ofrecida a potenciales inversionistas extranjeros queda en duda. Vamos a estar licitando otros puertos en el Atlántico y Pacífico y preparando los pliegos del concurso, pero seguEl contexto geopolítico abre oportunidades para Panamá, pero exige decisiones estratégicas que fortalezcan su credibilidad, reduzcan vulnerabilidades internas y traduzcan su posición en desarrollo sostenible. María Fernanda Bozmosky Críticas a decisiones públicas, proyectos sin rentabilidad clara y oportunidades desaprovechadas reflejan una falta de visión que limita el desarrollo económico y la generación de empleo. La corrupción de los valores Hogar En nuestra sociedad se ha normalizado que existan personas sin descaro ni sensibilidad humana. Este tipo de personas, que luego de ocupar un cargo importante, consideran que el cargo se lo merecen y que el cargo son ellas, y ellas son el cargo. En este punto, ¿cómo podemos definir a una persona que hace de su posición lo que bien le parece porque, al parecer, las normas las escribe con su actuación y no es su actuación la que está sometida a las normas? ¿Pero qué es corrupción? La definición número 2 que brinda el diccionario de la RAE señala que es el “deterioro de valores, usos o costumbres”. Entonces es lógico pensar que una persona corrupta es aquella que no posee valores porque se ha deteriorado moralmente. En este sentido, ¿cómo puede alguien administrar correctamente lo ajeno si ni siquiera en su propia vida lo hace? Nuevamente me cuestiono: ¿cómo es posible que podamos confiar en personas que han dañado su condición de vida en las prácticas de valores? Entendiendo que los valores no solo son una medida de la conducta humana, sino que sostienen y dan sentido a la sana convivencia en nuestra sociedad panameña. Ahora bien, para que algo o alguien se deteriore, primero debió haber tenido un estado saludable. Entonces, ¿dónde estuvo el error? ¿Dónde estuvo la falla por la cual aquello haya cambiado tanto, al punto de dañarse? Los valores se practican en la sociedad, se refuerzan en la escuela, pero se enseñan en el hogar. Cuando se observa una conducta que riñe con los valores, no necesariamente la culpa la tuvo la sociedad o la escuela, sino que en el hogar faltó que se ejerciera su función social. Alguno discrepará y argumentará que el hogar también es un producto social, haciendo que esto sea un ciclo interminable. Lo anterior es cierto, pero no del todo. Además, ya fueron suficientes preguntas, por lo que estoy convencido de que es el hogar panameño el que siempre debe ser el punto de partida en la construcción de ciudadanos que serán productivos y comprometidos con su propio bienestar y con el de todos. EL AUTOR es educador y estudiante de derecho. Danny Vega Méndez Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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