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6A La Prensa Panamá, miércoles 8 de abril de 2026 Panorama Tráfico sobre el puente de las Américas tras la reapertura ordenada ayer. Gabriel Rodríguez ‘No queremos que el puente se cargue con más de 10 toneladas’ Yaritz Mojica [email protected] INSPECCIÓN El MOP reabrió el puente de las Américas al tráfico de vehículos sedanes, pick up, camionetas y microbuses, y mantuvo la restricción para camiones y autobuses. No explicó en qué basó esta decisión. El Ministerio de Obras Públicas (MOP) reabrió ayer el puente de Las Américas, aunque con limitaciones para ciertos tipos de vehículos. La decisión fue tomada luego de que un equipo interinstitucional realizara una inspección para verificar posibles afectaciones a la estructura inaugurado en 1962, como consecuencia de un incendio y explosiones que tuvieron lugar debajo de una sección del puente. “Se recomienda la apertura al tráfico en el puente de Las Américas únicamente para motos, autos sedán, pick-ups, camionetas, microbuses y buses tipo coaster”, informó en rueda de prensa el ministro de Obras Públicas, José L. Andrade, sin detallar las razones de fondo por las que se adoptaron las restricciones de peso. La medida permite el paso de vehículos livianos — un vehículo tipo sedán pesa entre 1.2 toneladas y 1.8 toneladas—, mientras que se mantiene la prohibición para buses tipo “diablo rojo” y camiones de carga. “No queremos que el Puente de las Américas se cargue con más de 10 toneladas”, explicó el titular del MOP. No obstante, se aclaró que los vehículos de emergencia sí podrán circular por el puente. El peso de un camión de carga varía bastante según su tipo. Los camiones livianos, usados para entregas, supermercados, logística urbana pueden pesar entre 5 toneladas y 7.5 toneladas. Esta cifra incluye el peso del vehículo (estructura, motor, chasis), más la carga, más los ocupantes y el combustible. En tanto, un camión articulado o tipo tráiler, que suele generar un mayor impacto estructural, llega a pesar entre 30 toneladas y 45 toneladas. El ministro Andrade dijo que, tras las primeras inspecciones, no se observaron daños estructurales graves en las cerchas del puente, aunque sí se identificaron afectaciones superficiales. “Obviamente, por el calor, la pintura estaba levantada”, indicó Andrade, al tiempo que precisó que las losas de rodadura —reforzadas con mallas de carbono— aparentan estar en buen estado, pero serán sometidas a pruebas adicionales para confirmar su condición. El puente estuvo expuesto a altas temperaturas durante varias horas, especialmente tras la explosión de un tanque de combustible. “Esa fue la más grande, la que llegó hasta arriba”, señaló el ministro, al referirse al momento más crítico del incendio. Como parte de las medidas adoptadas, el puente será monitoreado continuamente durante una semana mediante evaluaciones técnicas y ensayos estructurales. Posteriormente, las autoridades revisarán si se mantienen o amplían las restricciones actuales. “Se mantendrá un monitoreo constante del puente de las Américas durante los próximos siete días, con el objetivo de evaluar su comportamiento estructural ante las cargas, mediante mediciones topográficas y ensayos técnicos”, amplió el funcionario. “La tranquilidad es que nuevamente pueden usar el puente y que se estará monitoreando ese sector por una semana para tomar alguna medida adicional”, afirmó, al enviar un mensaje a los usuarios, especialmente a quienes se movilizan entre la capital y Panamá Oeste. En cuanto a la fiscalización para evitar el paso de buses y camiones de carga, las autoridades indicaron que esta responsabilidad estará a cargo de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). Paralelamente, el titular del MOP indicó que se mantiene en ejecución un contrato de evaluación estructural liderado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), cuyos resultados definirán futuras reparaciones o intervenciones en esta importante infraestructura vial. Según Andrade, “actualmente se ejecuta una licitación a cargo de la ACP, orientada a la revisión estructural del puente. De los resultados de este proceso se derivarán las decisiones sobre los mantenimientos o reparaciones que deberán realizarse en el futuro, los cuales serán objeto de nuevos procesos de contratación”. Por ahora, las autoridades indicaron que el proyecto de evaluación estructural continúa en desarrollo. El último contrato de mantenimiento del Puente de las Américas fue adjudicado en 2023 al Consorcio Rehabilitación Puente de las Américas, por un monto de 6.2 millones de dólares. La orden de proceder se emitió el 20 de noviembre de ese mismo año. En 2010, a propósito del daño sufrido en un acceso al puente Centenario se reportó que el puente de las Américas estaba siendo sometido a un uso que rebasaba la capacidad de tráfico y de peso para las cuales había sido construido. En ese momento estaban transitando cerca de 60 mil automóviles por día —hoy pasan unos 65 mil—, el doble de la capacidad para la que fue diseñado y construido, según la información proporcionada por el MOP. Además, estaba soportando camiones con hasta 30 yardas de material, el equivalente a 45 ó 50 toneladas de peso, a pesar de que la estructura de acero fue concebida con las normas de diseño H20-S16 (vigentes en la década de 1960), es decir, para aguantar una capacidad de hasta 20 toneladas en el caso de las mulas, y 16 toneladas en el caso de los volquetes (8 ó 10 yardas de material). Según el libro Simplified LRFD Bridge Design, basado en las normas de la American Association of State Highway and Transportation Officials, los ingenieros diseñan las estructuras mediante modelos de carga que simulan distintas condiciones de uso. Estas cargas, conocidas como “cargas vivas”, se distribuyen en ejes y ruedas, lo que permite estimar cómo se transmiten los esfuerzos a lo largo de la estructura. En ese sentido, el efecto del peso sobre un puente no depende únicamente del total que transporta un vehículo, sino de la forma en que ese peso se aplica sobre la superficie y los elementos estructurales, un criterio fundamental para garantizar la seguridad y el desempeño de la infraestructura. Yaritza Mojica [email protected] Gerónimo Espitia, arquitecto y urbanista. Archivo Crisis en el puente reaviva debate sobre transporte y desarrollo urbano PERSPECTIVA El puente de Las Américas fue reabierto de forma parcial por el Ministerio de Obras Públicas (MOP). La medida alivia parcialmente el tránsito, sin embargo, evidencia los problemas estructurales de movilidad entre la capital y Panamá Oeste y reactiva cuestionamientos sobre la planificación del sistema de transporte en el país. El arquitecto y urbanista Gerónimo Espitia advirtió que las afectaciones para los residentes de Panamá Oeste deben analizarse desde una visión más amplia y que el incidente debe servir como punto de reflexión sobre el sistema de transporte en el país. “Es una lástima lo sucedido. Se perdió una vida humana. Son hechos que no se pueden controlar”, manifestó Espitia al referirse a la víctima fatal del incendio. Asimismo, cuestionó la falta de planificación en materia de movilidad y el rol de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT): “Ha perdido la visión para la que fue creada: planificar el desarrollo de la movilidad”. El especialista subrayó que la crisis generada por el cierre del puente, el 6 y 7 de abril, dejó en evidencia la alta dependencia de miles de ciudadanos que se trasladan diariamente desde Panamá Oeste hacia la capital. “Más de medio millón de personas dependen de este sistema de movilización”, indicó. Hay que destacar que mientras el puente de Las Américas se mantuvo cerrado, la vía Centenario, en dirección al puente Centenario fue habilitada en sus cuatro carriles para movilizar a unos 120 mil vehículos, que diariamente se desplazan entre ambos puentes. A su juicio, la situación también revela problemas de fondo en el desarrollo urbano. “Cuantas más carreteras se construyan, más vehículos se generan. No se reduce el tráfico, sino que aumenta”, advirtió Espitia. Actualmente se desarrollan proyectos viales como el Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá, la Línea 3 del Metro y a futuro el proyecto del ferrocarril, todos con miras a aliviar el desplazamiento hacia Panamá Oeste. Otro punto que analizó el urbanista, fue la falta de descentralización económica que obliga a la población a desplazarse diariamente hacia la ciudad en busca de empleo, educación y servicios. “Si se hubieran desarrollado polos económicos en el oeste, se podría reducir hasta en un 80% el movimiento hacia la capital”, afirmó. Planteó la necesidad de repensar el modelo de movilidad, apostando por sistemas de transporte masivo más eficientes. “Debemos buscar la máxima eficiencia del sistema. El transporte público tiene que mejorar y debe gestionarse de forma integral”, agregó. En ese contexto, puso como ejemplo el crecimiento de La Chorrera, que —según indicó— ya alcanza cerca de 200 mil habitantes sin una planificación urbana consolidada. El urbanista recordó que existe un plan metropolitano que abarcaba gran parte de La Chorrera, Arraiján y otras zonas, donde se plantearon alternativas de desarrollo. Dentro de esas propuestas, añadió, se contemplaba la reconversión de los modelos económicos en estas áreas. “Una de las alternativas del plan metropolitano fue la reconversión de los desarrollos económicos, y allí se habló del proyecto Howard como un eje clave”, explicó. Reforzar el transporte masivo Espitia también advirtió que la situación actual es reflejo de una falta de visión territorial. “No existe una planificación que articule el desarrollo urbano con la movilidad. Esta crisis debe llevarnos a buscar soluciones estructurales”, indicó. Para el urbanista, una alternativa sería fortalecer el transporte masivo. “Estamos apostando por dos sistemas de movilización: el puente y el monorriel. Si tuviera que elegir entre los dos, me quedaría con el monorriel”, afirmó. A su juicio, este tipo de sistema tendría un impacto más favorable en la movilidad urbana. “El monorriel tiene menor impacto en el territorio desde la perspectiva de su construcción y una mayor capacidad para movilizar personas”, explicó. Además, destacó su potencial para reducir la presión sobre la infraestructura existente. “Puede ayudar a disminuir los impactos que ya se han producido en el sistema de transporte, especialmente en horas pico”, sostuvo. Aunque la apertura parcial del puente ha permitido retomar parte del flujo vehicular, las autoridades mantienen restricciones mientras continúan las evaluaciones estructurales, lo que sigue generando congestión y retrasos en los desplazamientos diarios. Para Espitia, lo que se está viviendo es una consecuencia “de la falta de planificación del territorio”. ENTREVISTA Escanea el código QR y accede al video.

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