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7A La Prensa Panamá, miércoles 4 de marzo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. dar la luz en solo un segundo. Nuestro cerebro no está diseñado para imaginar esas magnitudes. Ya fuimos a la Luna y, al verla con relativa claridad, tenemos la impresión de que está muy cerca. Igualmente, hemos escuchado con frecuencia de los “gigantes gaseosos y helados” del Sistema Solar. Sin embargo, me pregunto cuántos sabrán que entre la Tierra y la Luna hay tanto espacio que se podría alinear el resto de los planetas del Sistema Solar, y todavía quedaría lugar para el “desterrado” Plutón. Usualmente hablamos de un “cielo estrellado” para referirnos a un cielo “lleno” de estrellas, lo que nos imposibilita evaluar las verdaderas dimensiones involucradas. Veamos otra analogía ilustrativa. Si reducimos el diámetro del Sol a una pelota de fútbol, la estrella más cercana, Próxima Centauri, estaría a 6,300 km, y la galaxia más cercana, Andrómeda, estaría a 4,000 millones de kilómetros. ¿Puede usted manejar estas dimensiones, a pesar de la pequeña escala escogida? La Vía Láctea y Andrómeda componen parte del llamado Grupo Local, que se encuentra en el Cúmulo de Virgo, que a su vez pertenece al Supercúmulo de Laniakea. Este último no representa ni el 1 % del llamado universo observable —imagínese lo no observable—. No fue difícil aceptar que la unidad de años luz era inadecuada para estas magnitudes, por lo que se recurrió a los “megapársecs”, que prefiero no descriLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Gobernar es educar Políticas públicas pulsó la construcción de más de quinientas escuelas primarias a lo largo del país, llevando educación a rincones donde antes solo había abandono. Pero su visión no se detuvo en los números. Comprendió que educar no era simplemente abrir puertas de edificios, sino abrir posibilidades de futuro. Por eso apostó también por la educación técnica y vocacional, reconociendo que un pueblo que trabaja con sus manos merece tanto respeto y preparación como aquel que trabaja con las ideas. Hubo, sin embargo, otra dimensión en su proyecto educativo que no puede separarse de él sin perder parte esencial de su significado. Esa dimensión tiene nombre y apellido: Lucila Godoy Alcayaga, conocida en el mundo como Gabriela Mistral. La relación entre el presidente y la poeta no fue accidental ni puramente protocolaria. Era la unión de dos maneras de entender la misma causa. Aguirre Cerda construía escuelas; Mistral llenaba esas escuelas de alma. Él era el arquitecto de la infraestructura educativa; ella era la arquitecta del espíritu. Lo expresó ella misma con una sencillez que no admite réplica: “El maestro es el que siembra y nunca ve su cosecha; da su vida por los niños y en los niños se perpetúa”. Esos versos no son solo poesía. Son la declaración de principios de una mujer que, antes de ser Nobel, fue maestra rural, que conoció desde adentro lo que significaba enseñar en condiciones precarias, con escasos recursos pero con una vocación inconmensurable. Su mirada sobre la educación estaba impregnada de ternura, de Nivia Rossana Castrellón Ojalá todos tengamos una idea de la inmensidad del universo Astronomía y sociedad En víspera de la Navidad de 1968, cuando el Apolo 8 realizaba la primera circunnavegación de la Luna, con el objetivo de obtener vistas de su lado oscuro y de las posibles áreas del posterior alunizaje del Apolo 11, la humanidad entera, en particular los astronautas de dicha nave, quedó anonadada al observar la primera “salida de la Tierra” desde un horizonte extraterrestre. “Fuimos a la Luna, pero lo que realmente descubrimos fue el planeta Tierra”, enfatiza uno de los astronautas. Invito al lector a observar esas imágenes y las impresiones que emergieron de ellas. El 14 de febrero de 1990, la sonda espacial Voyager 1 giró sus cámaras para apreciar la Tierra, antes de que se adentrara en el espacio profundo. Lo observado fue solo un diminuto punto azul pálido que obligó a su identificación con círculos o flechas. Curiosamente, ese pequeño punto azul inspiró a muchos a revelar todo tipo de comentarios sobre lo insignificante que es la Tierra en su propio vecindario, el Sistema Solar. Invito al lector a ver esas fotografías y leer los escritos que generaron, en particular los de Carl Sagan. Estamos conscientes de que la unidad kilómetro no es apropiada para dimensiones estelares y creemos poder manejar la unidad años luz, pero ¿en verdad tenemos una clara idea de lo que representan esos 10 billones de kilómetros que recorre la luz en un año? Solo nos aproximamos un poco al asociarlo a las 7-8 vueltas a la Tierra que puede bir, para no incrementar esa confusión en nuestro cerebro. A lo anterior debo añadir que toda la información que nos ofrece el universo es en tiempo pasado, porque nuestro informante, la luz, es en realidad muy lenta. Sí, muy lenta. Solo a manera de ejemplo mencionaré que estudiamos con mucho interés la estrella Betelgeuse, porque se estima que está próxima a convertirse en una supernova, pero como la estrella se encuentra a más de 600 años luz, es posible que haya explotado hace muchos años, aunque no lo sabremos hasta que esa luz llegue a la Tierra. ¡Eso es frustrante! De todo esto emana la interrogante sobre lo que se podría hacer ante nuestra incapacidad para comprender las dimensiones cósmicas e impotencia para influir en fenómenos estelares, y mi respuesta es nada. Solo espero, con este escrito, que el lector incursione en la humildad, porque nada somos como individuos y solo nos engrandecemos cuando actuamos como humanos. Espero que la admiración del universo reduzca el egocentrismo, así como la alienación de aquellos que dicen tenerlo todo. Ojalá, así como se ha hecho obligatorio que nuestros estudiantes aprendan sobre ecología, el idioma inglés y las relaciones de Panamá con Estados Unidos, entre otros aspectos, para hacerlos mejores ciudadanos, también se evalúe la importancia de que conozcan la inmensidad del universo, o al menos las imágenes descritas al inicio de este artículo. Así reduciremos la cantidad de individuos que se dejan subyugar por aquellos que se creen poderosos en este “minúsculo punto azul pálido”. Opinión EL AUTOR es químico industrial y profesor de la Universidad de Panamá. LA AUTORA es presidenta de FUDESPA y mentora de Jóvenes Unidos por la Educación. rigor poético y de una profunda convicción humanista. Para ella, la cultura y el arte no eran adornos del proceso educativo, sino su corazón. Cuando en 1945 recibió el Premio Nobel de Literatura, la noticia no solo enorgulleció a Chile, sino que validó ante el mundo que la apuesta por la cultura como instrumento de transformación social no era utopía, sino camino concreto. La dupla que formaron Aguirre Cerda y Mistral, aunque nunca fue un proyecto formalmente coordinado, representó algo extraordinario: la convergencia de la voluntad política con la sensibilidad intelectual. El uno desde el Estado, la otra desde la palabra y el arte, ambos apuntando al mismo horizonte. Chile ganó con esa alianza simbólica. Ganó escuelas y ganó poemas. Ganó infraestructura y ganó identidad. Ganó presente y ganó futuro. Aguirre Cerda murió en noviembre de 1941, sin terminar su período presidencial, víctima de tuberculosis. Murió, como tantos grandes hombres, antes de ver cumplida del todo su obra. Pero su frase permaneció. “Gobernar es educar” se convirtió en un legado que excede las fronteras de Chile y que interpela, todavía hoy, a cualquier gobernante que se pregunte cuál es la inversión más rentable para el futuro de su pueblo. La respuesta que él dio con su vida es clara: no hay obra pública más duradera que una mente formada; no hay infraestructura más poderosa que una escuela bien plantada en tierra firme; y no hay política más transformadora que aquella que pone la educación y la cultura en el centro de toda decisión. Gobernar, en su sentido más profundo y más noble, es precisamente eso: educar. Hay frases que nacen del escritorio y frases que nacen de la vida. “Gobernar es educar” pertenece a las segundas. La pronunció Pedro Aguirre Cerda, hijo de campesinos de la región de Valparaíso, que aprendió desde niño que la única herencia que no se pierde es el conocimiento. Ese convencimiento lo llevó a estudiar Derecho, a ejercer como maestro de escuela antes de ejercer como abogado y, finalmente, a llegar a la presidencia de Chile entre 1938 y 1941 con una certeza que pocos gobernantes han tenido con tanta claridad: que el destino de una nación no se decide en los palacios de gobierno, sino en las aulas donde se forman sus ciudadanos. Aguirre Cerda no era un político disfrazado de educador. Era un educador que terminó siendo político porque entendió que desde el poder podía hacer lo que desde el aula le resultaba insuficiente: cambiar las condiciones estructurales que condenaban a millones de chilenos a la ignorancia y la pobreza. Fue profesor, director de escuela, docente universitario y autor de libros de texto antes de convertirse en figura central del Partido Radical. Cuando llegó a La Moneda, no olvidó de dónde venía ni a quiénes debía servir. Lo recordaba cada vez que firmaba un decreto para construir una escuela o cada vez que defendía la educación técnica frente a quienes la consideraban inferior a la formación académica tradicional. Durante su presidencia, Chile vivió una de las expansiones educativas más ambiciosas de su historia. Aguirre Cerda imUna invitación a mirar el cosmos para dimensionar nuestra pequeñez, cultivar humildad y repensar el poder en este diminuto punto azul pálido. Sebastián Vásquez Bonilla La experiencia chilena de Pedro Aguirre Cerda y Gabriela Mistral recuerda que la educación no es un gasto público, sino la inversión más estratégica de un Estado. ¿Es eso lo que queremos? Entrenamiento militar A veces, en los análisis sobre el quehacer nacional, nos preguntamos —o lanzamos la pregunta—: ¿qué queremos los panameños? Hoy formulo otra: ¿queremos que un parque nacional y un Sitio de Patrimonio Mundial en Panamá sean utilizados para el entrenamiento de militares extranjeros y fuerzas de seguridad panameñas en cursos de operaciones en selva, en apoyo a objetivos de seguridad regional, según el Departamento de Defensa de los Estados Unidos? En el entrenamiento conjunto realizado en febrero de 2026 se utilizó un mapa encabezado así: JOTC Training Area (Proposed) (Área propuesta de entrenamiento para cursos de operaciones en selva), que señala una extensión de más de 2,500 hectáreas. Parte de esa área se ubica dentro del Parque Nacional San Lorenzo y otra parte abarca el río Chagres y sus riberas, entre la represa de Gatún y el Castillo de San Lorenzo, zona que forma parte del recientemente declarado Sitio de Patrimonio Mundial: la Ruta Colonial Transístmica. Esto puede observarse en tres imágenes: el mapa publicado en la cuenta de Instagram de US Marines South (marforsouth), con fecha 19 de febrero de 2026; el detalle del área propuesta para los cursos de entrenamiento en selva superpuesta sobre el Parque Nacional San Lorenzo, según la Gaceta Oficial de junio de 2024; y esa misma área superpuesta en el mapa entregado por el gobierno de Panamá al Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO para la declaratoria de la Ruta Colonial Transístmica como Sitio de Patrimonio Mundial, en julio de 2025. Como si fuera poco, al finalizar el entrenamiento se entrega a los participantes la misma insignia que utilizaban los militares estadounidenses cuando el Fuerte Sherman era sede del Batallón de Entrenamiento de Operaciones en Selva (JOTB), hasta junio de 1999. ¿Cuál es la amenaza? ¿En qué áreas selváticas se anticipa un eventual conflicto armado? ¿Es así como los ciudadanos panameños queremos que se utilicen nuestros parques nacionales y sitios de patrimonio mundial? LA AUTORA es fundadora del Centro de Estudios y Acción Social Panameño, ACEASPA. Charlotte Elton Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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