personalizada, lo que puede dar prioridad más inmediataˮ, explica. Carolina Tarté, personal shopper y fashion stylist que ha trabajado con varias de las marcas presentes en el país, va más lejos: ‟El mercado de Panamá puede ser tan personalizado que muchas veces las compradoras seleccionan modelos específicos con meses de antelación pensando en un cliente en particular, con nombre y apellido. Eso no es tan fácil de lograr en otros paísesˮ. Hay una salvedad importante: Panamá no maneja inventarios del tamaño de las grandes flagship stores ni ofrece todas las categorías disponibles en mercados más grandes. Aun así, las boutiques presentes suelen cubrir la demanda local. Las categorías más consumidas, según García, son calzado, carteras y lentes, seguidas por joyería fina y relojería. ‟Algo interesante de este mercado es que todavía busca logo: quiere que se note la marca. Eso influye directamente en el inventario del país. Si un modelo o una categoría no tiene logo prominente, generalmente no entra en la compraˮ. La tercera ventaja es la experiencia. A diferencia de las grandes capitales, donde el volumen de clientes puede diluir la atención, en Panamá el trato tiende a ser más directo: contacto vía WhatsApp, eventos privados de lanzamiento anticipado, o incluso la posibilidad de que el inventario llegue al cliente para una prueba en casa, con mayor comodidad y privacidad. LO QUE EL MERCADO TODAVÍA NO RESUELVE El tamaño del mercado tiene consecuencias concretas. El volumen de inventario es menor que en las grandes capitales, no siempre llegan todas las colecciones y Panamá raramente figura como destino prioritario para ediciones limitadas o lanzamientos de alta demanda. Lucía Jaramillo, directora comercial de Bonage y especialista en retail, es directa: ‟Panamá no suele ser un mercado prioritario para ediciones extremadamente limitadas, piezas VIP only o lanzamientos globales de alta demandaˮ. Jaramillo también señala una tendencia más estructural: en la última década, el país ha perdido parte de la ventaja que tenía en electrónica, perfumería fuera de duty free y moda mid-market, erosionada por el crecimiento del e-commerce mundial y la mejora del retail en mercados como México, Chile o Colombia. Sin embargo, identifica dónde está ganando terreno: el lujo aspiracional, la relojería, la joyería y el travel retail. Hay un factor logístico que no es menor. En Panamá, las principales boutiques están concentradas en pocas cuadras. Eso permite recorrerlas en una misma tarde, comparar entre marcas y cerrar compras en una sola jornada; algo que en otras ciudades, con la oferta más dispersa, requiere mayor planificación. En el mapa mundial, Panamá no aspira a competir con París, Dubái o Miami. Su valor está en otra parte: en funcionar como un punto de acceso regional donde precio, disponibilidad y cercanía operan a favor del comprador. En un mercado cada vez más digitalizado, esa combinación —atención personalizada, eficiencia y acceso— sigue siendo uno de los pocos argumentos que el comercio en línea todavía no puede replicar. ES UN SECRETO A VOCES QUE MUCHOS MODELOS QUE ESTÁN AGOTADOS EN GRANDES TIENDAS A NIVEL MUNDIAL, AQUÍ TODAVÍA ESTÁN DISPONIBLES”. — Dagmar García, CEO Grupo Borghese Para los compradores regionales, la combinación de precios en dólares, baja carga impositiva y atención personalizada posicionan a Panamá como alternativa concreta frente a otros destinos en América Latina. WWW.INVESTOR.COM.PA RETAIL Luxury shopping 75
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