resultado que nadie había planeado, nacido de una limitación que nadie había anticipado. Manopla aprendió algo de ese fracaso que no iba a olvidar: la tecnología rara vez es el problema. Las empresas no saben lo que no saben de sí mismas. Años después, ya como director de Innovación en una empresa de retail que había intentado hacer e-commerce dos veces y había fallado dos veces, tuvo la oportunidad de demostrar esa hipótesis. Lo que hizo diferente en el tercer intento no fue la plataforma; fue convencer a la junta directiva de tratar el canal digital como una sucursal nueva: con recursos propios, con un responsable que respondiera por él, con logística aprendiendo a preparar pedidos y vendedores de tienda operando el sistema. “En aquel momento la meta era vender lo mismo que la tienda que menos facturaba. Me fui dejando un canal digital que superaba a varias tiendas físicas”. La clave no había sido técnica sino jerárquica. La empresa se había movido desde arriba. Esa experiencia fue la que, en 2020, con tres personas y una pandemia de fondo, lo llevó a fundar una agencia con una filosofía concreta: el comercio tiene que ser uno solo. No canales paralelos que no se hablan, no una página web que opera EL CASO MÁS COMÚN HOY NO ES EL QUE QUIERE CONSTRUIR DESDE CERO; ES EL QUE HIZO ALGO MAL HECHO, BOTÓ LA PLATA Y AHORA LO QUIERE HACER BIEN”. Pexels / Eduscha de Soares NEGOCIOS E-commerce 68
RkJQdWJsaXNoZXIy MTc3NzU1MA==