6A La Prensa Panamá, viernes 16 de octubre de 2026 Panorama Catedral Basílica Santa María la Antigua en el Casco Antiguo. Archivo La catedral pierde una torre y el mercado, su ritmo habitual Alis Fernández Aguilar [email protected] TERREMOTO Aunque la evaluación preliminar no identificó indicios de riesgo inminente generalizado, se requieren estudios especializados. Todas las iglesias se mantienen abiertas al público y pueden visitarse en sus horarios habituales. Bastaron dos minutos a pie desde la parada del autobús para encontrarme con una escena que no esperaba ver en Penonomé: una de las torres de la catedral San Juan Bautista estaba siendo demolida. Era la torre izquierda, una estructura que era parte del paisaje de la ciudad y que este jueves 15 de octubre comenzó a desaparecer bajo el trabajo de los obreros. Las grietas que dejó el terremoto de magnitud 7.5, registrado el viernes 9 de octubre, comprometieron seriamente su estructura, por lo que un equipo de ingenieros determinó que debía ser demolida. El área permanecía acordonada y protegida con hojas de zinc que formaban una barrera frente al parque. Detrás de ellas, las máquinas trabajaban entre el polvo y los fragmentos de concreto. Uno de los obreros ascendía en una máquina elevadora y, con un taladro en la mano, perforaba la estructura. La historia de la iglesia se remonta a 1581, cuando se celebró su primera misa, para luego pasar por varios procesos de restauración y adiciones, justamente como consecuencia de los daños causados por un terremoto anterior (1913), que afectaron las torres. La demolición se convertía en una escena tangible de las consecuencias de un terremoto que no solo dejó daños en las edificaciones, sino que también alteró la rutina de quienes viven en la capital de Coclé. Un mercado centenario y 89 comerciantes a la espera A pocos metros de la catedral, otra escena daba cuenta de los destrozos. En la parte posterior del Mercado Público Santa Rosa de Lima, varios comerciantes ofrecían sus productos a la intemperie, mientras esperaban clientes entre el calor, la amenaza de lluvia y la incertidumbre sobre cuándo podrían regresar a sus puestos. El mercado, inaugurado en noviembre de 1918, cuenta con más de un siglo de historia y ha sido durante generaciones un punto de encuentro y abastecimiento para los penonomeños. Este viernes, a una semana después del movimiento telúrico que sacudió el país y causó daños en las provincias centrales, Penonomé intenta retomar su ritmo. Pero las estructuras agrietadas, los espacios de trabajo abandonados y una torre que ya no podrá conservar su forma recuerdan que la ciudad todavía está lejos de volver a la normalidad. Para Daniela Alexandra Monteza, quien se dedica a la venta de plantas medicinales, la preocupación va más allá de los daños en el edificio, pues sus ingresos dependen de las ventas que logre realizar cada día. “Estamos bajo una incertidumbre porque jamás esperamos que ocurriera algo de esta magnitud”, expresó la comerciante, quien aseguró que todavía no han recibido una respuesta de las autoridades sobre cuándo podrán regresar a sus locales. Las ventas, según relató, “están lentas”. “Yo vendo plantas medicinales, imagínese, nadie está comprando eso ahorita mismo”, comentó. Una situación similar enfrenta Juana Sánchez, quien vende café y leguminosas y teme que las lluvias dañen su mercancía, ahora expuesta a la intemperie. “Necesitamos apoyo de la población, que compren, vengan y nos ayuden para ganarnos algo porque tenemos que llevar el sustento a casa”, manifestó. Fátima Flores, administradora del mercado, explicó que los 89 arrendatarios fueron reubicados temporalmente en la parte trasera y los laterales del edificio como medida preventiva. Entre ellos se encuentran vendedores de artesanías, bollos, frutas, verduras y carnes, además de los encargados de dos fondas. Flores confirmó que esperan una evaluación oficial que determine el alcance de los daños y si los comerciantes podrán regresar a sus puestos. El área de carnicería requiere el reemplazo del cielo raso, mientras que algunas paredes deberán ser examinadas con mayor profundidad. La administradora también desmintió las versiones que circularon en redes sociales sobre una supuesta persona atrapada bajo los escombros durante el terremoto y confirmó que todos lograron salir a tiempo. Mientras los comerciantes esperan recuperar sus espacios de trabajo, la catedral comienza a perder parte de su estructura. Son dos escenas distintas, a pocos metros de distancia, que muestran cómo Penonomé todavía intenta acostumbrarse a un paisaje que ya no es el mismo. Las iglesias del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá realizaron evaluaciones de sus edificios históricos tras el sismo del pasado 9 de octubre, que dejó afectaciones en distintos elementos arquitectónicos. Según una nota de prensa compartida tras una solicitud de este diario, las inspecciones visuales y técnicas efectuadas el 10 de octubre permitieron documentar fisuras, grietas y desprendimientos de revestimientos en arcos, columnas, bóvedas, cubiertas, muros y fachadas. Las inspecciones estuvieron a cargo de arquitectos idóneos del Departamento de Conservación de las Iglesias del Casco Antiguo. Además, representantes del Ministerio de Cultura visitaron los templos. Las evaluaciones preliminares no identificaron daños que evidenciaran una condición de riesgo inminente generalizado para visitantes y feligreses. Sin embargo, los responsables aclararon que esta valoración no constituye una certificación definitiva de la estabilidad estructural de todos los edificios. ¿Qué iglesias fueron evaluadas? Entre los inmuebles inspeccionados se encuentran la Catedral Basílica Santa María la Antigua, las iglesias de San José, San Francisco de Asís, Nuestra Señora de la Merced y Santa Ana, el Oratorio San Felipe Neri, la Capilla Santo Domingo de Guzmán y el convento de San José. Ante las afectaciones identificadas y la continuidad de las réplicas sísmicas, los representantes consideran prioritario realizar evaluaciones especializadas en los sectores que lo requieran. Estas permitirían vigilar la evolución de las fisuras, prevenir posibles desprendimientos y determinar las medidas necesarias para proteger a las personas y los elementos arquitectónicos. María Isabel Arrocha De La Rosa, directora ejecutiva de Iglesias Casco Antiguo Panamá, señaló que uno de los inmuebles que presentó Iglesias del Casco Antiguo solicitan apoyo para conservar su patrimonio EVALUACIONES afectaciones fue el Oratorio San Felipe Neri. Según explicó, el edificio cuenta con una estructura añadida en la parte frontal, diferente a la del monumento histórico, que habría ejercido presión sobre el oratorio. Como consecuencia, se han observado aberturas en algunos muros, por lo que será necesario evaluar las afectaciones para determinar las medidas de conservación correspondientes. Solicitan apoyo para la conservación La Presidencia de las Iglesias del Casco Antiguo remitió los informes al Ministerio de Cultura para solicitar apoyo en la coordinación de las evaluaciones, el acompañamiento de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y la gestión de recursos para estudios especializados, medidas de protección y posibles trabajos de consolidación y restauración. La prioridad, señalaron, es atender oportunamente las afectaciones mediante criterios técnicos que respeten el valor histórico y arquitectónico de cada monumento. Mientras se definen las acciones correspondientes, las inspecciones representan una primera etapa para establecer las necesidades de conservación de estos edificios, que forman parte de la identidad histórica, cultural y espiritual de Panamá. Actualmente, todas las iglesias del Casco Antiguo se mantienen abiertas al público en sus horarios habituales y continúan celebrando las respectivas eucaristías, según la información compartida por sus representantes. Diana Fernández [email protected] Demolición de la torre de la iglesia San Juan Bautista de Penonomé. Alis Fernández Mercado de Penonomé Alis Fernández Emergencia mantiene a 3,696 personas en albergues Al menos cinco centros de salud de Herrera y Veraguas tendrán que ser reconstruidos tras el terremoto del 9 de octubre, mientras 3,696 personas permanecen en albergues y continúa la evaluación de escuelas para autorizar el regreso a clases. El secretario de Metas, José Ramón Icaza, informó este jueves que se ha atendido a 15,139 personas de 4,485 familias. Hay 46 albergues habilitados y la mayoría de sus ocupantes está en Veraguas. Según el funcionario, el 90% de las instalaciones médicas del Ministerio de Salud registró daños leves. Los hospitales de San Félix, Cecilio Castillero, Aquilino Tejeira y Joaquín Franco Sayas retomaron parcialmente sus operaciones. Donde se instalaron carpas, estas están siendo reemplazadas por estructuras más sólidas y con aire acondicionado. En educación, el ministerio ha inspeccionado 500 escuelas y mantiene las evaluaciones para determinar cuáles pueden recibir estudiantes. El retorno será progresivo y anunciado por el Meduca. Icaza agregó que se han evaluado más de 2,300 viviendas y comenzaron trabajos de construcción en comunidades afectadas, entre ellas Las Tablas, Soná y Penonomé. También continúanlasreparacionesdevías en Los Santos y Veraguas. La emergencia llevó a los municipios de Las Tablas y Montijo a suspender actividades patrias de noviembre. BALANCE OFICIAL Henry Cárdenas [email protected] José Ramón Icaza. Archivo
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