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7A La Prensa Panamá, viernes 11 de septiembre de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. bia, con más de 50 millones de habitantes, funciona con 188 congresistas entre Senado y Cámara. Si Panamá aplicara una proporción equivalente a la de cualquiera de estos países, su Asamblea debería situarse entre 30 y 50 diputados, no 71. La estructura actual es objetivamente más grande de lo que la escala territorial y poblacional requiere, y su costo es desproporcionado frente a la capacidad fiscal del Estado. La Asamblea Nacional se ha convertido en una institución desprestigiada, percibida por amplios sectores de la ciudadanía como un aparato burocrático enquistado, con prácticas clientelares y estructuras paralelas que reproducen gastos sin relación con la productividad legislativa. La proliferación de planillas, asesores, oficinas, vehículos y beneficios ha creado un ecosistema que no responde a la eficiencia ni a la austeridad que exige el país. La función constitucional de los diputados es crear leyes, pero la Asamblea ha evolucionado hacia un organismo administrativo que consume recursos sin que exista una correlación clara entre su tamaño y la calidad de su producción legislativa. Frente a este escenario, la propuesta de reducir la Asamblea a 50 diputados mediante una reforma constitucional impulsada por una Asamblea Constituyente adquiere una lógica evidente. Eliminar 21 escaños permitiría disminuir el gasto público anual en varios millones, simplificar la estructura legislativa, mejorar la eficiencia del debate parlamentario, reLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Las maneras importan: mamíferos, humanos y covid-19 Barro Colorado Los humanos tenemos una interacción compleja con la vida silvestre: muchos animales nos perciben como superdepredadores. ¡Les imponemos miedo! Sin embargo, a pesar del costo, algunas especies se resguardan con nuestra presencia para evitar a sus enemigos naturales. Al mismo tiempo, muchos humanos visitamos bosques protegidos en busca de recreación y bienestar físico y mental. Por ende, en el manejo de muchos bosques es común asignar áreas para visitas y limitar el acceso a otras, así como establecer un máximo de personas que pueden ingresar en un día. Ante este modelo de manejo, cabe la pregunta: ¿es sostenible en el tiempo? ¿Estamos alterando el comportamiento de las especies y, con ello, sus servicios ecosistémicos? Un experimento natural inesperado: La cuarentena causada por la covid-19 en 2020 nos permitió responder estas preguntas, porque la actividad humana en los bosques de isla Barro Colorado, en el lago Gatún, se redujo en un 90%. ¡Una reducción drástica! Usamos cámaras trampa para estudiar la reacción de los mamíferos a nuestra ausencia, comparando datos obtenidos durante los meses de cuarentena de 2020 con registros de los mismos meses del año anterior, cuando había presencia humana habitual. Resultados inesperados: Para nuestra sorpresa, los niveles generales de actividad de los mamíferos en isla Barro Colorado no cambiaron. Animales como el ñeque, el saíno, el venado corzo, el gato solo y el manigordo mantuvieron sus rutinas diarias de forma similar a cuando los humanos (científicos) estaban presentes. Prevalecieron los horarios de actividad y el tiempo dedicado a buscar alimento. Sin embargo, notamos que especies como el saíno y el gato solo mostraron mayor vigilancia y se movían en grupos más compactos. Mensaje positivo: Con base en datos sobre mamíferos, nuestros hallazgos respaldan el manejo de áreas protegidas que cuenten con zonas restringidas a los visitantes y establezcan una capacidad de carga. Los mamíferos que viven en un bosque protegido toleran bien nuestra presencia pasiva. Siempre que nuestras actividades sean pacíficas y no extractivas, es posible compartir el bosque con la vida silvestre sin alterar su equilibrio. ¡Porque las maneras sí importan! Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista científica Scientific Reports en junio de este año. La filosofía del derecho y el legado de Robert Alexy Derechos fundamentales pios y al desarrollar la fórmula del peso y la ley de la ponderación. Gracias a este enfoque, los derechos fundamentales pasaron a entenderse como mandatos de optimización. Más tarde, en El concepto y la validez del derecho (1992), profundizó su no positivismo y el argumento de la injusticia inspirado en la fórmula de Radbruch: un derecho extremadamente injusto pierde validez jurídica. Estas tres obras constituyen los pilares de su sistema teórico y han sido traducidas a más de veinte idiomas. Como profesor de la Universidad de Kiel hasta su retiro a finales de 2013 —y posteriormente Seniorprofessor—, su pensamiento alcanzó una proyección internacional extraordinaria. En 2010 recibió la Cruz de Mérito de Primera Clase de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania y, desde 2002, fue miembro de la Academia de Ciencias de Gotinga. Recibió más de treinta doctorados honoris causa, la mayoría de ellos de universidades latinoamericanas, y su teoría de la ponderación y del principio de proporcionalidad se convirtió en herramienta fundamental de numerosos tribunales constitucionales, especialmente en América Latina, donde su influencia ha sido particularmente profunda. Formó una auténtica “escuela de Kiel” de filosofía del derecho. Resumir la vida de este distinguido académico en pocas líneas es una tarea casi imposible. Más allá de su grandeza como filósofo del derecho, jurista, docente e investigador, prefiero recordar la dimensión humana que conocí personalmente. Como panameño, estaba acostumbrado a encontrarme con grandes juristas y docentes nacionales que, pese a su talento, cargaban con problemas de ego difíciles de ignorar. Con Alexy ocurrió exactamente lo contrario. A pesar de su prestigio internacional y su vasto conocimiento, me encontré con una persona de humildad Tómas Cristóbal Alonso La reforma impostergable: reducir la Asamblea Nacional mediante una Constituyente Instituciones Panamá atraviesa un momento en el que la discusión sobre la estructura del Estado ya no puede seguir postergándose. Con una población que ronda los cuatro millones y medio de habitantes, el país sostiene una Asamblea Nacional integrada por 71 diputados, una cifra que no guarda proporción con la escala demográfica ni con las necesidades reales de representación. El costo anual de mantener esta estructura legislativa supera los 120 millones de balboas, considerando salarios, planillas permanentes y transitorias, asesores externos, vehículos oficiales, combustible, viáticos, gastos de representación y toda la maquinaria administrativa que se ha ido acumulando alrededor de una institución cuya función constitucional es, esencialmente, legislar, fiscalizar y representar. La desproporción se vuelve evidente cuando se observa el contexto internacional. Estados Unidos, con más de 330 millones de habitantes, opera con 435 representantes en su Cámara Baja. India, con más de 1,400 millones de habitantes, tiene 543 escaños en la Lok Sabha. Colomducir la duplicación de comisiones y oficinas, limitar la proliferación de planillas y asesores y aumentar la transparencia y la fiscalización ciudadana. Panamá puede funcionar perfectamente con una Asamblea de 50 diputados; su escala demográfica, su territorio y su densidad institucional lo permiten sin afectar la representatividad democrática. La necesidad de esta reforma no es meramente administrativa. La Asamblea Nacional ha acumulado un nivel de desprestigio que no se resuelve con ajustes menores. La percepción ciudadana es clara: se ha convertido en una institución que no responde a los intereses del país, sino a dinámicas internas de poder, clientelismo y gasto excesivo. Una Constituyente permitiría redefinir el tamaño y las funciones de la Asamblea, establecer límites estrictos a las planillas y asesores, prohibir estructuras paralelas de gasto, reordenar la representación territorial y modernizar el sistema legislativo. La reducción del número de diputados no es un capricho político, sino una necesidad estructural para garantizar sostenibilidad fiscal, eficiencia institucional y legitimidad democrática. Panamá necesita una Asamblea más pequeña, más eficiente y más responsable. Con una población de apenas cuatro millones y medio de habitantes, mantener 71 diputados es un exceso que el país ya no puede justificar. La vía constituyente ofrece la oportunidad histórica de corregir esta distorsión y construir un órgano legislativo moderno, austero y funcional. Reducir la Asamblea a 50 diputados es una reforma razonable, viable y urgente. Es el primer paso para reconstruir la confianza en las instituciones y garantizar que el Estado panameño funcione con la eficiencia que la ciudadanía merece. Opinión EL AUTOR es investigador postdoctoral del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales e integrante de Ciencia en Panamá. EL AUTOR es abogado. EL AUTOR es abogado, docente y doctor en Derecho. Claudio Manuel Monteza excepcional, paciente y profundamente respetuosa con sus estudiantes. Durante el tiempo que tuve la oportunidad de tratar con él, primero como estudiante de máster y, años más tarde, como investigador posdoctoral, se caracterizó por una forma de enseñar que nunca implicaba superioridad, sino acompañamiento. Su interés genuino era que el estudiante aprendiera, desarrollara pensamiento crítico y siguiera su propio camino. Era accesible, honesto y sereno; más que dispuesto a enseñar, estaba siempre dispuesto a ayudar y formar. Fue un verdadero privilegio conocerlo y reencontrarme con él en Madrid, Roma, Génova y, en los últimos años, en Alemania. Siempre ofrecía un saludo sincero, una sonrisa tranquila y una actitud que reflejaba coherencia entre su obra y su vida. No solo escribió como vivió, sino que también vivió como escribió. Esa coherencia ética y humana, tan rara en el mundo académico, constituye quizá su legado más profundo. Lamentablemente, su fallecimiento no recibió en las facultades de Derecho del país la atención que merecía. Mientras en el resto de Hispanoamérica se celebran homenajes, coloquios y relecturas de su obra, en Panamá apenas hubo pronunciamientos académicos o recordatorios que destacaran su figura. Este silencio invita a la reflexión. Aunque diversas facultades de Derecho y Filosofía, especialmente en Europa y América, han lamentado su partida por la relevancia de su legado, en Panamá su despedida pasó casi inadvertida, salvo contadas excepciones. Esta ausencia dice mucho sobre el estado de nuestra academia y subraya la necesidad de repensar el lugar que debe ocupar la filosofía del derecho en nuestras facultades. Robert Alexy fue una de las figuras más influyentes de la teoría y la filosofía jurídica contemporánea. Su obra articuló con excepcional profundidad la relación entre derecho, moral y razonamiento constitucional, ofreciendo un marco teórico que permite comprender el funcionamiento práctico de los derechos fundamentales en sistemas donde los jueces deben justificar decisiones ante conflictos complejos. Trascendió la rigidez del positivismo clásico y afirmó una concepción del derecho como práctica racional de argumentación. El fallecimiento de Robert Alexy, ocurrido el 5 de septiembre de 2026 en Kiel, pocos días antes de cumplir 81 años, aparta de las aulas y de los debates a uno de los pensadores más relevantes de las últimas décadas. Nacido el 9 de septiembre de 1945 en Oldemburgo, dedicó su vida a demostrar que las normas no solo deben ser válidas formalmente, sino también justificables desde la razón práctica. Cuestionó el positivismo radical y defendió que el derecho contiene una pretensión interna de corrección y justicia. Su Teoría de la argumentación jurídica (1978, a partir de su tesis doctoral de 1976), inspirada en la ética del discurso de Jürgen Habermas, propuso un modelo en el que las decisiones judiciales son el resultado de un discurso racional sometido a reglas de justificación. Con ello vinculó el derecho a la ética procedimental. Su Teoría de los derechos fundamentales (1985) transformó el constitucionalismo al distinguir entre reglas y princiÁlvaro Batista Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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