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6A La Prensa Panamá, miércoles 9 de septiembre de 2026 La factura de agua de la mina Como si la mina de Donoso no hubiese dejado suficientes facturas para Panamá, hay una de la que hemos hablado poco y que podría seguir creciendo si se reabre: la del agua. La mina nos ha costado en polarización social y en daño ambiental; ha envenenado el debate público con cuentas pagadas para desacreditar sistemáticamente a sus críticos y hasta ha erosionado la poca institucionalidad, al generar un dañino doble estándar para la aplicación de los fallos de la Corte. Mientras Panama Ports recogió maletas y se fue, Cobre Panamá volvió a exportar concentrado de cobre sin contrato, amparada en un decreto del MICI que ya fue demandado. De esta última exportación de 33 mil toneladas nos enteramos por la empresa. El Gobierno ni ha dicho cuánto le toca a Panamá. Curioso, después de que el propio presidente asegurara que “ese cobre es de los panameños”. Pues bien, a esa larga lista hay que agregarle un recurso sorprendentemente ausente del debate, pese a ser prioridad nacional: el agua. ¿Cuánta agua necesita una mina? Demasiada. La minería de cobre es muy intensiva en agua. Un estudio internacional calcula un promedio de 70,400 litros por tonelada producida, equivalente al consumo diario de unos 176 panameños. La propia Cobre Panamá reportó 153.5 millones de metros cúbicos de lluvia como entrada de agua a la mina en 2022, año en el que produjo 350,438 toneladas de cobre. Que provenga del cielo no significa que sea agua que sobra. Esa misma agua alimenta suelos, ríos, acuíferos y ecosistemas. Los datos adquieren otra dimensión cuando Panamá declara un estado de emergencia nacional ante la llegada de un “súper Niño”. Este fenómeno tiene dos caras y ninguna le sienta bien a la mina. 1. Cuando el agua falta El Canal aprendió la lección de El Niño de 2023 y ya administra la escasez de agua reduciendo los tránsitos diarios. Pero desde 2024 hay un elemento adicional. Por decisión de la Corte, los límites de la Cuenca Hidrográfica del Canal volvieron a ser los establecidos en 1999, dejando un traslape con el área que fue concesionada a Cobre Panamá. Rodrigo Noriega calcula que son unas 4,500 hectáreas y las llamó las hectáreas “de la vergüenza”. La propia administradora, Ilya Espino de Marotta, ha reconocido que existe un área impactada y que la ACP estudia el plan de manejo ambiental y las medidas de mitigación necesarias. Incluso analiza si un eventual drenaje ácido proveniente de los relaves podría desplazarse subterráneamente hacia el lago Gatún, una posibilidad que la ACP considera poco factible, pero suficientemente relevante para estudiarla. Aquí no debería haber espacio para ambigüedades. Los lagos del Canal abastecen de agua a más de dos millones de personas y sostienen el principal activo estratégico del país. Río Indio busca precisamente garantizar esa seguridad hídrica a largo plazo. Las prioridades son claras: primero, el agua para la gente; después, el Canal. La mina no. En tiempos de escasez, es un contrasentido avanzar —¿o más bien retroceder?— hacia la reapertura de una mina que necesita tanta agua. 2. Cuando el agua sobra La otra cara de “El Niño” son las lluvias extremas. Y esa tampoco le sienta bien a la mina. Una mina de las dimensiones de Cobre Panamá debe manejar enormes volúmenes de precipitaciones, escorrentías y agua contaminada, especialmente en sus gigantescas tinas de relaves. En el mundo se han documentado más de 400 accidentes en estas instalaciones. ONU Medio Ambiente advierte que las lluvias intensas han sido un factor en uno de caLa CSS busca 77 médicos para llenar plazas. La demanda siempre es alta. Archivo ¿Por qué el déficit de especialistas en la CSS? Aleida Samaniego C. [email protected] SALUD PÚBLICA Demoras en contrataciones, burocracia, falta de equipos, insumos y medicamentos, y limitaciones para ejercer hacen poco atractivas las plazas para especialistas en la CSS. El problema de las 77 plazas para médicos especialistas que siguen vacantes en la Caja de Seguro Social (CSS) no se reduce, a juicio del Colegio Médico de Panamá, al salario ni a la disposición de los profesionales para trabajar en el sistema público. Marcos Young, director nacional de Servicios y Prestaciones de Salud de la CSS, sostuvo ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional que se trata de un problema “sistémico”, que involucra la distribución de los especialistas, la formación, los procesos de contratación y las dificultades para que permanezcan en determinadas regiones. A partir de ese planteamiento, La Prensa consultó a Raquel Gutiérrez de Mock, presidenta del Colegio Médico de Panamá, sobre qué otros factores pueden explicar por qué algunas plazas siguen sin cubrirse y qué condiciones influyen en la decisión de un especialista de aceptar o permanecer en el sistema público. Más que una diferencia salarial Para el Colegio Médico, comparar únicamente los ingresos del sector público con los del privado deja fuera otros factores que inciden directamente en el ejercicio profesional. El gremio señala problemas de gestión y organización, retrasos en los nombramientos y contrataciones, burocracia y dificultades para disponer de equipos, insumos, medicamentos y tecnología. También menciona la falta de personal de apoyo y las limitaciones de tiempo para la atención clínica y quirúrgica. Estas deficiencias, advierte el Colegio Médico, no solo dificultan el ejercicio profesional, sino que pueden afectar la oportunidad y seguridad de la atención y hacer menos atractivas determinadas plazas. A esto se suma la incertidumbre generada por los trámites administrativos y los tiempos de contratación. Para un profesional que termina una residencia, la decisión no depende únicamente del salario, sino también de dónde trabajará, con qué recursos contará y qué respaldo tendrá para ejercer su especialidad. El problema también puede comenzar en la residencia El Colegio Médico pone la mirada incluso antes de que el especialista ocupe una plaza. Durante la formación, señala, los médicos enfrentan jornadas exigentes y pueden encontrarse con limitaciones operativas, escasez de recursos y falta de apoyo institucional. También pueden surgir incertidumbres relacionadas con los nombramientos, los trámites administrativos y las condiciones en las que podrán incorporarse posteriormente al sistema. Por eso, formar más especialistas no necesariamente resuelve por sí solo el déficit. Aumentar los cupos de formación puede incrementar el número de profesionales disponibles, pero si el sistema no cuenta con mecanismos ágiles para incorporarlos y condiciones adecuadas para ejercer, persistirán las dificultades para cubrir determinadas plazas. Cuando una plaza existe, pero no resulta atractiva La existencia de una vacante no significa necesariamente que el puesto resulte atractivo para quien podría ocuparlo. Según el Colegio Médico, factores como la carga laboral, la disponibilidad de recursos, el respaldo institucional, las posibilidades de desarrollo profesional y la organización del servicio pueden pesar en la decisión de un especialista. También influye el entorno en el que desarrolla su práctica. El gremio plantea la necesidad de contar con espacios de trabajo seguros y respetuosos, equipos adecuados y una relación de colaboración entre médicos, personal de salud y administración. Para el gremio, esas condiciones pueden determinar no solo si un especialista acepta una plaza, sino también cuánto tiempo está dispuesto a permanecer en ella. Una política que mire más allá de la vacante Para el Colegio Médico, Panamá necesita una política nacional de recursos humanos en salud que parta de las necesidades reales de cada región, hospital y servicio. Eso supone determinar qué especialistas hacen falta y dónde, pero también garantizar procesos de contratación oportunos, presupuesto, infraestructura, equipos, medicamentos, personal de apoyo y tiempo clínico y quirúrgico. La planificación debería vincular la formación de especialistas con las necesidades futuras de cada región y servicio. Pero, según el gremio, esa planificación debe ir acompañada de mecanismos de incorporación claros y oportunos. También plantea establecer estrategias para atraer profesionales a las regiones con mayores dificultades y crear condiciones que hagan posible su permanencia. El planteamiento del Colegio Médico lleva la discusión a una pregunta que va más allá de la cantidad de plazas disponibles: ¿qué encuentra un especialista cuando llega alsistemapúblico? Porque formar especialistas es solo una parte de la solución. La otra es construir un sistema público en el que puedan ejercer con recursos, respaldo y condiciones dignas. El desafío no es únicamente ocupar una plaza: es lograr que el especialista quiera llegar, pueda hacer bien su trabajo y tenga razones para quedarse. ¿Por qué quedan vacantes las plazas de especialistas? Contratación Recursos Condiciones de trabajo Formación Retención Regiones Demoras en nombramientos y contrataciones, además de trámites burocráticos. Falta o insuficiencia de equipos, insumos, medicamentos y tecnología. Limitaciones de tiempo clínico y quirúrgico, personal insuficiente y poco apoyo administrativo. Jornadas exigentes, limitaciones operativas y, en ocasiones, falta de acompañamiento institucional. Las condiciones laborales y administrativas pueden llevar a los especialistas a buscar otras instituciones, otros sectores o emigrar. Las plazas en zonas con mayores dificultades geográficas, operativas o sociales pueden ser más difíciles de cubrir. EL PROBLEMA ¿QUÉ SEÑALA EL COLEGIO MÉDICO? Fuente: xxxxxxx da cuatro de estos desastres. No es poca cosa para Panamá, uno de los países más lluviosos del mundo. La pregunta no es solo cuánta agua necesita la mina cuando falta, sino qué riesgos genera cuando sobra. Más aún cuando nuestras instituciones han demostrado ser incapaces de fiscalizar y castigar a quienes contaminan las fuentes de agua. La crisis de Azuero se ha prolongado por 15 meses, pese a que hablamos de porquerizas y otros focos de contaminación mucho menores que una mina. Si el Estado no ha podido garantizar agua potable ni poner orden allí, ¿cómo pretende fiscalizar una mina del tamaño de San Miguelito? Ilya Espino de Marotta lo resumió bien: “Sin agua, lo demás pierde relevancia”. Tenemos comunidades entodoelpaíssinagua,ríos contaminados y un Canal que necesita cada gota que podamos asegurar. Antes de seguir hablando de reapertura, quizás convenga preguntarnos algo más elemental: ¿de verdad necesitamos una mina que también nos pase factura en agua? Panorama

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