8A La Prensa Panamá, lunes 17 de agosto de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. manos de un adolescente en Colón o Darién, fue declarada desierta el 1 de julio mediante la Resolución 646: las dos ofertas presentadas no lograron certificar el sistema antirrobo exigido ni acreditar experiencia previa equivalente al 10% del contrato, como pedía el pliego de cargos. Ese riesgo, por ahora, no se materializó. La compra que sí se concretó, portátiles Liby para docentes, $28.4 millones, entrega iniciada el 15 de julio, es la más pequeña de las dos, y es sobre la que renunció una ministra y por la cual se abrió una investigación penal. El patrón es revelador. El aparato de rendición de cuentas panameño, cuando funciona, funciona sobre precio: la Contraloría refrenda un contrato, la Procuraduría rastrea un desembolso, la Dirección General de Contrataciones Públicas resuelve un reclamo. Existe porque el número es auditable. Es la vieja distinción de Bastiat entre “lo que se ve y lo que no se ve”. El sobreprecio se ve: cifra de referencia, cifra ofertada, firma de refrendo. El daño al menor no se ve, no todavía, no en un expediente. No hay línea de desembolso para el daño que un adolescente sufre en internet sin acompañamiento, ni refrendo de Contraloría para la ausencia de un psicólogo escolar en Darién. El expediente de la ex ministra existe porque el precio se ve. El riesgo del niño no, al menos no en la forma en que Panamá construye expedientes. Y ni hablar de los estudios internacionales que no comprueban mejora alguna. Más de una década de evidencia sobre programas de computadoras portátiles estuLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El talento que no certifica un título Habilidades socioemocionales Cada año, miles de jóvenes panameños culminan sus estudios con la esperanza de encontrar una oportunidad laboral. Invierten tiempo, esfuerzo y recursos en prepararse; sin embargo, muchos descubren que obtener un título no siempre es suficiente para acceder a un empleo. La explicación va más allá de la disponibilidad de vacantes. Cada vez más, las empresas manifiestan una preocupación que se repite en distintos sectores: cuesta encontrar talento con las competencias que hoy demanda el mundo laboral. Durante años hemos centrado el debate en qué carreras estudiar, qué profesiones tendrán mayor demanda o cómo incorporar nuevas tecnologías en los procesos de formación. Todo eso es importante. Pero existe otro desafío, menos visible y muchas veces subestimado: las habilidades socioemocionales. Las organizaciones siempre necesitarán personas con conocimientos técnicos, pero valoran más, sobre todo en los jóvenes sin experiencia, su capacidad de comunicarse de manera efectiva, trabajar en equipo, adaptarse al cambio, resolver problemas, asumir responsabilidades y relacionarse con respeto con clientes y compañeros. Estas son competencias que difícilmente pueden ser reemplazadas por la tecnología y que, en muchos casos, marcan la diferencia entre conseguir un empleo o perder una oportunidad. La inteligencia artificial, la automatización y la transformación digital están modificando la manera en que trabajamos. Paradójicamente, mientras más avanza la tecnología, mayor valor adquieren las capacidades que nos hacen profundamente humanos: la empatía, el pensamiento crítico, la creatividad, el liderazgo, la ética y la capacidad de aprender de forma permanente. Esta formación no recae únicamente en las universidades o en los centros de formación técnica; también interpela al sector privado, al Estado y a las organizaciones que trabajan en el desarrollo del talento humano. Preparar a las nuevas generaciones requiere una articulación permanente entre quienes educan y quienes generan empleo, para asegurar que la formación responda a las necesidades reales del país, presentes y futuras. Desde COSPAE creemos que fortalecer la empleabilidad implica mucho más que ofrecer capacitación. Significa conectar la educación con el mundo del trabajo, promover experiencias prácticas, desarrollar habilidades para la vida y acompañar a las personas en la construcción de un proyecto profesional sostenible. Panamá no solo debe avanzar junto con la tecnología; necesita cerrar las brechas de talento y formar ciudadanos íntegros, resilientes y preparados para aprender durante toda la vida, si quiere mejorar su competitividad y aprovechar las oportunidades que ofrecen sectores estratégicos como la logística, el turismo, la tecnología, los servicios y la economía digital. Esa tarea requiere una visión compartida y un compromiso a largo plazo, sostenido y permanente, entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil. Carne de cañón Vacunación infantil nuestra parte para denunciar el desacuerdo con tan onerosa dirección y asegurar a los padres de los niños que las sociedades médicas pediátricas seguimos adheridas a los consejos y recomendaciones de la ciencia de las vacunas y la vacunación, que de estas sociedades emanan con responsabilidad y evidencia. No hay ninguna justificación sensata para el origen de esta orden ejecutiva porque no la hay y, mucho menos, frente a un brote creciente de casos que se inició en Texas el año pasado, donde dejó algo más de 2,200 infectados confirmados. Peor aún, más que coincidencia, existe el conocimiento no atendido de que los niños están por regresar a las escuelas y la temporada de los resfriados y la influenza ya está por florecer. Este mandato a ejecutar parece ser la factura para, si no doblegar, desprestigiar a la medicina y la ciencia, a los médicos y a los hombres y mujeres de ciencia, desde un útero enfermo, cuya concepción debe abortarse. A ratos pienso si se trata de un deseo no oculto de borrar el respeto a todo lo que lleve el apellido Kennedy, lo que el narcisismo no tolera. El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas. Los casos que se complican causan infecciones severas en los pulmones y el cerebro, lo que se traduce en muerte o secuelas incapacitantes. Se conoce que 1 de cada 5 personas no vacunadas terminará hospitalizada; 1 de cada 1,000 niños con sarampión desarrollará hinchazón o edema del cerebro con el riesgo de invalidez y muerte. Hasta 3 de cada 1,000 niños infectados morirán. Al 13 de agosto ya hay en los Estados Unidos 2,566 casos conPedro Ernesto Vargas La pantalla y el expediente Compra de computadoras El 12 de agosto, la ministra de Educación renunció al cargo. El mismo día pidió a la Procuraduría que se investigara la compra de 54,000 computadoras portátiles para docentes, $28.4 millones adjudicados a IS Group, S.A. La Procuraduría abrió el expediente el 13 de agosto y solicitó el expediente administrativo de la licitación, los desembolsos realizados y los datos de la empresa contratista. Hay un expediente. Hay una renuncia. Hay una investigación con fecha y firma. Empecé a seguir este tema en febrero, cuando el Ministerio de Educación (Meduca) reunió a los proveedores para ajustar el precio de la licitación de computadoras portátiles para estudiantes, encarecidas por los aranceles de Trump. El argumento de entonces era que ningún funcionario respondería por nada, que las “laptops” llegarían y los indicadores de gestión registrarían una meta cumplida sin consecuencia alguna. Ese argumento resultó cierto solo a medias: alguien sí respondió. Pero no por el riesgo a los niños. Respondió por el precio. La licitación para comprar las 531,250 portátiles destinadas a los estudiantes, la que pondría una pantalla sin supervisión en diantiles en países en desarrollo, incluidas evaluaciones del modelo “One Laptop Per Child” (OLPC) en Perú, Uruguay y Etiopía, encontró resultados de aprendizaje nulos o marginales. La pantalla llegó. El maestro capacitado, el contenido estructurado, la supervisión, no. Panamá se apresta a gastar $268.5 millones sin evidencia de que funcione, además de sin control sobre el riesgo que crea. El contraste es exacto en Estados Unidos, donde decenas de fiscales generales demandan a las plataformas de redes sociales por un daño distinto pero contiguo: diseño deliberadamente adictivo dirigido a menores. Ahí el expediente sí existe, construido con evidencia clínica y epidemiológica. Panamá tiene la maquinaria para ese expediente. La usa para todo menos para esto. La próxima licitación para portátiles para estudiantes, la que Meduca deberá convocar nuevamente tras la Resolución 646 que declara la licitación desierta, exige procesadores de al menos seis núcleos, unidades de procesamiento de inteligencia artificial, 16 GB de RAM y 16 horas de autonomía. El pliego describe con precisión de ingeniero la potencia de cómputo que exigirá a la máquina. No describe, con la misma precisión, quién estará presente cuando esa potencia, en manos de un niño de doce años, se encuentre con lo que la inteligencia artificial sin supervisión suele encontrar. Opinión LA AUTORA es especialista en Negocios y Recursos Humanos y actual presidenta del Consejo del Sector Privado para la Asistencia Educacional (COSPAE). EL AUTOR es director de la Fundación Libertad. EL AUTOR es neonatólogo y pediatra. Carmen Sealy de Broce firmados de sarampión en 2026. Este número es el mayor registrado en ese país desde 1991, hace 35 años. El 93% de los individuos infectados no está vacunado y se han producido 169 hospitalizaciones hasta ahora. Todo niño, como lo enfatizan la Sociedad Panameña de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría, tiene el derecho a crecer seguro y protegido. Esa seguridad y protección se garantizan con el acceso a todas las vacunas seguras y eficaces contra enfermedades infecciosas. Disminuir el número de estas probadas vacunas y destinarlas a edades superiores a las recomendadas hasta ahora aumenta el riesgo de adquirir la enfermedad antes de alcanzar las nuevas edades de vacunación. Volver a aplicar tres inyecciones separadas en lugar de una MMR o triple viral implica tres visitas al centro de salud o clínica con el riesgo probado de no atenderlas todas, aumenta los costos de atención y contradice la perorata de que “se aplican muchas vacunas a los niños muy temprano”. Aparte de las consecuencias nefastas de todas estas decisiones sin bases científicas o evidencia probada, la salud pública tendría que escoger qué programa de vacunación suspender para cumplir con nuevas obligaciones que asfixian sus recursos, como viene ocurriendo, las compañías de seguros no cubrirían los nuevos gastos que todo ello implica y, mucho menos, si se acoge la improbable y nunca probada relación causal de la vacuna MMR con los trastornos del espectro autista, no solo falsa sino canalla. El abuso es mayúsculo y la vergüenza no existe para divulgar tanta imprecisión y desconocimiento. No se puede permitir utilizar a los niños como “carne de cañón”. Los pediatras debemos optar por posturas verticales y firmes para proteger el crecimiento sano y seguro de todos los niños, con voces altas y claras. Cuando imaginé que la ignorancia por escogencia y la desinformación para hacer daño por deporte resurgirían temprano y pronto sobre los cientos de miles de cadáveres que dejó la pandemia, no me equivoqué. Los mismos negacionistas de la ciencia estaban cerca, mucho más cerca, y ahora desde posiciones de mando y jurisdicción. Valen la blasfemia protegida y auspiciada, los tribunales de injusticia. Hace una semana, el pasado lunes 10 de agosto, con el peso de una peligrosa orden ejecutiva, se instruyó a los funcionarios federales y estatales de Estados Unidos a realizar cambios, no solo desacertados sino también graves, sin ningún consenso científico, en las políticas de inmunización, tan celosamente elaboradas durante años por organismos especializados, sin ninguna memoria ni reciente ni educada, de los costos humanos de pandemias y enfermedades endémicas cuando no se tienen vacunas. Ya lo describí antes: morgues, aceras y calles de las ciudades abarrotadas de muertos infectados, hospitales hechos camas con gente boca abajo para llevarles el oxígeno desde respiradores compartidos entre cuatro moribundos, enfermeras, terapeutas respiratorios y médicos vestidos como astronautas, repartiendo sus manos entre vivos y muertos. Hay que ser muy canalla para despreciar estos hechos y memorias y dirigirnos nuevamente a aquellos dantescos espectáculos humanos. Para quienes somos pediatras entrenados y estudiosos, esta desafortunada decisión sí afecta a la población pediátrica a escala global y requiere un esfuerzo mayor de Surse Pierpoint Reducir vacunas o retrasar su aplicación sin respaldo científico expone innecesariamente a los niños y amenaza avances alcanzados contra enfermedades prevenibles durante décadas. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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