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8A La Prensa Panamá, domingo 9 de agosto de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. za. Según datos de Panamá sin pobreza, en 2026 la pobreza alcanza el 20.6% a nivel nacional; entre la población indígena asciende al 84.3%, y en la comarca Ngäbe Buglé llega al 86.5%, el porcentaje más alto del país. Por ello, miles de habitantes de esta comarca, en su mayoría jóvenes, migran cada año en busca de ingresos. Lo hacen, particularmente, hacia las zonas cafeteras de Chiriquí y, más allá de la frontera, hacia Costa Rica. Una minoría de mujeres migra como trabajadora dependiente, por lo que su exposición a la violencia es mayor. Más del 50% de los trabajadores de los cafetales de Los Santos, Costa Rica, proceden de la comarca Ngäbe Buglé (Varas, 2009). Aunque no existen cifras exactas, los datos del SISTLAM (Sistema de Trazabilidad Laboral Migratoria) permiten dimensionar el fenómeno. En 2023, Costa Rica regularizó el ingreso de 38,207 trabajadores agrícolas. De ellos, el 61% (23,306) provenía de la comarca Ngäbe Buglé. Si se toma en cuenta que la población total de la comarca es de 212,084 habitantes, ello representa más del Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Democracia o ficción: el reto estructural de Panamá Separación de poderes dadanos con el derecho formal de elegir a sus gobernantes, pero que, en su vida diaria, se enfrentan al desamparo institucional. Sin un Estado capaz de garantizar los derechos fundamentales, la democracia se reduce a una simple ficción. Esta profunda debilidad se conecta directamente con la forma en que los líderes ejercen el poder una vez elegidos en las urnas. En un sistema institucionalizado ideal, el mandatario entiende que su autoridad tiene límites estrictos y que el voto jamás significa una entrega absoluta del poder. En ese escenario, la Asamblea Nacional legisla con responsabilidad, los jueces independientes fiscalizan los abusos del Ejecutivo y las instituciones funcionan bajo reglas claras que todos respetan. Por el contrario, el modelo delegativo constituye un problema crónico en nuestro país. El sistema nos vende la ilusión de que los tres poderes del Estado son independientes cuando, en la práctica, el Órgano Ejecutivo monopoliza la billetera estatal. Al asignar, recortar o condicionar discrecionalmente el presupuesto de las demás instituciones y organismos de control, el Ejecutivo socava la independencia judicial y legislativa. Bajo esta dinámica, el candidato ganaArgelis Gaudiano Migrantes, indígenas y ciudadanos: los jóvenes ngäbe-buglé Pueblos originarios Cada 9 de agosto se conmemora el Día de los Pueblos Indígenas. En América Latina, después de Guatemala, Perú, Bolivia y México, Panamá es el país con el mayor porcentaje de población indígena, con un 17.2% (INEC, 2024). Desde 1938, cuando el pueblo Guna Yala logró el reconocimiento de su territorio comarcal, se han constituido seis comarcas, con sus propias normas internas y regulaciones. La comarca Ngäbe Buglé fue reconocida en 1997 mediante la Ley N.° 10. En las últimas décadas, Panamá ha logrado avances significativos en materia económica. En América Latina, su crecimiento ha tenido un ritmo comparativamente impresionante. Si bien ello ha ido de la mano con cierta reducción de la desigualdad, esta sigue siendo significativa. De acuerdo con cifras del Banco Mundial, Panamá es el tercer país más desigual de la región, después de Colombia y Brasil (2025). En ese contexto, las comarcas indígenas mantienen los niveles más altos de pobrederecho al sufragio. Por otro lado, para quienes trabajan en el campo costarricense, trasladarse al consulado en la capital para votar puede tomar entre cinco y seis horas, un tiempo similar al que implica viajar hasta San Félix, uno de los principales puntos de acceso a la comarca Ngäbe Buglé. Ello representa una inversión de tiempo y dinero que la mayoría difícilmente puede asumir. El informe de Guerra muestra, además, que los distritos con mayor migración registran también los niveles más altos de abstencionismo electoral. Asimismo, los períodos de movilidad coinciden con las elecciones comarcales, lo que limita la participación política de estos ciudadanos. Y aunque la zafra del café no coincide con las elecciones generales, la investigación de Guerra muestra que también afecta la participación de los indígenas migrantes, ya que muchos no regresan de inmediato, mientras otros permanecen más tiempo o terminan estableciéndose al otro lado de la frontera. Para valorar adecuadamente el impacto de esta migración juvenil en la comarca Ngäbe Buglé, debe considerarse que los jóvenes representan el 56.3% del padrón electoral, una proporción muy superior al promedio nacional. Ello constituye también un bono demográfico que podría aprovecharse en beneficio de la comarca y del país. Sin embargo, actualmente esa población no encuentra suficientes oportunidades. Además, enfrenta importantes obstáculos para ejercer plenamente sus derechos, incluida la participación en la toma de decisiones sobre su comarca y sobre el país. Opinión LA AUTORA es gerente del programa Panamá, IDEA Internacional. LA AUTORA es arquitecta. nico, independientemente de quién ocupe el cargo. Las estructuras internas definen, por ejemplo, cómo se seleccionan los funcionarios clave. Mediante un diseño inteligente, los jueces, fiscales y administradores se escogen estrictamente por mérito y a través de procesos transparentes y automatizados. Esto los blinda frente a favoritismos y garantiza la estabilidad de sus carreras. Así, los funcionarios dejan de ser marionetas del poder político porque ya no le deben el puesto a un partido o a un caudillo, sino a la ley. Al contar con puestos estables y protegidos, desaparece la necesidad de ceder a presiones o participar en esquemas de corrupción para sobrevivir en el cargo. No tenemos que inventar la rueda ni depender de la llegada de un líder mesiánico. El verdadero desarrollo de Panamá no vendrá de la buena voluntad de un gobernante, sino de la fortaleza técnica e inquebrantable de nuestras propias instituciones. Solo cuando logremos blindar el servicio público de la arbitrariedad política dejaremos de vivir atrapados en una ficción electoral para consolidar, finalmente, una democracia real. Cuando pensamos en democracia, lo primero que viene a la mente son las urnas. Sin embargo, el sufragio es solo la punta del iceberg. Una democracia sana requiere mucho más que elecciones limpias: necesita un Estado fuerte que proteja a todos por igual y ciudadanos que ejerzan sus derechos los 365 días del año. Cuando el aparato estatal falla en este cometido, la democracia se debilita y corre el riesgo de convertirse en un cascarón vacío. El Estado debe garantizar la aplicación justa y permanente de la ley en cada rincón del país. Cuando la corrupción domina, se crean zonas de exclusión para la justicia. En Panamá, esta vulnerabilidad golpea sin distinción social: quien carezca de un “padrino” en el engranaje público queda desamparado. El voto ciudadano no basta; sin palanca política, no hay seguridad jurídica ni certeza del castigo. El resultado son ciuLa migración de jóvenes Ngäbe Buglé refleja la pobreza estructural y limita el ejercicio de derechos ciudadanos dentro y fuera de Panamá. Alicia del Águila dor suele interpretar su triunfo como un “cheque en blanco” otorgado por el pueblo para gobernar sin contrapesos. El mandatario se autopercibe como el único salvador de la patria y ve a la Asamblea, a los tribunales y a las fiscalías como obstáculos burocráticos que deben ser sometidos mediante el ahogo financiero o el premio presupuestario. Para colmo, la narrativa oficial alimenta la falacia de que, si elegimos a una persona con altas cualidades cívicas y morales, los problemas del país se solucionarán mágicamente. Esta visión personalista desvía la atención del verdadero problema estructural. Para superar esta fragilidad, Panamá necesita entender una diferencia conceptual clave: nuestra Constitución actual se sostiene sobre «providencias externas», cuando lo que urgentemente requerimos son «estructuras internas». El gran error de nuestro diseño institucional es que depende de factores externos: de la moral del gobernante, de la buena fe de los políticos o del humor del presidente de turno. Esas son las «providencias externas» y la razón por la cual el sistema colapsa cíclicamente. En cambio, un sistema basado en «estructuras internas» se sostiene por su propio diseño téc10% de su población. Esta movilidad de jóvenes, principalmente hombres, tiene efectos en las comunidades de origen, empezando por la falta de mano de obra y la vulnerabilidad de la estructura familiar. Como se observa en el gráfico, entre la población de 30 a 34 años el índice de masculinidad desciende a 67.7. Es decir, por cada 100 mujeres hay apenas 67.7 hombres. Entre los 20 y 29 años, el índice es de 70.2. En general, durante la edad adulta, el índice de masculinidad es inferior a 100. Esa migración está relacionada con condiciones de pobreza estructural. Sin embargo, ese flujo humano apenas logra sostener condiciones de subsistencia, y el costo es muy alto. Debilita los vínculos familiares y limita el acceso a derechos ciudadanos. Un estudio elaborado por la consultora de IDEA Internacional Jackeline Guerra, en el marco del proyecto con la AECID Fortalecimiento de la gobernanza en la comarca Ngäbe Buglé, analizó los efectos de esa migración transnacional sobre el ejercicio de los derechos ciudadanos. Entre los principales hallazgos se encuentran las dificultades para acceder al Registro Civil, lo que impide renovar la cédula y limita la realización de trámites sociales y comerciales, además del ejercicio de derechos ciudadanos, incluido el Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. 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