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4A La Prensa Panamá, lunes 27 de julio de 2026 Panorama PISCO SOUR. Parece que el sueldo de Mulino viene con viaje incorporado: esta quincena le toca ir a Lima, Perú, para la toma de posesión de Keiko Fujimori. Con este ya son 27 viajes y 25 meses de gobierno. Quizá por tanta viajadera el país tiene los mismos problemas que tenía cuando tomó posesión. HORMIGUITA. El pasado viernes, la presidenta de la Asamblea, Shirley Castañedas, encabezó un operativo de limpieza en las instalaciones de ese órgano, para sacar toda la basura y el caliche acumulado. Con todos los emplanillados que tienen ahí, ¿ni uno podía encargarse de eso? IRONÍA. Benicio advirtió que no permitirá que la compra de las acciones de Petroterminal de Panamá (PTP) se maneje “entre cuatro paredes ni de espaldas al país”. Lo dice él, que es uno de los padres del “cuartito” de la Comisión de Presupuesto. TIC TAC... En cuatro días culmina el plazo que otorga la Constitución al Ejecutivo para presentar el proyecto de presupuesto general del Estado para 2027. En 2024, el MEF lo presentó casi al terminar la legislatura, el 8 de octubre, pero lo retiró el 10 y lo volvió a presentar el 15 de ese mismo mes. Como se empeñaron en aprobarlo a la carrera, ni siquiera completaron las vistas presupuestarias. Ojalá hayan escarmentado. SUEÑO. El presidente Mulino ha dicho que la Constituyente será el gran legado de su gobierno, un tema que, sin embargo, estuvo ausente de su discurso del 1 de julio. Debería pensar en gesReclutas del ejército ucraniano participan en un ejercicio de entrenamiento táctico. EFE El negocio detrás de la guerra: cómo reclutan a panameños Ohigginis Arcia Jaramillo [email protected] CONFLICTO MILITAR Testimonios obtenidos por La Prensa sobre el reclutamiento para la guerra entre Rusia y Ucrania revelan que todo inicia en redes sociales y termina con contratos militares y supuestos altos salarios. La guerra tiene un mercado que opera lejos del frente de batalla. Mientras los soldados ocupan las trincheras, detrás de ellos se mueve una red de reclutadores, intermediarios y empresas que ha convertido el alistamiento militar en un negocio. El conflicto entre Rusia y Ucrania, en el que también participan panameños, forma parte de esa industria. Testimonios obtenidos por La Prensa y el análisis de Eric Estrada, exdirector del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y exintegrante de las Fuerzas Especiales de Panamá, describen una ruta que comienza con mensajes en redes sociales, continúa con la captación de aspirantes y termina con la firma de contratos que los envían a zonas de combate. El incentivo es económico: bonos, salarios y promesas de muchos beneficios. En un breve ejercicio periodístico, este diario intercambió mensajes con presuntos reclutadores que buscan, preferentemente, personas con experiencia en los estamentos de seguridad para incorporarlas a los ejércitos de Rusia y Ucrania. En el caso del reclutador, la oferta consiste en un supuesto programa sin costo, con un bono de hasta $30,000 tras la firma del contrato, un salario mensual de $2,500, traslado gratuito a ese país y la posibilidad de obtener la nacionalidad después de un año de servicio. El propio reclutador advierte que quienes acepten “van es para la guerra”. Estrada explicó que basado en su experiencia detrás de ese esquema operan empresas privadas que captan personal militar y civil para incorporarlo a zonas de guerra, como ocurre actualmente en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Este mecanismo responde a la figura de los llamados “ejércitos proxy”, mediante la cual un Estado delega el reclutamiento y la contratación de combatientes en compañías privadas. “Las potencias contratan una empresa multinacional para que reclute gente y trabaje para el país. Si ocurre una situación conflictiva, el Estado puede decir que no tiene nada que ver porque son ejércitos privados”, explicó. A su juicio, este modelo también evita que los países expongan a sus propios ciudadanos en el frente de batalla. La experiencia Desde su experiencia como militar, el exdirector de Senafront cuestionó ese sistema y aseguró que contradice el deber de quienes integran las fuerzas de seguridad. “Nosotros nos debemos al país y a la nación. Hacer este tipo de grupos especializados para trabajar para otro país, entre paréntesis mercenarios, no debe ser”, afirmó. Estrada reveló que conoce de primera mano las consecuencias de ese fenómeno. Señaló que varios excompañeros de las Fuerzas Especiales panameñas abandonaron el servicio para enrolarse en empresas militares privadas atraídos por salarios de entre $2,500 y $3,000 mensuales. Según dijo, al menos cinco de ellos murieron en la actual guerra, aunque la Cancillería, de momento, ha oficializado solo un deceso. El exjefe de Senafront también afirmó que las empresas reclutadoras obtienen importantes ganancias económicas por cada combatiente captado. Según explicó, mientras al recluta se le ofrecen entre $2,500 y $3,000, las compañías pueden recibir alrededor de $7,000 por cada incorporación. “Se quedan con $4,000. Es una suma de dinero exorbitante por los muchachos que van a ir al frente de combate”, sostuvo. Añadió que, cuando ejercía funciones, recibió solicitudes para reclutar personal, pero siempre se negó. A juicio de Estrada, los reclutadores buscan principalmente a exintegrantes de unidades élite para reducir costos de entrenamiento, aunque también captan jóvenes sin experiencia militar. “Buscan un capital humano altamente preparado técnica, táctica y operacionalmente”, explicó. Sin embargo, añadió que también incorporan civiles desempleados o en situación de vulnerabilidad, muchas veces por recomendación de exmilitares que ya forman parte de esas redes de reclutamiento. Frente a este escenario, Estrada consideró que el Estado panameño debe asumir un papel más activo para advertir sobre los riesgos de las ofertas. El caso Dubai El reclutamiento de panameños para operaciones militares en el extranjero no es un fenómeno nuevo. En 2012, se conoció que decenas de exmiembros de los estamentos de seguridad de Panamá y Colombia fueron captados para integrar una fuerza paramilitar en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, mediante ofertas de altos salarios gestionadas por intermediarios y empresas privadas. Aunque aquella misión estaba destinada a proteger infraestructura estratégica y controlar disturbios, el caso dejó al descubierto un modelo de reclutamiento internacional que hoy vuelve a cobrar vigencia con la captación de panameños para combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania. Rodrigo Ballesteros contó a La Prensa que en 2012 fue entrevistado para integrar un grupo que sería enviado a Dubái con la misión de proteger a jeques e instalaciones petroleras y participar en operaciones militares. Sin embargo, desistió al descubrir que, aunque el salario ofrecido era de $7,000 mensuales, la agencia reclutadora retenía la mitad como comisión, por lo que él recibiría únicamente $3,500 al mes. “No era rentable para mí. Me ofrecían un contrato por varios años, pero ellos se quedaban con la mitad de los ingresos”, relató Ballesteros a este medio. La nueva realidad Camilo Florez, un panameño que asegura haber combatido en Ucrania en favor de la causa de este país, sostiene que su caso es distinto al de otros compatriotas que han viajado al conflicto. Según explicó, no fue reclutado por intermediarios, sino que decidió trasladarse por iniciativa propia, respaldado por una trayectoria previa como contratista militar privado en distintos escenarios internacionales. “Yo no fui reclutado, yo mismo fui”, afirmó. Florez relató que su decisión de hacer pública su experiencia responde al incremento de casos de panameños que viajan a la guerra y a la necesidad de advertir sobre los riesgos que, según él, enfrentan quienes aceptan ese tipo de ofertas. “Hay que poner un alto a esto. Hay muchos engaños y la idea es ayudar para que los panameños ya no vayan para allá o, por lo menos, tomen conciencia”, expresó. Añadió que su propósito no es decirle a las personas qué decisión tomar, sino compartir “la realidad” que asegura haber vivido durante su permanencia en Ucrania. Aunque insistió en que quienes viajan al conflicto suelen hacerlo por decisión propia, Florez advirtió que los principales engaños comienzan una vez los extranjeros llegan al país y firman un contrato. Según su versión, a muchos les ofrecen labores técnicas, como mecánicos, conductores de vehículos blindados u operadores de drones, pero posteriormente son enviados al frente de combate. También aseguró que existen incumplimientos en el pago de los salarios prometidos. El episodio crítico Uno de los episodios que más recuerda ocurrió cuando, según afirma, recibió bajo su mando a 23 combatientes extranjeros, a quienes inicialmente se les había prometido un período de entrenamiento. “Se les había prometido 45 días de entrenamiento y, una vez firmaron un contrato a las cuatro de la tarde, a las siete de la noche me dieron la instrucción de enviarlos al frente de batalla en siete días”, relató. Aseguró que advirtió a sus superiores de que muchos de esos reclutas no estaban preparados para combatir. “Les dije que esas personas iban a morir porque muchos iban para médicos o para operar drones y se les estaban violando todos sus derechos. Me respondieron: ‘Esto es el ejército; aquí solamente se cumplen órdenes’”, recordó. El antecedente en Panamá fue el caso de Dante. En una investigación publicada recientemente por La Prensa, este panameño relató cómo, tras viajar a Europa, fue contactado por personas que le ofrecieron una oportunidad económica que terminó llevándolo a incorporarse al bando ruso. Su historia dejó al descubierto que el reclutamiento de panameños para la guerra ya había comenzado y abrió interrogantes sobre las redes que operan detrás de ese proceso. El fenómeno del reclutamiento ha sido documentado por medios internacionales. La BBC, en un reportaje, describió cómo Rusia ha ampliado el reclutamiento de extranjeros mediante redes de intermediarios, ofertas de empleo, promesas de altos salarios y beneficios migratorios. La normativa Para el exprocurador de la Administración, Rigoberto González, uno de los principales obstáculos para perseguir este tipo de reclutamiento radica en que las ofertas no suelen originarse en territorio panameño, sino desde el extranjero, a través de plataformas digitales y redes sociales. A ello se suma que, en la mayoría de los casos, quienes aceptan viajar lo hacen de manera voluntaria, lo que limita la capacidad de actuación de las autoridades, ya que la legislación panameña no prohíbe de forma expresa que un ciudadano se incorpore a un ejército extranjero. La Cancillería de Panamá informó que mantiene identificados a 15 panameños vinculados al conflicto entre Rusia y Ucrania. De ese total, la entidad indicó que uno falleció mientras participaba en la guerra, mientras que los demás casos continúan bajo seguimiento consular, en la medida en que las circunstancias lo permiten. tionar los problemas inminentes antes de soñar con legados. DESPLIEGUE. El Órgano Judicial ha costeado una valla gigantesca simplemente para promover el lema: “La justicia avanza con un nuevo modelo de gestión civil”. ¿En qué contribuye semejante gasto en publicidad? ¿Acaso la justicia va a avanzar más o menos rápido por una valla? Tal Cual Mónica Palm [email protected]

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