7A La Prensa Panamá, lunes 20 de julio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Agua: el corazón de los servicios públicos Percepción ciudadana públicos: el agua, la salud y la educación. También buscamos capturar y documentar las actitudes, creencias y opiniones que el panameño de a pie tiene sobre la calidad de estos mismos. Es por eso que buscamos ir más allá de las cifras; queremos capturar las voces de aquellos beneficiados (o quizás, no tan beneficiados) por estos servicios. Con esta intención, se están realizando grupos focales a nivel nacional. Hasta el momento, hemos aprendido, gracias a los testimonios de representantes comunitarios, sobre la situación real que experimentan las comunidades de Llano Tugrí (Ngäbe-Buglé), Aguadulce (Coclé), San Miguelito (Panamá) y Colón (Colón). En la Encuesta de Derechos y Ciudadanía realizada en 2025 por el CIEPS, se entrevistaron a 1,410 panameños a nivel nacional para entender su percepción sobre varios temas relevantes para la ciudadanía, entre ellos los servicios públicos. De esta muestra, el 69% de los panameños califica el funcionamiento de los servicios públicos en su conjunto en Panamá como ‘muy malo’ o ‘malo’. Esto es incluso más Andrea Melgar Opinión LA AUTORA es investigadora del Cieps. significativo entre los adultos mayores que residen en áreas urbanas. Esta encuesta incluyó preguntas sobre diferentes servicios públicos adicionales a los tres ya mencionados. De diez servicios públicos, la salud pública se posicionó entre los tres peores evaluados en Panamá, con evaluaciones negativas del 66%. La educación pública fue evaluada negativamente por el 58% de la muestra. Y el agua, por el 49%. Sin embargo, nuestros grupos focales consistentemente han resaltado la importancia del agua y la precariedad del servicio público de agua en Panamá. Las problemáticas en relación con el agua son variadas a nivel nacional: desde falta de infraestructura hasta enfermedades causadas por la contaminación del suministro de agua, pero una característica común observada en estas cuatro comunidades fue el recurrente problema de suspensión del servicio de agua o, para ponerlo en términos de nuestros colaboradores: “se va el agua”. En todos los grupos focales, los participantes estaban ‘claritos’ de que en Panamá hay agua; el problema es que no la tenemos en nuestros hogares, y existe un justificado descontento al respecto. “El tema del agua es lo más absurdo que yo puedo entender acá. Nosotros vivimos en una isla en donde hay agua por todos lados. Tenemos la potabilizadora de Sabanitas, la de Gatún, la de Chilibre, y todas esas nos rodean, pero la “Sin el agua no hay vida” fue la respuesta directa de un miembro de la comunidad de Llano Tugrí, capital de la comarca Ngäbe-Buglé, cuando le pregunté sobre su experiencia con los servicios públicos de agua, salud y educación. Le había pedido que compartiera cuál de estos tres consideraba más prioritario. Este sentimiento fue compartido por el grupo entero, catorce miembros de la comarca, que afirmaron que sin agua ninguno de los otros dos servicios podría funcionar adecuadamente. “Y si no hay agua, no puedes dar clases en un colegio o universidad, en cualquier parte. Lo más importante es el agua”, añadió otro compañero. Lo mismo dijeron sobre la importancia del agua para la atención en los centros de salud. Desde el Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales, posicionándonos como centro de pensamiento, nos interesa explorar y entender las experiencias vividas de la ciudadanía panameña con respecto al uso de estos tres servicios Testimonios ciudadanos y datos del CIEPS muestran que el acceso al agua condiciona la calidad de la salud, la educación y otros servicios públicos. El ciudadano, no el presidente, debe ser el centro de la Constitución Separación de poderes Hay una pregunta que pocas veces se plantea en los debates políticos de América Latina, y menos aún en Panamá: ¿para quién está diseñada la Constitución? La respuesta honesta, si miramos cómo funcionan nuestras instituciones, es incómoda: está diseñada para quien gana el poder, no para quien lo delega. El ciudadano aparece en el preámbulo, en los discursos de toma de posesión y en los afiches de campaña. Pero, en el funcionamiento real del Estado, queda fuera. Eso tiene un nombre en la literatura políEL AUTOR es director de la Fundación Libertad. Carlos Ernesto González Ramírez La cuarta es darle dientes a los órganos de control. La Contraloría, el Ministerio Público y la Defensoría deben tener autonomía real, presupuesto propio y mandatos que no coincidan con el ciclo presidencial. Cuando todos cambian al mismo tiempo que el presidente, el control es una ficción. Y la quinta —quizás la más importante— es crear una Corte Constitucional independiente, separada de la Corte Suprema, con una sola misión: proteger los derechos fundamentales y poner límites al poder. Una corte que no le deba nada a nadie porque fue elegida con criterios técnicos, transparencia y la ciudadanía observando el proceso. Ninguna de estas propuestas es radical. Son el estándar de las democracias que funcionan. Lo radical, en realidad, es seguir tolerando un sistema en el que el ciudadano financia el Estado, elige a sus gobernantes y luego queda excluido de los mecanismos que deberían protegerlo. La Constitución debería ser el contrato entre el Estado y el ciudadano. Hoy, en demasiados países de la región, es el manual de operaciones de quien manda. Es hora de reescribirla. gente en la Transístmica no tiene agua”, comenta un ciudadano colonense. Es cierto, en un país rodeado de agua, donde el dato curioso que nos encanta compartir es que somos el único lugar del mundo donde puedes ver el sol salir sobre el Pacífico y ponerse sobre el Atlántico; donde nos enorgullecemos de nuestro Canal, es una verdadera desgracia que ciudadanos a lo largo de todo el país pasen de horas a días y hasta semanas sin este esencial recurso. ¿Qué dicen estos panameños sobre la salud y la educación? Que todo está conectado; la calidad de uno depende del buen funcionamiento de los demás, especialmente del agua. Miembros de las cuatro comunidades compartieron cómo la falta de agua obstaculiza el acceso a la educación. En Aguadulce y Colón aseguran que el agua los está enfermando. Por supuesto, también se discutieron otras problemáticas propias de estos servicios. Si les gustaría aprender más sobre qué dicen los panameños e investigadores expertos sobre la salud y la educación, así como ahondar en la percepción del agua, los invito a acompañarnos en nuestro Foro Público sobre los Servicios de Agua, Salud y Educación, el 20 de agosto, en la Asamblea Nacional. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca tica: hiperpresidencialismo. Un presidente que concentra, que nombra, que remueve, que blinda. Un Poder Judicial que depende de quien lo designó. Un Ministerio Público que mira de reojo hacia el Ejecutivo. Una Asamblea que —cuando le conviene— le hace la vista gorda al presidente y, cuando no, lo chantajea. Y una Corte Suprema que, a su turno, juzga a los diputados. Todos se deben favores. Nadie responde ante el ciudadano. Este no es un problema de personas. Es un problema de diseño. Y los problemas de diseño tienen solución. La primera es separar de verdad lo que hoy está mezclado. No basta con que la Constitución diga que los poderes son independientes: hay que establecer prohibiciones expresas que cierren las puertas por donde entra la captura institucional. Si el fiscal no puede ser removido por el presidente —aunque sea indirectamente—, no puede ser su empleado. Si los magistrados no pueden ser juzgados por la Asamblea, dejan de deberle favores. La segunda es terminar con el efecto de arrastre electoral. Hoy, cuando un presidente gana con fuerza, arrastra una mayoría legislativa que lo acompaña durante cinco años sin chistar. Un bicameralismo bien diseñado, que mejore la representación y fortalezca la existencia de partidos reales, con una cámara que se renueve a mitad del mandato presidencial, cambia esa ecuación: el ciudadano tiene la posibilidad de corregir el rumbo sin esperar al final del período. Eso es democracia real, no una democracia de cinco en cinco años. La tercera es que los jueces no dependan de a quién le deben el puesto. Mandatos largos, escalonados y seleccionados por mérito, no por cuotas políticas. Un juez que sabe que su cargo no depende del gobierno de turno puede decirle que no al gobierno de turno. Eso es independencia judicial. Sin ella, los derechos son papel. control? No podemos elegir todas nuestras circunstancias, pero sí la manera en que respondemos a ellas. Como escribió Epicteto: «No nos afecta lo que sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que sucede». En esa diferencia comienza un espacio de libertad que nadie puede arrebatarnos. Desde esa convicción imagino una asociación docente distinta. No solo comprometida con la defensa de los derechos laborales, sino también con el crecimiento integral de quienes educan. Porque enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos; también implica formar con el ejemplo. Una organización así impulsaría el aprendizaje permanente, la educación financiera, el bienestar físico y mental, la culLa única revolución que sí podemos dirigir Formación continua Vivimos en una época en la que muchas personas sienten que su vida depende de factores externos: la economía, las decisiones políticas o las oportunidades disponibles. Todo eso influye. Pero también existe una pregunta necesaria: ¿cuánto esfuerzo dedicamos a fortalecer aquello que sí está bajo nuestro de manera silenciosa: cuando alguien decide aprender algo nuevo, cuidar su salud, ordenar sus finanzas, fortalecer su carácter o actuar con mayor integridad. No todos alcanzaremos la misma prosperidad, pero todos podemos aspirar a una vida más consciente, organizada y serena. Tal vez no podamos cambiar el mundo entero. Pero sí podemos transformar el pequeño territorio que nos corresponde habitar: nuestras decisiones, nuestros hábitos y nuestro ejemplo. Esa es la victoria silenciosa. La única revolución que realmente podemos dirigir. Indhira Londoño tura, la actualización tecnológica, la comunicación y la ética. Ninguna institución puede reemplazar la voluntad de aprender, la disciplina ni el deseo de crecer. No se trata de descalificar a quienes pertenecen a una asociación docente ni de afirmar que existe un único camino. Se trata de reconocer que la responsabilidad personal sigue siendo el principal motor del desarrollo profesional y humano. Quizá nunca tengamos todos los recursos que deseamos ni el reconocimiento que creemos merecer. Pero la dignidad profesional no depende únicamente de las circunstancias externas. Muchas veces la mayor barrera consiste en convencernos de que nada cambiará mientras el entorno no cambie. Los grandes cambios suelen comenzar LA AUTORA es profesora de filosofía.
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