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4A La Prensa Panamá, sábado 18 de julio de 2026 Panorama El ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, quizás piense que sus justificaciones para declarar confidencial la compra de bienes y servicios no dejan lugar a duda alguna. O cree que, después de ilustrarnos con su desbordante sabiduría, la incertidumbre es solo una necedad de quienes desconfiamos. Pues no es así. Sus palabras se asemejan más a un galimatías que a argumentos coherentes. Declarar confidencial la construcción de un edificio porque está buscando a un proveedor que sepa hacer edificios es un absoluto disparate. Si eso fuera una buena explicación, cualquier funcionario podría declarar secretas sus licitaciones, compras directas, etc. Adquirir uniformes para los funcionarios del Servicio Nacional de Migración en un acto ¿público? revestido de confidencial también es otro disparate. ¿Acaso esos uniformes están hechos de aleaciones secretas o el hilo con el que se coserán impedirá que los funcionarios se corrompan? Si fuera así, es mejor que compre toda la existencia y la reparta en todo el Gobierno, incluso entre aquellos que no han llegado a ese extremo… pero que lo estarían pensando. Insinuó que La Prensa, al publicar la adquisición de los drones de vigilancia que ha donado el Gobierno de Estados Unidos a Panamá, ha encendido las alarmas del mundo de los narcotraficantes, pues ahora sí estarán vigilados. Semejante ocurrencia me obliga a preguntarme si es que no los vigilaban antes. Hasta ahora yo pensaba que un narcotraficante tiene bastante claro que sus actividades siempre estarán bajo el escrutinio de los servicios de inteligencia y seguridad de los Estados donde cometen sus fechorías. Eso, señor Ábrego, es elemental. Ninguno de ellos se cobijaría en la luz diurna para contrabandear drogas. Si insinúa que este medio, al informar de esta adquisición, se convirtió en cómplice de las actividades de los narcos, quisiera leer la carta que usted le tendría que haber dirigido —antes de sus ridículas insinuaciones contra este medio— a Fatema Hamdani, la directora ejecutiva de Kraus Hamdani Aerospace, quien fue la que divulgó la noticia de la que luego este medio se hizo eco. Bien podría mandarme una copia de la carta en la que la reprende por su felicitación: “Estamos orgullosos de apoyar a la Fuerza Pública de Panamá y al Gobierno de los Estados Unidos en el fortalecimiento de las capacidades regionales de lucha contra el narcotráfico”. Quisiera ver su nota de queja —si es que existe— en la que le dice, al igual que nos dijo tácitamente a nosotros, que los fabricantes de esos drones son cómplices de los cárteles de la droga por dar a conocer la información que circuló en sus redes y en su sitio web. ¿O es que solo somos nosotros los cómplices? Ese absurdo secretismo en cosas que evidentemente son de carácter público es solo propio de funcionarios tercermundistas, que creen que la década de 1970 se ha extendido hasta este siglo. Su concepto sobre la seguridad nacional es retrógrado. Debería leer a Marshall McLuhan y entender lo que significa vivir en una “aldea global”. Lo que el ministro entiende como seguridad nacional es tan amplio como volver a la época del militarismo, cuando un simple capitán decidía qué era público y qué era secreto. Ese tiempo pasó. Y es mejor que empiece a digerir la idea, pues, por más que no quiera, vivimos en un mundo mucho más interconectado y mucho más informado. El ministro especuló sobre el origen de la información. Dijo que pudo haber sido un proveedor que periódicamente revisa la lista de actos públicos en busca de algún negocio con el Estado. Entonces, ese es su mundo, señor ministro, un mundo en el que hay comerciantes enterados de lo que ocurre en Panamá y en otros lugares del planeta. Esperar que ellos no estén informados es cosa de ilusos. Por eso, señor ministro, usted actúa con negligencia si está esperanzado en que todos le guarden sus secretos. Si ellos conocen sus secretos más controvertidos, no dudarán en revelarlos si con ello se benefician. Los políticos le enseñaron eso. Vivir en esa burbuja de seguridad que le dan sus numerosos guardaespaldas, armados hasta los dientes, ha hecho que pierda contacto con la realidad. Sé que hay cosas que deben ser confidenciales, como la fórmula de la Coca-Cola o las especificaciones de un arma, pero de ahí a guardarse los precios, los proveedores o el proceso de compra, eso no es seguridad nacional, es la confirmación de que algo huele mal en Dinamarca… o en Panamá. Sábado Picante Rolando Rodríguez [email protected] El director del Ifarhu asegura que la institución cuenta con los recursos y el flujo de caja necesarios para garantizar los pagos del periodo 2026-2027. Archivo El 86% del presupuesto para becas ya está comprometido José González Pinilla [email protected] INFORME De los $451.2 millones asignados para becas, el Ifarhu solo destinará un 14% a nuevas asignaciones, el resto es para compromisos adquiridos previamente. El Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) respondió un cuestionario de 23 preguntas formulado por la diputada independiente Janine Prado sobre el pago de becas, los compromisos financieros de la institución y la necesidad de transparentar el proceso de asignación. En sus respuestas, el director del Ifarhu, Carlos Godoy, reveló que el 86% del presupuesto destinado a becas para 2026 ya está comprometido. De los $451.2 millones asignados a ese renglón, solo el 14% se destinará a nuevas asignaciones, mientras que el 86% restante cubrirá obligaciones previamente adquiridas. Entre esos compromisos figuran el pago completo del programa PASE-U —cuyo desembolso se encuentra actualmente en ejecución—, las becas socioeconómicas para funcionarios del Ifarhu y diversos apoyos económicos. Entre las nuevas asignaciones, Godoy detalla en un cuadro el otorgamiento de becas del concurso general para 120 mil estudiantes distinguidos, apoyo económico para 10 mil estudiantes con discapacidad y apoyo económico para 2 mil personas dentro del programa de erradicación del trabajo infantil. De acuerdo con el calendario del Ifarhu, el pago correspondiente al concurso general —para los estudiantes seleccionados en enero pasado y aquellos cuyos pagos se realizan los viernes— está previsto para agosto. Prado también preguntó si la entidad realizó un análisis de viabilidad financiera que garantice la continuidad de los desembolsos durante el actual periodo fiscal. Godoy respondió afirmativamente e indicó que la institución concluyó que “cuenta con los recursos y el flujo de caja necesarios” para garantizar la continuidad de los pagos durante el periodo fiscal 2026-2027, “sin afectar la estabilidad financiera de la institución”. Sobre la posibilidad de publicar la lista de beneficiarios de las becas y los criterios utilizados para su asignación, el director no asumió un compromiso de transparentar esa información. Su respuesta fue que el tema “se está evaluando”. Acto seguido, citó la Ley de Protección de Datos Personales. La diputada también consultó cómo se distribuyen y seleccionan los beneficiarios. Según Godoy, el proceso se realiza conforme a los criterios establecidos en la reglamentación vigente del Ifarhu. “Se procura una participación equitativa de todas las regiones del país”, respondió. TalenPro y Concurso de Oratoria Prado también solicitó información sobre los beneficiarios de programas especiales, como el convenio Minsa-Ifarhu, el concurso TalenPro y el Concurso Nacional de Oratoria, correspondientes hasta 2024. En su respuesta, el Ifarhu reconoció que, en su momento, se otorgaron beneficios sin el debido sustento jurídico. Es decir, algunos fueron concedidos sin resoluciones ni contratos, y en ciertos casos sin remitir los expedientes a la Contraloría General de la República para su refrendo. Godoy explicó que la institución tuvo que “subsanar” esos contratos y crear formalmente la figura de la “Beca por Convenio”, debido a que anteriormente esos beneficios se tramitaban como auxilios económicos y esa modalidad de beca “no había sido tramitada previamente”. Un total 25 jóvenes se beneficiaron del proceso de creación de los nuevos contratos, de los cuales, 12 son pertenecientes al Concurso Nacional de Oratoria 2022, 2023 y 2024 y unos 13 estudiantes al convenio Minsa– Ifarhu del año 2023. Rolando Rodríguez B. [email protected] EUA multa con $50 millones a banco sueco que ocultó información sobre los Panama Papers La superintendente interina del Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York (DFS, por sus siglas en inglés), Kaitlin Asrow, anunció este jueves 16 de julio que Swedbank AB y su sucursal de Nueva York acordaron que la entidad bancaria pague una multa de $50 millones por haber retenido deliberadamente información que solicitó el DFS en 2016, 2018 y 2019 sobre su relación —y la de sus clientes— con la desaparecida firma panameña Mossack Fonseca. La referida entidad bancaria, con sede en Suecia y con una filial en Nueva York, violó la Ley Bancaria de Nueva York al negarse a cooperar con las solicitudes de información que hizo el Departamento de Servicios Financieros. “Las instituciones financieras tienen la obligación legal de cumplir con las leyes y regulaciones de Nueva York diseñadas para proteger la integridad del sistema financiero”, advirtió la superintendente Asrow. El acuerdo al que llegaron el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York y Swedbank AB y su sucursal de Nueva York es únicamente porque este último retuvo deliberadamente la información solicitada en los temas y años ya señalados. Pero el DFS se enteró de esta violación a la ley bancaria neoyorquina años después de haber hecho la primera solicitud, en 2016. Fue a principios de 2019 cuando se percató del ocultamiento. Ese año, medios de comunicación revelaron que el banco “no había proporcionado información sobre los vínculos de sus filiales bálticas con Mossack Fonseca y el escándalo de los Papeles de Panamá”. Para entonces, el banco había presentado algunas respuestas al DFS, pero, gracias a los reportes periodísticos, el Departamento de Servicios Financieros de Nueva York tuvo conocimiento de la existencia de información que Swedbank “no había incluido” en los documentos que presentó al DFS. ¿Por qué el Departamento de Servicios Financieros de Nueva York comenzó a hacer preguntas sobre el escándalo que involucró a Mossack Fonseca a los bancos representados en ese estado? La respuesta era que la noticia “reveló el fracaso de las instituciones financieras en cumplir con las obligaciones legales”, así como con las de debida diligencia, incluidas las relacionadas con el lavado de dinero y la actividad offshore. Por esa razón, el DFS inició una revisión de los concesionarios bancarios con presencia en Nueva York, a fin de identificar las debilidades del sistema, manifestadas a través de sus relaciones —y las de sus clientes— con la firma de abogados panameña, incluido Swedbank. Pero este banco, cuyos empleados sí dieron con algunos hallazgos, decidió no informar de ello a las autoridades bancarias neoyorquinas.No obstante, el ocultamiento no duró para siempre. “El DFS encontró que el banco retenía información crítica que respondía a estas solicitudes. En respuesta a la primera solicitud [de información], el DFS encontró que el banco no informó de la exposición más allá de la sucursal de Nueva York; no reconoció la existencia de investigaciones regulatorias europeas y retuvo información relacionada con sus filiales bálticas en Letonia, Lituania y Estonia, incluidas las conexiones entre ciertos clientes y Mossack Fonseca”. Y no era todo. Las autoridades de Nueva York encontraron que “el banco no alertó al DFS de que los clientes de Swedbank en Estonia utilizaban Mossack Fonseca como agente registrado y que las personas a las que se hacía referencia en la filtración de los Panama Papers eran clientes o estaban asociadas con clientes de Swedbank”. Posteriormente, el DFS “descubrió que el banco excluyó intencionalmente a sus filiales bálticas […] para evitar revelar las numerosas conexiones de Swedbank con Mossack Fonseca, y no reveló los hallazgos adversos de los reguladores europeos”, a pesar de que los propios empleados del banco “reconocían que esta información debió haber sido incluida” en los informes que Swedbank presentó ante el regulador neoyorquino. UI UNIDAD INVESTIGATIVA

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