Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_07_15

7A La Prensa Panamá, miércoles 15 de julio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. gico entre dos mares. Antes de que el Canal consagrara nuestra vocación geográfica, el ferrocarril ya la había anunciado. La Estación del Ferrocarril de Balboa pertenece a esa narrativa. Por sus espacios pasó una parte de la vida cotidiana, económica y social de una época. Allí se cruzaron historias individuales y colectivas: trabajadores, familias, viajeros, funcionarios y ciudadanos anónimos. Por eso duele que, una vez más, el patrimonio sea tratado como una incomodidad y no como una responsabilidad. Durante décadas, los gobiernos panameños han tenido una relación frágil, cuando no indiferente, con la preservación histórica. Hemos visto deteriorarse edificios valiosos, perderse archivos, transformarse barrios sin criterio patrimonial y desaparecer símbolos que pudieron convertirse en espacios de educación, cultura, turismo e identidad. Con demasiada frecuencia reaccionamos tarde, cuando la maquinaria ya está encendida y la memoria está a punto de convertirse en escombros. Pero el desarrollo no exige amnesia. Las ciudades que admiramos no son las que destruyen todo lo anterior para parecer modernas, sino las que saben integrar su pasado con inteligencia; conservan estaciones, mercados, plazas, teatros, escuelas y edificios públicos porque entienden que allí vive una parte de su alma colectiva. Modernizar no significa arrasar. Modernizar es saber elegir qué debe transformarse, qué debe adaptarse y qué debe preservarse, porque contiene un valor que no se puede reconstruir una vez perdido. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La OEA en tiempos de fragmentación de América Latina Cooperación ron compromisos como la Alianza para el Progreso, se adoptó en 1969 la Convención Americana sobre Derechos Humanos y, en 2001, la Carta Democrática Interamericana, que estableció el compromiso colectivo de los Estados de defender la democracia representativa. La OEA podrá haber enfrentado ciclos difíciles, pero sigue siendo la única organización vigente que puede cumplir un papel político a escala regional. Mucha gente critica cuánto más podría hacerse desde la Organización, pero, analizada en perspectiva, ahí está también su participación en la crisis centroamericana, que comenzó con los esfuerzos diplomáticos de Contadora y culminó con la estabilización de una región que vivía entre dictaduras y guerras internas. El fortalecimiento del multilateralismo también debe extenderse a la integración económica. La incorporación de Chile como miembro asociado del Mercosur fue paralela a negociaciones con otros socios comerciales importantes,comoCanadá,laUniónEuropea, Estados Unidos y numerosos países de Asia-Pacífico, entre ellos China, Japón y Corea del Sur. Esta estrategia permitió una expansión sin precedentes de las exportaciones chilenas. Panamá tiene una aproximación similar a la de Chile. Es una economía abierta que debe buscar mercados a partir del pragmatismoydelalegítimadefensadesusintereses exportadores. Por su posición geográfica y su Canal, tiene un espacio para que las economías del Mercosur vean en el país una nueva plataforma de valor para sus mercados y para generar sinergias hacia otros bloques comerciales. Pero siempre será necesario cuidar los equilibrios en materia arancelaria y tributaria, como ocurrió cuando Chile ingresó como miembro asociado del Mercosur y tuvo que armonizar esa decisión con los estándares exigidos por sus demás acuerdos comerciales. La recuperación del multilateralismo regional también resulta indispensable frente a la crisis venezolana. La OEA no solo puede cumplir un papel: debe hacerlo. Para empezar, Venezuela debería reincorporarse efectivamente a la Organización y, a partir de allí, debería proponerse un camino de democratización acorde con la Carta Democrática Interamericana. Es indispensable que existan nuevas elecciones en plazos claros y que la democracia vuelva a imperar, ya sea mediante una nueJosé Miguel Insulza ¿Qué clase de país construye el futuro destruyendo su memoria? Estación de Balboa Esa es la pregunta que deberíamos hacernos ante la posibilidad de perder la antigua Estación del Ferrocarril en Balboa: ¿qué clase de país queremos ser? ¿Uno que entiende el progreso como la capacidad de avanzar con inteligencia, integrando su historia a las nuevas necesidades urbanas? ¿O uno que, cada vez que mira hacia adelante, siente la tentación de borrar las huellas que explican de dónde viene y por qué es lo que es? No se trata solamente de un edificio. La antigua Estación del Ferrocarril de Balboa no es una estructura vieja que estorba en el camino de una obra moderna. Es una pieza de la memoria nacional. Es parte de una historia que antecede incluso al Canal y que colocó a Panamá en el centro del mundo mucho antes de que aprendiéramos a nombrarnos como un país de tránsito, de conexión y de encuentro. El Ferrocarril de Panamá fue una de las grandes hazañas del siglo XIX: una vía capaz de unir el Atlántico y el Pacífico a través de una estrecha franja de tierra. Un ferrocarril interoceánico, único por su significado histórico, que convirtió al Istmo en ruta indispensable para viajeros, comerciantes, trabajadores y naciones enteras que miraban a Panamá como paso estratéPanamá necesita infraestructura, sin duda, pero también necesita identidad. No podemos amar a Panamá si no conocemos de dónde venimos. No podemos pedirles a las nuevas generaciones que sientan pertenencia por un país que les borra sus referentes. No podemos defender nuestra soberanía cultural mientras permitimos que desaparezcan los símbolos que explican nuestra relación con el mundo, con el tránsito interoceánico y con la construcción del Panamá moderno. La antigua Estación del Ferrocarril de Balboa debe ser protegida, restaurada e integrada a la vida pública. Puede convertirse en un museo ferroviario, un centro de interpretación de la historia transístmica, un espacio cultural, un aula viva para estudiantes o un punto de encuentro ciudadano. Lo que no debe ser es otra víctima de la improvisación, la indiferencia o la falsa idea de que el progreso solo se mide en concreto nuevo. Salvar la Estación de Balboa no es un acto de nostalgia. Es una decisión de país. Es reconocer que la memoria también es infraestructura: sostiene identidad, educa, conecta generaciones y le da sentido al futuro. Porque una nación que destruye sus referentes para avanzar corre el riesgo de llegar más rápido, sí, pero sin saber quién es. Panamá merece construir futuro. Pero no a costa de destruir su memoria. Opinión LA AUTORA es especialista en comunicaciones para la sostenibilidad. EL AUTOR es exsecretario general de la OEA y excanciller de Chile. va Constitución o con la actual, si así se prefiere. La necesidad de fortalecer las instituciones multilaterales también alcanza a las Naciones Unidas. La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General fue presentada inicialmente por Brasil, Chile y México. Por una decisión de política interna, el actual Gobierno chileno decidió retirar su respaldo, mientras Brasil y México mantuvieron la nominación. Los países deben hacer política exterior mirando al Estado y no al ciclo político de turno. Las relaciones internacionales no deben conducirse mirando por el espejo retrovisor de la política interna. Bachelet tiene una posibilidad importante de ser elegida. Naciones Unidas no ha tenido un secretario general de América Latina desde hace más de medio siglo y nunca ha sido dirigida por una mujer. De allí el respaldo que su candidatura ha recibido en la región. Además, conoce profundamente la organización. Encabezó ONU Mujeres y posteriormente fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Hoy se requiere una persona con capacidad y energía para actuar con mayor decisión frente a los numerosos conflictos que vive el mundo y para impulsar la Agenda 2030, aprobada por la Asamblea General en 2015. Es necesario fortalecer el papel de Naciones Unidas en tareas como la eliminación de la pobreza, la protección del medio ambiente, el cuidado de los mares y muchos otros desafíos pendientes. Michelle Bachelet tiene las condiciones para dirigir ese esfuerzo y espero que su campaña por una nueva esperanza fructifique en los próximos meses. Panamá tiene una responsabilidad particular en este proceso. Como uno de losquincemiembrosdelConsejodeSeguridad de las Naciones Unidas, participa en el órgano encargado de recomendar a la Asamblea General el nombre de quien ocupará la Secretaría General. América Latina enfrenta problemas que ningún país puede resolver por sí solo. Recuperar la cooperación, fortalecer las instituciones regionales y actuar de manera coordinada no es una opción secundaria. Es una necesidad para que la región pueda enfrentar sus desafíos y recuperar capacidad de influencia en un mundo cada vez más complejo. Los problemas que hoy enfrenta la mayor parte de los países de América Latina tienen dimensiones que van más allá de lo nacional. Aunque cadapaísviveasumaneralasdificultades del proceso de globalización y las enormes transformaciones provocadas por una revolución tecnológica sin precedentes, se trata de procesos que exceden las fronteras nacionales. Las respuestas que exigen el menor crecimiento económico, la transformación del trabajo, el aumento de las desigualdades, la destrucción del medio ambiente y la expansióndelcrimenorganizadorequieren la acción de los Estados. Pero estos desafíos traspasan las fronteras y exigen una mejor coordinación entre los países, que el sistema multilateral debe ser capaz de proporcionar. América Latina ha creado en las últimas décadas numerosas agrupaciones, de contenidos políticos muy distintos, para enfrentar estos desafíos. Sin embargo, la Organización de los Estados Americanos (OEA) es la única institución perdurable que ha existido de manera permanente en las Américas durante cerca de 80 años. Creada en 1948 sobre la base de la preexistente Unión Panamericana, no es una agrupación de países cuyos líderes se reúnen de vez en cuando para intentar coordinar sus acciones. Es una organización permanente, con estatutos, sede central y oficinasenlasAméricas,quehagenerado buena parte de los tratados, acuerdos y declaraciones que constituyen el marco jurídico interamericano. En el sistema interamericano también se han desarrollado instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que además actúa como oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud. En el marco interamericano se impulsaMónica Alvarado Conducir: un acto de responsabilidad Seguridad vial Nuestras calles se han convertido en un escenario de emociones que a cualquier desprevenido sorprende, sobre todo porque en las últimas semanas, los chiricanos han sido testigos del significativo aumento de accidentes viales; específicamente, han sido 366 los casos, de los cuales 33 personas no regresarán a casa. Conducir no es una actividad menor, sino todo lo contrario: supone el poder de decidir sobre el propio destino y el de los demás cada vez que encendemos el motor de nuestros autos. En este sentido, el estricto cumplimiento de las normas de tránsito puede ser la diferencia entre un viaje tranquilo o una historia difícil de contar para quienes comparten el camino. Es increíble que, hasta cierto punto, hayamos normalizado algunas conductas inapropiadas y peligrosas: transitar con normalidad por los hombros de las carreteras, saltarse sin reparo la luz roja, no usar oportunamente las direcciones, giros prohibidos sin escrúpulos, uso descarado del celular y otras más... muchas más. A lo anterior se le suma el famoso “juega vivo” de algunos conductores con la intención de avivar las anécdotas para aquellos que les aplauden sus hazañas. ¡Absurdo! Algunos concordarán que aquellos que utilizan las carreteras como pista de carrera para rebasar a cuanto vehículo encuentran en su camina a alta velocidad, son emisarios de tragedias. Caso similar es el de quienes al volante nunca tienen prisa, pues al parecer solo tienen tres velocidades: lento, despacio y quieto. No obstante, no es un tema menor, pues en su letargo de conducción no calculan o consideran que el auto que se aproxima debe esperar o detenerse por ellos, y algunas veces no es así y todo termina mal. Otro grupo muy particular es el de los conductores que no ceden el paso a los vehículos de emergencia y creen tener derecho a seguir su marcha, ignorando la obligación de permitir el paso. ¡Inadaptado social! También están los que se detienen abruptamente o como tantos transportes públicos se estacionan en plena vía, aunque dispongan del espacio para estacionarse en la orilla de la calzada, pues aseguran que tienen “el tiempo justo”. Algo parecido a los motociclistas que rebasan entre autos en espacios muy reducidos. En otras circunstancias, están los peatones que consideran que el paso de cebra es exclusivo para cruzar a la velocidad que ellos consideran o para detenerse y saludar a quienes encuentran a mitad de camino. A veces queremos que el gobierno o la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) tome medidas más estrictas; sin embargo, estoy convencido de que no es necesario que la coerción sea el mecanismo para corregir estas conductas, pues nuestras calles no necesitan conductores más hábiles, sino ciudadanos más conscientes de su responsabilidad vial. En conclusión, escribo estas líneas con el más profundo respeto por aquellos panameños que han sufrido algún tipo de accidente de tránsito. De igual modo, expreso mi respeto por aquellos conductores que tratan día tras día procuran hacer bien las cosas. A ellos, gracias por hacer de las calles un lugar seguro. EL AUTOR es docente y estudiante de Derecho. Danny Vega Méndez Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==