5B La Prensa Panamá, lunes 29 de junio de 2026 Vivir El poder oculto de las hormonas femeninas Durante décadas, la medicina estudió las hormonas femeninas casi exclusivamente desde la fertilidad y la menstruación. Hoy, nuevas investigaciones muestran que también influyen en el cerebro, el metabolismo, los huesos y el envejecimiento, obligando a replantear la forma en que se entiende la salud de las mujeres. Detrás de estas funciones se encuentra el sistema endocrino, una red de glándulas encargada de producir y regular las hormonas que controlan procesos clave para nuestra existencia. No está localizado en un solo punto, se extiende por todo el organismo a través de órganos que se comunican entre sí para mantener el equilibrio del cuerpo. Cambio de paradigma En el organismo femenino existen diferentes hormonas que controlan las funciones del cuerpo. Entre ellas destaca el estrógeno, una hormona que ejerce una influencia importante en el sistema nervioso central, afectando funciones cognitivas, afectivas y conductuales. Aunque también está presente en el cuerpo masculino, es fundamental en la salud femenina más allá de la reproducción, como un agente clave para un envejecimiento saludable. Las fuentes señalan que se está produciendo un cambio de paradigma en la medicina. Este cambio es especialmente relevante para la salud de las mujeres y el estudio de las hormonas sexuales, ya que busca transformar la práctica médica en un campo más matizado, predictivo y centrado en el individuo, reconociendo la importancia de la variabilidad individual. Los estudios plantean que, históricamente, la medicina se ha centrado en tendencias de grupo. Este nuevo paradigma Lejos de limitarse a la fertilidad, las hormonas femeninas desempeñan un papel esencial en múltiples órganos del cuerpo. Cortesía busca modelar la trayectoria de cada ser humano para predecir resultados específicos. Además, aboga por una perspectiva específica por sexo en áreas como la neuropsiquiatría. Esto implica reconocer que las hormonas ováricas, como los estrógenos, no afectan únicamente la reproducción, sino que moldean de manera única el funcionamiento del cerebro y la salud física a lo largo de la vida. Esta nueva forma de estudiar las hormonas busca dejar atrás décadas en las que las mujeres fueron excluidas de estudios científicos debido a las fluctuaciones hormonales propias del organismo femenino. Redes cerebrales En el estudio “Estrógenos y redes cerebrales humanas: una revisión sistemática de estudios de neuroimagen estructural y funcional”, se muestra que las hormonas afectan regiones clave como el hipocampo, una estructura cerebral relacionada con la memoria. Los niveles de estrógeno influyen por Alis Fernández [email protected] en su volumen, su microestructura y su conectividad funcional. Por ejemplo, se ha observado que el hipocampo aumenta en respuesta a niveles más altos de estrógenos durante el ciclo menstrual. La amígdala también es clave para el procesamiento de las emociones. Los estrógenos modulan la activación de esta área del cerebro, influyendo en cómo responde al estrés y a los estímulos emocionales. El cerebro experimenta además, durante etapas como la pubertad y el embarazo, cambios en el volumen de materia gris, la cual es responsable de funciones como la memoria, el aprendizaje, el lenguaje, la toma de decisiones y el procesamiento de la información. Durante el embarazo, cuando los niveles de estrógeno se disparan, las conexiones que unen distintas regiones del cerebro parecen reorganizarse y fortalecerse estructuralmente. Esto sugiere que los estrógenos ayudan a reorganizar las redes cerebrales durante etapas clave de la vida de las mujeres, y moldean la manera en que las diferentes redes cerebrales se comunican entre sí. En resumen, los estrógenos también funcionan como arquitectos del cerebro, regulando desde su estructura física hasta la comunicación entre las redes que determinan el estado de ánimo y la capacidad cognitiva. Regulación metabólica En el estudio “Impacto de la deficiencia de estrógenos en el metabolismo hepático: implicaciones para la terapia de reemplazo hormonal”, publicado en noviembre de 2025, los autores revisaron décadas de evidencia y encontraron que los estrógenos ayudan a regular y equilibrar el metabolismo. Es decir, forman parte activa de la manera en que el cuerpo almacena y utiliza la energía. Participan en procesos como el manejo de la glucosa en sangre, la sensibilidad a la insulina y el funcionamiento del hígado. Cuando sus niveles disminuyen, especialmente durante la menopausia, aumenta el riesgo de alteraciones metabólicas asociadas con enfermedades como la diabetes tipo 2, el hígado graso y los problemas cardiovasculares. Según los investigadores, la menopausia no debería verse solamente como el fin de la vida reproductiva, sino como una transición biológica que afecta simultáneamente varios sistemas del organismo, incluido el metabolismo, los músculos y la respuesta inflamatoria. Envejecimiento óseo Por otro lado, en el estudio “Uso de la variabilidad a nivel de sujeto para predecir resultados variables en el tiempo: investigación de la asociación entre la variabilidad hormonal y las trayectorias de la densidad mineral ósea (DMO) durante la transición menopáusica”, publicado en 2023, se revela cómo el comportamiento óseo en el cuerpo femenino reacciona de formas distintas según la etapa de la vida de la mujer. En el caso de la menopausia, se encontró que cerca del 50 % de la pérdida de masa ósea que experimenta una mujer a lo largo de su vida ocurre durante la transición menopáusica. La investigación, realizada con 974 mujeres en Estados Unidos que fueron observadas durante años para hacer seguimiento a los cambios en sus hormonas y densidad ósea a medida que avanzaban hacia la menopausia, mostró que la hormona FSH, tradicionalmente asociada con el proceso reproductivo, también podría estar vinculada con la salud del esqueleto. Los autores encontraron que no solo la disminución de ciertas hormonas, sino también sus fluctuaciones a lo largo del tiempo, se relacionan con cambios en la salud ósea. Es decir, las hormonas también participan en el mantenimiento del esqueleto y en la forma en que el cuerpo envejece. En conjunto, estas investigaciones muestran que las hormonas sexuales femeninas desempeñan funciones que van mucho más allá de la reproducción. Su influencia se extiende al cerebro, el metabolismo, los huesos y otros sistemas fundamentales del organismo. Comprender cómo cambian a lo largo de la vida podría ser clave para avanzar hacia una medicina más personalizada y mejorar la calidad de vida de las mujeres durante el envejecimiento. Tres estudios muestran un cambio de paradigma en el estudio de las hormonas femeninas. El sistema endocrino es una red de glándulas encargada de producir y regular las hormonas; controlan procesos clave para la vida. iStock Mel Brooks, uno de los comediantes más influyentes del siglo XX, cumplió ayer 100 años, fiel a la convicción que ha guiado su premiada obra: “La risa es un grito de protesta contra la muerte”. Una filosofía plasmada en creaciones tan emblemáticas como el ‘Get Smart’ y ‘The Producers’. El actor, guionista, productor, director, escritor y músico, nacido en Brooklyn (Nueva York), es uno de los pocos artistas ganadores de los galardones más importantes en el circuito estadounidense (Emmy, Grammy, Óscar y Tony). Mel Brooks cumple 100 años
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