7A La Prensa Panamá, viernes 12 de junio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. Ejecutar esta obra requiere una gobernabilidad de filigrana, sobre todo cuando grupos organizados antiembalse articulan un rechazo que pretende dilatar el proyecto. En este escenario de alta tensión, la insistencia oficial en comunicar la reapertura de la mina para captar ingresos rápidos y prometer puestos de trabajo plantea una lectura incompleta de la realidad macroeconómica. Es indiscutible que la falta de empleo es uno de los problemas más serios de nuestra sociedad. No obstante, vender la reactivación minera como la panacea, omitiendo factores estructurales de fondo, constituye una distorsión en el manejo de las expectativas públicas. De darse esta asimetría, se preparará el terreno para un desengaño masivo cuando se constate que dicha actividad no resolverá la crisis laboral del país. Forzar este frente simultáneamente con Río Indio disparará un estallido social que paralizará tanto la cuenca como la minería. El segundo vector expone una peligrosa debilidad en materia de seguridad jurídica y transparencia. El Gobierno habla con insistencia de reactivar la mina, pero lo hace en la penumbra: el país no conoce el resultado de la auditoría integral hecha a dicha operación, un proceso al que le siguen dando largas y que recientemente fue derivado Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. 39 años después: ¿vivimos en democracia, justicia y libertad? Reflexión gresa al poder. Este no es un país con igualdad ante la ley. Es un país con dos sistemas de justicia paralelos: uno para los que tienen y otro para los que no. La Cruzada Civilista soñó con un Estado de derecho. Lo que tenemos es un Estado de conveniencias. La libertad que nos fue negando el silencio Hablemos de la protesta. Hoy existe en Panamá una casi prohibición de facto para manifestarse en las calles. No hablo de protestas violentas; hablo de la protesta pacífica que la propia Constitución garantiza. Grupos de panameños que salen a reclamar agua potable en distintos puntos del país no reciben respuesta del Estado. Lo que les llega no es agua: es la policía. Y si de libertad de expresión hablamos, puedo hablar desde mi propia experiencia. Quien se atreve a cuestionar una actuación del gobierno es señalado de inmediato como enemigo. Entra en una lista negra que opera con múltiples herramientas: descalificación en cuentas de redes sociales pagadas con fondos públicos, bloqueo de acceso a fuentes oficiales y exclusión del presupuesto de publicidad estatal, destinado exclusivamente a quienes apoyan la gestión de gobierno. El periodismo independiente no tiene patrocinadores del Estado. Tiene, en cambio, sus perseguidores. No con balas, como en tiempos de Noriega, sino con algoritmos, con presupuestos y con silencio institucional. El método cambió; el objetivo es el mismo: callar. Álvaro Alvarado El dilema estratégico de Panamá: entre la emergencia fiscal y la seguridad jurídica Río Indio Panamá enfrenta una de las encrucijadas institucionales más complejas de su historia reciente. Ante una severa presión fiscal, el Ejecutivo ha afirmado públicamente que no le preocupa el costo en capital político, ignorando el descontento popular. Sin embargo, resolver la asfixia financiera a corto plazo mediante decisiones unilaterales no puede hacerse a costa de comprometer proyectos de supervivencia nacional ni de resquebrajar la equidad jurídica corporativa. El pragmatismo tiene un límite: la ley y la estabilidad social. La prioridad absoluta del Estado es el reservorio de Río Indio. No es un debate a largo plazo; la realidad se impuso con el anuncio del Canal de Panamá de reducir el calado de los buques Neopanamax ante el fenómeno de El Niño. En una coyuntura internacional crítica, con el estrecho de Ormuz cerrado y el comercio global en vilo, enviar señales de vulnerabilidad sobre nuestra ruta hídrica es un desacierto estratégico alarmante. El país ya vivió una crisis similar hace unos años, con un impacto severo en los ingresos fiscales y un grave deterioro de nuestra imagen internacional. Reincidir por posponer soluciones de fondo es inadmisible; Río Indio es imprescindible. a una comisión de tres ministros para su estudio. Se pretende avanzar sin fiscalización pública, mientras se mantiene un silencio absoluto sobre el resto del sector. Existen en el país más de una docena de concesiones mineras detenidas, tanto en fase de explotación como de exploración. Diseñar un mecanismo exclusivo para reactivar un solo proyecto, ignorando los derechos del resto de las concesiones legítimas, constituye un acto de discriminación flagrante que atenta contra el principio constitucional de igualdad ante la ley. De darse esta asimetría, el resultado será un bumerán financiero devastador. Al otorgar un trato preferencial y selectivo, Panamá entregará los argumentos en bandeja de plata a las demás concesionarias para demandar a la República. Este enfoque abrirá las compuertas a múltiples arbitrajes internacionales bajo tratados bilaterales de inversión, por expropiación indirecta y lucro cesante, multiplicando la exposición financiera del país ante tribunales extranjeros. La gobernabilidad requiere confianza, y esta no se compra parchando el presupuesto con soluciones de corta vista que juegan con la necesidad de la gente. Una reapertura selectiva, ejecutada con opacidad y de espaldas a la realidad de las demás concesiones afectadas, no solo exacerbará el descontento que ya amenaza el futuro hídrico del Canal, sino que terminará por dinamitar la seguridad jurídica, el activo más valiosos del país. Opinión EL AUTOR es industrial. EL AUTOR es periodista. Democracia es mucho más que votar La democracia no comienza ni termina en las urnas. Democracia es transparencia en el ejercicio del poder. Es diálogo real con los ciudadanos, no el teatro de las consultas vacías. Es escuchar, reflexionar, tener la humildad de hacer un alto y retroceder cuando nos equivocamos. Es rendir cuentas, no solo al final del período, sino todos los días. Lo que tenemos hoy es un gobierno que administra el poder como si fuera una propiedad privada, que guarda silencio ante las crisis más graves —como la fuga masiva de La Joyita— y que confunde la gestión pública con la gestión de la imagen. La democracia exige gobernantes que le hablen al país con la verdad, no comunicadores estratégicos que administren el relato. ¿Y entonces, cuál es la excusa? Después de 39 años, los mismos actores que prometieron democracia han tenido tiempo suficiente para construirla. El argumento de que la herencia dictatorial nos condena ya no se sostiene. El problema no es el pasado: es la decisión deliberada de una clase política que encontró más rentable administrar la democracia desde la apariencia que construirla desde la sustancia. Panameños de todas las generaciones pagaron un precio alto por la democracia que no tenemos. Los civiles que marcharon en 1987. Los que sobrevivieron el 10 de mayo de 1989. Los que enterraron a sus muertos después de la invasión. Ese precio merece algo más que elecciones cada cinco años y un presidente que no da la cara cuando las cárceles se vacían de criminales. La excusa acabó. El argumento se agotó. Lo que queda es la responsabilidad de exigir sin rodeos, la democracia que nos prometieron y que todavía nos deben. El 11 de junio de 1987, un grupo de panameños se levantó en nombre de la democracia, la justicia y la libertad. Fundaron la Cruzada Civilista Nacional y arriesgaron su vida para desafiar a una dictadura. Hoy, 39 años después, vale la pena preguntarse con honestidad: ¿logramos lo que buscábamos? Desde 1989 hasta hoy, ocho presidentes han gobernado la República de Panamá. Varios de ellos fueron protagonistas directos de aquella lucha civilista, hombres y mujeres que corearon las mismas consignas que hoy suenan vacías: democracia, justicia, libertad. El país transitó de la dictadura a la alternancia electoral, y muchos creyeron que ese tránsito era suficiente. No lo era. Hemos reducido la democracia a su expresión más pobre: ir a las urnas cada cinco años. Y ni siquiera eso lo hacemos bien. El sistema de cociente, medio cociente y residuo —con el que elegimos diputados— sienta en curules a políticos sin ningún grado de legitimidad popular real. Son elegidos por las matemáticas del sistema, no por la voluntad ciudadana. Eso no es democracia; es su simulacro. La justicia que no existe para todos ¿Podemos sentirnos satisfechos con lo que hemos logrado en materia de justicia? Mi respuesta es rotunda: no. Las cárceles de este país están llenas de los hijos de la cocinera, de jóvenes sin recursos, de pobres sin abogados ni apellidos. Mientras tanto, el delincuente de saco y corbata, con influencias y poder político, no pisa jamás una celda. Más aún: se lleva lo robado para su casa, y a veces hasta reLa urgencia fiscal no puede justificar decisiones que comprometan Río Indio, debiliten la seguridad jurídica o expongan al país a nuevos conflictos sociales y arbitrajes. Roberto Lombana A casi cuatro décadas de la Cruzada Civilista, el autor cuestiona si Panamá ha cumplido las promesas de democracia, justicia y libertad que movilizaron a miles de ciudadanos. Alcides Rodríguez: maestro, colega y testigo In memoriam Todos hablan maravillas de los muertos, pero con Alcides Rodríguez (1956-2026) no hay que exagerar ni recurrir a las mentiras de cortesía. Cuando tenías una asignación, Alcides era el fotógrafo que querías a tu lado porque no era solo excelente con su cámara, era un verdadero apoyo. Para sus compañeras mujeres era, además, un protector y, para los novatos (de todo género) era un maestro. Así lo conocí, cuando él ya era un periodista experimentado y yo apenas un polluelo recién salido de la universidad, como quien dice, del cascarón. Nunca fue displicente o arrogante o condescendiente, por el contrario, te impulsaba, te indicaba ángulos y nichos que desde la inexperiencia están ocultos, pero que él podía percibir. Su sencillez y humildad eran excepcionales. Cuando le elogiaban una foto o una cobertura, inclinaba la cabeza y sonría como un niño tímido y agradecía sin alzar su gruesa voz. Pero, para los tiempos difíciles que nos tocó vivir y cubrir periodísticamente, también era excepcional su valentía. No era un loco impulsivo e irresponsable, pero no le sacaba el cuerpo a una situación por complicada, difícil o arriesgada que fuera. Nunca olvidaré su comportamiento viril la noche que el hampón Silverio Brown cercó y asaltó la Asamblea -donde la Junta Nacional de Escrutinios contaba los votos, al grito de “¡Viva Nicky Barletta!”. Fue un ejemplo de compañerismo y aplomo; al salir del recinto, mientras aún sonaban las balas, él fue el escudo de las colegas, nos guio, tranquilizó y nos sacó del predicamento. Siempre lo recordaré con afecto, admiración y agradecimiento por su invaluable aporte a la historia de este país, al documentarla, y ser ejemplo digno de seguir. Su legado vivirá a través de sus imágenes. LA AUTORA es periodista. Yasmina Reyes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
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