10A La Prensa Panamá, martes 9 de junio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. Este fenómeno produce lo que se conoce como una burbuja informativa: un espacio digital en el que el usuario recibe principalmente contenidos que confirman lo que ya piensa, mientras se reducen las posibilidades de encontrarse con ideas distintas. Como resultado, la persona no se informa mejor, sino que se convence aún más de su propia postura. Allí nace uno de los mayores riesgos: confundir la repetición con la verdad. Puesto que la finalidad de las redes sociales es permitir la difusión rápida de mensajes, fotos y videos, sin tener que pasar por procesos rigurosos de revisión ni de verificación de la información compartida, se crea un ambiente en el que proliferan las fake news, así como las noticias falsas y malintencionadas y, gracias al desarrollo de la IA generativa, los deepfakes. Según el Canadian Digital Regulators Forum (2025), son “falsificaciones digitales tan realistas que pueden imitar de manera convincente la voz o la imagen de una persona”. Ello hace posible que las personas publiquen, compartan e interactúen con contenido hecho para engañar y tergiversar la realidad. Con millones de publicaciones que se hacen al día, todavía no hay un sistema confiable y riguroso para poder filtrar y eliminar todo el contenido falso o peligroso que existe entre los internautas. Redes como X han recurrido a un sistema de verificaLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. ‘Fugaos’ Descontrol Los ochenteros del lugar recordarán que, por aquellos tiempos, de los estudiantes que se iban de la escuela sin permiso se decía que se habían «fugao»: «el man se fugó», «los tipos se fugaron después de Ciencias», decíamos, admirados por la osadía y conscientes del repelón que se les vendría encima al día siguiente por parte de la directora. Después vendría el acudiente, que también los repelaba ahí mismo. Pero una cosa es la escuela y otra una cárcel. La fuga protagonizada por un altísimo número de privados de libertad (dos ya son multitud) es preocupante. Ya algunos bromean con que está tan dura la cosa en el país que hasta se están entregando de vuelta: reírnos para no llorar. Pero lo que resulta sorprendente a nivel institucional es el repelón de la ministra de Gobierno a los reclusos, ella de pie y ellos sentados en el suelo, como si fuera un campamento, preguntándoles si ella se merece eso, como si estuviera frente a estudiantes en una escuela. Es por situaciones como esta que no se toma en serio a este país. Sí a la reinserción, pero los reclusos no son una comunidad de vecinos ni un interlocutor válido en una mesa de diálogo. Están allí cumpliendo condena por una serie de delitos, y lo que tienen que hacer es cumplir las normas y atenerse a las consecuencias. Irse allí a dialogar y a repelar es de un nivel institucional tan preocupante como la propia fuga. Y créanme, no son ganas de criticar; es por el mensaje de blandura de pan de molde que se envía a los ladrones y corruptos. Es dejar al descubierto las incapacidades y la falta de certeza de castigo que campa tan a sus anchas como la inseguridad. No es un llamado al miedo; es señalar que, si seguimos dando soluciones baratas a problemas serios, pagaremos las consecuencias, empezando por la falta de confianza en el Estado, que es la antesala del caos. Maldito péndulo Polarización cipios promovidos por gobiernos o candidatos de izquierda experimentan una sensación similar. Inclusive, en un grupo llegué a leer que, cuando la candidata identificada con la derecha iba ganando, alguien afirmaba que la única forma en que podía perder era que le robaran las elecciones. Hasta ese momento, los comicios se habían desarrollado de forma correcta e imparcial. Sin embargo, cuando los números cambiaron, comenzaron a surgir dudas sobre los resultados. Es decir, cuando mi candidato —o aquel cuyas ideas se alinean más con lo que pienso— va ganando, todo es pulcro, nítido y correcto; pero apenas se voltea la torta, aparece la tentación de sembrar la cizaña o la duda. Lo mismo pasó en Colombia, Chile y tantos otros países que han vivido situaciones similares. Cuando ganó Boric en Chile, le hice un comentario a un buen amigo chileno que, en su momento, podía parecer carente de fundamento. Sin embargo, al finalizar su período presidencial, se lo recordé. Le comenté que apostaba a que Boric terminaría acercándose al centro y, desde mi perspectiva, considero que al final de su presidencia estaba mucho más cerca de una Juan B. Mckay A. ¿Es tu postura política o tu algoritmo?: Cómo las redes sociales distorsionan tu visión del mundo Desinformación En un mundo interconectado por las redes sociales, que son utilizadas como fuentes de noticias formales e informales, vemos el auge de la propagación de contenido sensacionalista y extremista, creando, muchas veces, la polarización del pensamiento político. Es justo cuando dejas de cuestionar lo que ves en redes sociales para considerar solo una perspectiva. Es cuando cedes tu pensamiento crítico al algoritmo y, por ende, permites que bases importantes como tu postura política se vean influenciadas y moldeadas por alguien que no eres tú. Las redes sociales funcionan gracias a un algoritmo que decide el contenido que vas a consumir antes de que lo hagas. Ello ocurre porque utilizan filtros prehechos que identifican el contenido más relevante para ti, gracias a tus interacciones, como likes, comentarios, tiempo de reproducción y guardados. Ello significa que el algoritmo identifica lo que quieres ver y te lo muestra para generar el engagement que necesita con el fin de mantenerte activo en la red, sin considerar factores como la veracidad o la ética del contenido. Y, aunque es verdad que ciertas redes sociales sí manejan la verificación del contenido después de su publicación, eso no detiene a la mayoría de los creadores de promover propaganda dañina o agendas políticas poco éticas, más aún si son acordes con las posturas de quienes administran estas redes. ción de Notas de la Comunidad, un espacio dentro de las publicaciones en el que cualquier persona puede desmentir o respaldar dichas noticias. Ello sigue sin ser 100% efectivo a la hora de filtrar la información, tomando en cuenta la capacidad de desinformación que poseemos las personas. Es así como los feeds, en lugar de ser espacios cibernéticos para adquirir nuevos conocimientos, se convierten en herramientas para difundir desinformación acerca de los conflictos actuales, enmascarar problemas sociales, crear divisiones entre la población o, inclusive, manchar los nombres de personas relacionadas con un partido político o movimiento social. Debido a que es un algoritmo que únicamente te enseña un lado de la historia, junto con las razones para mantenerte en él, es imposible crear una conclusión verdaderamente personal y basada en hechos. Cuando «ver para creer» ya no es suficiente para confiar en los medios, queda en los usuarios filtrar la información por ellos mismos. Es menester buscar señales de propaganda política; investigar y verificar la información en distintos medios formales; y, en muchos casos, ubicar los testimonios de quienes conocen más del tema, ya sea por ser estudiosos o porque tienen experiencia relacionada con el asunto tratado. Tener las herramientas necesarias para informarse depende de uno mismo. No es suficiente creer que es realidad lo que aparece en la pantalla. Es necesario investigar, verificar y contrastar. Hoy, más que nunca, necesitas tener pensamiento crítico y no creer en lo primero que encuentras en las redes. Opinión EL AUTOR es escritor. LA AUTORA es egresada del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana 2025. EL AUTOR es dirigente cívico y analista político. Pedro Crenes posición de centroizquierda que de la izquierda radical desde la cual comenzó. Yo me atrevería a apostar, sin temor a equivocarme, que más de la mitad de las personas que votaron por el candidato de la extrema derecha en Colombia lo hicieron por miedo al candidato de la extrema izquierda; es decir, no votaron a conciencia, sino “en contra de”, como ha ocurrido en muchos países de este bello continente, que no termina de entender que el péndulo entre izquierda y derecha no nos lleva a puerto seguro, sino más bien a aguas turbulentas que ningún bien nos hacen. Demás está decir que creo que el centro existe, ya sea que se incline hacia la izquierda o hacia la derecha; un espacio donde exista la justicia social, se promueva y se respete la inversión privada, se compense de manera justa al buen trabajador y, al que no da la talla, se le pueda dar de baja sin tantos obstáculos como los que presenta, por ejemplo, nuestro actual Código de Trabajo, que ya no satisface todas las expectativas requeridas para una buena convivencia entre las partes. Hay que hacer una fuerte inversión en educación, ya no para memorizar viejos patrones y conceptos, sino para incorporar nuevas tendencias que los países que progresan han adoptado y que los demás hemos rechazado para proteger espacios que hace mucho tiempo dejaron de funcionar para aquello para lo que fueron creados. Confío en que el Todopoderoso protegerá a nuestros hermanos de Perú, Colombia, Brasil y a todos los habitantes de nuestra región, incluidos nosotros, que tanto tiempo hemos perdido en peleas que no nos benefician, sino más bien a quienes siempre caen parados. Ustedes saben a quiénes me refiero, ¿verdad? Tal y como se había previsto, el pasado domingo se celebró la segunda vuelta de las elecciones en Perú, un país con mucha historia compartida con Panamá, una excelente cocina y una gente maravillosa. Al momento de escribir estas líneas aún se desconocía el resultado final de los comicios. En una nación donde votar es obligatorio y donde, aun así, no todo el mundo lo hace, cada voto cuenta. Lo interesante es que Perú es una nación políticamente dividida, incluso desde una perspectiva regional, por lo que no se puede predecir a la ligera un posible ganador. Al final, el conteo que lleva a cabo la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) no es definitivo, pues este debe ser certificado por una o más instituciones adicionales, sin contar los posibles reclamos, demandas o denuncias que son típicos cuando a los candidatos los separa un porcentaje menor que el propio margen de error de las encuestas y otros instrumentos de medición. Resulta interesante que en Panamá haya quienes se preocupan más por el resultado de las elecciones en el extranjero que los propios nacionales en sus respectivos países. Y, sin ser sociólogo ni nada que se le parezca, pienso que quienes se identifican con la derecha necesitan sentirse reivindicados cuando la derecha va ganando, mientras que quienes piensan o comulgan con prinLas redes sociales funcionan gracias a un algoritmo que decide el contenido que vas a consumir antes de que lo hagas. Ello ocurre porque utilizan filtros prehechos que identifican el contenido más relevante para ti, gracias a tus interacciones, como likes, comentarios, tiempo de reproducción y guardados. Jeannette M. D’Estefano Sánchez Al final, el conteo que lleva a cabo la Oficina Nacional de Procesos Electorales no es definitivo, pues este debe ser certificado por una o más instituciones adicionales, sin contar los posibles reclamos, demandas o denuncias que son típicos cuando a los candidatos los separa un porcentaje menor que el propio margen de error de las encuestas y otros instrumentos de medición. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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