5B La Prensa Panamá, jueves 21 de mayo de 2026 Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Narrar la democracia desde la novela gráfica Vivimos tiempos en los que las democracias corren peligro por culpa de la polarización política, el autoritarismo, la corrupción, las economías ilícitas y el desencanto. Estamos en una época donde el desarrollo humano se encuentra amenazado por el individualismo generalizado, las tensiones sociales y la violación de los derechos civiles más elementales. Ante esta realidad, hay que buscar vías alternativas e innovadoras para que los jóvenes, como generación de relevo, colaboren a revertir esta radiografía del mundo actual. En ese contexto, la novela gráfica es una manera para que los muchachos recuerden que un derecho es difícil de alcanzar y muy sencillo de perder. Por eso, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de editar las obras gráficas Villamuros, ciudad de sombras, de Rosario Lucas (México); Presiópolis, de Germán Andino (Honduras) e Hitos de la democracia, de Pedro X. Molina (Nicaragua). Esta serie editorial le permite al PNUD abrir conversaciones públicas más allá de los formatos tradicionales como sus informes. Su más reciente estuEl PNUD editó las obras “Villamuros, ciudad de sombras”, de Rosario Lucas (México); “Presiópolis”, de Germán Andino (Honduras) e “Hitos de la democracia”, de Pedro X. Molina (Nicaragua). Gabriel Rodríguez dio, publicado a inicios de mayo y titulado Democracias bajo presión. Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe, crea lazos -más cercanos y creativos- con los contenidos de estas tres novelas. Porque en el proceso de promover la convivencia y la participación de todos, las industrias creativas generan no solo ideas y empleos, sino que también son herramientas para defender la democracia como es el caso de estas obras. “Tradicionalmente, nuestros informes han hablado un lenguaje técnico necesario para gobiernos e instituciones. Pero también reconocemos que este lenguaje no siempre logra conectar con todas las personas y comunidades. La ficción y la narrativa visual pueden funcionar entonces como un puente entre los datos y la vida de las personas”, plantea Bettina Woll de Montenach (Alemania), representante residente del PNUD en Panamá. Plantea que se deben crear espacios de diálogo sobre democracia, desarrollo y cultura. “No hay mejor lugar para hacerlo que en una universidad. Un espacio pensado precisamente para cuestionar, debatir, imaginar y abrir nuevas conversaciones sobre el presente y el futuro de nuestras sociedades”. “Desde el PNUD llevamos dépor Daniel Domínguez Especial para La Prensa [email protected] cadas trabajando sobre democracia y desarrollo humano en América Latina y en el Caribe. A través de nuestros informes buscamos comprender las transformaciones de la región, sus tensiones y desafíos, además de aportar evidencia rigurosa para fortalecer las instituciones y ampliar las oportunidades de las personas”, indica Woll de Montenach (Alemania), directora regional adjunta a.i. para América Latina y el Caribe. El festival Centroamérica Cuenta organizó esta semana, en conjunto con la Universidad Santa María La Antigua (USMA) a través de la editorial La Antigua, la actividad “Tres miradas en viñetas sobre la democracia” que tuvo como centro la creación literaria puesta al servicio de la libertad. Participación “Presiópolis nos cuenta cómo en una ciudad ficticia se puede estar atrapado, sin libertad y con miedo sin un ápice de violencia. Solamente desde la manipulación a través de la desinformación y la polarización. Villamuros, ciudad de sombras cuenta cómo la corrupción y la violencia institucional pueden atrapar a la ciudadanía, pueden hacerla temer a participar en democracia”, resaltó el colombiano Juan Felipe Cardona, jefe de proyectos en gobernabilidad democrática y líder temático electoral en la oficina del PNUD en Colombia, otro de los expositores de este evento ocurrido en el Aula Magna de la USMA. Estas propuestas estéticas, comenta Cardona, explican de una manera distinta, conceptos que pueden ser abstractos, como democracia, cultura, desarrollo, ciudadanía y gobernanza. Nuestras historias Como Pedro X. Molina es caricaturista, es normal que trabaje con la realidad. “Yo critico juntamente lo que no está correcto desde el poder, ya sea en Nicaragua o en otros países de Latinoamérica, ya sea acá en Estados Unidos donde me encuentro ahorita”. En sus Hitos de la democracia no era cuestión de centrarse en personajes concretos, “sino que era un poco hacer un repaso a la historia de la democracia en Latinoamérica”, manifestó de forma digital. Indica que el progreso en la región históricamente va “pasito a pasito pasando y así es como llegamos a lograr grandes cambios en la sociedad, pero nuestra historia es desordenada y caótica”. Son procesos iniciados, por lo general, “por poquísima gente que luego se convierte en algo realmente representativo y transformador. Mi novela gráfica revisita y recorre los casos más representativos dentro de la democracia latinoamericana. Nos lleva a conectar también con nuestra actualidad”. Molina sabe que la palabra democracia puede tener variados alcances hoy en día en América Latina. “Si yo viviera en un país como Puerto Rico, tendría una experiencia distinta de cuáles son los peligros para la democracia y cuáles son las ventajas de la democracia. Nací en Nicaragua, que tiene una historia bastante particular sobre lo que cuesta la democracia y sobre lo que significa”. Molina hizo una investigación, en términos visuales, sobre cada época que aparece en las páginas de su libro. Digamos que, para contar la civilización maya lo hizo pensando en los jeroglíficos presentes en sus cerámicas, esculturas y monumentos. “Fue divertidísimo y bastante interesante desde el punto de vista artístico. Ah, y yo lo dibujé todo. Porque en estos tiempos hay que decirlo”. La reciente edición de tres novelas gráficas, a cargo de autores latinoamericanos, tiene como norte promover debates sobre democracia y desarrollo humano a través de formatos innovadores. Bettina Woll de Montenach Gabriel Rodríguez Juan Felipe Cardona Gabriel Rodríguez El latido afro de la literatura panameña Nuestra literatura es afrodescendiente. Así lo atestiguan las voces más importantes que cruzaron los albores de nuestra era republicana hasta nuestros días. Desde aquellos años convulsos que clamaban por la reivindicación de nuestra soberanía y exigían igualdad de derechos. Por aquellos derroteros, un poeta y periodista, valiente, inquebrantable, Gaspar Octavio Hernández dejaba hasta su último aliento en la redacción escribiendo. Aquel 13 de noviembre de 1918 se convirtió luego en el día del periodista panameño. Y su voz, un afrodescendiente. Años más tarde, bajo el paraguas del colonialismo norteamericano, otra voz de un periodista narraba la injusta historia del arresto de un panameño, acusado por el color de su piel, de un crimen que no cometió. Gamboa Road Gang, de Joaquín Beleño, es una de las joyas de la literatura nacional. Y, otra vez, una voz afrodescendiente. Los ecos de aquel libro aún se leen como parte inherente de nuestra historia. Pero con el tiempo, más hacia la década de los años 70, dice el sociólogo y escritor Gerardo Maloney, es cuando Panamá despierta hacia una nueva literatura afropanameña. Voces de autorreconocimiento, distanciándose del eurocentrismo clásico, que escribieron sus propias historias y personajes en donde podían reconocerse. Muchas de estas voces, descendientes de quienes construyeron el Canal, emergieron con sus libros en inglés, poemas, cuentos, narrativa; con grandes autoras como la escritora, académica y activista Melva Lowe de Goodin, que mantiene el fuego de la memoria de la vida de los afrodescendientes en la antigua zona del Canal. El carácter de la voz y el torrente de su ritmo, también se elevó con voces como las de Wilfred Methusiel Berry Gonin (mejor conocido como Lord Cobra); quien puso a bailar a muchos bajo el calypso de su atronadora poesía. Pero no se trata únicamente de los escritores afrodescendientes, una clasificación que bien podría albergar a casi todos los autores panameños, sino también de los propios personajes. Por ejemplo, El Ahogado, de Tristán Solarte, ocurre en la isla de Bocas del Toro. Es natural que nos imaginemos a Rafael o al doctor Martínez como personas afro. Y ni hablar de los personajes de Loma ardiente y vestida de sol, de Rafael Pernett y Morales, con su poética descripción de la piel color leche con 10 gotas de café, y color café con mucha leche. Es inevitable entonces ignorar esta atadura. Porque aunque pretendamos desconocer que la mayoría de los protagonistas de las obras de ficción panameñas tienen raíces afros, también se desarrollan en lugares históricamente negros. Como Curundú, de Beleño; o Taboga, en la Isla de las flores de Rogelio Sinán. Y hay también obras que directamente narran la vivencia afro, como Las mujeres que bordaron su libertad, de Thatiana Pretelt. Nuestra literatura es, entonces, una literatura afro. Ya sea por sus autores, sus personajes, sus lugares, su cultura, sus tradiciones, sus raíces. Es afro por herencia. Recomendaciones de la semana - Loma ardiente y vestida de sol - Rafael Pernett y Morales - Las mujeres que bordaron su libertad - Thatiana Pretelt * Los autores son los periodistas Luis Burón y Octavio Colindres, creadores de la columna Libro Albedrío.
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