9A La Prensa Panamá,lunes 18 de mayo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. mensaje es muy simple y claro: • “Tengo una condición médica que no ves”. • “Necesito un poco más de tiempo, paciencia o ayuda”. ¿Cómo debemos actuar los verdaderos seres humanos? Actuar con el corazón y con humanidad ante este distintivo no cuesta nada. Si ve a alguien con el Girasol, haga esto: • Tenga paciencia: Si tarda en pagar en la caja o en subir al autobús, no le presione ni le mire con enfado. • Háblele con suavidad: Si nota que se pone nervioso, use palabras amables y tranquilas. • Ofrézcale ayuda: Un sencillo “¿Necesitas apoyo?” o “¿Quieres pasar primero?” puede salvarle el día. • No lo juzgue: Si ve una reacción extraña, no piense que es mala educación. Es su cuerpo o su mente reaccionando a una crisis. Un aplauso y un abrazo a las familias que luchan Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El Canal y la lección que Panamá aún no aprende Institucionalidad ción de la meritocracia y la sustitución de la planificación técnica por intereses partidistas de corto plazo. Mientras gran parte del Estado vive atrapado en ciclos políticos de cinco años, improvisación administrativa y reparto burocrático, el Canal logró preservar algo excepcional en América Latina: continuidad institucional. La institucionalidad como clave La ACP entendió desde el inicio que el Canal no podía manejarse como un ministerio más ni convertirse en un botín electoral. Mantener la operación exigía profesionalización, disciplina técnica, carrera administrativa, planificación intergeneracional y una cultura de rendimiento alejada del clientelismo político tradicional. Ese ha sido el verdadero secreto de su éxito: proteger una institución estratégica de la contaminación política que ha debilitado históricamente buena parte del aparato estatal panameño. La lección pendiente Allí reside la gran lección nacional que aún no hemos asumido. ¿Por qué no replicar parte de ese modelo institucional en sectores críticos como salud, agua potable, educación técnica, logística, transporte o seguridad social? ¿Por qué aceptar que hospitales, instituciones autónomas y empresas públicas cambien de dirección, prioridades y estructuras cada vez que cambia el gobierno? ¿Por qué resignarnos a que el mérito profesional siga subordinado a recomendaciones políticas, favores partidarios o lealtades coyunturales? El Canal demuestra que existe otro camino: la estabilidad administrativa produce mejores resultados que la imFrancisco Sánchez Cárdenas Entender la discapacidad que no se ve El lazo del Girasol Imagine vivir todos los días con la incomprensión de las personas de su entorno: no entender por qué no quieren estar ni hablar con usted, no lo invitan a salir o siente un cansancio extremo que no se quita al dormir; o tener una mente que se asusta con los ruidos del tráfico o de los lugares oscuros. Ahora imagine que la gente en la calle lo empuja, lo mira mal o le grita porque usted camina despacio, se queda paralizado o no sabe qué hacer. Esto les pasa a millones de personas con una discapacidad invisible: una enfermedad real que no se nota por fuera, porque no usan silla de ruedas ni bastón, y la persona parece tener una apariencia normal como cualquiera que se mueve por la ciudad. Para ayudar a estas personas nació un símbolo mundial: el cordón o carné del Girasol. Es una cinta verde con flores amarillas que se lleva en el cuello y se identifica visualmente de la siguiente manera: ¿Qué significa ver a alguien con el Girasol? Si usted ve un niño, un joven o un anciano con este cordón de girasoles, el Detrás de cada persona con una discapacidad invisible, hay casi siempre una familia amorosa y maravillosa. Este artículo no busca señalar a nadie, sino aplaudir a esos padres, madres, hermanos e hijos que llevan años en una lucha silenciosa. Cuidar de alguien con una condición invisible es una tarea titánica e incomprendida. Estas familias pasan días y noches difíciles y recorren todo tipo de lugares, como escuelas, maestros y consejos, para aliviar y ayudar a sus seres queridos, soportando las miradas injustas de la gente en la calle. Lo hacen por puro amor, entregando cada día lo mejor de sí mismos para que su familiar tenga una vida digna y feliz. A veces, el cansancio o el miedo a que la sociedad rechace a su ser querido puede hacer que los familiares se sientan agotados o intenten protegerlos alejándolos del ruido. Eso no es falta de amor, es cansancio de luchar contra un mundo que no entiende. Este girasol también es para ellos: para que el mundo comprenda su batalla y les tienda la mano en lugar de darles la espalda. El Girasol es un puente de unión. Cuando vea este cordón verde, recuerde que allí hay un ser humano que merece respeto y una familia que merece admiración. Cambiemos el rechazo por una sonrisa y un poco de paciencia. Empecemos por enseñar a todos la existencia de este valioso carné y que se capacite a todos los negocios y servicios públicos para que su personal lo reconozca inmediatamente y actúe en consecuencia. Opinión EL AUTOR es ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia. EL AUTOR es médico y exministro de Vivienda. provisación política; el conocimiento técnico acumulado vale más que el activismo partidario; la planificación a largo plazo genera riqueza, credibilidad y estabilidad nacional. Soberanía y responsabilidad institucional La soberanía no consiste únicamente en poseer un territorio o administrar una vía acuática. La soberanía verdadera consiste en demostrar capacidad nacional para gobernar con eficiencia, responsabilidad y visión histórica. Por eso es indispensable proteger institucionalmente a la ACP. El mayor peligro para el Canal no es la competencia marítima global, el cambio climático o las tensiones internacionales, sino permitir la penetración progresiva de la lógica politiquera que ha dañado otras áreas del Estado. La Junta Directiva de la ACP tiene una enorme responsabilidad histórica: proteger la institucionalidad canalera es una obligación patriótica y generacional. Ceder a presiones políticas, cuotas partidarias, nombramientos complacientes o intereses externos sería abrir una grieta peligrosa en una de las pocas instituciones que todavía representan eficiencia y credibilidad internacional. La historia suele ser severa con quienes destruyen instituciones exitosas por ambición política, complacencia o cobardía. Sería imperdonable que Panamá, después de demostrar que podía administrar exitosamente el Canal, debilitara esa conquista por permitir los mismos vicios que han deteriorado otras estructuras públicas. Reflexión final El éxito del Canal no solo mueve barcos; también plantea una pregunta incómoda para la nación: si pudimos manejar una de las operaciones logísticas más complejas del planeta, ¿qué nos impide construir un Estado igualmente eficiente para todos los panameños? La superación de los prejuicios históricos Durante décadas se nos hizo creer, abierta o silenciosamente, que Panamá no tendría la capacidad de administrar eficientemente el Canal una vez culminara la reversión. Existía una narrativa histórica que señalaba que la complejidad técnica, logística y financiera de la ruta interoceánica superaba las capacidades nacionales y que, inevitablemente, el deterioro llegaría cuando los panameños asumieran el control total de la operación. La realidad desmintió ese prejuicio. A más de dos décadas de la reversión, el Canal administrado por Panamá no solo ha funcionado eficientemente; en muchos aspectos ha alcanzado niveles de modernización, rentabilidad y credibilidad internacional superiores a los observados antes de 1999. La ampliación canalera, a pesar de críticas sobre costos o proyecciones, constituye una de las obras de ingeniería y planificación estratégica más importantes de la historia republicana. El verdadero éxito del Canal Pero quizás el mayor éxito del Canal no sea económico ni tecnológico. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) se convirtió en una demostración práctica de algo profundamente importante para la autoestima nacional: los panameños sí podemos administrar estructuras complejas con eficiencia, visión de largo plazo y estándares internacionales. Esto tiene implicaciones enormes para el país. El problema histórico de Panamá no ha sido incapacidad nacional, sino la politización progresiva de muchas instituciones públicas, la destrucEl cordón o carné del Girasol identifica a personas con discapacidad invisible, ayudando a la sociedad a mostrar paciencia, respeto y apoyo ante sus necesidades diarias. Edgardo Molino Mola El Canal de Panamá demuestra que la continuidad administrativa y la planificación técnica superan la improvisación política, sirviendo como modelo para otras instituciones del país. Vivir de la compasión Pobreza El problema de la pobreza en Panamá solo se invoca para tiempos de campaña política. Todos los candidatos a distintos puestos de elección popular de pronto se les ilumina el foco y descubren la fórmula mágica para erradicar la mendicidad, las drogas y la presencia de habitantes de calle. Solo un par de meses después de haber culminado las elecciones generales de 2024, un grupo de diputados junto a algunos medios televisivos se apersonó a los sitios más críticos donde existen comunidades de habitantes de calle y prometieron una solución rápida y digna, pero lo cierto es que, al cabo de un par de años, el problema de las drogas y la mendicidad en las calles de la ciudad, sobre todo, no solo se ha mantenido, sino que ha ido en aumento. Ya en la ciudad de Panamá nadie se sonroja al observar gente durmiendo debajo de los puentes y las aceras. Tampoco hay sorpresa cuando se observan familias enteras pidiendo limosna en las calles. La indolencia de los gobiernos de turno y los municipales, que solo ven la política como una forma de incrementar sus fortunas personales, ha contribuido enormemente a que el problema de los habitantes de calle sea cada vez más grande. Increíble observar los salarios astronómicos de funcionarios y asesores en la Alcaldía del distrito capital frente a la muchedumbre de jóvenes desempleados y personas que no encuentran un lugar digno donde pasar la noche. Solo cuando tenemos “visitas” o eventos internacionales se acuerdan de que hay un ejército de mendigos en las calles, a los cuales hay que maquillar o trasladar a algún albergue, y aparentar que somos un país casi de primer mundo donde pululan los edificios inteligentes y las grandes mansiones. Para nada se justifica que existan funcionarios cobrando jugosa jubilación y altos salarios mientras hay miles de profesionales desempleados y personas viviendo en las calles. En la ciudad de David (Chiriquí) se pueden encontrar niños indígenas pidiendo qué comer fuera de los restaurantes y fondas, mientras sus padres aguardan cerca de allí para repartir lo conseguido en el día. Es un espectáculo dantesco y lo irónico es que una universidad de esa provincia sea el foco de escándalos de nepotismo y súper salarios injustificados, que incluyen a su propia Rectora. Con la pobreza se hace espectáculo únicamente para beneficiar a alguien que desea lavar su imagen o persigue fines políticos, pero nada más. Cero voluntad por erradicar de una vez por todas este flagelo que consume a miles de panameños(as) en todo el país. Encima de que no llegó el “chen chen” tan cacareado, los gobiernos municipales se dan a la tarea de perseguir el empleo informal, agudizando aún más la situación de pobreza. Panamá está viviendo uno de los momentos más críticos en tema de desempleo y crisis económica. Solo basta mirar la cantidad de empresas que abren y cierran unos meses después. Las fondas y restaurantes están prácticamente vacíos. Fuera de los días de quincena, las personas solo van a mirar a los almacenes. El clima de angustia es asfixiante, acompañado de la ola de inseguridad donde el panameño ya no se arriesga a salir a ciertas horas de la noche. La compasión y la empatía son especies en extinción, dando paso al “poco me importa” y a la caridad como una manera de apaciguar un poco las necesidades, perdiendo todo tipo de vergüenz EL AUTOR es sociólogo y docente. Jaime Cheng Peñalba Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
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