Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_05_15

7A La Prensa Panamá, viernes 15 de mayo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. también una crítica hacia cualquier forma de control ejercida sobre la libertad y las acciones del ser humano. La trama se sitúa en la Sevilla del siglo XVI, durante un auto de fe de la Santa Inquisición. En medio de la ceremonia, Jesús aparece repentinamente y comienza a caminar entre la multitud, lo que de inmediato llama la atención del Gran Inquisidor. Este, temeroso del impacto de su presencia, ordena su arresto antes de que la mayoría de los presentes lo reconozca. Ya en la soledad del calabozo, el Inquisidor reprende a Jesús con vehemencia por haberle dado a la humanidad el libre albedrío, argumentando que los seres humanos han abusado de esta libertad para cometer actos inmorales, crueles y perjudiciales contra otros. El Inquisidor le explica que, incluso contra la voluntad divina, la Iglesia ha asumido la tarea de controlar la conducta de las personas a través del temor al castigo y la promesa de salvación, asegurando así el orden y el bienestar social. A medida que avanza el monólogo del Inquisidor, el lector comienza a empatizar con sus argumentos, recordando las peores atrocidades que los seres humanos han infligido a sus semejantes. Incluso evoca aquellas conductas cotidianas que transgreden las normas éticas más elementales de convivencia, donde prevalece el interés Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Entre el águila y el dragón: la soberanía en juego Geopolítica trampa. Si se alinea con Estados Unidos, obtiene protección militar y blindaje diplomático, pero rompe su relación comercial con China —el segundo socio comercial de la Zona Libre de Colón y un actor clave en el Canal—. Si cede a Pekín, salva sus inspecciones marítimas y evita el arbitraje, pero entrega la narrativa soberana a Washington y legitima la injerencia extranjera. El arte del gobernante, escribió Maquiavelo, consiste en parecer virtuoso sin serlo necesariamente. Mulino debe parecer firme ante China, negociador ante Estados Unidos y justo ante los tribunales. Y todo al mismo tiempo. III. Los movimientos obligados del estratega Mulino ya ha dado una señal inteligente: anunció que Balboa y Cristóbal no se volverán a concesionar como un solo paquete. Fragmentar la operación portuaria reduce el poder de cualquier actor extranjero. Pero eso no basta. El presidente está obligado a ejecutar cinco movimientos adicionales: Primero: desactivar las inspecciones chinas por la vía discreta. No con declaraciones públicas, sino mediante canales diplomáticos reservados. Ofrecer a Pekín garantías de que las empresas chinas —no CK Hutchison, pero sí otras— tendrán participación en futuras licitaciones. Separar el conflicto comercial de la presión regulatoria. Segundo: blindar la transición operativa. La administración provisional de APM Terminals y TiL debe presentarse como una medida técnica, no política. Mulino debe resistir las presiones chinas para que estas navieras se retiren, argumentando que se trata de una decisión soberana y temporal. Tercero: gestionar el arbitraje como un costo inevitable. Dos mil millones de dólares no son una cifra menor, pero Panamá puede absorberla si negocia un plan de pagos. Mulino debe preparar a la opinión pública para un laudo adverso, mientras explora un acuerdo extrajudicial que evite embargos. Cuarto: diversificar el riesgo logístico. Sósimo Rovira El gran inquisidor contra el libre albedrío Libertad La facultad más vital e inherente del ser humano es su capacidad de ejercer el libre albedrío; es decir, el poder de tomar decisiones por voluntad propia. De este principio fundamental emanan todas las demás libertades; entre ellas, la de expresión, asociación, movimiento, conciencia y culto. Aunque existen extraordinarias obras doctrinales sobre este tema, no debe subestimarse el impacto que puede tener la novela literaria para transmitir ideas de manera más visceral que un tratado filosófico. Un claro ejemplo es la parábola de El Gran Inquisidor, escrita por Fiódor Dostoyevski, en la que desarrolla de forma magistral el concepto del libre albedrío. Este relato aparece como el capítulo 5 del Libro V de su novela Los hermanos Karamázov (1880), considerada una de las grandes obras maestras de la literatura universal. A pesar de ser tan solo un capítulo de la novela, El Gran Inquisidor es tan profundo que a menudo se estudia, analiza y publica como una obra independiente. En primera instancia, percibimos una crítica directa a la Iglesia, que durante siglos adoctrinó a gran parte de la sociedad para que las personas actuaran conforme a sus designios. Sin embargo, a un nivel más profundo y subyacente, la parábola plantea propio sin consideración por el daño causado a otros. Así, el lector puede llegar a aceptar la solución propuesta por el Inquisidor: suprimir o limitar el libre albedrío para evitar las malas acciones del ser humano. Ante todas estas acusaciones, Jesús permanece en silencio. Al concluir la recriminación, el Inquisidor decide dejarlo en libertad y Jesús, en lugar de responder con reproches, le da un beso en la frente antes de retirarse serenamente. Al finalizar el relato, el lector se ve llevado a reflexionar sobre lo ocurrido, ponderando las implicaciones de un régimen que restringe libertades en nombre del supuesto bienestar colectivo. Si bien tales políticas pueden reducir ciertas conductas perjudiciales, es preciso tener gran cautela en su aplicación, pues no deben servir como justificación para limitar el ejercicio de nuestras libertades fundamentales. Por más benévola y sincera que sea la intención, la restricción sistemática de libertades termina por erosionar aquellas conductas que conforman la esencia misma del carácter humano. No basta con actuar correctamente o mostrar una buena conducta, ya que estos actos pueden carecer de autenticidad si los motiva tan solo el temor al escarnio público, a sanciones legales o a la condena divina. La verdadera virtud moral reside en que el ser humano busque hacer lo correcto por convicción personal, sin presiones ni coacciones externas, y sin depender de incentivos o castigos. Como afirmó categóricamente el filósofo danés Søren Kierkegaard, el bien solo es posible si la persona es libre. Aunque en una sociedad funcional es necesario contar con un sistema de leyes e instituciones que procuren el bienestar y el orden público, debemos rechazar aquellas normas que restrinjan o limiten de manera sustancial el ejercicio del libre albedrío. Si cada persona pierde la capacidad de elegir libremente, pierde también la esencia de su condición humana. Opinión EL AUTOR es abogado. EL AUTOR es práctico del Canal. Los futuros puertos de Isla Margarita, Telfers y Corozal deben concesionarse a operadores de distintas nacionalidades. Ninguna potencia puede tener el control exclusivo de la entrada portuaria panameña. Quinto: no hipotecar la neutralidad. El respaldo de Estados Unidos es valioso, pero no puede convertirse en una alianza excluyente. Mulino debe recordar que el Canal es panameño, no una concesión de Washington. IV. El horizonte: la próxima década en juego Si Mulino logra ejecutar estos movimientos, Panamá saldrá fortalecido. El Canal maneja el 5% del comercio marítimo mundial y registró ingresos récord de 5,700 millones de dólares en 2025. Las proyecciones de crecimiento para 2026 son de 3.9%. El país tiene activos reales. Pero, si falla, el puerto de Buenaventura, en Colombia, y las terminales ecuatorianas estarán listas para ocupar el espacio que Panamá deje vacante. La ventana de oportunidad es estrecha. V. Conclusión El príncipe panameño no puede permitirse el lujo de ser virtuoso. Debe ser eficaz. La soberanía que tanto costó recuperar — desde el “desenclave geográfico” hasta los Tratados Torrijos-Carter— no se negocia en el tablero de las potencias. Pero tampoco se defiende con gestos simbólicos. Mulino está obligado a traicionar expectativas, seducir a adversarios y moverse en la penumbra de lo políticamente incorrecto. Porque, en la geopolítica de los puertos, el que sobrevive no es el más fuerte, sino el que mejor entiende que la lealtad absoluta es un lujo que ningún Estado pequeño puede permitirse. El futuro logístico de Panamá para la próxima década depende de que Mulino sepa ser, como Maquiavelo aconsejaba al príncipe, temido sin ser odiado, y flexible sin parecer débil. Navegar entre el águila y el dragón sin que ninguna de las dos devore la soberanía. Esa es la ecuación maquiavélica que el presidente Mulino debe resolver si no quiere que Panamá pierda la próxima década logística. I. La tormenta perfecta Panamá nunca había enfrentado una crisis portuaria tan compleja. El fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la concesión de CK Hutchison en Balboa y Cristóbal no fue solo una decisión judicial: fue el detonante de una guerra geopolítica de tres frentes. China no tardó en reaccionar. Cosco Shipping cesó sus operaciones en Balboa el 10 de marzo de 2026 y desvió su carga hacia el puerto colombiano de Buenaventura. Pero la verdadera espada de Damocles llegó después: entre marzo y abril, las inspecciones a buques con bandera panameña en puertos chinos se dispararon. En la primera semana de abril, el 75% de las detenciones correspondía a naves panameñas. No era una campaña técnica; era una represalia. En el frente legal, CK Hutchison reclama 2,000 millones de dólares en arbitraje internacional. Y, en el diplomático, Estados Unidos ha ofrecido su respaldo público, pero con la implícita expectativa de que Panamá limite la influencia china en su territorio. Mulino está solo en el centro del tablero. Y debe moverse con astucia. II. La paradoja maquiavélica El presidente panameño no puede darse el lujo de ser leal a nadie. Porque la lealtad, en la geopolítica de los puertos, es una Una reflexión sobre El Gran Inquisidor, de Fiódor Dostoyevski, y los riesgos de sacrificar la libertad individual en nombre del orden, la moral o el bienestar colectivo. Iván Rogelio Robles Una década de Ciencia en Panamá Ecosistema científico En mayo de 2016, bajo un panorama geopolítico global complejo, nació el movimiento Ciencia en Panamá. No fue un evento rígidamente planificado, sino un surgimiento orgánico impulsado por el regreso al país de decenas de especialistas formados en diversas áreas del conocimiento gracias al programa de becas de la Senacyt. Este capital intelectual retornó con el anhelo de aplicar sus capacidades para resolver problemas locales. Sin embargo, se enfrentaron a una realidad desafiante: la ausencia de condiciones mínimas, infraestructuras limitadas y un sistema de gobernanza que aún no estaba adaptado a las exigencias de la investigación científica moderna. El principal freno ha sido la falta de un presupuesto que cubra las demandas reales de un sector en crecimiento. La ciencia no es un lujo, sino una herramienta para brindar evidencia a tomadores de decisiones y legisladores, permitiendo generar respuestas adecuadas que beneficien a toda la sociedad y no solo a sectores privilegiados. Diez años después, lo que comenzó como un movimiento se ha consolidado en una Fundación que va más allá de la divulgación científica. Hoy, Ciencia en Panamá ofrece asesoría especializada en todas las áreas del conocimiento para abordar los retos estructurales del país. Ciencia en Panamá representa la evolución lógica de un ecosistema que busca fortalecerse siguiendo el modelo de naciones que llevan décadas integrando la ciencia en su administración pública. Aspiramos a un sistema de asesoramiento científico robusto que permita optimizar el uso de los recursos nacionales de manera inteligente y estratégica. “Buscamos un cambio de paradigma: que la ciencia sea el motor del bienestar social.” Aunque parezca una utopía, estamos transformando silenciosamente la cultura del país. Tras una década de persistencia, el reclamo por un presupuesto cónsono con nuestras capacidades sigue vigente. Nuestro mayor temor es que la realidad panameña imite los guiones de Hollywood: donde la comunidad científica advierte con antelación sobre los problemas y soluciones, pero solo es escuchada cuando se llega a un punto de no retorno. La pregunta recurrente —¿por qué no tuvimos estas respuestas antes? — tiene hoy una respuesta clara: invertir en ciencia es invertir en el futuro de Panamá. LA AUTORA es farmacóloga, docente en la Universidad de Panamá, miembro del SNI y presidenta de Ciencia en Panamá. Ivonne Torres-Atencio Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==