10A La Prensa Panamá, lunes 11 de mayo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. cursos cargados de emocionalidad, uso intensivo de redes sociales para ganar protagonismo y participación en temas que exceden sus competencias se han vuelto parte de su actuar cotidiano. Más preocupante aún es el contenido de muchas de sus propuestas legislativas: iniciativas sin sustento técnico sólido, orientadas más a obtener aplausos que a resolver problemas estructurales. Ejemplo de ello es el respaldo a sistemas de reparto en reformas al seguro social, modelos que han demostrado ser insostenibles en numerosos países y que trasladan costos a las futuras generaciones. También destacan propuestas como aumentos de pensiones sin explicar con claridad su financiamiento, o planteamientos que implican mayores impuestos y cargas para la economía. Este tipo de medidas no solo reflejan populismo, sino también una falta de responsabilidad fiscal. En lugar de promover igualdad ante la ley, reducción de regulaciones o mejoras en la eficiencia económica, muchas iniciativas apuntan hacia más intervención estatal, controles de precios, mayor burocracia y concesiones a grupos de presión. Paradójicamente, mientras critican al Ejecutivo Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Nos estamos olvidando de estar Comunicación Hubo un tiempo en que muchas conversaciones ocurrían sin prisa y algunas visitas no necesitaban motivo. Las familias encontraban espacios para compartir aun en medio de las dificultades, y ciertas cosas simples parecían tener un valor distinto. Hoy, mientras todo continúa avanzando rápidamente, a veces surge una sensación difícil de explicar: pareciera que la vida comenzó a moverse más rápido que nuestra capacidad de permanecer presentes. La modernidad transformó la manera de vivir, trabajar y comunicarnos. Todo parece inmediato. Las respuestas llegan rápido, las noticias recorren el mundo en segundos y las personas permanecen conectadas casi todo el tiempo. Sin embargo, en medio de tantos avances, también comenzó a sentirse un cansancio distinto, uno que no siempre se refleja físicamente, pero que termina ocupando silenciosamente la vida emocional de muchas personas. Tal vez por eso ciertos recuerdos conmueven tanto. Una fotografía antigua, una carta guardada o una conversación familiar pueden traer de vuelta memorias e historias del pasado que parecían haberse quedado atrás. No porque la vida fuera perfecta, sino porque todavía existían pausas humanas más naturales y una manera diferente de compartir el tiempo. Poco a poco también cambió la forma de comunicarnos. Muchas palabras dejaron de escribirse. Las conversaciones comenzaron a llenarse de emojis,imágenes reenviadas, videos ajenos y respuestas rápidas, mientras las historias personales ocupaban menos espacio. Quizás todavía estamos a tiempo de recuperar pequeñas cosas que parecían simples y hoy empiezan a sentirse valiosas: escribir más palabras propias, conversar sin apuro, visitar más.Porque hay ausencias que no comienzan cuando alguien se va, sino lentamente, cuando dejamos de estar presentes en la vida de quienes un día estuvieron siempre para nosotros. De siervos, vasallos y otras raleas Tecnofeudalismo capital que, además, no actúa como un medio de producción tradicional, sino como un instrumento de modificación de la conducta humana mediante el algoritmo. Esta capacidad otorga a los dueños de este capital un poder de extracción que va más allá de lo que cualquier capitalista industrial pudo imaginar. Una de las peculiaridades más malignas del capital de la nube es su capacidad para reproducirse sin que sea necesario pagar salarios a la gran mayoría de quienes favorecen su expansión. En el tecnofeudalismo, el stock de capital de las plataformas aumenta cada vez que un usuario hace un click, sube un video, publica una foto o, simplemente, se desplaza por la ciudad con su celular encendido. Este fenómeno convierte a miles de millones de personas en lo que Varoufakis denomina “siervos de la nube” que trabajan voluntaria, pero inconscientemente, y ocupan entretenidos su ocio para enriquecer a los dueños del capital de la nube porque, al mismo tiempo, cada interacción digital es, en esencia, trabajo gratuito, y a veces placentero, que entrena a los algoritmos y aumenta el valor de la plataforma. De esta forma, se facilita que las empresas tecnológicas mantengan estructuras de costes laborales extremadamente bajas en comparación con su facturación maximizando sus plusvalías. Mientras que la inmensa mayoría de la población mundial actúa ahora como siervos de la nube, la clase capitalista tradicional, sostiene Varoufakis, ha sido degradada al estatus de vasalla siendo productores de mercancías físicas que, para llegar al consumidor, dependen totalmente de las plataformas en la nube propiedad de los grandes emporios. A diferencia de los trabajadores asalariados tradicionales, los siervos no reciben un pago por su actividad en las plataformas; su «pago» es el acceso a servicios que parecen gratuitos, pero que en realidad son el cebo para la extracción de sus datos y su atención. El capitalista vasallo es propietario de los medios de producción y emplea trabajadoManuel Alcántara Sáez Caras nuevas... ideas no tanto Política Las elecciones de mayo de 2024 trajeron consigo caras nuevas en la política panameña, especialmente en la Asamblea Nacional. Uno de los hechos más llamativos fue la llegada de aproximadamente 20 diputados independientes, generando expectativas de un cambio significativo dentro del órgano legislativo. Sin embargo, tras casi dos años en sus cargos, la ciudadanía empieza a recordar aquel refrán: “escoba nueva barre bien”. La expectativa inicial ha dado paso a la decepción. A pesar de las dificultades reales que implica construir acuerdos en el Legislativo, a estas alturas esa explicación comienza a parecer más una excusa que una justificación válida. En muchos casos, estas nuevas figuras parecen más enfocadas en la visibilidad mediática que en el ejercicio efectivo de sus funciones. Hemos visto más “taquilla” que resultados concretos. Sus discursos, que en campaña se basaban en una división simplista entre “los buenos” y “los malos”, hoy evidencian una realidad distinta: ser nuevo o joven no garantiza ser mejor, y el tiempo lo ha demostrado. Las críticas que antes dirigían al populismo y a las prácticas tradicionales de la política han terminado replicándose. Dispor la falta de empleo, el alto costo de vida y la escasez de oportunidades, no impulsan reformas estructurales desde el Legislativo que podrían incidir directamente en estos problemas. La realidad es que, más allá del discurso de oposición, no han demostrado una voluntad clara de transformar la forma de hacer política. Lo que parece haber cambiado no es el sistema, sino los actores: nuevos políticos reproduciendo viejas prácticas. A casi dos años de gestión, tampoco se ha evidenciado un esfuerzo serio por limitar el poder del Estado, pese a las constantes denuncias sobre discrecionalidad y corrupción. Todo queda, en gran medida, en palabras: discursos bien intencionados, pero vacíos de acciones concretas. Como dice el refrán, “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”. Muchas de las propuestas presentadas no solo carecen de viabilidad económica, sino que incluso contradicen principios básicos del comportamiento humano y del funcionamiento de los mercados. Existe, además, una peligrosa tendencia: la creencia de que los políticos saben qué es lo mejor para los ciudadanos y deben imponerlo en nombre del “bien común”, sin importar los costos. Y no hay nada más riesgoso que justificar los medios por los fines. Al final, muchos ciudadanos siguen viendo en estas figuras a líderes salvadores, cediendo su libertad a cambio de una promesa de seguridad. Pero la historia demuestra que ese intercambio rara vez termina bien. Opinión LA AUTORA es educadora EL AUTOR es miembro de la Fundación Libertad EL AUTOR es director de CIEPS-Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (AIP-Panamá). Evangelina Batista de Cortez res, pero debe entregar una parte sustancial de sus ingresos (la renta de la nube) al dueño de la plataforma simplemente por el derecho a existir en el mercado digital. En un orden de cosas opuesto, pero que ayuda a entender la coyuntura actual, hace un mes, Palantir Technologies –empresa de análisis de datos e inteligencia artificial cuyos clientes incluyen a los ejército de los Estados Unidos y de Israel, así como a la agencia de control de inmigración ICE– publicó su manifiesto de 22 puntos constitutivo de una especie de teoría del reemplazo que declara públicamente cuál debe ser el orden del mundo y que constituye la contrapartida del pensamiento de Varoufakis. La condena que en el último de los puntos del manifiesto acerca del pluralismo “vacuo y hueco” del que debe resistirse su superficial tentación es un ataque a toda forma de multiculturalismo y de reivindicación del regreso a la más estricta jerarquización de los grupos humanos. De hecho, lo que impone es que la tecnología es una ideología además de ser un poder material. Ello resulta coherente con la certeza de que la tecnología, por sí sola, puede otorgar libertades que el Estado liberal es incapaz de proveer máxime ahora que están lejanos los tiempos en que se llegó a pensar que la IA se implementaría priorizando la seguridad y el bien común. La decisión del Pentágono de incluir en su lista negra a Anthropic porque quería restringir el uso de su IA — incluso para la vigilancia masiva y las armas totalmente autónomas— fue el gran momento que prestó la competencia para aprovechar la oportunidad y expandirse. La confianza en los tecnofeudos -Silicon Valley-, alejados de las deterioradas y en declive democracias de masas, es total. Es la línea seguida por un filósofo neofascista, Curtis Yarvin. Conocido por su proyecto de la ilustración oscura, un culto tecnopolítico promotor del reemplazo de la democracia liberal por regímenes autoritarios, incluida la monarquía absoluta, que aboga por la creación de una plutocracia, una élite cognitiva, que sobreviva a una humanidad en decadencia. Se trata de los nuevos señores feudales. Uno de los fenómenos de mayor impacto en el orden político actual y que menos atención se presta es la profunda devaluación del concepto de ciudadanía. El ejercicio de derechos y libertades, la participación y la aspiración al bienestar ha definido al individuo del último medio siglo de una parte relevante de la humanidad. Sin embargo, en el marco de las democracias fatigadas en que vivimos se ha puesto el acento a la hora de realizar el diagnóstico de su estado en la representación, un ámbito que ha acabado siendo irrelevante cuando no despreciable por el creciente descrédito de los procesos electorales. La obscena permanente manipulación hasta el último minuto de los distritos electorales en Estados Unidos es la muestra más palmaria de ello. La mayor complejidad de la ciudadanía hace tiempo que fue reemplazada por la simpleza del electorado y hoy el panorama que se alumbra tiene que ver con una reconfiguración de una figura que parecía relegada como es la del vasallaje. La exponencial revolución digital ha comportado una transformación radical de la sociedad mundial en un lapso muy breve que está trastocando los patrones económicos, las formas de interacción social y la manera en que se lleva a cabo la política. La exacerbación tecnológica, la desenfrenada popularización de su uso, la concentración del capital, las relaciones entre el poder político y el derivado del conglomerado empresarial han gestado una nueva era donde se va diluyendo la sociedad del cansancio que se denomina tecnofeudalismo. En el tecnofeudalismo, según Yanis Varoufakis, profesor de economía y ministro de Finanzas en Grecia durante seis meses en 2015, en su libro de este título publicado hace justo un año, los mercados han sido desplazados por plataformas digitales que funcionan como feudos y el beneficio empresarial ha sido suplantado por una forma arcaica, pero tecnológicamente avanzada, de extracción: la renta de la nube. Un tipo de A casi dos años de gestión, tampoco se ha evidenciado un esfuerzo serio por limitar el poder del Estado, pese a las constantes denuncias sobre discrecionalidad y corrupción. José Jauregui Los mercados han sido desplazados por plataformas digitales que funcionan como feudos y el beneficio empresarial ha sido suplantado por una forma arcaica, pero tecnológicamente avanzada: la renta de la nube. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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