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8A La Prensa Panamá, domingo 26 de abril de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. de instrumentos, en un ambiente controlado. Un cirujano —el más connotado, el más brillante— puede salvar una vida con precisión, en condiciones higiénicas óptimas y con tecnología de alto nivel. Pero todo ese entorno, toda esa capacidad de precisión, estabilidad y control, es posible gracias a la ingeniería. Sin ese soporte técnico, la medicina moderna no podría operar como hoy la conocemos. El agua que llega a cada hogar, le guste o no a quien la recibe, no cae del cielo lista para consumo. Es captada, tratada, bombeada y distribuida mediante sistemas complejos. La energía que ilumina una ciudad no es espontánea. El alcantarillado que protege la salud pública no es visible, pero es vital. El combustible que mueve la economía, las redes de telecomunicaciones que conectan al país, los sistemas de vivienda, los hospitales, los aeropuertos… todo responde a Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Cuando el apellido vale más que el promedio Desigualdad lida la desigualdad con sello oficial. ¿Qué tan desigual es Panamá? Un informe del Banco Mundial de febrero de 2025 estableció que los trabajadores menos calificados ganan hasta un 74% menos que quienes tienen educación universitaria; que solo el 20% de los jóvenes logra completar estudios superiores; y que el Índice de Capital Humano del país no ha mejorado en una década. El coeficiente Gini ubica a Panamá entre los países más desiguales de América Latina, con movilidad social muy limitada fuera de la capital. No son datos de contexto. Son el resultado acumulado de políticas públicas que no cumplieron su propósito. Entre ellas, la política de becas. Analizar el IFARHU por períodos obliga a una conclusión incómoda: la institución que debía corregir la desigualdad operó en sentido inverso. No en todos sus programas —el Concurso General de Becas por mérito ha funcionado a escala real— sino en el proNivia Rossana Castrellón E. Ingeniería y administración: dónde está el problema Profesión Un hombre se sienta a desayunar con su esposa y sus hijos en el piso 60 de un edificio. Lo hace con tranquilidad. Con confianza. Sin temor. Esa confianza no es casual. Está sostenida por un cuerpo de ingenieros y técnicos que calcularon, diseñaron, construyeron y mantienen esa estructura bajo condiciones reales: viento, sismo, carga, fatiga, envejecimiento. Nada de eso se improvisa. En una unidad de cuidados intensivos, un paciente lucha por su vida. Respira gracias a un ventilador mecánico. Es monitoreado por equipos de alta precisión. Recibe gases médicos en proporciones exactas. Todo ese entorno —aire, presión, electricidad, energía, respaldo— existe porque fue concebido, diseñado y fabricado por ingeniería aplicada a la vida. Un médico puede operar a un paciente en un quirófano, con toda una cantidad to de vista pragmático, no tiene nada que ver con la política. La ingeniería responde a principios físicos, matemáticos y técnicos. No negocia con la realidad. Funciona… o falla. La política, por su parte, debe ser un facilitador del ejercicio de las profesiones —no solo de la ingeniería, sino de todas las disciplinas que se desarrollan en una sociedad. Un sano ejercicio de la administración pública potencia el trabajo técnico; un malsano ejercicio puede dar al traste con cualquier esfuerzo profesional, por excelente que sea. Calificar de forma generalizada a los ingenieros como innecesarios o desestimar su rol es una expresión lamentable. Es una apreciación que desconoce la base técnica sobre la cual se sostienen los servicios, la infraestructura y la seguridad de un país. La ingeniería no es perfecta. Ninguna profesión lo es. Pero sí es indispensable. Y más importante aún: es responsable. Porque cada cálculo, cada especificación, cada plano, cada sistema tiene consecuencias humanas. Cuando la ingeniería falla, no falla en abstracto: falla en la vida real. Por eso, el enfoque correcto no es descalificar, sino exigir rigor, fortalecer instituciones, elevar estándares y promover la excelencia técnica. Eso sí construye país. La verdad es simple, aunque a veces incómoda: la vida moderna no se sostiene solo con ideas ni con discursos. Se sostiene con sistemas que funcionan. Y esos sistemas tienen un nombre: ingeniería. Opinión EL AUTOR es ingeniero electromecánico LA AUTORA es presidenta de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social y expresidenta de la Junta Nacional de Escrutinio. deudor con contrato indefinido, talonarios de cheque, amortización inmediata desde el primer desembolso— emerge la doble trampa: los pobres no pueden acceder al crédito porque no tienen las garantías que exige un sistema diseñado para quien es sujeto de crédito; y no pueden acceder a los auxilios porque no tienen el diputado que los recomiende. La Constitución les prometió prioridad. La arquitectura institucional les construyó un laberinto sin salida. El resultado es predecible y está documentado: mientras un hijo de ministro recibía $190,000 en plena pandemia, miles de estudiantes con becas ganadas por concurso esperaban más de un año su primer desembolso. No por falta de fondos. Por falta de institucionalidad. Toca decirlo con precisión: no es corrupción episódica, sino la destrucción deliberada y sostenida del ascensor social que el Estado panameño tiene la obligación constitucional de mantener funcionando. Cada carta clientelista que abrió una puerta en el IFARHU cerró, sin que nadie lo viera, la puerta de un joven que solo tenía su promedio. Y ese joven, con toda probabilidad estadística, sigue siendo pobre y ya no sueña. Hay una pregunta que Panamá no se ha hecho con suficiente rigor: ¿qué tan pobres seguiremos siendo si el mecanismo constitucional diseñado para romper el ciclo de pobreza funciona, en la práctica, como su perpetuador? No se trata de una pregunta retórica. Es la conclusión que se impone cuando se analizan las actuaciones del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos (IFARHU) no como un escándalo coyuntural, sino como un patrón institucional de décadas. El artículo 102 de la Constitución es inequívoco: el Estado preferirá, en igualdad de circunstancias, a los económicamente más necesitados. Ese mandato tiene una lógica de desarrollo implícita: en un país desigual, el talento se distribuye en todos los estratos, pero los recursos para cultivarlo, no. La beca pública corrige esa asimetría. Cuando funciona, genera movilidad social. Cuando no funciona, o peor, cuando se invierte su lógica a la clientelista, consoCuando la ingeniería falla, no falla en abstracto: falla en la vida real, Por eso, el enfoque correcto no es descalificar, sino exigir rigo r y elevar estándares. Gabriel Polanco Fossatti Mientras un hijo de ministro recibía $190,000 en plena pandemia, miles de estudiantes con becas ganadas por concurso esperaban más de un año para su primer desembolso. grama que maneja los montos más grandes: los auxilios económicos no reembolsables, creados en diciembre de 2004 sin concurso, sin criterio socioeconómico verificable, con aprobación discrecional del director general. Desde su creación, el programa ha sido capturado por cada gobierno de turno con notable consistencia: el director de la era Torrijos fue condenado a ocho años de prisión por peculado en 2026. El de la era Cortizo permanece detenido enfrentando cargos por más de $24 millones en irregularidades. Lo más revelador no es la corrupción. Lo más revelador es el mecanismo. El exdirector Meneses aseguró ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea que al IFARHU llegaban cartas de recomendación de todas las bancadas legislativas.Tenía en su despachocartas de diputados remitiendo solicitudes y describió el sistema con desconcertante naturalidad: “Esa carta es igual que todas las demás.” No lo decía como confesión. Lo afirmaba desde la normalización. El padrino legislativo no era la excepción al sistema. Era el sistema. La palabra final la tenía el director general, más allá de las recomendaciones del comité técnico. Un funcionario, sin contrapesos, decidía quién accedía y quién no. Cuando se pone esto en perspectiva con los requisitos del crédito educativo —couna base técnica. En el Canal de Panamá, una de las obras más importantes del mundo, no hay espacio para la improvisación. Es una operación de precisión sostenida y defendida diariamente por un cuerpo técnico altamente capacitado. Su estabilidad, seguridad y eficiencia no son discursos: son ingeniería en ejecución permanente. Es importante decirlo con claridad: son los ingenieros panameños quienes, en la práctica diaria, protegen y sostienen técnicamente esa empresa país. Lo mismo ocurre con nuestro aeropuerto, con el centro financiero y con toda la infraestructura crítica nacional. Todo lo que funciona, funciona respaldado por un cuerpo de ingenieros panameños y, en muchos casos, también mediante la ejecución coordinada de empresas extranjeras que operan bajo esos mismos estándares técnicos. Un sano ejercicio de la ingeniería es, sin lugar a duda, uno de los mejores escudos para salvaguardar la vida y los bienes de los ciudadanos de una nación. No es una afirmación retórica: es una realidad comprobable en cada estructura que permanece en pie, en cada sistema que responde correctamente y en cada servicio esencial que opera con continuidad y seguridad. Ahora bien, es importante entender algo fundamental: la ingeniería, desde un punFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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