3A La Prensa Panamá, domingo 26 de abril de 2026 Las autoridades investigan si se trata de un tumbe de drogas o de una estrategia de las redes del narcotráfico. Cortesía Investigación por droga ‘fantasma’ Juan Manuel Díaz C. [email protected] NARCOTRÁFICO Poco más de 2 mil kilos de presunta droga decomisada entre marzo y abril en puertos de las provincias de Panamá, Panamá Oeste y Colón resultaron no ser estupefacientes. Los estamentos de seguridad investigan si cuatro cargamentos decomisados en puertos del Pacífico y el Atlántico, que simulaban contener droga, guardan relación con la ola de homicidios registrada en las últimas semanas en la ciudad de Panamá. Las sospechas de la Fiscalía de Drogas y otros estamentos de seguridad del Estado aumentaron tras comprobar que los paquetes de los cuatro decomisos en realidad no contenían sustancia ilícita alguna. Los decomisos El primero de los falsos decomisosseprodujoelpasado 19 de abril, cuando el Servicio Nacional Aeronaval (Senan) detectó un cargamento de 999 kilos de presunta droga dentro de un contenedor en el puerto de Balboa, que opera APM Terminals. Sin embargo, cuando la carga decomisada fue sometida a un análisis por parte del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Imelcf) se detectó que no era droga. Algo similar ocurrió con el decomiso de 1,056 kilos de presunta cocaína el 19 de marzo pasado que fue ubicada dentro de un contenedor en el puerto PSA en Rodman, ubicado en Arraiján, distrito de Panamá Oeste. Luego de los análisis químicos se detectó que no se trataba de estupefacientes. El 24 de marzo ocurrió otro tanto con la incautación de 20 kilos de supuesta droga que se encontraba también dentro de un contenedor en el puerto de PSA, en Rodman. Los análisis realizados por el Imelfc descartaron la presencia de estupefacientes. Un cuarto decomiso, de 1,251 paquetes de droga, realizado el 22 de marzopuerto CCT, en la provincia de Colón, también arrojó que no se trataba de estupefacientes si no de otra sustancia. Las autoridades investigan si se trató de un tumbe de drogas o una estrategia de las redes del narcotráfico. Durante los decomisos realizados no hubo detenciones y la mayoría de los cargamentos tenía como destino países de Europa, entre ellos Lituania. La mercancía hallada En uno de los decomisos, que tenía como destino el puerto del Callao, en Perú, algunos de los paquetes contenían un polvo gris cuya composición aún es objeto de análisis. En otros casos, el contenido de los paquetes de presunta droga resultó ser libros, gipson pulverizado y madera. También se dio el caso de que en uno de los cargamentos colocaron varios paquetes con droga, pero el resto de los paquetes estaba compuesto de sustancias distintas. Algunos investigadores sugieren que podría tratarse de una serie de tumbes orquestados por grupos que se disputan el control del trasiego de drogas a través de los puertos del país y que ello originó una serie de ajustes de cuentas que han dejado un saldo de varios muertos y heridos en las últimas semanas. También explicaron que puede tratarse de un esquema para descubrir a posibles delatores. El control del trasiego Un informe de la oenegé Insight Crime revela que las pandillas Calor Calor y Bagdad se disputan el control de los puertos y los corredores para el traslado de drogas procedentes de Colombia hacia Europa y el mercado estadounidense. De hecho, Estados Unidos enjuició a Rubén Carmargo Clarke, líder la pandilla Bagdad, por haber enviado varios cargamentos de droga hacia ese país. Varios miembros de esa pandilla enfrentan un juicio en Panamá por el delito de conspiración para el tráfico de drogas. El informe detalla que ambas organizaciones suelen reclutar en las comunidades costeras pescadores que se encargan de recoger y almacenar cargamentos de cocaína que llegan desde Suramérica. Luego, los grupos dependen de contactos dentro de navieras para identificar contenedores susceptibles de contaminación, y sobornan a transportistas y operadores de carga para ingresar la droga a los puertos y cargarla en embarques específicos. También recurren a informantes en Aduanas, la Policía Nacional y la seguridad portuaria para obtener información sobre operativos antidrogas, como los contenedores programados para inspección. La competencia por el control de estas rutas genera violencia constante entre ambas facciones, con enfrentamientos que inciden en el aumento de homicidios en Panamá. Algunas bandas locales se especializan en robar cargamentos de otros grupos criminales, una práctica conocida como “tumbe”. El informe detalla la existencia de diversas organizaciones criminales transnacionales —especialmente de Colombia y México— que dependen de las bandas panameñas para mover cocaína por Centroamérica. Estas alianzas permiten que los traficantes extranjeros operen de manera remota, enviando representantes para negociar en lugar de mantener presencia permanente.
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