7A La Prensa Panamá, jueves 9 de abril de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. tu hijo. No sabe si nació prematuro, si tiene asma, si es alérgico a algún medicamento, si la semana pasada estuvo en contacto con un bebé recién nacido. No tiene acceso a su historia clínica, ni a su peso, ni a cómo luce hoy. Responde con lo que sabe en términos generales. Y en medicina, especialmente en pediatría, lo general rara vez alcanza. Y la comunidad científica ya está mirando esto con preocupación. Un artículo publicado en 2024 en la revista Turkish Archives of Pediatrics lo explica con una imagen que no se olvida fácilmente. Los autores advierten que asumir que ChatGPT puede ser una herramienta de diagnóstico en pediatría solo porque aprobó exámenes de licenciatura médica es tan absurdo como asumir que una brújula puede predecir la trayectoria de un huracán simplemente porque sabe señalar el norte. La brújula funciona. Hace bien lo que hace. Pero un huracán es otra cosa: es caos, es movimiento, es una fuerza viva que cambia a cada momento y que ninguna aguja magnética puede anticipar. Tu hijo es ese huracán. No en el sentido dramático, sino en el más hermoso: es un ser único, irrepetible, en constante cambio. Su fiebre de hoy no es igual a la fiebre de otro niño del salón, aunque ambos hayan estado expuestos al mismo virus. Su cuerpo tiene una historia, una sensibilidad, una forma particular de responder que ningún modelo de lenguaje tiene guardada en su memoria. La inteligencia artificial tiene un luLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El efecto ‘dominó’ en la era post Trump Política internacional Casi de manera simultánea a la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, también lo hicieron otros mandatarios en América Latina identificados con la ideología de ultraderecha, como es el caso de Daniel Noboa (Ecuador), Nasry Asfura (Honduras), Javier Milei (Argentina) y José Raúl Mulino (Panamá), entre otros. Todos estos mandatarios presentan características en común: se declaran como gobiernos empresariales, enemigos de los movimientos sociales y abiertamente anticomunistas. Observemos que Donald Trump desempolvó el anticomunismo de la década de los cincuenta, acusando abiertamente a China de ser una especie de amenaza a la democracia en América Latina, sobre todo. En una especie de cumbre de países latinoamericanos realizada en Estados Unidos, y a la cual no asistieron el presidente de Colombia ni el de Brasil, Donald Trump prácticamente se autoproclamó como el representante de la nueva doctrina Monroe: América para los americanos (Estados Unidos). Contrario a sus promesas electorales de bienestar económico y un mundo armónico sustentado en la diplomacia, Trump ha hecho todo lo contrario, usando la amenaza, la coacción e intervención militar para quien no se mantenga en su línea. Millones de personas ya se han manifestado en los propios Estados Unidos contra la política guerrerista de Trump, muy similar a la guerra de Vietnam en los años setenta. Incluso artistas reconocidos de Hollywood lo han tachado de loco, narcisista, desquiciado, pervertido y un sinfín más de epítetos. Trump ha logrado lo que ningún otro presidente de Estados Unidos había hecho: dividir a la OTAN y alejar a antiguos aliados de Europa. También ha hecho que muchos países adversarios de Irán depongan las rivalidades y se acerquen a negociar con el país persa. El tema con Trump es que cada vez está más fuera de control y su gestión bipolar ha generado la desconfianza de varios aliados que no quieren verse envueltos en una guerra sin objetivos claros. Lo que Trump no ha logrado entender es que el mundo actual no es el mismo de la Guerra Fría. Es un mundo de potencias emergentes como China, Rusia, Corea del Norte y la India, entre otros, que reclaman su espacio de bienestar económico. La manera convulsionada con la que Trump está conduciendo a Estados Unidos no augura un camino positivo, sino un final para Trump también dramático, que podría llevarlo a una destitución o un juicio por múltiples cargos que ya se han presentado. El que siembra viento cosecha tempestad. La figura que reemplace a Trump tiene que ser su polo opuesto para poder recuperar la confianza que Trump ha destruido con su política de terror y amenazas. Muy posiblemente pueda ser un candidato de centroderecha moderado, con una visión más ajustada a la realidad de un mundo multipolar. En el resto de los países de América Latina, donde mandatarios ajustados a los mandatos de Trump y sumisos ante su nueva doctrina Monroe, también se esperan cambios, como es el caso de Argentina y Panamá. En Argentina, Milei le ha puesto en bandeja de plata el retorno del peronismo, y en Panamá, donde Mulino marca muy bajo en estadísticas de aceptación, es muy probable que sea una figura de centroderecha o algún independiente que prometa el retorno de las conquistas sociales perdidas y la reconquista como país neutral, más no alineado a ninguna potencia. Panamá al borde de un error estratégico: gravar el tránsito y perder la conexión Aeropuerto A esto se suma un factor estructural que no admite negación: las nuevas tecnologías aeronáuticas. Los avances en eficiencia y autonomía de vuelo están reduciendo la necesidad de escalas, debilitando progresivamente el modelo de hub. La iniciativa de imponer un impuesto de diez dólares a cada pasajero en tránsito parece una medida fiscal menor. Un ingreso adicional, pero es algo mucho más serio: una decisión que ataca directamente uno de los pilares más estratégicos de la economía panameña: su modelo de hub aéreo. El pasajero en tránsito no tiene razón para usar nuestro hub si encuentra una opción más eficiente. Decide en función del tiempo de conexión y de la eficiencia. Ese es el punto que se está ignorando. Hoy, el Aeropuerto Internacional de Tocumen moviliza cerca de 16 millones de pasajeros al año. De estos, alrededor del 70% están en tránsito. Ese flujo no está garantizado. Se compite por él. Bajo la lógica del impuesto, más de cien millones en recaudación que no existen representan un espejismo fiscal que se convierte en un mecanismo de destrucción de valor económico. Eso sí suena bien en el papel. Pero, en la realidad, ese número parte de una premisa falsa: que el mercado no reacciona. Y el mercado siempre reacciona. Cuando ese pasajero deja de pasar por Panamá, no solo se pierden diez dólares, se pierde el consumo en tiendas, las comisiones en ventas que cobra el aeropuerto, el valor comercial de los locales, los empleos. Y ese es el error más grave de esta propuesta: contar lo que entraría, ignorando todo lo que desaparecerá. El verdadero peligro de este impuesto no es lo que recauda. Es lo que pone en riesgo. Un hub aéreo existe porque es competitivo y eficiente, y no se protege aumentando costos. Se pierde. Carlos A. García Molino Tu hijo no es un prompt Diagnóstico clínico Son las seis de la tarde. Tu hijo lleva dos días con fiebre. Esta mañana, varias mamás del salón escribieron en el chat: “a mi niño le diagnosticaron influenza”, “al mío también”. El consultorio de tu pediatra ya cerró, y aunque estás preocupada, sientes que tu hijo no está tan mal como para interrumpir el descanso del médico. Pero tampoco estás tranquila. Esta vez decides no abrir Google. Ya sabes cómo termina eso: diez respuestas distintas, dos que te asustan, y más preguntas que certezas. Entonces recuerdas que existe ChatGPT. Lo has usado para otras cosas. Quizás esta vez puede ayudarte. Abres la aplicación y empiezas a escribir: fiebre de dos días, posible contacto con influenza, ¿qué hago? La respuesta llega en segundos. Es clara, ordenada, tranquilizadora. Parece médica. Parece confiable. Pero aquí vale detenerse un momento y recordar algo importante: los resultados de un modelo de inteligencia artificial solo pueden ser confiables si los datos con los que fue entrenado también lo son. ChatGPT no conoce a gar en la medicina, y puede ser valioso. Pero ese lugar debe estar definido con honestidad, con rigor, y sobre todo con humildad. En casos simples y bien delimitados, puede ser una herramienta útil. Pero en pediatría, donde cada niño es un caso único, donde el diagnóstico depende de años de formación clínica, del examen físico, de la historia completa del paciente, de una mirada entrenada que nota lo que no se puede escribir en un chat, esa brecha entre lo que la IA puede hacer y lo que la situación requiere es enorme. La próxima vez que sean las seis de la tarde y tu hijo tenga fiebre, no está mal buscar orientación. Está bien querer entender. Pero recuerda que detrás de cada respuesta de una pantalla hay límites que esa misma pantalla no te va a advertir —porque no está diseñada para hacerlo—. Está diseñada para mantenerte en la conversación, para siempre tener una respuesta, aunque esa respuesta no esté segura de ser verdad. En inteligencia artificial esto tiene hasta nombre: se llama alucinación. Y cuando se trata de la salud de tus hijos, una alucinación convincente puede ser más peligrosa que el silencio honesto de quien reconoce sus límites. Tu pediatra conoce esos límites. Sabe que tu hijo tiene nombre, tiene historia, tiene un cuerpo que ha visto crecer. Sabe, sobre todo, que tu hijo no es un prompt. Opinión EL AUTOR es sociólogo y docente. LA AUTORA es pediatra. EL AUTOR es auditor forense y examinador de fraude autorizado; exgerente general de Tocumen, S.A.; exviceministro de la Presidencia y exsecretario general de la Contraloría General de la República. Jaime Cheng Peñalba Cuando el tráfico baja, el sistema comienza a deteriorarse, se eliminan rutas, se reducen frecuencias, se encarecen conexiones, y se pierde relevancia. Y cuando eso pasa, no hay marcha atrás. Las aerolíneas no toman decisiones políticas, toman decisiones matemáticas. Si Panamá deja de ser eficiente, simplemente dejan de usarla, sin levantar la voz, sin debate, sin advertencia. ¿Tiene lógica debilitar uno de los pocos motores que sostienen la economía? Porque cuando un hub se pierde, no se reemplaza; después viene el lamento, pero ya es tarde. ¿Debemos seguir repitiendo el mismo patrón? Panamá ya ha estado aquí antes. Proyectos estratégicos debilitados, sectores erosionados, confianza afectada, no por factores externos, sino por decisiones internas. Este impuesto encaja perfectamente en ese patrón. Lo que está en juego no es un impuesto. Es la capacidad del país de no dispararse otra vez en el pie. Porque esto no es ignorancia: es saber que el modelo funciona y aun así decidir liquidarlo. Es entender que competimos con otros hub y aun así regalarles la ventaja. Cuando el tráfico se vaya, porque se va a ir, no habrá discursos que lo traigan de vuelta. No habrá explicaciones que justifiquen lo que se perdió. Solo quedará lo de siempre: menos empleos, menos actividad. Y entonces vendrá el silencio. El mismo que aparece cada vez que es demasiado tarde. La diferencia es que esta vez no podremos decir que no lo vimos venir. A través de reportajes en diferentes medios de comunicación he podido conocer que COPA Airlines proyectó y ejecuta un plan agresivo de expansión de su flota con 57 nuevos aviones Boeing 737 MAX en los próximos años, lo que representa una inversión de aproximadamente USD$1,700 millones. La aerolínea cerró el año 2024 con 102 aeronaves, a las que se sumará esta nueva flota, consolidando una apuesta de crecimiento que no admite improvisaciones ni señales que dejen duda en su entorno. De acuerdo con cifras revisadas, esta inversión proyecta la incorporación de más de 3,545 nuevos colaboradores calificados hasta el año 2029. No se trata solo de aviones; se trata de empleo, conocimiento técnico y desarrollo económico que dependen de un ecosistema que funcione con precisión, no con incertidumbre. Las aerolíneas no improvisan: proyectan y ejecutan con rigor. Y hoy la industria muestra un dinamismo renovado en toda la región. Esto se traduce en una competencia cada vez más agresiva para Panamá como hub líder de conectividad, en un entorno donde otros aeropuertos no solo están creciendo, sino que lo están haciendo mejor, con mayor eficiencia, mejores incentivos y una estrategia clara de captación. Mientras Panamá debate, otros ejecutan. La competencia no está esperando errores; los está anticipando. Cada minuto de indecisión se convierte en una ventaja para aeropuertos y centros logísticos que operan con visión estratégica y disciplina. Ana Gabriela Lucas Quintero Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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