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4A La Prensa Panamá, jueves 12 de marzo de 2026 Panorama Tal Cual Mónica Palm [email protected] RECHAZO. El gerente del BNP, Javier Carrizo, solicitó el veto al proyecto de ley que propone el reconocimiento administrativo de las deudas que ya han prescrito. Ernesto Cedeño, proponente de esta iniciativa, sostiene que Carrizo quiere favorecer a las empresas de cobro que compran las carteras morosas de bancos y financieras. Si la ley ya establece que esas deudas están prescritas, ¿por qué el BNP tendría algún problema con la forma en que sean declaradas? FIESTO. Martinelli cumplió 74 años el pasado miércoles y lo celebró con una fiesta en el Gun Club de Bogotá. Debería tener prohibido el ingreso a instalaciones con nombres así. GRÚA. Cosco Shipping Lines, si acaso, representa el 5% del movimiento en el puerto de Balboa. Así que si suspenden o no sus servicios en esa terminal, seguramente la afectación será mucho menor de lo que aparenta. FEUDOS. Los diputados no solo continúan depredando recursos a través de planillas abultadas, aumentos de presupuesto y oficinas VIP, sino que también siguen con la manía de crear nuevas circunscripciones. Ahora es Isaac Mosquera quien propone crear el corregimiento de Punta Alegre, en Darién, sin aportar un sustento técnico que avale la iniciativa. Si hicieran una lista de los proyectos que tienen una utilidad real, ésta sería bien corta. DUDAS. Ahora resulta que el Senniaf solo administra 5 de junio de 1946. Graduación de Jimmy Carter de la Academia Naval de los Estados Unidos, Annapolis, Maryland. Rosalynn Carter y Lillian Carter colocando sus barras. Cortesía El granjero de maní y la historia humana detrás de los tratados Torrijos-Carter José Alejandro Rodríguez [email protected] PONLE LA FIRMA La historia de Jimmy Carter y Omar Torrijos muestra cómo una decisión política, arriesgada y controvertida, permitió cerrar una herida histórica en torno al Canal de Panamá. James Earl Carter Jr. O “Jimmy”, como le decían de cariño, creció en la finca de maní de su padre en Georgia, Estados Unidos. Jimmy escuchó las historias de discriminación racial y compartió con afrodescendientes que trabajaban y vivían cerca, lo que moldeó su visión. En casa, su mamá defendía abiertamente el movimiento de los derechos civiles para los afroamericanos. Al crecer, se enlistó en la academia naval. Pero mientras subía de rango, le informaron que su padre había muerto. Renunció, y se bajó del submarino, para volver a la finca de maní y encargarse. Estando ahí, se unió al comité de educación para mejorar las escuelas afroamericanas, lo cual le costó amenazas e intentos de sabotear su negocio. Ahí entendió que el problema no era educativo… era político. Así que se postuló y logró ser senador y después gobernador. En su discurso inicial dijo: “Ninguna persona pobre, del campo, débil o negra debe cargar el peso adicional de ser privada de oportunidades en educación, trabajo o, simplemente, justicia”. En 1976 logró ganar las elecciones presidenciales y llegó a la Casa Blanca. El general Omar Torrijos, jefe del gobierno militar tras el golpe de 1968, trabajaba intensamente para lograr que la comunidad internacional respaldara la transferencia del Canal y la Zona a Panamá. Consiguió el apoyo de 13 países del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Además, impulsó la Declaración de Panamá firmada en Isla Contadora por cuatro países latinoamericanos. Y en la cumbre de los países no alineados, Panamá logró una resolución con 83 países. Torrijos, el canciller Juan Antonio Tack, el embajador ante Naciones Unidas, Aquilino Boyd y el equipo diplomático panameño convencieron a la mayoría de los líderes del mundo que a Panamá le asistía la razón. Carter tenía una gran empatía por la lucha panameña para eliminar el tratado Hay-Bunau Varilla, el acuerdo que permitió a Estados Unidos controlar el Canal y la Zona. Llegó a escribir en su diario que era obvio que Estados Unidos había “engañado” a los panameños. Así que ordenó dar prioridad al conflicto del Canal de Panamá. El 27 de enero de 1977, las autoridades estadounidenses acordaron reanudar las conversaciones sobre el canal, reafirmar los principios Tack-Kissinger y concluir un tratado. Reunió un equipo de negociadores y viajaron a Panamá en varias ocasiones para negociar el tratado en la Isla Contadora. Sin embargo, solo el 8% de los estadounidenses aprobaba un nuevo tratado con Panamá y lo critiraban por estar nego- ciando con un dictador, refirién- dose a Torrijos. Incluso, para este tiempo, habían secuestrado a la dirigente estudiantil, Rita Wald, de 17 años, que era una activista en contra de los tratados y del régimen. En Estados Unidos, Carter se reúne con el embajador panameño, Gabriel Lewis Galindo, en el Salón Oval. Carter le dijo que para que el Senado aprobara el tratado del canal, necesitaba incluir un tratado de neutralidad, y que había que hacerlo rápido. De esa manera, después de varias rondas de negociaciones, anuncian públicamente que lograron un acuerdo para 2 tratados: el del canal y el de neutralidad. Pasarían a la historia como los tratados Torrijos-Carter. El primero le otorgaría a Panamá el control completo del Canal y de la zona a partir del 31 de diciembre de 1999, y el segundo aseguraría que el Canal siguiera funcionando en tiempos de paz o de guerra para todos los países por igual, aunque permitiría a Estados Unidos intervenir en caso de amenaza y que sus buques de guerra pudieran pasar gton, Jimmy Carter firmó junto a Torrijos los tratados que devolvían la soberanía del Canal a Panamá. Torrijos comparó las acciones de Carter con “lanzarse de un avión sin paracaídas” debido al riesgo político que implicaban. Jimmy Carter es testimonio de que las decisiones correctas a veces son las más difíciles. Sabía que firmar esos tratados le costaría popularidad, aliados e incluso elecciones. Y aun así los firmó. Nunca fue panameño. No tenía familia ni amigos en el istmo, ni hablaba español. Pero sí entendió nuestro dolor. Así como vio la injusticia contra los afroamericanos y decidió enfrentarla, también asumió como propia la injusticia histórica cometida contra Panamá. Más allá de devolvernos el Canal, nos devolvió algo aún más poderoso: la esperanza de que todavía existen políticos (y granjeros de maní) capaces de usar el poder para hacer lo correcto, por encima de lo conveniente. Omar Torrijos y Jimmy Carter en 1977. Archivo dos de los 48 albergues infantiles y de adolescentes que hay en todo el país. El Mides atiende cuatro y el resto (lo que representa el 87.5% del total) está en manos de organizaciones no gubernamentales. ¿Por qué el Senniaf padece tantos problemas si solo administra dos? Qué triste que lo único que tienen que hacer no lo hagan bien o se lo endosen a otro. primero. El 12 de agosto de 1977, Carter envió una carta al Congreso (que incluye al Senado). El presidente subrayó que los tratados eran esenciales para la seguridad nacional y contaban con el respaldo unánime de la Junta de jefes militares. Carter se enfrentó a una opinión pública hostil y a críticos, como su siguiente contrincante presidencial, Ronald Reagan. El 6 de septiembre de 1977, un día antes de la ceremonia oficial, Carter recibió a Torrijos en la Casa Blanca y le expresó que los nuevos tratados son “lo correcto, lo justo y lo decente”. El 7 de septiembre de 1977, en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en WashinYOUTUBE Escanea el código QR y accede a los episodios

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