2B La Prensa Panamá, miércoles 11 de marzo de 2026 Economía & Negocios Sostenibilidad corporativa: prioridad real o discurso estratégico Puente de negocios Luis Eduardo Ocando economí[email protected] Ese dato marca un cambio relevante. Durante años, hablar de sostenibilidad era casi sinónimo de responsabilidad social corporativa o reputación. Ahora se discute en términos de estrategia, inversión y generación de ingresos. Cada vez más empresas reconocen que reducir emisiones, optimizar recursos y fortalecer la resiliencia climática no es solo una obligación moral, sino también una decisión de negocio. Sin embargo, el entusiasmo estratégico convive con una realidad compleja. Los propios ejecutivos admiten que medir el impacto ambiental sigue siendo difícil, que las regulaciones cambian con rapidez y que la presión de inversionistas, consumidores y gobiernos no siempre apunta en la misma dirección. Declarar compromisos es relativamente sencillo; integrarlos en el modelo operativo diario es otra historia. Para Panamá y Centroamérica, esta conversación no es lejana. Nuestra región es altamente vulnerable al cambio climático. Sequías prolongadas que afectan la seguridad hídrica, tormentas más intensas, presión sobre la biodiversidad y riesgos para sectores como la agricultura, el turismo y la logística son realidades palpables. En el caso panameño, incluso el funcionamiento del Canal depende de la disponibilidad de agua. La sostenibilidad aquí no es una tendencia importada; es una condición para la estabilidad económica. Al mismo tiempo, Centroamérica enfrenta limitaciones estructurales. Muchas empresas son pequeñas o medianas, con márgenes estrechos y acceso limitado a financiamiento verde o a tecnología avanzada para medir y reducir su huella ambiental. Si a nivel global la sostenibilidad exige datos precisos y transformación digital, en nuestra región el reto es doble: avanzar sin perder competitividad. El informe también subraya la relación entre tecnología e impacto ambiental. La inteligencia artificial y el análisis de datos permiten monitorear consumos energéticos, optimizar cadenas de suministro y anticipar riesgos climáticos. Para las economías centroamericanas, esta intersección representa una oportunidad estratégica. La digitalización no solo mejora la productividad; también puede convertirse en una aliada directa de la resiliencia climática. Pero hay un riesgo que no debemos ignorar. En algunos países, el debate sobre criterios ambientales, sociales y de gobernanza se ha politizado. Cuando la sostenibilidad se convierte en una bandera ideológica, las empresas tienden a moderar su discurso o a moverse con cautela. En regiones pequeñas y abiertas como la nuestra, esa incertidumbre puede frenar decisiones de inversión o generar mensajes ambiguos. Por eso, el desafío no es únicamente técnico, sino también de coherencia. Las empresas que operan en Panamá y Centroamérica necesitan claridad estratégica. No basta con adoptar estándares internacionales porque son tendencia. Es necesario vincular los objetivos ambientales con la realidad local: gestión eficiente del agua, energías renovables accesibles, protección de ecosistemas que sostienen el turismo y fortalecimiento de cadenas de suministro más resilientes. También es clave entender que la sostenibilidad no compite con la rentabilidad; la condiciona. En un mundo donde los inversionistas evalúan riesgos climáticos y donde los mercados valoran cada vez más la transparencia, ignorar esta agenda puede resultar más costoso que adoptarla. La región compite por atraer capital y posicionarse como centro logístico, financiero y turístico. La credibilidad ambiental influye en esa competencia. El mensaje es claro: la sostenibilidad permanece como prioridad en la alta dirección global. Pero la verdadera medida no será la cantidad de compromisos anunciados, sino la consistencia entre discurso y acción. Para Panamá y Centroamérica, esta no es una conversación teórica. Es una cuestión de resiliencia económica, reputación internacional y futuro productivo. Si nuestras empresas logran integrar sostenibilidad, tecnología y visión de largo plazo en una sola estrategia coherente, la región no solo reducirá riesgos. También podrá convertir su vulnerabilidad climática en un motor de innovación y liderazgo responsable. Esa es la oportunidad real que hoy tenemos enfrente. La sostenibilidad ya no es un asunto decorativo en los informes anuales. Hoy ocupa un lugar central en la agenda de los principales ejecutivos del mundo. El más reciente estudio global de Deloitte, titulado “2025 C-suite Sustainability Report” (www.deloitte.com/global/en/issues/ climate/c-suite-sustainability-report.html), confirma que el cambio climático y la sostenibilidad se mantienen entre las tres principales prioridades del C-suite, junto con la innovación tecnológica y la inteligencia artificial. El autor es socio líder, Deloitte Panamá. EFE. NUEVA YORK, EUA La Bolsa de Nueva York cerró tras una agitada jornada de movimientos, pero ligeros, marcada por la caída del precio del crudo. EFE Wall Street cerró mixto con leves fluctuaciones y desplome del petróleo MERCADO Wall Street cerró mixto ayer martes con leves fluctuaciones y su principal indicador, el Dow Jones de Industriales, bajó un 0.07%, mientras el petróleo intermedio de Texas (WTI) se desplomó casi un 12% al cierre tras superar los 100 dólares el barril el pasado fin de semana por la guerra en Oriente Medio. Al cierre del parqué neoyorquino, el Dow Jones perdió 34 puntos, hasta los 47,406 enteros; el selectivo S&P 500 perdió un 0.21%, hasta las 6,781 unidades; y el tecnológico Nasdaq avanzó un 0.01%, hasta los 22,697. La Bolsa de Nueva York cerró tras una agitada jornada de movimientos, pero ligeros, marcada por la caída del precio del crudo y con los inversores con la mirada puesta en la evolución de las hostilidades en Oriente Medio tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel a Irán, que han escalado a otros países de la región. El petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó ayer martes un 11.94%, hasta los 83.45 dólares el barril después de que la Armada de Estados Unidos desmintiera que haya escoltado a ningún petrolero a través del estrecho de Ormuz, controlado por Teherán y por donde circula en torno al 20% del petróleo mundial. Anteriormente, el presidente estadounidense, Donald Trump, había advertido de que cualquier intento de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz sería respondido “veinte veces más fuerte” que las acciones anteriores en un intento de disuadir ataques iraníes a la navegación. En el plano corporativo, destacaron las tecnológicas Micron e Intel, que cerraron con una subida del 3.54% y el 2.63%, respectivamente. Mientras, Amazon, que ayer martes veía cómo una jueza federal de Estados Unidos bloqueaba temporalmente a la empresa de inteligencia artificial Perplexity el acceso a su portal para impedir que sus agentes de IA realicen búsquedas o compras en nombre de los usuarios, logró cerrar la jornada con una subida del 0.39%. En otros mercados, el oro, activo refugio en momentos de incertidumbre, subió un 2%, hasta los 5,205 dólares la onza, y la plata un 4.78%, hasta los 88.57 dólares.
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