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7A La Prensa Panamá, viernes 6 de marzo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. mejores resultados, mientras que el café descafeinado no mostró beneficio e incluso se relacionó con un menor desempeño en algunos dominios de memoria verbal. ¿Qué podría explicar estos resultados? La hipótesis principal apunta a la cafeína como agente neuroprotector. Desde el punto de vista biológico, la cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina en el cerebro, lo que puede modular procesos inflamatorios y reducir la acumulación de beta-amiloide, una proteína implicada en la enfermedad de Alzheimer. Además, tanto el café como el té contienen polifenoles y otros compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y efectos potenciales sobre la función vascular y la sensibilidad a la insulina, factores relacionados con la salud cerebral. Sin embargo, conviene interpretar estos hallazgos con prudencia. Aunque el estudio es prospectivo, de gran tamaño y con un seguimiento excepcionalmente largo, sigue siendo observacional. Eso significa que identifica asociaciones, no causalidad. Aun cuando los investigadores ajustaron los modelos estadísticos por múltiples variables, incluyendo la edad, el tabaquismo, la actividad física, el índice de masa corporal, las comorbilidades e incluso el riesgo genético para Alzheimer, siempre existe la posibilidad de factores no medidos que influyan en los resultados. También hay limitaciones metodológicas relevantes. El consumo de café y té se evaluó mediante cuestionarios de frecuencia alimentaria, que dependen del autorreporte y pueden introducir imprecisiones. No se diferenciaron tipos específicos de té ni métodos de preparación del café, aspectos que Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Adicción sin químicos Cerebro humano tivación y recompensa (“Rewarding System”), conocido como el circuito mesolímbico de la dopamina (hay que sonar ininteligible para parecer inteligente) es su trinchera. Este circuito, desde la perspectiva de la evolución humana, tiene millones de años diseñado en el paleo-cerebro para dos funciones vitales: (1) la sobrevivencia de la especie humana y, (2) la sobrevivencia del individuo, del ser humano. Para lo primero, el sexo y la sexualidad se constituyen fundamentales, para lo segundo, los alimentos, el agua y la interacción social. Todos son gratificantes y el cerebro lo sabe. La serpiente también. El circuito de la recompensa, con antiquísimos caminos para la sobrevivencia del género y la persona humanas, también está involucrado en las adicciones mediante su secuestro por elementos adictivos. El secuestro del cerebro se hace a nivel de moléculas o interacciones químicas, de la memoria y por variados y efectivos mecanismos. En el cerebro humano, las neuronas se interconectan con estructuras como raíces, que se conocen como axones y dendritas. En el circuito de la gratificación la dopamina es el mensajero químico, la “molécula del amor”, que permite que fluya información entre ciertos tipos de neuronas, neuronas dopaminérgicas, las que, entre ellas, en la sinapsis neuronal, se activan y liberan dopamina. La dopamina, neurotransmisor, aumenta la sensibilidad de los individuos a la recompensa y la posibilidad de atraerse a actividades que producen benefiPedro Ernesto Vargas Buenas noticias para los amantes del café Salud cerebral Cada mañana, millones de personas comienzan el día con una taza de café o de té. Para muchos es un ritual; para otros, una necesidad funcional. Pero ¿podría ese hábito cotidiano estar asociado también con la salud de nuestro cerebro a largo plazo? Un estudio recientemente publicado en JAMA (Zhang et al. 2026) aporta nueva evidencia sobre esta pregunta. Investigadores analizaron datos de 131,821 participantes de dos grandes cohortes estadounidenses —el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study— con un seguimiento de hasta 43 años. Con los datos recabados de estas dos cohortes se realizó uno de los análisis más extensos hasta la fecha sobre consumo de café, té y riesgo de demencia. Durante el período de seguimiento se documentaron más de 11,000 casos incidentes de demencia. El resultado fue claro: las personas que consumían mayores cantidades de café cafeinado y té presentaron un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes consumían menos. El beneficio se observó particularmente con un consumo moderado, entre 2-3 tazas diarias de café o 1-2 tazas de té. El café descafeinado no mostró esta asociación protectora. Además del riesgo de demencia, el estudio evaluó dos dimensiones adicionales: el declive cognitivo subjetivo (es decir, la percepción de pérdida de memoria o concentración) y el desempeño cognitivo objetivo medido mediante pruebas neuropsicológicas. En ambos casos, el patrón fue similar; el café cafeinado y el té se asociaron con modifican el contenido de cafeína y otros compuestos. Por último, la población estudiada estuvo compuesta principalmente por profesionales de la salud, lo que podría limitar la generalización a otras poblaciones. Otro punto importante es la magnitud del efecto. Aunque estadísticamente significativo, el beneficio observado en las pruebas cognitivas fue modesto. No estamos ante un “escudo” absoluto contra la demencia. La protección, además, pareció más evidente en personas menores de 75 años y no aumentó con consumos superiores al rango moderado. Más café o té no es necesariamente mejor. Entonces, ¿qué mensaje podemos extraer de este estudio? Primero, que el consumo moderado de café cafeinado o té parece ser un comportamiento beneficioso desde el punto de vista cognitivo y podría asociarse con un menor riesgo de demencia a largo plazo. Segundo, que la cafeína podría tener un rol biológico relevante en la salud cerebral. Tercero, que la prevención de la demencia es multifactorial. La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y se proyecta que su incidencia se duplique para 2050. Frente a ese escenario, cualquier estrategia de prevención temprana resulta atractiva. Pero el café o el té, por sí solos, no sustituyen los pilares fundamentales de la salud cerebral: el control de factores cardiovasculares, la actividad física regular, la estimulación cognitiva, el sueño adecuado y la conexión social. La ciencia avanza precisamente refinando preguntas sobre hábitos cotidianos y evaluándolos con rigor a lo largo del tiempo. Este estudio aporta evidencia de que algo tan común como una taza de café puede formar parte de un estilo de vida compatible con la salud cognitiva. Para quienes disfrutan su café o té matutino, los datos ofrecen una tranquilidad adicional. Tengamos siempre presente que las decisiones pequeñas, sostenidas durante décadas, pueden tener efectos acumulativos sobre nuestra salud. La clave, como casi siempre en medicina, está en la coherencia de hábitos saludables a lo largo de la vida como estrategia de prevención. Opinión LA AUTORA es neurocientífica, directora ejecutiva de CEVAXIN, e integrante de la Fundación Ciencia en Panamá. EL AUTOR es médico. cios o placer. En otras palabras, la dopamina nos ayuda a aprender de estas experiencias satisfactorias y nos motiva a buscarlas una y otra vez. La vida moderna secuestra el cerebro humano, lo hace con predecible probabilidad mediante los mecanismos como lo logran la marihuana, el alcohol y las drogas psicoactivas. El uso frecuente de las redes sociales acelera el proceso de “poda neural” (“neural pruning”), una forma de recortar neuronas para permitir el paso a mejores neuronas, con lo que se mejora la rapidez y eficiencia de ciertas rutas del cerebro, particularmente la del sistema de recompensa. ¡Eureka! Ahora se es adicto a las redes sociales. Esta poda trae, además, impulsividad, dificultad para controlas las respuestas emocionales y le dificulta al individuo auto-regularse y tomar decisiones informadas. Resumo esta ruta de adicción que anda el uso frecuente de las redes. El sistema de gratificación o recompensa del cerebro analiza el comportamiento de quien utiliza las redes y hace una forma de contenido personal, como hace Amazon cuando le compras mucho y aprende lo que te gusta y te promueve otras mercancías relacionadas con tus gustos. Todo esto está ahora en el sistema ese que recompensa con nombre sofisticado, el sistema meso-límbico de la dopamina, y entonces se libera dopamina. La dopamina determina el valor de la recompensa del estímulo, igual que lo hace con los alimentos, bebidas, chocolate, azúcar, tabaco, con la marihuana, cocaína y otras substancias psicoactivas y psicoestimulantes. Entre mayor número de “likes” y comentarios a tus entradas en las redes, más retroalimentación que repite el círculo descrito. Así, el uso de las redes se hace frecuente, incontrolable, compulsivo, y produce el cableado de la red de neuronas cerebrales que hace otro adicto. Antes de la pubertad, los niños no tienen por qué tener celulares ni pantallas y, mucho menos, sin supervisión y con tiempos ilimitados. Las adicciones son producto de un complejo encuentro de factores, entre los cuales, los genéticos tienen un 50% de presencia en el genotipo. Suelen definirse por la naturaleza involuntaria del apetito involuntario y la motivación para continuar con el consumo descontrolado, urgente y compulsivo de actividades que nos hacen daño, a pesar de sufrir desastrosas consecuencias. Este comportamiento, además, modifica circuitos de neuronas y morfología del cerebro humano. La adicción y el adicto suelen ser estigmatizados por la sociedad con términos despectivos y tratamientos inhumanos. Ella es una enfermedad del cerebro humano y el adicto es un enfermo mental. La diabetes es una enfermedad y el diabético es un enfermo del páncreas. El cáncer es una enfermedad y el paciente con cáncer es un enfermo de cáncer. La lepra es una enfermedad y el leproso es un. enfermo de lepra. No les cabe un insulto ni ningún maltrato, o, ¿usted cree que sí? Es necesario que aprendamos esto. Cuando se habla de adicciones nos trasladamos inmediatamente al mundo de las adicciones a substancias químicas, drogas con o sin prescripciones, drogas livianas o duras, drogas legales o ilegales. Sin embargo, adicciones a lo que nos gratifica, premia o recompensa, constituyen un mundo más allá de las drogas y más diverso, incluso algunas socialmente aceptables. Ya veremos lo sorprendente de esto. El cerebro humano, “con sus 3 libras de peso”, es el campo de batalla de la adicción y, el circuito de la gratificación, de la moUn estudio con seguimiento de 43 años sugiere que el consumo moderado de café con cafeína o té podría asociarse con menor riesgo de demencia. Gabrielle Britton Las adicciones no son simple falta de voluntad: son trastornos del cerebro influenciados por genética, química neuronal y estímulos sociales que activan el sistema de recompensa. Enroque Inteligencia artificial El triunfo de la inteligencia artificial sobre la humana no radica en su arrolladora capacidad o supuesta superioridad, libre de las limitaciones biológicas y filosóficas del hombre, sino en una complaciente conveniencia para adormecer y sofocar nuestra creatividad y esfuerzo, reemplazando estas características humanas por la inmediatez de resultados, la descarga de conciencias y la desvinculación de responsabilidades derivadas de la toma de decisiones. La imaginación se alimenta del absurdo y construye sobre quimeras, belleza, terrores, experiencia y ocio. No es como la IA, que permuta patrones y nada en la estadística. Los productos de ambas se parecen, pero no son los mismos: los del hombre pueden llegar a ser arte; los de la IA solo pueden aspirar a ser utilitarios y, en su inmensa mayoría, buscan redituar económicamente. Es una diferencia relevante, porque la naturaleza de los productos y su uso enmarca la forma en que viviremos bajo su tutela. ¿Y es que para qué otro propósito se está creando? Claramente, su surgimiento responde a que, de alguna manera, nos hemos rendido colectivamente ante el desafío de crear un mundo “mejor” con nuestras propias manos y ahora tenemos la “oportunidad” de que algo más nos lleve allá. ¿Realmente la necesitamos? No. Es mi apreciación como humanista, pues carece de empatía, cualidad intrínseca del bien. No me interesa vivir en ese mundo. Ella tampoco nos necesitará; la independencia de sus creadores será el signo inequívoco de su madurez y poder. Esto dictará la naturaleza de nuestra convivencia futura, o su ausencia. EL AUTOR es ingeniero en sistemas y pintor. Yanuly Sansón Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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