INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE Abril 2026

Esto evidencia una contradicción central. El petróleo caro debería acelerar la transición energética, pero la capacidad de respuesta de la región es limitada. Lo que sí está ocurriendo es un cambio en la agenda: gobiernos y empresas comienzan a revisar sus políticas energéticas, buscando mayor diversificación y eficiencia. Sin embargo, estos procesos son graduales y dependen de inversiones sostenidas que no siempre están aseguradas. A esto se suma un factor estructural que condiciona toda la ecuación: América Latina no controla el precio del petróleo. Aunque países como Brasil tienen un peso relevante en la producción global, las decisiones clave se toman fuera de la región. La OPEP controla cerca del 40 % de la oferta mundial, y eventos geopolíticos pueden generar variaciones de US$10 o US$15 por barril en cuestión de semanas. Esto deja a la región en una posición esencialmente reactiva. Puede beneficiarse de los ciclos alcistas o sufrir los bajistas, pero no tiene capacidad para estabilizar el mercado ni anticipar sus movimientos con precisión. La volatilidad, por tanto, es una condición estructural. La experiencia histórica es clara. Durante el superciclo de commodities de las últimas décadas, América Latina recibió ingresos extraordinarios impulsados por altos precios. Sin embargo, en muchos casos, esos recursos no se tradujeron en transformaciones estructurales profundas. Cuando los precios cayeron, las economías volvieron a enfrentar las mismas fragilidades. Hoy, el contexto internacional es distinto, pero el riesgo es similar. El petróleo caro puede generar alivios temporales, pero también puede reforzar la inercia. La oportunidad está en utilizar esos ingresos para diversificar la economía, invertir en infraestructura y avanzar en la transición energética. El problema es que esa oportunidad, una y otra vez, se posterga. El desafío para América Latina no es adaptarse a un petróleo en torno a US$80, US$90 o US$100 por barril. Es dejar de depender de él. Porque más allá de sus fluctuaciones, el precio del crudo no define el futuro de la región, pero sí revela, con precisión incómoda, sus límites. VEHÍCULOS ELÉCTRICOS 18% Es la participación global de vehículos eléctricos en ventas nuevas. Sin embargo, regiones como América Latina avanzan más lentamente debido a los altos costos y la limitada infraestructura de carga. EL ENCARECIMIENTO DE LOS COMBUSTIBLES HA ACELERADO LA ADOPCIÓN DE ESTAS TECNOLOGÍAS WWW.INVESTOR.COM.PA 78 DEPENDENCIA Fragilidad estructural

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