montañas que lo rodean y que “abraza” a su vez toda la estructura del edificio. Caminar por sus espacios es entender que este no es un hotel convencional. Cada una de sus habitaciones ha sido concebida como una obra de arte independiente, intervenida por artistas contemporáneos, creando una experiencia irrepetible en cada estancia. Es un concepto que rompe con la estandarización del lujo y apuesta por la individualidad, algo que, en mi opinión, marca la diferencia en el segmento ultrapremium. Recuerdo especialmente la sensación al despertar, abrir las cortinas y ver el valle completamente desplegado frente a mí, con una calma difícil de describir. Ese tipo de momentos son los que justifican el viaje. Si el hotel es una declaración estética y de proyección mundial, la bodega es una declaración intelectual. Diseñada por el reconocido arquitecto chileno Smiljan Radic junto con Loreto Lyon, la estructura está parcialmente enterrada y coronada por una cubierta ondulante que parece flotar sobre el terreno. Smilijan Radic, casualmente, ha sido merecedor recientemente del premio Pritzker 2026, considerado como el Nobel de la arquitectura. Lo fascinante es cómo la arquitectura La bodega de Smiljan Radic, premio Pritzker 2026, está parcialmente enterrada y maximiza la luz natural en el proceso enológico. está al servicio y trabaja desde lo más básico de cara al proceso enológico. El diseño permite el uso de luz natural en áreas clave y reduce el impacto ambiental, integrando sostenibilidad con tecnología avanzada y haciendo en gran medida las instalaciones mucho más amigables con el medio ambiente. En Vik, todo está pensado para maximizar la calidad del vino y la experiencia del visitante. Pero, más allá de lo técnico, lo que realmente me llamó la atención fue la coherencia del proyecto. No es solo una gran bodega, sino una idea ejecutada sin fisuras, donde técnica, arte y naturaleza conviven en perfecto equilibrio. RECONOCIMIENTO MUNDIAL: MÁS QUE UNA BODEGA, UN DESTINO En 2025, VIK fue reconocida como la mejor viña del mundo en el ranking The World’s 50 Best Vineyards, el más influyente del sector y que ha hecho que este santuario de paz y lujo sea visitado cada vez más por curiosos del mundo entero. Este reconocimiento no premia únicamente el vino, sino que tiene muy en cuenta la experiencia integral: arquitectura, hospitalidad, innovación y propuesta enoturística. Y es aquí donde VIK se diferencia. No compite solo en calidad de producto —que es indiscutible— sino en la capacidad de construir una experiencia completa, inmerLa bodega convierte la producción de vino en algo más que técnica: arte, naturaleza y propósito en un solo gesto. WWW.INVESTOR.COM.PA 16 thelist: vinos
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