INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE - FEBRERO 2026

Pero esa ambición choca con una condición básica: la energía. Sin electricidad estable no hay industria. Sin interconexión no hay estabilidad. Sin cooperación regional no hay escala. “Si América Latina quiere industrializarse, necesita electricidad estable. No intermitente. Estable”, subrayó el director de Global Gateway. Por eso, proyectos como la interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá y el fortalecimiento del mercado eléctrico regional centroamericano son algo más que infraestructura: son condiciones habilitantes para una logística moderna y sostenible. “Las interconexiones eléctricas no son solo cables: son confianza entre países”, explicó. Conectarse implica aceptar la dependencia mutua. “Conectarse eléctricamente significa ponerse en manos del vecino”. La paradoja latinoamericana es evidente: una matriz energética relativamente limpia que corre el riesgo de ensuciarse si la industrialización se hace sin planificación. “Si no resolvemos la energía, América Latina se va a recarbonizar”, advirtió. La tentación de volver al gas o al petróleo como soluciones rápidas existe, pero los recursos disponibles deben usarse para demostrar que la transformación profunda es posible. Uno de los puntos más reveladores de su discurso es el reconocimiento de errores europeos. Europa, admite, se excedió en burocracia ambiental y terminó asfixiando a su propio tejido productivo. “Habíamos llegado al absurdo de exigirle a una pyme los mismos reportes ambientales que a una multinacional”. La corrección no implicó abandonar objetivos, sino ajustar el método. “Europa no ha abandonado lo verde. Lo que ha hecho es corregir excesos”. El mensaje implícito es potente: la transición no es dogmática, es iterativa. Aprender, corregir y volver a intentar forma parte del proceso. El paso de Fernández-Shaw por CAF dejó una sensación distinta a la habitual. Menos promesas, más preguntas. Menos recetas importadas, más invitación a pensar en serio el desarrollo. “El mundo se está reordenando y América Latina tiene que organizarse como región”, dijo hacia el cierre. La oportunidad que se abre no es europea ni latinoamericana. Es compartida. Aprender de errores ajenos, corregir rumbos propios y asumir que el desarrollo ya no es una promesa externa, sino una decisión consciente. En CAF, esa conversación dejó de ser teórica. Para Panamá —y para la región— ahora empieza la parte más compleja: planificar, decidir y ponerla en práctica. La interconexión eléctrica y la estabilidad energética emergieron como condiciones indispensables para industrializar, atraer inversión productiva y sostener una logística moderna y sostenible en la región. COMERCIO Integración regional WWW.INVESTOR.COM.PA 72

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