INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE - FEBRERO 2026

profesionales que aspiran a liderar este sector tradicionalmente dominado por hombres”. La transformación cultural no es periférica; es estructural. Ampliar referentes fortalece organizaciones. PANAMÁ COMO PLATAFORMA DIGITAL REGIONAL La reinvención interna coincide con una lectura más amplia del país. Panamá no es únicamente un mercado de consumo; también es una plataforma geoestratégica. Su posición entre océanos, su conectividad aérea y marítima, su red de cables submarinos y su apertura al capital internacional lo convierten en candidato natural a convertirse en nodo estratégico de conectividad y servicios digitales. Para la presidente ejecutiva de la compañía “el potencial es enorme. La posición geográfica, su ecosistema logístico y su apertura al mundo lo convierten en un punto natural para consolidarse como hub digital”. Esa aspiración no es automática; exige infraestructura de alta capacidad, estabilidad institucional y talento preparado. Lorenzo identifica tres fortalezas estructurales que refuerzan esa proyección: “Panamá tiene tres fortalezas clave: estabilidad, conectividad internacional y talento joven con ganas de crecer”. La combinación crea un entorno atractivo para inversiones tecnológicas de alto impacto y para empresas que buscan plataformas regionales estables. El talento humano ocupa un lugar central en esa ecuación. Adaptabilidad, creatividad y energía caracterizan al profesional panameño, atributos clave en entornos de innovación acelerada. La multiculturalidad del país y su exposición constante a dinámicas internacionales fortalecen esa capacidad de adaptación. En un contexto regional donde varias economías compiten por posicionarse como polos tecnológicos, la estabilidad y la infraestructura internacional de Panamá constituyen un diferencial estructural. Desde la junta directiva, Jackie Bern aporta una perspectiva regional que amplía el análisis y evita los triunfalismos. “En la región no se trata de iniciativas de alta sofisticación, sino de encontrar modelos viables para ofrecer soluciones para los distintos sectores poblacionales; todos demandan internet y mejor conectividad, indistintamente de si son de altos o de bajos ingresos, rurales o urbanos, para todos estamos llamados a construir un ecosistema inclusivo, moderno y competitivo que expanda la productividad y acelere la transformación digital”. La sofisticación sin inclusión no construye desarrollo sostenible; la viabilidad es tan importante como la innovación. En una compañía donde el Estado mantiene participación accionaria, la gobernanza exige equilibrio entre rentabilidad y responsabilidad estructural. La conectividad no es neutral; impacta la competitividad, la cohesión social y la proyección internacional del país. “Somos una empresa profundamente ligada al desarrollo del país”, afirma, por su parte, Lorenzo. La declaración subraya una identidad que trasciende la lógica puramente comercial. La visión a cinco años proyecta una organización “aún más digital, más cercana y ágil”. La meta es consolidarse como aliado tecnológico de Panamá y referencia regional en innovación y calidad de servicio. Pero el horizonte no es exclusivamente corporativo. “Quisiera haber contribuido a reducir la brecha digital, a modernizar infraestructuras clave y a empoderar a más panameños, especialmente mujeres, a través de la tecnología y la educación”, señaló Lorenzo antes de concluir con un mensaje claro sobre cómo la sostenibilidad y la inclusión digital forman parte integral de esa agenda. “No hablamos de iniciativas aisladas, sino de un compromiso estructural: operar de manera responsable, reducir nuestra huella e incluir a todos los panameños en la economía digital del futuro”. La tecnología, en esta lectura, debe amplificar capacidades y no profundizar desigualdades. En última instancia, el legado no se preserva resistiendo el cambio, sino liderándolo. Panamá aspira a consolidarse como hub digital regional; +Móvil busca convertirse en uno de sus cimientos estructurales. Infraestructura robusta, transformación cultural y visión país convergen en una misma arquitectura estratégica. El poder de la red, en esta etapa, no se mide solo en gigabites, sino en su capacidad de sostener un modelo de desarrollo que combine competitividad, inclusión y proyección internacional. En la región no se trata de iniciativas de alta sofisticación, sino de encontrar modelos viables para ofrecer soluciones a todos los sectores poblacionales”. — Jackie Bern 48 PROTAGO NISTA

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